Revista Latinoamericana de Políticas y Administración de la Educación
Índice
Editorial
EDITORIAL
Norberto Fernández Lamarra /Julieta Claverie / Pablo García
Sección General
POLÍTICAS EDUCATIVAS Y CONDICIONES DE TRABAJO DE LOS PROFESORES DE SECUNDARIA DE LA PROVINCIA DE
BUENOS AIRES (2004-2014).
María Cristina Dirié y Liliana Pascual
MASIVIDAD Y VIDA COTIDIANA DE LOS ESTUDIANTES: EL DESAFÍO DE LOGRAR PERMANECER EN LA UNIVERSIDAD.
Violeta Gunset, Carolina Abdala y María Eugenia Barros
EL DESAFÍO DE EDUCAR EN CONTEXTOS DE DESIGUALDAD. UN VIAJE POR LOS CAMINOS DE LA INCLUSIÓN EDUCATIVA
EN LATINOAMÉRICA.
Pablo García
EL PROGRAMA NACIONAL ESCUELAS SOLIDARIAS COMO POLÍTICA PÚBLICA DESDE LA PERSPECTIVA DE LA GESTIÓN
ESCOLAR: TENSIONES Y MATICES ENTRE POLÍTICAS DE INTERVENCIÓN COMUNITARIA Y LÓGICAS DE REPRODUCCIÓN
BUROCRÁTICAS.
Gabriela Beatriz Furlán y Trinidad Elizabeth Cocha
REFLEXIONES EN TORNO A LA ARQUITECTURA DEL AULA UNIVERSITARIA: DIMENSIÓN DIDÁCTICA, FENOMENOLOGÍA Y
DISOLUCIÓN DE LOS LÍMITES ESPACIO-TEMPORALES EN LA OPTIMIZACIÓN DE COMUNIDADES DE APRENDIZAJE.
Pablo Campos Calvo Sotelo
EL POLÉMICO VÍNCULO ENTRE LA INVESTIGACIÓN Y LA POLÍTICA. UN DESAFÍO DE NUEVAS ARTICULACIONES.
Viviana Macchiarola
EDUCAÇÃO BÁSICA NOS DOCUMENTOS-RELATÓRIOS DA/NA DÉCADA DE 1990.
Ailine Rabelo Marques y Fabiany de Cássia Tavares Silva
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Revista Latinoamericana de Políticas y Administración de la Educación
Índice
Cátedra UNESCO. Educación y futuro en América Latina.
CÁTEDRA UNESCO “EDUCACIÓN Y FUTURO EN AMÉRICA LATINA”. REFORMAS, CAMBIOS E INNOVACIONES. (Universidad
Nacional de Tres de Febrero).
Cristian Pérez Centeno
UNA HERRAMIENTA PARA APOYAR LA TOMA DE DECISIONES INFORMADA: LOS MODELOS DE SIMULACIÓN PARA EL
DISEÑO Y CONTROL DE POLÍTICAS EDUCATIVAS.
Marisa Álvarez
Reseñas de Libros
CAMBORUS DE DONNINI, A. Y GOROSTIAGA, J. (2016). HACIA UNA UNIVERSIDAD INCLUSIVA. NUEVOS ESCENARIOS Y
MIRADAS.
Antonella Schifrin
FALCÓN, M. (2016). LA ESCRITURA CIENTÍFICA. EL ARTE DE ESCRIBIR UNA TESIS.
María del Carmen Parrino
ALONSO BRÁ, M. (COORD.). POLÍTICA Y ADMINISTRACIÓN EDUCATIVA. NUEVAS Y VIEJAS TENSIONES.
Victoria Orce
GARCIA, L., MANZIONE, M. Y ZELAYA, M. (2015). ADMINISTRACIÓN Y GESTIÓN DE LA EDUCACIÓN. LA CONFIGURACIÓN DEL
CAMPO DE ESTUDIO.
Cristian Pérez Centeno
AMAR, H. (2016). BOURDIEU EN EL CAMPO EDUCATIVO (1971-1989).
Claudio Suasnábar
SÁNCHEZ, B. Y COTO, P. (2016). INSPIRACIONES ALCANZABLES: 15 POLÍTICAS EDUCATIVAS DESTACADAS EN AMÉRICA
LATINA.
Lucas Sempe
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101
112
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116
118
120
122
Revista Latinoamericana de Políticas y Administración de la Educación
Reseñas de Revistas
INTEGRACIÓN Y CONOCIMIENTO. REVISTA DEL NÚCLEO DE ESTUDIOS E INVESTIGACIONES EN EDUCACIÓN SUPERIOR DEL
MERCOSUR.
Carolina Yelicich
Reseñas de Tesis
POLÍTICAS DE INCLUSIÓN EDUCATIVA: UN ESTUDIO ACERCA DEL PLAN FINES 2. Tesis de Maestría en Políticas y
Administración de la Educación (Universidad Nacional de Tres de Febrero, Argentina).
Emilio López
PERTINENCIA E IMPACTO DE LAS EVALUACIONES INTERNACIONALES: PISA EN EL CONTEXTO ARGENTINO. Tesis de
Maestría en Políticas y Administración de la Educación (Universidad Nacional de Tres de Febrero, Argentina).
