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a
La reversión de la brecha de género en la
educación superior argentina: impacto en la
matrícula, la graduación y los campos de estudio.
The Reversal of the Gender Gap in Argentine Higher
Education: Impact on Enrollment, Graduation, and Fields of
Study.
Por Ana García de Fanelli
1
García de Fanelli, A. (2026). La reversión de la brecha de género en la educación superior argentina: impacto en la matrícula,
la graduación y los campos de estudio. Revista RAES, XVIII(32), pp. 63-80.
Resumen
Acompañando la masificación internacional de la educación superior, la segunda mitad del siglo XX fue escenario
de uno de sus cambios más notables: la reversión de la brecha de género en favor de las mujeres tanto en la
matrícula como en la graduación. Este artículo tiene dos objetivos principales: identificar los momentos de
transición en la brecha de género en la matriculación y la graduación en la educación superior argentina,
dimensionando su alcance cuantitativo, y analizar mo este proceso de cambio social se expresa en los distintos
campos de estudio y disciplinas. Los datos de los Censos Nacionales de Población y Vivienda-INDEC muestran que
la reversión de la brecha en la matrícula de educación superior comienza a vislumbrarse en los años ochenta,
mientras que en la graduación ocurre a comienzos de los noventa. En el sector universitario, la reversión de la
brecha en favor de las mujeres tiene lugar a comienzos del nuevo milenio, tendencia que continúa ampliándose
hasta la actualidad. En cuanto a los campos de estudio, el único ámbito donde aún no se ha revertido la brecha de
género es el de las ciencias aplicadas, que incluye las disciplinas STEM. Sin embargo, se registra un crecimiento
sostenido de la presencia femenina entre estudiantes y graduados en diversas disciplinas profesionales y
científicas. Estos resultados abren nuevas líneas de investigación sobre los factores que impulsan la reversión de
la brecha de género en la matrícula y en la graduación de la educación superior, así como sobre su
heterogeneidad entre disciplinas.
Palabras Clave brecha de género / desigualdad / educación superior / universidades / campos de estudio
1
Centro de Estudios de Estado y Sociedad, Argentina/ anafan@cedes.org / http://orcid.org/0000-0002-6291-2545
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Abstract
Alongside the international expansion of higher education, the second half of the 20th century witnessed one of
its most notable changes: the reversal of the gender gap in favor of women in both enrollment and graduation.
This article has two main objectives: to identify the turning points in the gender gap in enrollment and graduation
in Argentine higher education, assessing its quantitative scope, and to analyze how this process of social change
manifests across different fields of study and disciplines. Data from the Population and Housing Censuses-INDEC
show that the reversal of the enrollment gap in higher education began to emerge in the 1980s, while the reversal
of the graduation gap occurred in the early 1990s. In the university sector, the reversal of the gender gap in favor
of women began at the start of the new millennium, a trend that continues to widen today. Regarding fields of
study, the only area where the gender gap has not yet been reversed is applied sciences, which includes STEM
disciplines. However, there has been a sustained increase in the number of women students and graduates across
various professional and scientific disciplines. These findings open new avenues of research into the factors
driving the reversal of the gender gap in higher education enrollment and graduation, as well as its heterogeneity
across disciplines.
Key words gender gap / inequality / higher education / universities / fields of study
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Introducción
Acompañando el proceso de masificación de la educación superior en el plano internacional, la segunda mitad del
siglo XX ha sido testigo de uno de los cambios s sorprendentes en este nivel: la reversión en la brecha de
género, llegando a superar la matrícula femenina a la masculina. En los países industrializados este proceso
comenzó alrededor de la década del ochenta y se manifestó primero en la expansión de la matrícula, para
observarse posteriormente también en la graduación.
Desde comienzos del nuevo milenio, esta reversión de la brecha de género en los Estados Unidos y en Europa
aconteció en todos los niveles de la educación superior y atravesó a todos los grupos socioeconómicos y étnicos,
aunque con diferencias entre ellos (Buchmann et al., 2025; McDaniel, 2013; McDaniel & Buchmann, 2015).
Un aspecto notable de este resultado es que, a diferencia de otros indicadores de desigualdad social, en el caso
de la brecha de género no sólo se aprecia una mejora creciente en el tiempo hasta alcanzar la paridad de género
2
,
sino que se revierte la tendencia, superando las mujeres en la matrícula y la graduación en la educación superior.
Subsisten no obstante diferencias respecto de los campos de conocimiento a los cuales acceden mujeres y
varones, predominando estos últimos en las disciplinas STEM intensivas en matemática, y en cuanto a los logros
alcanzados según género en términos de carrera laboral, segregación ocupacional por género y en las
remuneraciones promedio percibidas (Alon & DiPrete, 2015; Avalis & Caro, 2024; Marchionni et al., 2019;
Viarengo, 2021; OECD, 2025a; Paz, 2022; RICYT, 2022; Templado et al., 2024).
La reversión de la brecha de nero en el acceso y la graduación en la educación superior es un fenómeno
complejo y multifacético, siendo explicada por la interacción de distintos factores sociales, conductuales,
culturales, demográficos y económicos (Kolster & Kaiser, 2015).
El objetivo de este artículo es analizar la dimensión cuantitativa de la brecha de género en la matrícula y en la
graduación de la educación superior argentina buscando, por un lado, identificar los momentos de pasaje desde
la paridad de género hasta su reversión y, por el otro, examinar el alcance de esta reversión en las distintas ramas
de estudio.
El artículo comienza analizando la emergencia de este tema en el plano de la literatura internacional.
