
55 |pp 47-62| Año XVIII N° 32 |diciembre 2025 – abril 2026 |ISSN 1852-8171| Artículos
La planificación universitaria entre la técnica y la política (1960-1984)
El impulso planificador de la CIDE en los años sesenta permeó la UDELAR, materializándose en el censo universitario
de 1960 y en la creación de la Oficina de Planeamiento Universitario en 1963, que instauró una coexistencia técnico-
política en la gestión institucional. Esta orientación culminó en el Plan Maggiolo (1967), con la finalidad de
reestructurar la universidad mediante la democratización del acceso, la articulación interinstitucional y el
diagnóstico de necesidades académicas (D'Avenia, 2013, 2022; Sutz, 2017). El plan proponía, entre otras iniciativas,
la creación de una Facultad de Educación que integrara investigación y formación especializada.
No obstante, la intervención autoritaria interrumpió este proceso, imponiendo en 1978 una Licenciatura en
Educación de perfil técnico-profesionalista que desplazó la formación crítico-reflexiva (Martinis, 2011). En conjunto,
este proceso evidencia cómo la tensión entre planificación técnica y proyectos políticos modeló tempranamente la
educación superior uruguaya.
La regulación y expansión de la educación superior (1985-2005)
La restauración democrática inauguró un período de reorganización institucional caracterizado por la expansión
regulada del sistema. En la víspera de este proceso, se sancionó el Decreto-Ley Nº 15.661, que estableció el marco
para las universidades privadas (reglamentado en 1995 mediante el decreto 308/995). Paralelamente, la UDELAR
fortaleció sus estructuras centrales mediante la creación de comisiones sectoriales (Investigación Científica,
Desarrollo Informático, Enseñanza, Educación Permanente y Extensión) y unidades temáticas (Medio Ambiente y
MERCOSUR), consolidando un modelo de gestión técnico-centralizada (UDELAR, 1998). Este proceso culminó con
el primer Plan Estratégico de Desarrollo (PLEDUR 2000-2004), que priorizó la calidad educativa, la investigación y la
mejora en la gestión académico-administrativa (UDELAR, 2001). Así, este eje evidencia cómo la posdictadura
combinó la expansión de la oferta educativa con un fortalecimiento de las capacidades de planificación técnica.
Democratización, participación y tecnificación (2005-2020)
El ciclo progresista impulsó un modelo de democratización con tecnificación, expandiendo y diversificando el
sistema mediante la creación de la Universidad Tecnológica (UTEC) en 2012, la reformulación de la regulación de la
educación terciaria privada (decreto 104/014) y la territorialización de la UDELAR. Esto se acompañó de una
institucionalización del expertise con la creación de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) y el
Consejo de Formación en Educación (CFE), articulando educación superior y políticas de desarrollo (Bentancur y
Clavijo, 2016), 2016). La culminación de este período fue la Ley Nº 19.852 de 2019 que creó el Instituto Nacional de
Acreditación y Evaluación de la Educación Terciaria (INAEET), buscando equilibrar participación social y estándares
técnicos (Clavijo, Marques y Rodríguez, 2020). No obstante, persistieron tensiones, evidenciadas en los fallidos
intentos de crear una Universidad de la Educación.
Recentralización y tecnocracia (2020-2025)
La administración saliente ha impulsado un giro hacia una tecnocracia recentralizadora. A través de la Ley de
Urgente Consideración Nº 19.889/2020, se promovió la universitarización de la formación docente bajo la
coordinación del MEC, incorporando evaluadores expertos y habilitando la participación de instituciones privadas.
En paralelo, se modificó la gobernanza de la UTEC (Leyes Nº 20.096 y 20.125), ampliando la injerencia del Poder
Ejecutivo en la designación de autoridades (Parlamento, 2022; 2023). Asimismo, la transferencia de la competencia
de reconocimiento y revalidación de títulos desde la UDELAR al MEC consolidó un modelo que prioriza la eficiencia
técnica sobre los mecanismos históricos de participación (Parlamento, 2020; Presidencia de la República, 2022).
En perspectiva, la educación superior uruguaya ha transitado por distintas fases en el relacionamiento entre técnica
y política: desde la coexistencia entre planificación y autonomía (1960–1978), pasando por la expansión regulada
con fortalecimiento técnico-centralizado (1985–2005), y el modelo de democratización tecnificada que combinó
participación y estándares de calidad (2005–2020). El ciclo más reciente (2020–2025) profundiza un giro hacia la
recentralización tecnocrática, donde la eficiencia y la concentración de competencias en el nivel ministerial tienden