Mariana Leal
125
129
132
Revista Latinoamericana de Políticas y Administración de la Educación
Dirección
FERNÁNDEZ LAMARRA Norberto (Universidad Nacional de Tres de Febrero) / nflamarra@untref.edu.ar
Secretaría Editorial
CLAVERIE Julieta (Universidad Nacional de Tres de Febrero) / jclaverie@untref.edu.ar
PÉREZ CENTENO Cristian (Universidad Nacional de Tres de Febrero) / cpcenteno@untref.edu.ar
Asistente Editorial
FARINATI Paula
Consejo Editorial
FERNÁNDEZ Lidia / Universidad de Buenos Aires – Universidad Nacional de Tres de Febrero
DEL PERCIO Enrique / Universidad de Buenos Aires – Universidad Nacional de Tres de Febrero
MARTÍNEZ NOGUEIRA Roberto / Universidad de San Andrés
TENTI FANFANI Emilio / Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación – Universidad de Buenos Aires
SOUTO Marta / Universidad de Buenos Aires – Universidad Nacional de Tres de Febrero
Comité Editorial Nacional
ACOSTA Felicitas / Universidad Nacional de San Martín
AIELLO Martín / Universidad de Palermo – Universidad Nacional de Tres de Febrero
ALBORNOZ Mario / Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
ALONSO BRA Mariana/ Universidad de Buenos Aires – Universidad Nacional de Tres de Febrero
ALVAREZ Marisa / Universidad De Buenos Aires - Universidad Nacional de Tres de Febrero
APARICIO Miriam / Universidad Nacional de Cuyo
ARAUJO Sonia / Universidad Nacional Del Centro de La Provincia De Buenos Aires
ASPRELLA Gabriel / Universidad Nacional De La Plata – Universidad Nacional de Tres de Febrero
BARCO Silvia / Universidad Nacional de Comahue
BARSKY Osvaldo / Universidad Abierta Interamericana
BENEITONE Pablo / Universidad Nacional del Litoral
BOHOSLAVSKY Pablo / Universidad Nacional de Rio Negro
BRIASCO Irma / Universidad Pedagógica de Buenos Aires – Organización de Estados Iberoamericanos
CANTERO Germán / Universidad Nacional de Entre Ríos
CAPPELLACCI Inés / Instituto Nacional de Formación Docente – Universidad de Buenos Aires
CARRANZA Alicia / Universidad Nacional de Córdoba
CELMAN Susana / Universidad Nacional de Entre Ríos
CHECCHIA Beatriz / Instituto Universitario Escuela Argentina de Negocios
CHIROLEU Adriana / Universidad Nacional de Rosario
Revista Latinoamericana de Políticas y Administración de la Educación
COPERTARI Susana / Universidad Nacional de Rosario
CÓRDOBA Claudia / Universidad de Morón
CORTI Ana María / Universidad Nacional de San Luis
DALFARO Nidia / Universidad Tecnológica Nacional
DEL BELLO Juan Carlos / Universidad Nacional de Rio Negro
DONINI Ana / Universidad Nacional de San Martin
ENRIQUEZ Pedro / Universidad Nacional de San Luis
FAZIO Marisa / Universidad Nacional de Cuyo
FELDFEBER Myriam / Universidad de Buenos Aires
FLIGUER José / Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales
FOLLARI Roberto Agustín / Universidad Nacional de Cuyo
GARCIA de FANELLI Ana María / Centro de Estudios de Estado y Sociedad – Consejo Nacional de Investigaciones
Científicas y Técnicas
GIMÉNEZ Viviana / Universidad Nacional de Tres de Febrero
GÓMEZ Manuel / Universidad Nacional de Moreno
GÓNGORA Norberto / Universidad Nacional de La Plata – Universidad Nacional de Tres de Febrero
GOROSTIAGA Jorge / Universidad Nacional de San Martin
GRAIZER Oscar / Universidad Nacional de General Sarmiento
GUTIERREZ Ricardo / Universidad Nacional del Sur
GVIRTZ Silvina / Universidad de San Andrés
HERMO Javier / Universidad de Buenos Aires - Universidad de Palermo
IARDELEVSKY Alberto / Universidad de Buenos Aires – Universidad Nacional de Lomas de Zamora
KRAVETZ Silvia / Universidad Nacional de Córdoba
LION Carina / Universidad de Buenos Aires
MACCHIAROLA DE SIGAL Viviana / Universidad Nacional de Río Cuarto
MARQUINA Mónica / Universidad Nacional de General Sarmiento
MAS ROCHA Stella Maris / Universidad Nacional de San Martin
MIRANDA Estela / Universidad Nacional de Córdoba
MURIETE Raúl / Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco
NAIDORF Judith / Universidad de Buenos Aires
NAPOLI Fernando / Universidad Tecnológica Nacional
NARDACCHIONE Gabriel / Universidad de Buenos Aires
NICOLETTI Javier / Universidad Nacional de La Matanza
NOSIGLIA María Catalina / Universidad de Buenos Aires
PALAMIDESSI Mariano / Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación
PASCUAL Liliana / Universidad De Buenos Aires