Seguidamente se expone la metodología empleada para identificar lo ocurrido en el caso argentino. A
continuación, se analizan los resultados que surgen de la información estadística disponible y se concluye con
reflexiones sobre los nuevos temas de investigación que esta agenda de cambio plantea a los estudios de la
educación superior.
Antecedentes en la literatura
En 1947 los estudiantes varones de educación superior en los Estados Unidos superaban a las mujeres en una
relación de 2,3 a 1 (Goldin et al., 2006). En la década siguiente, las mujeres comenzaron a elevar su participación
en la matrícula, particularmente en carreras típicamente femeninas como educación, y la paridad de género en
las tasas de escolarización en el nivel superior se alcanzaron aproximadamente en los años 80. No obstante, el
proceso de cambio no se detuvo ahí, sino que las mujeres siguieron expandiendo su representación en la
educación superior, comenzando así el proceso de reversión de la brecha de género, primero en la matrícula y en
la década del 90 en la graduación en todos los niveles socioeconómicos. En los Estados Unidos, esta brecha en
favor de las mujeres fue aún más pronunciada en los niveles socioeconómicos más bajos (Goldin et al., 2006).
Tal como ocurrió en los Estados Unidos, en Europa las mujeres comenzaron a superar a los varones en la
matrícula de educación superior en la década de 1980. Ya en la primera década del siglo XXI, las mujeres
2
Aquí seguimos el criterio de la OECD (2023a) que entiende la paridad de géneros como la igual representación de mujeres y
varones en indicadores clave del sistema, tales como el acceso, la matrícula, la graduación o la obtención de títulos. Cuando
hay una desigualdad en esta representación esto se manifiesta en una brecha a favor de los varones o de las mujeres.
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presentaban tasas de graduación más altas que los varones en la mayoría de los países europeos (McDaniel &
Buchmann, 2015).
En todos los países de la OECD con datos disponibles en 2023, las mujeres tenían tasas de completitud del nivel
de grado universitario más elevadas que los varones. En promedio, el 48% de las mujeres y el 37% de los varones
que ingresaron a un programa de grado (bachelor’s programmes) se graduaron en el tiempo teórico esperado.
Esta brecha se mantuvo cuando se calculó la tasa de completitud en el tiempo teórico más tres años adicionales.
En este plazo concluyeron sus estudios el 75% de las mujeres y el 63% de los varones. En el caso de los cuatro
países latinoamericanos con información disponible en los datos de la OECD (Colombia y Chile perteneciente a la
OECD y Brasil y Perú fuera de la OECD), la ventaja a favor de las mujeres sobre los varones en las tasas de
graduación en el tiempo teórico más tres años era de 10 a 16 puntos porcentuales (OECD, 2025a).
De acuerdo con la literatura, estos cambios en la brecha de género responden a una multiplicidad de factores que
tienen lugar en diferentes planos del funcionamiento de las sociedades (Buchmann et al., 2008; Goldin et al.,
2006; Jacob, 2002; McDaniel, 2013). Es posible agrupar a los factores señalados como más relevantes por la
literatura en tres grupos: socioeconómicos, demográficos y de comportamiento en el ámbito escolar.
Socioeconómicos
En los años sesenta cambió la percepción del lugar de la mujer, especialmente casada, en su desempeño en el
mercado de trabajo, motivándolas a seguir estudios superiores. Ello fue acompañado por la emergencia de una
oferta más amplia de carreras, especialmente en los campos de las humanidades y las ciencias sociales. Al mismo
tiempo, algunas disciplinas tradicionalmente femeninas, tales como la enfermería y la docencia, comenzaron a
exigir títulos de grado universitario para el ejercicio profesional (Goldin et al., 2006). A esto se suma que las
mujeres suelen tener mejor desempeño en la escuela media, influyendo positivamente en su transición a la
educación superior (OECD, 2021; Salvi del Pero & Bytchkova, 2013).
Otro factor relevante ha sido el aumento de las tasas privadas de retorno a la educación (DiPrete & Buchmann,
2005; Goldin et al., 2006). Psacharopoulos & Patrinos (2018) destacan que, en promedio, el retorno privado a un
año adicional de educación reporta a las mujeres una tasa dos puntos porcentuales superior a la de los varones
3
.
Como lo subrayan estos autores, esto no implica que las mujeres tengan mayores salarios que los varones, de
hecho, suelen percibir una remuneración promedio más baja. En el caso de la educación superior, la tasa de
retorno de las mujeres supera a la de los varones debido a la mayor brecha entre el salario promedio de las
mujeres con y sin título superior respecto a igual situación en el caso de los varones (Hillman & Robinson, 2015;
OECD, 2021).
En el plano familiar, la mayor educación e ingreso promedio de los padres han influido positivamente en las
aspiraciones de las mujeres de continuar estudiando en el nivel superior (Goldin et al., 2006).
Finalmente, desde un enfoque neoinstitucionalista, la difusión de los derechos de las mujeres a través de la
economía global y de los medios de comunicación influyó en la mejora de la participación de la mujer en la
educación superior. En los Estados Unidos, por ejemplo, fueron relevantes la legislación antidiscriminatoria, las
políticas institucionales que ampliaron becas y admisiones equitativa y los cambios culturales que redefinieron el
rol femenino en la sociedad (Goldin et al., 2006).
3
La tasa de retorno a la educación iguala el valor de los ingresos esperados en la vida activa a los costos netos privados de la
educación. Sobre la base de 705 estimaciones analizadas entre 1950 y 2014, los autores estiman que la tasa privada de
retorno por un año adicional de educación era en promedio a nivel global 8,8 % (Psacharopoulos & Patrinos, 2018).
