188 |pp 181-195 | Año XVIII N° 32 |diciembre 2025 – abril 2026 |ISSN 1852-8171| Artículos
El dispositivo de trabajo que propone el taller es especialmente interactivo y se despliega a lo largo de un año y
medio. Allí se combinan clases presenciales y clases remotas sincrónicas, con intercambios asincrónicos mediante
aula virtual, encuentros en pequeños grupos y trabajo de escritura individual. Este dispositivo promueve la
participación del estudiantado para que puedan acercarse progresivamente al rol de autores y productores de
conocimiento basado en el análisis de la actividad docente. Una condición sostenida a lo largo del tiempo es que la
ratio docente-alumno en el taller no supere los 15-20 estudiantes para permitir llevar adelante los objetivos
planteados. Las docentes a cargo de cada comisión enseñan a la vez que acompañan previendo que emergerán
situaciones que, para muchos participantes, suelen resultar difíciles de sobrellevar a menos que cuenten con
apoyos apropiados. El conjunto de situaciones interactivas previstas entre alumnos, objeto de enseñanza, pares y
docente cumplen la doble función de orientar epistémicamente y apoyar la persistencia.
¿Cómo despliega este bifacético acompañamiento el dispositivo desarrollado? Por un lado, clase a clase, la
profesora propone tareas de escritura -junto con explicaciones sobre el género proyecto de tesis- para orientar el
quehacer que llevará a cabo el estudiantado en lo inmediato. Y clase a clase, se revisa lo que tres o cuatro
maestrandos han podido producir a partir de estas consignas. Para ello, el taller organiza en todas sus clases
(presenciales o remotas sincrónicas) una actividad considerada especialmente constructiva: la revisión colectiva de
borradores que presentan dos o tres estudiantes y son comentados primero por los compañeros y posteriormente
por la docente. En estos intercambios, la profesora interviene al inicio -al organizar la participación de los
maestrandos-, intercaladamente para resaltar, aclarar o regular sus intervenciones, y también al final -para aportar
su propio punto de vista sobre el texto objeto de revisión-. Todos aprenden durante estas revisiones: el autor del
texto que se comenta, los pares al ejercer el inusual rol de comentar un borrador ajeno, y la docente al acceder a
la perspectiva de los alumnos. Los participantes comentan el texto para alimentar la reflexión de su autor sobre lo
escrito y reimpulsar su proceso de escritura. Se destaca en este abordaje una actividad iterativa que enseña y
acompaña el proceso de revisión de los maestrandos: el quehacer de comentar el texto de un par (inusual en el
ámbito educativo), junto con la actitud valorizante de la docente, los ubica en un rol activo, que les devuelve una
auto-imagen de que pueden asumir o avanzar y/o dominar la tarea. A la vez, les permite verse reflejados en las
dificultades que enfrentan sus compañeros, lo cual contribuye a entenderlas como inherentes al trabajo que
realizan, los acerca entre sí como comunidad de aprendizaje y los aleja del lugar del déficit. La tarea inusual de
comentar y/o ser leído (y no meramente evaluado) es temida al inicio pero progresivamente da lugar a un ambiente
de intercambio colegiado. A su vez, este trabajo se acompaña de instancias de trabajo asincrónicos, en las que la
docente crea espacios interactivos donde los maestrandos pueden expresar, entre otras cuestiones,
preocupaciones personales como, por ejemplo, la falta de originalidad de su problema de tesis, que los desalienta.
La profesora, en sus intervenciones, suele validar su inquietud y la traduce en términos generales, como parte del
quehacer de quien investiga, es decir, resignifica la preocupación como problema individual y lo considera
inherente al oficio de investigar. Con este movimiento, la docente no solo intenta contener emocionalmente sino
que lo hace ayudando a reflexionar sobre un quehacer investigativo, que el taller enseña a realizar. Acompaña a
través de valorizar epistémicamente la preocupación que traen los alumnos y aporta clarificación que suele
desarmar la preocupación a la vez que instruye.
El taller también propone “Grupos autogestionados”, que tienen por tarea revisar entre pares sus escritos
borradores sin presencia docente aunque la profesora interviene para regular la actividad, que prevé que los
maestrandos formulen preguntas en cada encuentro autogestivo. Por ejemplo, cuando un estudiante plantea “me
está resultando difícil poder avanzar con el proyecto si todavía no terminó de definir el tema o no sé si está
encaminado”, la docente transforma esa desorientación en una etapa esperable del proceso de elaborar el Planteo
del problema, difícil para todos, para lo cual señala: “La consulta de [nombre omitido] probablemente describe un
estado de desorientación que varios de uds. pueden estar atravesando. Elegir un tema para investigar, definir una
pregunta de investigación que interese personalmente y que a la vez sea relevante para el campo, mínimamente
original, viable de ser indagada en las condiciones previstas y consistente con [... el marco conceptual de la carrera]
implica una tarea muy compleja para todos porque, como ven, requiere tener en cuenta a la vez numerosas
variables. Voy a intentar aquí aportar algo para ver si les sirve: Sugiero que para elegir el tema piensen