PÉREZ CENTENO Cristian / Universidad Nacional de Tres de Febrero
PÉREZ DEL VISO DE PALOU María Rosa / Universidad Nacional de Jujuy
PEREZ RASETTI Carlos / Universidad Nacional del Sur
PIÑON Francisco / Universidad de Congreso
Revista Latinoamericana de Políticas y Administración de la Educación
PLENCOVICH Cristina / Universidad de Buenos Aires
POBLET Raimundo / Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco
POGGI Margarita / Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación
PRIOTTI Mónica / Universidad Nacional de Rosario
PULFER Darío / Organización de Estados Iberoamericanos – Universidad Católica Argentina
RIVAS Axel / Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento
RODRIGO Lucrecia / Universidad Nacional de la Patagonia Austral
RUIZ Guillermo / Universidad de Buenos Aires
SÁNCHEZ MARTÍNEZ Eduardo / Universidad Nacional de Córdoba
SOPRANO Germán / Universidad Nacional de Quilmes
STUBRIN Adolfo / Universidad Nacional del Litoral
SUASNÁBAR Claudio / Universidad Nacional de La Plata
SVERDLICK Ingrid / Universidad Pedagógica de Buenos Aires
TEDESCO Juan Carlos / Universidad Nacional de San Martin
TELLO César / Universidad Nacional de Tres de Febrero – Universidad Nacional de San Martin
TERIGI Flavia / Universidad de Buenos Aires
TORANZOS Lilia / Organización de Estados Iberoamericanos
TORRENDEL Carlos Horacio / Universidad Católica Argentina
VAIN Pablo / Universidad Nacional de Misiones
VILLANUEVA Ernesto / Universidad Nacional Arturo Jauretche
VITARELLI Marcelo / Universidad Nacional de San Luis
Comité Editorial Internacional
ALCÁNTARA Armando / Universidad Nacional Autónoma de México (México)
ALMUIÑAS José Luis / Universidad de La Habana (Cuba)
ÁLVAREZ MÉNDEZ Juan Manuel / Universidad Complutense de Madrid (España)
ARNOVE Robert / Universidad de Indiana (Estados Unidos)
BENTANCUR Nicolás / Universidad de la República (Uruguay)
BRUNNER José Joaquín / Universidad Diego Portales (Chile)
CARNEIRO SARTURI Rosane/ Universidad Federal de Santa María (Brasil)
CHIANCONE Adriana / Universidad de la República (Uruguay)
CANCINO Rita / Universidad Aalborg (Dinamarca)
CONZUELO Sandra / Universidad Nacional Autónoma de México (México)
COSTA DE PAULA María de Fátima / Universidad Federal Fluminense (Brasil)
DA CUNHA Ma. Isabel / Universidad de Vale do Rio dos Sinos (Brasil)
DE LA ZERDA VEGA Guido / Universidad Mayor de San Simón (Bolivia)
DE MELO Pedro / Universidad Federal de Santa Catarina (Brasil)
DÍAS SOBRINHO José / Universidad de Sorocaba (Brasil)
DOMINGUEZ Jorge / Universidad de La Habana (Cuba)
EGGERT Edla / Universidad de Vale do Rio dos Sinos (Brasil)
Revista Latinoamericana de Políticas y Administración de la Educación
ESCOTET Miguel Ángel / Universidad de Texas (Estados Unidos)
ESPINOZA Oscar/ Universidad UCINF – Universidad Diego Portales (Chile)
ESTAÑÁN VANACLOIG Santiago/ Forum Europeo de Administradores de la Educación (España)
FERREIRA GOMES José / Universidad de Porto (Portugal)
FISCHMAN Gustavo / Universidad Estatal de Arizona (Estados Unidos)
GAIRÍN SALLÁN Joaquín/ Universidad Autónoma de Barcelona (España)
GALAZ FONTES Jesús / Universidad Autónoma de Baja California (México)
GARBANZO VARGAS Guiselle María / Universidad de Costa Rica (Costa Rica)
GARCÍA RUÍZ María José / Universidad Nacional de Educación a Distancia (España)
IMBERNON Francisco / Universidad Autónoma de Barcelona (España)
JANELA AFONSO Almerindo / Universidad do Minho (Portugal)
JORNET MELIÁ Jesús / Universidad de Valencia (España)
LÁZARO LORENTE Luis Miguel / Universidad de Valencia (España)
LÓPEZ SEGRERA Francisco / Universidad Politécnica de Cataluña (España)
MARTIN SABINA Elvira / Universidad de La Habana (Cuba)
MARTINEZ LARRECHEA, Enrique / Instituto Universitario Centro Latinoamericano de Economía Humana (Uruguay)
MARUM ESPINOSA Elia / Universidad de Guadalajara (México)
MENDEZ CATANI Afranio / Universidad de San Pablo (Brasil)
MONARCA Héctor / Universidad Autónoma de Madrid (España)
MONTOYA VARGAS Juny / Universidad de Los Andes (Colombia)
MORA José-Ginés / Universidad de Londres (Inglaterra)
MOREIRA DA ROCHA MACIEL Adriana / Universidad Federal de Santa María (Brasil)
MORENO OLIVOS Tiburcio/ Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (México)
MURILLO Javier / Universidad Autónoma de Madrid (España)