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Demográficos
Desde finales de los años sesenta, ocurren dos cambios en el comportamiento demográfico con impacto sobre las
decisiones de las mujeres de continuar estudios de nivel superior: la edad promedio de casamiento de las mujeres
aumentó y el acceso a la píldora anticonceptiva redujo la tasa de natalidad. Esto facilitó que las mujeres venes
pudieran destinar tiempo a los estudios universitarios (Goldin et al., 2006; McDaniel, 2014).
Comportamientos cognitivos y no cognitivos
Uno de los resultados destacados por la literatura es que las alumnas del nivel medio superan a los varones en el
rendimiento en las pruebas de lengua y los varones obtienen mayor puntaje en las pruebas de matemática. En la
prueba PISA 2022, la ventaja de las mujeres en el puntaje promedio alcanzado en lengua fue de 24 puntos y los
varones obtuvieron una ventaja promedio de 9 puntos en matemática en los países de la OECD (OECD, 2023b). En
América Latina y el Caribe, la ventaja promedio de las mujeres en lengua y de los varones en matemática fue
menor. De 15 puntos en lengua en favor de las mujeres y de 8 puntos en matemática en favor de los varones
(OECD, 2025b).
Las mayores expectativas de continuar estudios universitarios entre las mujeres fue otro factor clave. Una
investigación realizada en 2011 mostró que, controlando por el rendimiento académico, los recursos familiares y
el gusto por la escuela, las mujeres tenían mayores expectativas de realizar estudios superiores que los varones
en 44 de 50 sistemas educativos. Se encontró además que este efecto pro-mujer en las expectativas de continuar
estudios superiores era levemente mayor en aquellas sociedades que favorecían en general las condiciones de
vida de las mujeres (Lauglo & Liu, 2018). Utilizando datos de PISA 2003, McDaniels (2010) mostró que, en la
mayoría de los 29 países que analizó, las alumnas de nivel medio superaban a los varones en las expectativas de
continuar estudios de nivel superior. Una investigación realizada en la Argentina sobre la base de la prueba
Aprender 2019 aplicada al alumnado del último año de la escuela media también reveló que las mujeres tenían
mayor expectativa de continuar estudios superiores que los varones (Adrogué et al., 2024).
Otro factor que se destaca en la literatura es que las niñas y las mujeres jóvenes tienden a aventajar a los varones
en habilidades no cognitivas y comportamiento en el aula. Las niñas generalmente obtienen mejores
calificaciones, los maestros consideran que se esfuerzan más y son menos disruptivas que los niños (Buchmann et
al., 2007). Los niños presentan una mayor incidencia de problemas conductuales y disciplinarios, lo cual puede
afectar negativamente su nivel educativo (Goldin et al., 2006; Kolster & Kaiser, 2015).
Un estudio realizado en los Estados Unidos dio cuenta que el 90% de la brecha de género en el acceso a la
educación superior se explicaba por los factores no cognitivos y la mayor tasa de retorno, especialmente entre las
mujeres en su etapa temprana de inserción laboral (25-34 años). Estos factores no cognitivos influían aun
controlando por la posición socioeconómica de la familia y los logros escolares (Jacob, 2002)
4
.
En suma, la reversión de la brecha de género en la educación superior es el resultado de múltiples factores,
muchos de los cuales inciden sobre el rendimiento académico del alumnado en los niveles previos a su acceso a la
educación superior, siendo además muy complejo determinar la importancia relativa de cada uno y la dirección
de la causalidad.
4
Para medir el comportamiento no cognitivo, Jacob (2002) consideró: 1) la calificación en la escuela media, bajo el supuesto
de que dada una habilidad cognitiva, el logro escolar está determinado por un conjunto de habilidades no cognitivas, tales
como seguir las directivas, trabajar en grupo, prestar atención en clase y organizar el material de lectura, 2) la cantidad de
horas destinadas a realizar las tareas en el octavo año, 3) el comportamiento de los estudiantes, según la cantidad de
incidentes de faltas disciplinarias y 4) la repitencia.
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En el caso de la educación superior argentina, la cuestión de la reversión de la brecha de género en la matrícula y
la graduación no ha sido hasta el momento objeto de investigación específica desde un punto de vista
cuantitativo. Los estudios que abordan la cuestión de las mujeres, en tanto alumnas y graduadas de la educación
superior argentina, se centran en particular en el proceso de feminización en el marco de la expansión de la
matrícula (Palermo, 2006; Baro, 2021), en la historia de las mujeres que se fueron incorporando a la educación
superior en general, en algunos campos de conocimiento, o en una institución en particular (García, 2006; Gómez
Molla, 2018; Vasquez, 2010) o en el lugar de las mujeres en la academia, la ciencia y en algunas disciplinas
específicas como las STEM y Economía (Arias, 2016; Bello & Estébanez, 2022; Edo et al., 2025; Goldberg & Fisher,
2023; González García & Pérez Sedeño, 2002; Risaro et al. 2022).
Metodología
Para el estudio sobre la reversión de la brecha de género en la educación superior argentina se emplea un
método cuantitativo y descriptivo (Hernández Sampieri et al., 2022). Los propósitos centrales de este artículo son,
en primer lugar, identificar momentos de transición en la brecha de género en la matriculación y la graduación en
la educación superior, dimensionando su alcance cuantitativo. En segundo lugar, se busca dar cuenta del alcance
de este proceso de cambio social dentro también de los campos de conocimiento y disciplinas.
