
21 |pp 13-32| Año XVIII N° 32 |diciembre 2025 – abril 2026 |ISSN 1852-8171| Artículos
(Coronado-García y Estévez-Nenninger, 2016). Otros estudios destacan que, para las universidades, la Pertinencia
debe ser entendida como un principio de responsabilidad social (Ortega, 2015; Galdós & Catalá, 2017).
Con base en las definiciones de la Tabla 1, surge que el concepto de Pertinencia puede definirse como el grado de
coherencia, adecuación y compromiso que guarda la educación superior con respecto a las necesidades,
expectativas y transformaciones sociales, culturales, económicas y ambientales de su entorno, en los distintos
momentos del desarrollo humano y colectivo. Implica la capacidad de las instituciones de educación superior para
responder de manera crítica, creativa y ética a los desafíos contemporáneos, articulando sus funciones sustantivas
de docencia, investigación y extensión, con los valores de equidad, diversidad, responsabilidad social y
sostenibilidad (UNESCO, 1995, 1998, 2007; Bernheim, 2000; García Guadilla, 2003; Dias-Sobrinho, 2012; Coronado-
García y Estévez-Nenninger, 2016). Desde esta perspectiva, la Pertinencia no se restringe a la adecuación de la
educación a las demandas del mercado laboral o del sistema productivo (Malagón, 2003; Hamid-Betancur et al.,
2017), sino que abarca una visión más amplia que reconoce la función social y cultural de la educación superior
como agente de transformación y desarrollo humano sostenible (Rojo Pérez, 1999; Galdós & Catalá, 2017). En
consecuencia, la Pertinencia educativa debe entenderse como un principio orientador de la calidad, que integra
dimensiones de acceso y participación democrática, inclusión cultural, articulación con el mundo del trabajo, y
contribución activa al fortalecimiento del sistema educativo en su conjunto (UNESCO, 1995; Tristancho et al., 2014;
Ortega, 2015).
A partir del análisis de las definiciones presentadas (correspondientes a autores u ofrecidas por organismos
internacionales), se identificaron los siguientes aspectos comunes:
a-La relación con la sociedad (responder a sus necesidades y exigencias): esta dimensión se refiere al compromiso
de las IES con su entorno social, entendido como la capacidad de responder de manera pertinente y contextualizada
a las demandas, expectativas y desafíos de los diversos actores sociales que integran los ámbitos locales, regionales
y nacionales en los que dichas instituciones se insertan (UNESCO, 1995; Gibbons, 1998; Bernheim, 2000; Malagón,
2003; Ortega, 2015; Coronado-García y Estévez-Nenninger, 2016).
b-Tener en cuenta en la formación la función social de la universidad: Según Hamid-Betancur et al. (2017), la
Pertinencia trasciende una visión meramente económica. Su complejidad y alcance en la sociedad del conocimiento
exigen una conceptualización acorde con los lineamientos del Banco Mundial, la UNESCO y la ANUIES. En esta línea,
Galdós y Català (2017) sostienen que la universidad debe promover un entorno donde el conocimiento genere
oportunidades individuales y colectivas, respondiendo no solo a las demandas del mercado, sino también a las
necesidades sociales. Esto reafirma su responsabilidad social e institucional en la mejora del entorno en el que
actúa.
c-Vinculación con el mundo del trabajo: La UNESCO (1998) establece que “el objetivo es facilitar el acceso a una
educación general amplia, y también a una educación especializada y para determinadas carreras, a menudo
interdisciplinarias, centradas en las competencias y aptitudes, ya que preparan a los individuos para vivir en
situaciones diversas y poder cambiar de actividad” (p. 105). Se observa que ha surgido un nuevo paradigma en el
que las universidades, además de generar conocimiento, apoyan las economías locales y regionales, en pos de
mejorar el bienestar de los ciudadanos, ofreciendo profesionales calificados a la sociedad. Otros autores, (Malagón,
2003; Ortega 2015; Hamid-Betancur et al., 2017; Alfaro & Heredia, 2024), comparten esta visión, y consideran que
la educación superior debe apropiarse de una cultura empresarial necesaria para facilitar su integración al mundo
del trabajo y responder a las necesidades y requerimientos del entorno laboral.
d-Renovación de la enseñanza y el aprendizaje: Los procesos de aprendizaje y el desarrollo de competencias para
responder a un entorno cambiante son aspectos centrales de la Pertinencia (Malagón, 2003; García Guadilla, 2008).
Esta debe analizarse desde diversos enfoques: los nuevos perfiles profesionales, una educación orientada al
aprendizaje, la producción de conocimiento, la función social de las IES y la evaluación institucional en los distintos
niveles del sistema educativo (Bernheim, 2000). En la misma línea, Fuentes, R. et al. (2015) incorporan los ejes