
165 |pp 155-168| Año XVIII N° 32 |diciembre 2025 – abril 2026 |ISSN 1852-8171|
Artículos
escolares previas que se han constituido en factores determinantes para orientar la decisión de elegir la carrera
de educación física (Dewar & Lawson, 1984; Hutchinson & Buschner, 1996; Lawson, 1987). Y, justamente, lo que
se ha evidenciado en el presente estudio es que más del 90% de los/as estudiantes reportan trayectoria físico-
deportiva previa y más del 80% específicamente en el deporte.
Asimismo, autores como Cecchini Estrada et al. (2008) afirman que la participación de los/as jóvenes en las clases
de EF y su compromiso con el deporte a lo largo de su vida son metas fundamentales para los profesores de esta
materia. Si bien, en este estudio se evidencia que los/as estudiantes disfrutaron mucho de las clases de educación
física durante la adolescencia, también se advierte una posición más crítica de los estímulos de educación física
recibidos una vez que han egresado del profesorado. Lo cual es interesante en términos de la diferencia con
ingresantes que mantienen una perspectiva más positiva de dicha experiencia. Es plausible conjeturar que los/as
egresantes han resignificado su propia experiencia bajo el lente de su formación y profesionalización en la
disciplina. Por otro lado, la opción por entrenar frente a estudiar o realizar otras actividades sociales ha quedado
en una menor prevalencia frente a lo expresado por ingresantes. Lo cual permite conjeturar y, en tal sentido,
establecer, una disidencia con Cecchini Estrada et al (2008) en términos del compromiso del/la profesor/a de
educación física con el deporte a lo largo de la vida, al menos como práctica personal asociada a la salud.
Por lo dicho anteriormente se puede observar la importancia de personalizar las necesidades de
acompañamiento y seguimiento específicas de cada perfil de ingreso a la carrera de EF. Además, se destaca que,
más allá del perfil de ingreso, se produce un ajuste continuo de las percepciones sobre la carrera y su campo
laboral a lo largo del proceso formativo, como lo afirma Pérez-Roux (2009). La misma autora, sostiene que las
concepciones teóricas en la formación de los/as estudiantes durante los primeros años y las prácticas en las
escuelas durante los últimos años generan tensiones que requieren una reacomodación de los saberes
determinada por la realidad vivida en la escuela (lugar de práctica) y las relaciones con los estudiantes y docentes
de esta.
Un estudio realizado por Mesa et al. (2010) muestra que el 63% de las personas encuestadas encuentra un primer
trabajo relacionado con el mundo de la actividad física y el deporte, mientras que el 37% restante encuentra
empleo en otros ámbitos. Datos semejantes obtuvieron Pallares Espinosa et al. (2022) que dan cuenta que
egresantes del programa de licenciatura en educación física en Medellín son, en su mayoría, hombres solteros los
cuales gran parte posee trabajo incluso antes de obtener su título profesional predominantemente en el campo
educativo. Además, según estudios de Prina y Revelli (2021), los profesores, al recibir su título, acceden a
múltiples empleos en diferentes lugares, al mismo tiempo que realizan capacitaciones externas a su formación
inicial. Los resultados de esta investigación son coincidentes, en la medida que, una proporción importante de
estudiantes ingresantes ya expresan tener experiencias laborales relacionadas con la disciplina y la mayoría de
egresantes tienen empleo en la disciplina. Lo cual confirma la salida laboral asociada a la disciplina que
tempranamente alcanzan los/as estudiantes. Aunque es notable que los empleos iniciales omiten espacios
laborales formales como el propio de la educación física escolar, y rehabilitación.
En diálogo con estos hallazgos, estudios recientes sobre permanencia y egreso en la educación superior argentina
muestran que, aun cuando la apertura institucional ha ampliado el acceso de sectores socialmente diversos, la
finalización de las carreras continúa estando condicionada por variables estructurales y culturales (Rovelli &
Garriga Olmo, 2024; UNESCO-IESALC, 2023). En el caso de las universidades del conurbano bonaerense, el
informe de la Universidad Nacional de Hurlingham (2024) señala que la expansión territorial y la proximidad
geográfica han reducido barreras de ingreso, pero no siempre logran compensar desigualdades en las trayectorias
académicas, especialmente cuando el capital cultural y las experiencias previas en el campo disciplinar son
limitadas. Este punto resulta convergente con la evidencia presentada aquí: el clima educativo del hogar y la
socialización temprana en el deporte competitivo actúan como factores que potencian las posibilidades de
egreso. Asimismo, la literatura sobre perfil de egreso en la educación superior (López & Aguirre, 2022) subraya
que las competencias profesionales esperadas al finalizar la formación deben articularse desde el inicio del
recorrido académico, lo que en carreras como Educación Física implica integrar tempranamente experiencias