Los escasos estudios internacionales sobre la reversión de la brecha de género en la educación en general y la
superior en particular suelen utilizar como fuente encuestas longitudinales de cohortes que se las sigue desde la
educación media hasta finalizar la educación superior. Lamentablemente en la Argentina no contamos con esta
fuente de información y tampoco con series administrativas completas que permitan estudiar la evolución de la
matrícula de educación superior según género desde mediados del siglo XX. Por tal motivo, para identificar los
momentos en que tiene lugar la paridad de género y su posterior reversión en favor de las mujeres en la
matrícula y en la graduación se utilizaron como fuentes de información los Censos Nacionales de Población y
Vivienda-INDEC.
Además de los Censos, se analizó la evolución de la brecha de género en la matrícula y la graduación en el sector
universitario nacional y privado según los datos aportados por los Anuarios de Estadística Universitaria desde
2004.
Para identificar la dimensión de las brechas de género según la rama de estudio y la disciplina se recopiló la
escasa información disponible en los Censos Nacionales de Población y Vivienda y se analizó el Anuario de
Estadística Universitaria de 2000-2004 con datos de los egresados según rama de estudio, disciplina y género en
la población estudiantil universitaria del sector público y privado. Lamentablemente este cruce por género y
disciplina no se continuó en los anuarios de estadística de los años subsiguientes, pero se confeccionaron
informes especiales sobre las mujeres en el sistema universitario argentino que permiten comparar la evolución a
nivel de las ramas de estudio hasta el año 2022.
Resultados
La educación superior argentina está compuesta por dos sectores, el universitario y el superior no universitario.
En 2024, integraban el sector universitario 72 instituciones estatales (ocho de ellas provinciales y el resto
nacionales) y 70 instituciones privadas, incluyendo una institución internacional. El alumnado en el nivel de
pregrado y grado universitario era en 2024 cercano a los 2,6 millones de estudiantes, el 78% de los cuales
estudiaban en el sector estatal. Asimismo, estas instituciones universitarias concentraban el 72% de la matrícula
total de educación superior (Ministerio de Capital Humano, 2025a, b). El sector de educación superior no
universitaria estaba compuesto en 2024 por 2.284 instituciones estatales y privadas dedicadas centralmente a la
formación docente y a la formación técnico-profesional. Su matrícula ascendía a casi 987 mil estudiantes, el 67%
en el sector estatal (Ministerio de Capital Humano, 2025b).
Como se expondrá a continuación, este sector de instituciones de educación superior experimentó cambios muy
importantes en términos de la composición según género de su matrícula y de sus graduados.
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El análisis de los datos recopilados se expone en dos apartados. En el primero se identifican los momentos de
reversión de la brecha de género en la educación superior en general y en el sector universitario en particular. En
el segundo, se examinan algunos cambios en la concentración de la matrícula y de la graduación según género y
campo disciplinario en el sector universitario.
La reversión de la brecha de género en la educación superior argentina
En lo que respecta a la educación superior, el Censo Nacional de Población y Vivienda de 1980 muestra ya una
leve superioridad de la matrícula femenina por sobre la masculina, pero la reversión de la brecha de género
queda claramente confirmada en el Censo de 1991 y de ahí en más la matrícula femenina crece con mayor vigor
que la masculina (Tabla 1).
Tabla 1. Evolución de la composición de la matrícula de educación superior según género en los Censos
Nacionales de Población y Vivienda, 1960-2022 (en %)
Censos
Mujeres
Varones
1960
23,5
76,5
1980
50,6
49,4
1991
55,8
44,2
2001
58,0
42,0
2010
59,5
40,5
2022
62,8
37,2
Nota: * la publicación del Censo 1970 no incluye el dato de asistencia por nivel educativo para la población general
desagregada por género.
Fuente: Elaboración en base al Censo Nacional de Población de 1960 (Dirección Nacional de Estadística y Censos, 1960) y los
Censos Nacionales de Población y Vivienda de 1980 a 2022 (INDEC, 2025).
Esta temprana feminización de la matrícula de educación superior ocurre centralmente en el sector de educación
superior no universitaria y se vincula con el pasaje de toda la formación docente, que hasta 1969 se realizaba en
las escuelas medias normales o en el magisterio, al nivel superior (Birgin, 2020).
Si se analiza exclusivamente el sector universitario, la reversión según género de la matrícula se observa recién en
el Censo del 2001 y acompaña a la mayor tasa de graduación de las mujeres del nivel medio. Entre el año 2000 y
el 2023 la proporción de mujeres entre los egresados de la escuela media se ha mantenido en el 54%-55% del
total (Ministerio de Capital Humano, 2025b).
Tabla 2. Evolución de la composición de la matrícula universitaria según género en los Censos de Población y
Vivienda 1960-2022*(en %)
Censos
Mujeres
Varones
1960
21,0
79,0
1980
43,9
56,1
1991
48,7
51,3
2001
54,7
45,3
2010
56,7
43,3
2022
60,9
39,1
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Nota: * la publicación del Censo 1970 no incluye el dato de asistencia por nivel educativo para la población general
desagregado por género.
Fuente: Elaboración en base al Censo Nacional de Población de 1960 (Dirección Nacional de Estadística y Censos, 1960) y los
Censos Nacionales de Población y Vivienda de 1980 a 2022 (INDEC, 2025).
Al analizar la evolución de la graduación a través del indicador de población total con educación superior
completa, se observa que la reversión de la brecha de género tiene lugar en el Censo de 1991, con un desfase de
10 años respecto de la reversión en la matrícula. Entre el Censo de 1960 y el de 2001 vemos que la proporción de
mujeres y varones en este indicador se invierten y luego se mantiene con pocos cambios hasta el Censo de 2022
(Tabla 3).