NAVARRO Marco Aurelio / Universidad Autónoma Tamaulipas (México)
NAYA GARMENDIA Luis María / Universidad del País Vasco (España)
NOVOA Antonio / Universidad de Lisboa (Portugal)
NUMAN CABALLERO Javier / Universidad Autónoma de Asunción (Paraguay)
ORNELAS Carlos / Universidad Autónoma Metropolitana (México)
PORTER Luis / Universidad Autónoma Metropolitana (México)
REGO DA SILVA Guilherme / Universidad de Minho (Brasil)
RISTOFF Dilvo/ Universidade Federal de Santa Catarina (Brasil)
RODRIGUEZ ESPINAR Sebastián / Universidad de Barcelona (España)
RUEDA BELTRÁN Mario / Universidad Nacional Autónoma de México (México)
SÁNCHEZ DELGADO Primitivo / Universidad Complutense de Madrid (España)
SCHUGURENSKY Daniel / Universidad Estatal de Arizona (Estados Unidos)
TEODORO Antonio / Universidad Lusófona (Portugal)
TIANA FERRER Alejandro / Universidad Nacional de Educación a Distancia (España)
VALLE Javier / Universidad Autónoma de Madrid (España)
VILLA Aurelio / Universidad de Deusto (España)
ZABALSA BERAZA Miguel / Universidad de Santiago de Compostela (España)
Revista Latinoamericana de Políticas y Administración de la Educación
Evaluadores de este número
ALONSO BRA, Mariana / Universidad de Buenos Aires- Universidad Nacional de Tres de Febrero
ALVARADO NANDO, Maritza / Universidad de Guadalajara (México)
ALVAREZ, Marisa / Universidad de Buenos Aires- Universidad Nacional de Tres de Febrero
CLAVERIE, Julieta / Universidad Nacional de Tres de Febrero
COHERNOUR, Edith / Universidad Autónoma de Yucatán (México)
COSTA DE PAULA, María de Fátima / Universidade Federal Fluminense (Brasil)
DALLA CORTE, Marilene Gabriel / Universidade Federal de Santa Maria (Brasil)
DEL REGNO, Patricia / Universidad de Buenos Aires
ESTÉBANEZ, Maria Elina / Universidad de Buenos Aires
GARCIA, Pablo / Universidad Nacional de Tres de Febrero
GIOVINE, Renata / Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires
GVIRTZ, Silvina / CONICET- Universidad Nacional de San Martín
HAUG, Guy
HIRSCHBERG, Nora / Universidad Nacional de Tres de Febrero
ISOLA, Nicolás / Universidade Estadual de Campinas (Brasil)
LARRONDO, Marina / Universidad de San Andrés
LÁZARO LLORENTE, Luis Miguel / Universidad de Valencia (España)
LOPEZ, Nestor / IIPE-UNESCO
MANCEBO, María / Universidad de la República de Uruguay (Uruguay)
MARUM ESPINOSA, Elia / Universidad de Guadalajara (México)
ORNELAS, Carlos / Universidad Autónoma Metropolitana Xochimilco (México)
OSORIO, Laura / Organización de Estados Iberoamericanos
PARRINO, María del Carmen / Universidad Nacional de Tres de Febrero
PEREYRA, Ana / Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva
PEREZ CENTENO, Cristian / Universidad Nacional de Tres de Febrero
PEREZ RASETTI, Carlos / Universidad Nacional de La Matanza
PINI, Mónica / Universidad Nacional de San Martín
RAMIREZ POTES, Francisco / Universidad del Valle (Colombia)
REY, Luis
SANCHO ÁLVAREZ, Carlos / Universidad de Valencia (España)
TOMASSI, Cristina / Universidad Nacional de Tres de Febrero
VILLA, Aurelio / Universidad de Deusto (España)
WAINERMAN, Catalina / Universidad de San Andrés
STAFF
Secretaría editorial/
Julieta Claverie
Cristian Perez Centeno
EDITOR
Universidad Nacional de Tres de Febrero
Florida 910 / 6º piso B
CABA / ARGENTINA
relapae@untref.edu.ar
www.relapae.com.ar
Asistente Editorial/
Paula Farinati
Director/
Norberto Fernandez Lamarra
Diseño/
ISSN 2408-4573
10 / pp 10-12 / Año 4 Nº6 / JUNIO 2017 / ISSN 2408-4573 / EDITORIAL
Revista Latinoamericana de Políticas
y Administración de la Educación
Editorial
Norberto Fernández Lamarra, Director
Julieta Claverie y Pablo García, Secretarios Editoriales
El Núcleo Interdisciplinario de Formación y Estudios para el Desarrollo de la Educación (NIFEDE) de la Universidad Nacional de Tres
de Febrero (UNTREF) tiene el agrado de presentarles la publicación de este sexto número de la Revista Latinoamericana de Políticas
y Administración de la Educación (RELAPAE).
Como novedad, me complace anunciarles que a partir del presente número incorporamos una nueva sección a la Revista destinada
a publicar artículos inéditos vinculados al tema “Educación y Futuro”. Esta sección tiene por objeto conformar un cuerpo de traba-
jos académicos que contribuyan a enriquecer el campo de análisis de la Cátedra UNESCO „Educación y Futuro en América Latina.
Reformas, cambios e innovaciones“ bajo mi dirección, aprobada por el Sector de Educación Superior de la UNESCO en el año 2016
y con sede en la Universidad Nacional de Tres de Febrero.
La Cátedra „Educación y Futuro en América Latina. Reformas, cambios e innovaciones“ es la primera Cátedra UNESCO dedicada
a temas educativos, que funciona en una universidad pública argentina. Su objetivo es construir conocimiento académico sobre el
análisis de experiencias educativas transformadoras en la región y con la mira puesta en el mediano y el largo plazo. Por su alcance
regional consideramos sumamente relevante dedicar una sección especial en cada número de RELAPAE para la publicación de
contribuciones de especialistas en la temática.
Además, también me place anunciar, como noticia muy importante, que RELAPAE ha sido indexada en Latindex, el Catálogo del
Sistema Regional de Información en Línea para Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal.
Habiendo presentado las novedades, a continuación desarrollamos una breve reseña de cada de uno de los artículos que componen
el número 6 de la Revista. Aprovechamos la oportunidad para agradecer todos los aportes y valoraciones recibidos a partir de la
publicación de los números anteriores e invitamos a todos los colegas y lectores que difundan las contribuciones publicadas en este
número y nuevas convocatorias, en sus ámbitos de desempeño.
Sección General de la Revista
En esta oportunidad la Sección General de la Revista, incluye siete trabajos evaluados a través del sistema de doble arbitraje ciego
(nacional e internacional) que abordan temas centrales en la agenda de las políticas y la administración de la educación. Los tra-
bajos están dedicados a una diversidad de temas, entre ellos, las condiciones de trabajo de los profesores del nivel secundario, la
democratización del acceso a la universidad, las políticas de inclusión educativa desarrolladas en el nivel medio en Latinoamérica,
los programas de educación solidaria, la didáctica universitaria, el vínculo entre política e investigación en el campo educativo y las
políticas curriculares de la educación básica en Brasil. Como podrán notar, el cuerpo de artículos se aboca a problematizar distintos
temas de la educación en los diferentes niveles del sistema educativo, tanto en Argentina como en otros de la región.
El primer artículo, de Cristina Dirié y Liliana Pascual, “Políticas educativas y condiciones de trabajo de los profesores de secunda-
ria de la Provincia de Buenos Aires (2004-2014) analiza la normativa educativa nacional y provincial de la Argentina del período
2004-2014 y su impacto en las condiciones laborales de los docentes en la provincia de Buenos Aires. El estudio utiliza el análisis
documental y un abordaje de tipo cuantitativo basado en la información recogida por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) en
una selección de aglomerados urbanos del Conurbano Bonaerense.
11 / pp 10-12 / Año 4 Nº6 / JUNIO 2017 / ISSN 2408-4573 / EDITORIAL
El segundo artículo, de Violeta Gunset, Carolina Abdala y Maria Eugenia Barros “Masividad y vida cotidiana de los estudiantes: el
desafío de lograr permanecer en la universidad”, estudia las significaciones que los estudiantes universitarios atribuyen a sus pro-
pios recorridos, sus experiencias, artilugios y vicisitudes para lograr la permanencia universitaria. Este aporte presenta y analiza las
alternativas y dificultades que atraviesan durante el cursado y la permanencia en la facultad, poniendo especial énfasis en lo que
representa en ese recorrido la vivencia de la masividad. Es un interesante enfoque etnográfico que pone su foco en la experiencia
universitaria de los estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán.
El siguiente artículo, de Pablo García, “El desafío de educar en contextos de desigualdad. Un viaje por los caminos de la inclusión
educativa en Latinoamérica” da cuenta de los resultados preliminares de una investigación basada en un estudio cualitativo sobre las
estrategias de inclusión educativa que desarrollan las escuelas de nivel medio de países de Latinoamérica. A partir de considerar los
retos pendientes en relación a la concreción plena del derecho a la educación para los jóvenes y adolescentes latinoamericanos, la
investigación describe cuáles son las estrategias desarrolladas por directores de escuelas secundarias de la región que trabajan en
contextos de vulnerabilidad, para lograr no sólo el acceso, sino también los aprendizajes y la culminación de los estudios secundarios
1
.
Por su parte, el artículo “El Programa Nacional Escuelas Solidarias como política pública desde la perspectiva de la gestión escolar:
tensiones y matices entre políticas de intervención comunitaria y lógicas de reproducción burocráticas” de Gabriela Beatriz Furlán
y Trinidad Elizabeth Cocha, analiza el mencionado Programa desde la perspectiva de los actores que habitan una escuela con el
objeto de visibilizar la lógica de funcionamiento estatal para este caso en el que la política pública propone una intervención directa
en las escuelas.
El quinto artículo, de Pablo Campos Calvo Sotelo, titulado “Reflexiones en torno a la arquitectura del aula universitaria: dimensión
didáctica, fenomenología y disolución de los límites espacio-temporales en la optimización de comunidades de aprendizaje” analiza
el aula universitaria en tanto célula básica donde se concentra con mayor intensidad la acción formativa de la educación superior.