Tabla 3. Composición de la población total con educación superior completa por género en los Censos
Nacionales de Población y Vivienda, 1960-2022 (en %)
Censos
Mujeres
Varones
1960
33,3
66,7
1970
36,1
63,9
1980
48,2
51,8
1991
58,3
41,7
2001
61,4
38,6
2010
61,6
38,4
2022
62,7
37,3
Fuente: Elaboración en base al Censo Nacional de Población de 1960 (Dirección Nacional de Estadística y Censos, 1960) y los
Censos Nacionales de Población y Vivienda de 1980 a 2022 (INDEC, 2025).
En la educación universitaria, la reversión de la brecha de género en la graduación se observa en el Censo del
2010, con un desfase también de 10 años respecto de la reversión en la brecha de la matrícula de educación
universitaria (Tabla 4).
Tabla 4. Composición de la población total con educación universitaria completa por género en los Censos
Nacionales de Población y Vivienda, 1960-2022* (en %)
Censos
Mujeres
Varones
1960
20,5
79,5
1980
37,0
63,0
1991
43,5
56,5
2001
49,0
51,0
2010
54,2
45,8
2022
57,6
42,4
Nota: * la publicación del Censo 1970 no incluye información de este dato distinguiendo entre educación superior no
universitaria y universitaria.
Fuente: Elaboración en base al Censo Nacional de Población de 1960 (Dirección Nacional de Estadística y Censos, 1960) y los
Censos Nacionales de Población y Vivienda de 1980 a 2022 (INDEC, 2025).
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Con el propósito de identificar este proceso de cambio en la población más joven, se calculó el indicador de
proporción de graduados con educación superior completa para la población entre 25 y 39 años según género
(Tabla 5).
Tabla 5. Población entre 25 y 39 años con educación superior completa según género* en los Censos Nacionales
de Población y Vivienda 1970-2022
Censos
Mujeres
Varones
1970
2,4%
3,4%
1991
13,3%
8,0%
2001
17,9%
9,8%
2010
19,3%
11,9%
2022
21,5%
13,3%
Nota: * No se dispone de esta información para los Censos de 1960 y 1980.
Fuente: Elaboración en base a los Censos Nacionales de Población y Vivienda (INDEC, 2025).
En la educación superior argentina la cuestión del abandono y la graduación son temas de gran importancia
(Parrino,2014, Adrogué & García de Fanelli, 2021), en particular dada la baja proporción de la población argentina
con educación superior completa en la comparación internacional (García de Fanelli, 2025). Cuando esta cuestión
se la aborda según género, se observa que, entre la población joven de 25 a 39 años, las mujeres en 2022 ya casi
duplicaban en porcentaje a los varones. Esta brecha según género en favor de las mujeres se observa desde el
Censo de 1991 y crece con el tiempo (Tabla 5).
Los datos administrativos aportados por los Anuarios de Estadística Universitaria revelan la misma tendencia de
ampliación de la brecha de género en favor de las mujeres en la matrícula y la graduación (Gráficos 1 y 2).
Gráfico 1. Evolución de la composición de la matrícula según género en las carreras de pregrado y grado en las
universidades argentinas, 2003-2022
Fuente: Elaborado sobre la base de los Anuarios de Estadística Universitaria, Ministerio de Capital Humano (2025a).
55,7% 61,1%
44,3% 38,9%
2000 2005 2010 2015 2020 2025
Estudiantes % Mujeres Estudiantes % Varones
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Gráfico 2. Evolución de la composición del egreso en carreras de pregrado y grado según género en las
universidades argentinas, 2003-2022
Fuente: Elaborado sobre la base de los Anuarios de Estadística Universitaria, Ministerio de Capital Humano (2025a).
El Gráfico 1 muestra que la brecha en favor de las mujeres en la matrícula pasó de 11,4 puntos porcentuales en
2003 a 22,1 puntos porcentuales en 2022
5
. En el egreso, la brecha era 18,6 puntos porcentuales en 2003 y se
elevó a 27,8 en 2022 (Gráfico 1).
A diferencia de lo que ocurre en el sector universitario, en el sector de educación superior no universitario no se
observan cambios en el tiempo en los últimos veinte años en la brecha de género, predominando las mujeres en
la matrícula y en los egresos. En este periodo, la proporción de mujeres en la matrícula de la educación superior
no universitaria se ubicó alrededor del 70% del total y en el caso de los egresos por encima del 72% del total
(Ministerio de Capital Humano, 2025b).
En suma, según los datos censales, la reversión de la brecha de género en la matrícula de educación superior se
comienza a insinuar en los años ochenta y en la graduación a comienzo de los años noventa, tal como también
ocurrió en los Estados Unidos y en Europa. En el siglo XX, el sector superior no universitario contribuyó
especialmente con este proceso de feminización de la matrícula y la graduación como efecto de la “terciarización”
de la formación docente. Comenzando el nuevo milenio, se produce la reversión de la brecha de género en la
matrícula de las universidades y en la primera década entre sus egresados. Los datos de los Anuarios de
Estadística Universitaria permiten constatar que, en las primeras dos décadas del siglo XXI, esta brecha en favor
de las mujeres se continuó ampliando tanto en la matrícula como en la graduación.
Cambios en los campos de conocimiento y disciplinas según género en las universidades
En Argentina, la información de los Censos de Población y Vivienda también nos permite analizar los cambios en
las brechas de género en la graduación según las disciplinas. Lamentablemente sólo los Censos de Población de
1960 y Población y Vivienda de 2001 brindan información de graduación universitaria según campo disciplinario y
5
Un estudio realizado con datos de América Latina muestra cómo esta brecha en la escolarización terciaria se va ampliando
entre 1992 y 2015, lo cual en parte se explica por la mayor deserción de los varones en el nivel medio (Marchionni et al.