Se constituye un valioso aporte a la innovación en las modalidades contemporáneas de enseñanza-aprendizaje en su vinculación
con los aspectos espacio-temporales en la Universidad.
El siguiente artículo “El polémico vínculo entre la investigación y la política. Un desafío de nuevas articulaciones”, de Viviana Mac-
chiarola, da cuenta de un estudio teórico que examina una tipología posible de vínculo entre investigación y política en el campo
educativo: los modelos de ciencia neutral, tecnocrático e interactivo crítico.
Finalmente, el último artículo que incluye esta sección, “La Educación básica en Brasil a partir de los documentos - informes de la
década del 90”, de Ailine Rabelo Marques y Fabiany de Cássia Tavares Silva, presenta un análisis bibliográfico y documental de los
temas, conceptos y nociones abordados en los documentos publicados en relación a la educación básica de Brasil en los años ‘90
elaborados a partir de las reuniones financiadas por organismos internacionales.
Sección Cátedra UNESCO. Educación y futuro.
Esta nueva sección, inaugurada en el presente número, incluye dos artículos de miembros del Núcleo Interdisciplinario de For-
mación y Estudios para el Desarrollo de la Educación (NIFEDE) de la Universidad Nacional de Tres de Febrero. El primero de ellos,
fue elaborado por Cristian Perez Centeno, quien se desempeña como Coordinador Académico de la Cátedra UNESCO “Educación
y Futuro en América Latina. Reformas, cambios e innovaciones” y realiza una presentación de las preocupaciones fundamentales
que llevaron a su creación y los objetivos académicos de la misma.
El segundo artículo, titulado “Una herramienta para apoyar la toma de decisiones informada: los modelos de simulación para el
diseño y control de políticas educativas” fue elaborado por Marisa Álvarez y plantea algunas reflexiones sobre los desafíos a los que
se enfrenta la planificación educativa en el contexto actual. Propone abordar el análisis de herramientas como los modelos de si-
mulación para la construcción de escenarios prospectivos que apoyen al proceso de diseño de políticas informadas y participativas.
El conocimiento del análisis prospectivo se torna fundamental en el planteo de problemáticas de futuro.
Sección Reseñas
En la Sección de Reseñas se incluye, por un lado, libros y revistas académicas de reciente publicación o disposición y, por otra parte,
eventos académicos de la especialidad que se han desarrollado en los últimos meses. También se presentan reseñas de tesis de
maestría y/o doctorado de reciente presentación, elaboradas por sus propios autores.
1
Este artículo de Pablo García fue presentado y evaluado antes de su designación en la Secretaría Editorial de RELAPAE.
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Reseña de libros
En este número presentamos seis reseñas de libros, una reseña de revista académica y dos reseñas de tesis. Las reseñas de libros
que se presentan son:
- Cambours de Donnini, A. y Gorostiaga, J. (2016). Hacia una universidad inclusiva. Nuevos escenarios y miradas. Buenos Aires:
Aique Educación. Por Antonella Schifrin.
- Falcón, M. (2016) La escritura científica. El arte de escribir una tesis. Por María del Carmen Parrino.
- Alonso Brá, M. (Coord.) (2016). Política y Administración Educativa. Nuevas y viejas tensiones. Buenos Aires: Editorial Entrei-
deas. Por Victoria Orce.
- García, L., Manzione, M. y Zelaya, M. (2015). Administración y gestión de la educación. La configuración del campo de estudio.
UNQUI. Por Cristian Perez Centeno.
- Amar, H. (2016), Bourdieu en el campo educativo (1971-1989). Buenos Aires: Biblos. Por Claudio Suasnabar.
- Sánchez, B. y Coto, P. (2016). Inspiraciones alcanzables: 15 políticas educativas destacadas en América Latina. Buenos Aires:
CIPPEC, Natura e Instituto Natura. Por Lucas Sempe.
Reseña de revistas
En este número se presenta la reseña de la Revista Integración y Conocimiento, Revista del Núcleo de Estudios e Investigaciones
en Educación Superior del MERCOSUR.
Reseña de tesis
En lo que respecta a las reseñas de tesis, se incluyen en este número dos reseñas:
- “Políticas de inclusión educativa: un estudio acerca del Plan FinEs 2”, tesis de Maestría en Políticas y Administración de la
Educación (Universidad Nacional de Tres de Febrero, Argentina) de Emilio López.
- “Pertinencia e impacto de la evaluación internacional PISA en el contexto argentino”, tesis de Maestría en Políticas y Adminis-
tración de la Educación (Universidad Nacional de Tres de Febrero, Argentina)” de Mariana Leal.
Finalmente, deseo –como Director– informar a toda la comunidad académica de RELAPAE que a partir de éste número se incorpora
a la Secretaría Editorial el Mg. Pablo García, quien desarrollará esta tarea en conjunto con la Dra. Julieta Claverie. Deseo una vez
más agradecer la tarea que ha desarrollado en la Secretaría Editorial hasta el número anterior el Lic. Cristian Perez Centeno.