2018)
59,3% 63,9%
40,7% 36,1%
2000 2005 2010 2015 2020 2025
Egresados % Mujeres Egresados % Varones
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género
6
. Mientras que en 1960 las mujeres eran claramente un grupo aún minoritario entre los egresados
universitarios, en el 2001 se había alcanzado casi la paridad de género.
En 1960 el único campo disciplinario con una mayoría femenina de graduados era Filosofía y Letras (Tabla 6).
Tabla 6. Participación de las mujeres en el total de los graduados universitarios según disciplina en el Censo
Nacional de Población de 1960
Campos disciplinarios
Mujeres
25,4%
32,3%
Bioquímica y Farmacia
40,4%
Agronomía y Veterinaria
4,5%
Ciencias Económicas
9,6%
Derecho y Cs. Sociales
15,8%
Filosofía y Letras
61,5%
Arquitectura y Urbanismo
14,4%
Cs- Exactas, Física, Química y Cs. Naturales
24,9%
1,5%
20,5%
Fuente: En base a datos del Censo Nacional de Población de 1960 (Dirección de Estadísticas y Censos, 1960).
En 2001 se ofrecen datos con mayor apertura de algunos campos disciplinarios, brindando información s
desagregada de aquellas disciplinas que en el dato de los años sesenta se incluían en Filosofía y Letras, tales como
Ciencias de la Educación, Letras y Psicología. En estas disciplinas, la presencia de las mujeres en 2001 se impone
con n mayor fuerza, superando el 80% de los graduados. La presencia femenina entre los egresados de las
carreras de Enfermería y Biología también era claramente mayoritaria (Tabla 7).
6
El Censo Nacional de Población y Vivienda de 1980 también contiene información por disciplina, pero la forma de clasificar
las disciplinas y presentar los datos no es comparable con los censos de 1960 y 2001.
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Tabla 7. Proporción de mujeres en los graduados universitarios según disciplinas en el Censo Nacional de
Población y Vivienda de 2001 (en %)
Campos disciplinarios
Mujeres
Medicina
39,0%
Enfermería
84,5%
Química
49,0%
Biología
75,3%
Agronomía agropecuaria
20,8%
Contabilidad
40,7%
Administración y dirección
35,2%
Abogacía
45,7%
Psicología
84,0%
Letras
87,7%
Ciencias de la Educación
85,6%
Arquitectura
41,0%
Ingeniería civil
9,4%
Ingeniería electrónica
4,5%
Informática y sistemas
41,8%
Total
49,0%
Fuente: En base a datos del Censo Nacional de Población y Vivienda 2001 (INDEC, 2025).
Las mujeres presentan además un avance notable en la participación entre los graduados de las carreras
profesionales que concentran tanto la matrícula como la graduación universitaria, tales como Medicina, Ciencias
Económicas, Abogacía y Arquitectura. Los únicos campos disciplinarios que continúan en 2001 con presencia
mayoritariamente masculina entre los graduados universitarios son las carreras de Ingenierías Civil, Electrónica y
Agronómica.
En la literatura sobre la segregación de las carreras según género, lo que más se remarca precisamente es la
menor proporción de mujeres graduadas en las carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemática)
(Bello & Estébanez, 2022). Este dato es compatible con los resultados de las distintas pruebas de aprendizaje
sobre los logros de las estudiantes de nivel medio. Mientras que el rendimiento promedio de las mujeres en
lectura es comúnmente mayor entre las mujeres que en los varones, lo contrario sucede con los rendimientos en
matemática (Marchionni et al., 2018; Templado et al. 2024). En América Latina, un estudio realizado sobre la base
de la Prueba Pisa 2022 corroboró que las mujeres aventajan a los varones en Lengua en todos los sectores
socioeconómicos. No obstante, un dato muy interesante aportado por este estudio es que, si bien entre los
sectores más vulnerables los varones aventajan a las mujeres en matemática, entre los sectores menos
vulnerables las mujeres logran mejores niveles de aprendizajes en matemática que los varones en todos los países
de América Latina, con la excepción de México y Perú. En particular, en la Argentina, los niveles de aprendizaje en
matemática entre los sectores menos vulnerables son muy parejos, con leve superioridad de las mujeres (Orlicki
& Adrogué, 2025).
En línea con este último resultado, los datos del Anuario 2000-2004 aportan un panorama un poco diferente
respecto de los datos de los Censos de Población y Vivienda analizados.
En la Tabla 8 se observa que la participación femenina entre el alumnado y los graduados universitarios del sector
estatal supera a la masculina en todas las ramas de estudio, excepto las ciencias aplicadas. Sin embargo, dentro
de este campo de conocimiento, las mujeres graduadas eran el 54,5% del total en la carrera de Astronomía,
74,7% en Bioquímica y Farmacia, 72,7% en Estadística y 55% en Meteorología. Si tomamos en cuenta las ciencias
básicas, las mujeres estaban subrepresentadas sólo entre los egresados de física, e incluso representan el 73,5%
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de los egresados de la carrera de Matemática. Es probable que una proporción de estas egresadas corresponda a
las graduadas con el título de pregrado de Profesorado en Matemática.
Tabla 8. Proporción de mujeres en la matrícula y en los egresados de las instituciones universitarias estatales y
privadas según rama de estudio y disciplinas, 2003
Ramas de estudio y disciplina
Alumnas %
Egresadas %
Estatales
Privadas
Estatales
Privadas
Total
57,0
52,1
60,2
56,3
Total de Ciencias Aplicadas
35,3
31,9
40,5
36,1
Arquitectura y Diseño
51,1
52,9
54,5
56,4
Astronomía
48,4
s/d
59,1
s/d
Bioquímica y Farmacia
70,6
67,0
74,7
70,1
Ciencias Agropecuarias
29,8
22,2
32,3
25,4
Ciencias del Suelo
39,8
33,3
32,9
0,0
Estadística
71,3
s/d
72,7
s/d
Industrias
31,4
22,8
39,4
24,9
Informática
27,3
16,8
35,0
24,0
Ingeniería
17,3
9,3
17,4
16,4
Meteorología
51,1
s/d
55,0
0,0
Total de Ciencias Básicas
63,8
51,7
63,1
50,0
Biología
67,2
51,8
66,4
41,2
Física
37,9
54,5
39,8
50,0
Matemática
62,8
65,3
73,5
75,0
Química
65,4
41,8
58,9
68,4
Total de Ciencias de la Salud
67,8
64,2
66,3
69,3
Medicina
61,5
54,1
60,6
62,1
Odontología
65,3
62,5
62,9
60,8
Paramédicas y Auxiliares de la Medicina
78,9
78,5
77,5
78,3
Sanidad
66,2
s/d
72,8
0,0
Veterinaria
52,9
54,9
40,3
51,2
Total de Ciencias Humanas
74,2
75,5
79,2
78,2
Arqueología
58,1
s/d
0,0
0,0
Artes
62,2
54,0
70,1
57,4
Educación
79,5
75,3
79,8
75,4
Filosofía
52,3
34,6
53,9
34,9
Historia
58,0
62,6
62,5
71,4
Letras e Idiomas
79,9
88,9
86,3
93,3
Psicología
82,3
80,7
86,7
82,4
Teología
s/d
27,4
0,0
20,0
Total de Ciencias Sociales
58,8
49,9
60,2
53,0
Cs de la Información y de la Comunicación
61,4
54,8
68,8
61,3
Cs Políticas, Relac. Internac. y Diplomacia
53,1
54,6
58,4
64,0
Demografía y Geografía
65,7
66,0
69,0
73,3
Derecho
58,1
52,1
58,9
53,8
Economía y Administración
54,8
42,4
55,4
46,5
Relaciones Institucionales y Humanas
68,7
69,7
69,1
73,6
Sociología, Antropología y Servicio Social
78,9
74,5
81,4
80,6
Fuente: En base a Anuario de Estadística Universitaria 2000-2004, Ministerio de Capital Humano (2025a).
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En el sector universitario privado, las mujeres superaban a los varones entre el alumnado de tres de las cinco
ramas y mantenían la paridad de género en el alumnado en las ciencias básicas y sociales y entre los egresados de
las ciencias básicas.
La Tabla 8 permite identificar el predominio de estudiantes y egresados varones en las Ingenierías, la Física, la
Informática, la Industria, las Ciencias Agropecuarias y las Ciencias del Suelo. Todas estas disciplinas están
englobadas en el concepto de STEM, aunque, como antes señalamos, en algunas disciplinas que también están
comprendidas entre las STEM, como Matemática y Astronomía, la composición femenina es muy importante.
Si se compara la composición según rama de estudio por género entre el 2004 y el 2022 se observa que, en el
alumnado, crece la participación femenina en las ciencias aplicadas, en las ciencias de la salud y en las ciencias
sociales. Entre los graduados, aumenta la proporción de mujeres en todos los campos de conocimiento, excepto
en ciencias humanas, sector tradicionalmente femenino (Gráfico 3).
Gráfico 3. Evolución de la proporción de mujeres entre los estudiantes y los egresados según rama de estudio,
2004-2022
Fuente: Elaborado sobre la base del Anuario de Estadística Universitaria 2000-2004, Anuario de Estadística Universitaria 2022
y Síntesis Mujeres en el Sistema Universitario Argentino 2022-2023 (Ministerio de Capital Humano, 2025a).
En suma, el único campo del conocimiento donde todavía no ha tenido lugar la reversión de la paridad de género
es el de las ciencias aplicadas, donde se ubican las disciplinas STEM. No obstante, cabe destacar el crecimiento de
la proporción de mujeres tanto entre los estudiantes como entre los graduados de este campo de conocimiento.
Al respecto cabe observar que en el plantel de investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas
y Técnicas (CONICET) en 2025, en Astronomía el 44% son mujeres y en Matemática el 35%. En las generaciones
más jóvenes, representadas por los becarios CONICET, las mujeres representan el 41% en Astronomía y se
observa un aumento respecto a la participación en el cuerpo de investigadores en el caso de Matemática,
alcanzando las mujeres el 41% del total (CONICET, 2025).
Este resultado se corresponde con lo que sucede en el plano internacional. En 2022, las mujeres graduadas en
educación superior en la OECD estaban subrepresentadas en las STEM (33% en promedio) mientras que estaban
sobrerrepresentadas en salud y bienestar (77%) (OECD, 2023b).