Al cierre de la edición de este número de RELAPAE tuvimos la muy triste noticia del fallecimiento del colega y amigo Juan Carlos
Tedesco. Quiero expresar en nombre mío y de todo el equipo académico de la Revista y del NIFEDE nuestro más sentido pésame
por esta lamentable pérdida. Juan Carlos fue un incansable luchador por la educación pública y un académico que iluminó el
pensamiento educativo latinoamericano en las últimas décadas. Ocupó los más altos cargos en la gestión educativa tanto a nivel
nacional como internacional y ejerció la docencia con pasión hasta sus últimos días. Realmente es una noticia muy triste para quie-
nes compartimos durante largos años su valioso trabajo académico. Acompañamos con nuestro dolor y nuestro afecto a su familia,
a sus colegas y a sus amigos. Lo recordaremos siempre.
Nos despedimos hasta el siguiente número –cuya edición esperamos para el mes de diciembre de 2017.
Los invitamos muy especialmente a enviarnos sus trabajos para publicar en nuestra Revista y hacer circular este sexto número y
esta invitación entre colegas que puedan estar interesados en nuestras temáticas sobre la política, la gestión, la administración y el
desarrollo cualitativo y cuantitativo de la educación, en todos sus niveles y modalidades, tanto en Argentina como en otros países
de América Latina y de otras regiones del mundo.
Revista Latinoamericana de Políticas y Administración de la Educación
SECCIÓN GENERAL
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Revista Latinoamericana de Políticas
y Administración de la Educación
Políticas educativas y condiciones de trabajo de los profesores de
secundaria de la Provincia de Buenos Aires (2004-2014)
1
Educational policies and working conditions of middle school professors in Buenos
Aires Province (2004-2014)
DIRIÉ, María Cristina
2
y PASCUAL, Liliana
3
Resumen
Este estudio tiene como objetivos analizar la normativa educativa nacional y provincial del período 2004-2014 y su impacto en las con-
diciones laborales de los docentes, y el perfil y las condiciones laborales básicas de los ocupados en la Rama de Enseñanza durante ese
período, en la provincia de Buenos Aires.
El estudio utiliza el análisis documental y un abordaje de tipo cuantitativo basado en la información recogida por la Encuesta Permanente
de Hogares (EPH) durante los años 2004, 2009 y 2014, en los aglomerados urbanos del Conurbano Bonaerense, Mar del Plata, La Plata y
Bahía Blanca. El análisis documental permite considerar el impacto de ciertos aspectos de la normativa educativa para el nivel secundario
sobre las condiciones laborales de los docentes. Por su parte, del análisis de la información cuantitativa surgen, entre otras cosas, el
incremento importante del número de ocupados en la Rama de Enseñanza, la mejora sufrida por los ingresos promedio de los ocupados
en la Rama de Enseñanza, el aumento de las horas promedio de trabajo de los docentes y una disminución de la precarización del empleo
docente durante los primeros años del período considerado. Persisten como problemas a resolver, los relativamente altos porcentajes de
docentes que trabajan en varios establecimientos y los que tienen una importante carga laboral semanal, tomando en cuenta que otra
importante cantidad de horas son dedicadas a la preparación de clases, actualización de contenidos, corrección de trabajos y exámenes
de los alumnos, etc. Esto resultados serán profundizados y enriquecidos, en una segunda etapa, con un estudio cualitativo.
Palabras clave: Políticas educativas/ Nivel secundario/ Inclusión Educativa/ Docentes / Condiciones laborales
Abstract
This study aims to analyze educational regulations at the national and provincial level in the period 2004-2014 and its impact on teachers´
working conditions, and the profile and basic working conditions of those that work in the Field of Education during that period, in Buenos
Aires Province.
The study uses the analysis of documents and a quantitative approach based in the information provided by the Permanent Household
Survey (EPH) during 2004, 2009 and 2014, in urban agglomerations of Gran Buenos Aires, Mar del Plata, La Plata and Bahía Blanca. The
analysis of documents allows us to consider the impact of the educational normative related to the secondary level on teachers´ working
conditions. On the other way, from the analysis of the quantitative information arises, among others issues, the significant increase in the
amount of workers in the Field of Education, the improving on the average incomes of those workers, the increase in teachers´ average
weekly hours, and the decrease on teaching jobs´ precariousness during the first years of the considered period. Persist as problems to
be solved, the relatively high percentages of teachers that work in several schools and those who work many hours per week, taking
into considerations that another important amount of hours are used to prepare classes, to update subjects, to read students´ works and
exams, etc. These results will be deepened and enriched, in a second stage, using a qualitative approach.
Keywords: Education policies / Secondary level / Inclusive education / Teachers / Working conditions
1
Este trabajo forma parte de la investigación sobre “Condiciones de trabajo y prácticas de enseñanza”, actualmente en curso con un subsidio otorgado por la
Universidad Nacional de Lanús.
2
Universidad Nacional de Lanús/ cristina.dirie@gmail.com
3
Universidad Nacional de Lanús/ pascual.liliana@gmail.com
15 / pp 14-28 / Año 4 Nº6 / MAYO 2017 / ISSN 2408-4573 / SECCIÓN GENERAL
Introducción
Durante los años 90, nuestro país atravesó una profunda reforma educativa que configuró una mirada sobre el sistema educativo
centrada fundamentalmente en la equidad y la calidad.