34,9%
63,1%
67,4%
74,4%
57,0%
40,8%
62,4%
76,3%
72,6%
61,1%
39,7%
61,6%
66,7%
78,9%
57,9%
47,8%
65,0%
77,2%
77,9%
60,3%
AP L I C A D A S B ÁS I C AS C S . D E LA
S A L U D
C S . H U MA N A S C S . S O C I A L E S
Estudiantes 2004 Estudiantes 2022 Egresados 2003 Egresados 2022
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La baja proporción de la representación de las mujeres en las carreras STEM ha sido ampliamente analizada en la
literatura. Las revisiones de los trabajos empíricos que tratan de responder a la pregunta sobre por qmenos
mujeres optan por las disciplinas STEM, coinciden en destacar que no se debe a la falta de habilidades de las
estudiantes para su desarrollo en este campo, sino a factores culturales, psicológicos e institucionales que inciden
desde los primeros años de la formación educativa. En el plano psicológico, uno de los factores considerados más
relevantes es la autopercepción de las mujeres sobre su eficacia en este campo. A esto se suman otros
estereotipos de género que afectan las expectativas y el sentido de pertenencia de las mujeres dentro de las
instituciones educativas donde se enseñan las disciplinas STEM (Beroiza-Valenzuela & Salas Guzmán, 2024;
Msambwa et al., 2024, UNESCO, 2019).
Usualmente se señala que la escasa participación en la matrícula y en el egreso de las carreras STEM por parte de
las mujeres explica sus menores probabilidades de obtener mejores salarios en el mercado de trabajo. Si bien
este factor puede ser de relevancia, el informe de Education at a Glance 2025 (OECD, 2025b) da cuenta de que las
mujeres ganan menos que los hombres en promedio, independientemente del nivel educativo y del campo de
estudio. Así, este documento destaca que las mujeres con educación superior que estudiaron negocios,
administración y derecho ganan entre un 10 % y un 33 % menos que sus pares masculinos, según el país. La
brecha de género en los salarios según los países puede oscilar entre menos del 1 % y el 38 % entre quienes
estudiaron ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM), y entre el 9 % y el 43 % en salud y bienestar.
En el caso de Argentina, un informe de Argentinos por la Educación expone cuál era la brecha salarial en 2021
entre hombres y mujeres que egresaron entre el 2016 y 2018 en la misma carrera universitaria o profesorado
(Templado et al., 2024). Este estudio se realizó sobre la base de los egresados de las tres carreras más
importantes por su número de graduados en cada una de las cinco ramas de estudio (Sociales, Aplicadas, Salud,
Humanas y Básicas). Tras constatarse que las mujeres son mayoría entre los egresados de 13 de estas 15 carreras
(las excepciones son Ingeniería e Industria), los varones superaban en salario promedio en 13 de 15 carreras. El
salario promedio de las mujeres sólo era mayor al de los varones en Química y levemente en Ciencias de las
Comunicaciones y la Información. En dos grupos disciplinarios con importante proporción de mujeres, como son
la Medicina y Economía y Administración, las mujeres ganaban en promedio 21% y 17,2% menos respectivamente
que los varones (Templado et al., 2024).
Discusión y reflexiones finales
El propósito principal de este artículo ha sido identificar los momentos y la magnitud de la brecha de género en
favor de las mujeres en la educación superior argentina y en las ramas de estudio y disciplinas, destacando el
importante cambio que implica pasar de la paridad de género a su reversión.
De acuerdo con la información suministrada por los Censos Nacionales de Población y Vivienda, la reversión en la
brecha de género en la matrícula de educación superior en favor de las mujeres se inicia en los años 80 y a
comienzos del nuevo milenio en el sector universitario. En el caso de la graduación, la reversión de la brecha de
género en la educación superior acontece en los años noventa y en la universidad se observa en la primera
década de este siglo. La información administrativa disponible en los Anuarios de Estadística Universitaria revela
que esta brecha de género en favor de las mujeres se profundizó en las últimas décadas.
Este hecho social tan novedoso estimula la reflexión respecto de los factores que explican esta reversión de la
brecha en la matrícula y en los graduados en favor de las mujeres. La literatura internacional destaca que los
factores que inciden son múltiples, con variaciones según los países, sus culturas y los grupos socioeconómicos y
étnicos. Entre aquellos factores más relevantes se mencionan los cambios culturales globales respecto del lugar
de las mujeres en la sociedad y en el mercado de trabajo, sus mayores expectativas de continuar estudios
superiores y el mejor rendimiento académico promedio alcanzado en el nivel medio.
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En el caso argentino y en el plano específico de la educación superior, las preguntas de investigación importantes
a profundizar son respecto de los factores que inciden en las diferencias de género en las tasas de abandono y
graduación, la identificación de las variables que afectan el proceso de decisión respecto de la elección de las
disciplinas y los estereotipos de género que prevalecen en las/los actores de la educación superior respecto de las
mujeres en cierta carreras tradicionalmente masculinas, como las STEM.
Más allá de la brecha persistente según género en favor de los varones en algunos campos disciplinarios, cabe
destacar que los datos analizados permiten constatar la reversión de la brecha de género en favor de las mujeres
en la matrícula y la graduación en varias de las disciplinas profesionales y científicas, antes centralmente
masculinas.
Finalmente, para poder avanzar en el estudio de la reversión en la brecha de género y en las políticas públicas e
institucionales necesarias para alcanzar la equidad en el acceso y la graduación universitaria, es necesario contar
con mejores fuentes de recolección de información. Como se ha señalado en este artículo, la mayor parte de los
estudios internacionales sobre la reversión de la brecha de género y las elecciones de las carreras se realizan a
través de encuestas longitudinales que siguen al alumnado del nivel medio o a cohortes de nacimiento durante la
transición entre la escuela media y la educación superior y la eventual conclusión de estos estudios. La ausencia
de estas fuentes de datos en la Argentina impide avanzar adecuadamente en la identificación de los factores que
explican esta brecha de género y diseñar políticas para reducir el abandono y mejorar la graduación.
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Fecha de recepción: 09-01-2026
Fecha de aceptación: 10-04-2026