A partir del año 2003, y luego de la importante crisis económica, política y social que se manifestó en todo el país, se advirtió un cam-
bio en la orientación de las políticas públicas, en general. Adquiere centralidad el concepto de inclusión educativa, que orientó en los
últimos años la mayoría de las acciones de política educativa. Este concepto ha adquirido distintos sentidos en diferentes contextos
históricos y políticos. En América Latina y, específicamente en nuestro país, el concepto de inclusión educativa se asocia a la educación
de los sectores más vulnerables y a la concepción de la educación como un derecho humano fundamental (Ríos y Fernández, 2015).
Como contrapartida, el Estado se asume como garante de este derecho y, por lo tanto, como el responsable de generar las condi-
ciones necesarias para hacerlo efectivo. En tanto estructura organizadora y reguladora de la vida social, el Estado actúa a través de
las normas y/o las acciones. En ambos casos su rol nunca es neutral, en tanto siempre expresa “los intereses, fines y percepciones
que orientan la gestión” de los distintos gobiernos (Vilas, 2011, pp. 115).
En el campo educativo, las acciones se orientaron a la inclusión educativa y, específicamente, a transformar “la forma” y contenido
de la escuela Secundaria, como a promover su mejora. Estas acciones se llevan a cabo en el marco de una serie de transforma-
ciones de distinto tipo: mayores demandas de educación por parte de la población en general, con el consecuente aumento de la
matrícula escolar, y cambios en las identidades, prácticas culturales y consumos de los jóvenes.
A partir de la sanción de la Ley de Educación Nacional (LEN), año 2006, se establecen acciones orientadas a asegurar la obligato-
riedad de la totalidad de la Escuela Secundaria. En ese marco, se propone construir una nueva institucionalidad que se aparte de la
tradición selectiva y logre incluir, motivar y retener a los jóvenes al interior de la institución escolar, asegurando su calidad.
En este trabajo se analizan las principales normativas nacionales y provinciales mediante las cuales se plasmaron las principales
decisiones de política educativa para el nivel secundario y se avanza en el análisis de su relación con la evolución del número de
docentes y sus condiciones laborales. Si bien las condiciones laborales involucran tanto condiciones materiales como psicosociales
(Cornejo Chávez, 2009), en el presente estudio abordaremos sólo el análisis de las primeras.
En los últimos años, tanto en el ámbito nacional como en el provincial, la normativa sobre el tema es abundante y diversa. Por este
motivo, se ha focalizado en aquellos aspectos que tienen mayor impacto sobre las condiciones laborales de los docentes que se
desempeñan en las escuelas secundarias. No obstante, también se considera relevante la mención a normativas y políticas que
han tenido impacto general sobre la totalidad del colectivo docente en forma directa o indirecta. Posteriormente, a partir de ese
marco contextual, se realiza una caracterización y análisis del perfil y de las condiciones laborales de los docentes de la Provincia
de Buenos Aires. Para ello, se tomaron, como fuente de información secundaria, los datos de la Encuesta Permanente de Hogares
(EPH) de los cuatro principales aglomerados urbanos de la provincia (Conurbano, La Plata, Mar del Plata y Bahía Blanca) en los
segundos semestres del 2004, 2009 y 2014
4
.
El marco normativo general
Como marco general que encuadra otras decisiones de política educativa para el nivel secundario, debemos mencionar la sanción
de la Ley de Educación Nacional (LEN) en 2006. La LEN introdujo importantes modificaciones en la estructura académica del siste-
ma educativo en el país, en los años de obligatoriedad y en lo curricular. Todos estos cambios tuvieron y tienen impactos de distinto
tipo sobre las condiciones laborales de los docentes.
Es importante remarcar tres cuestiones con respecto a la LEN: en primer lugar, reconoce a la educación como un bien público y
como un derecho social; en segundo lugar, establece la obligatoriedad desde los cinco años hasta la finalización de la educación
secundaria y, por último, le devuelve la centralidad al Estado, en tanto garante de ese derecho (Feldfeber y Gluz, 2011). En su artículo
134, establece que las jurisdicciones pueden optar entre dos modelos para adaptar su estructura académica: 6 años para el nivel
primario y 6 años para el nivel secundario o 7 años para el nivel primario y 5 años para el nivel secundario. Además, se establecieron
criterios para asegurar los mecanismos de equivalencia y certificación de estudios, así como también la movilidad de los alumnos
dentro del sistema educativo nacional y los derechos adquiridos por los docentes respetando las distintas realidades jurisdiccionales.
4
Hasta el momento no se encuentran disponibles los datos del Censo Nacional del Personal de Establecimientos Educativos (CENPE) realizado en 2014.
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Resulta necesario señalar también la importancia de la Ley de Financiamiento Educativo (Ley Nro. 26075), sancionada en 2005
por la relevancia directa sobre la inversión educativa en general y, específicamente, sobre las remuneraciones de los docentes.
Esta Ley estableció en su artículo 3º que el presupuesto consolidado del Gobierno Nacional, las Provincias y la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires destinado a la educación, la ciencia y la tecnología se incrementaría progresivamente hasta alcanzar, en el año
2010, una participación del seis por ciento (6%) en el Producto Interno Bruto (PIB). La misma ley, en su artículo 9º, creó en el ám-
bito del entonces Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, el Programa Nacional de Compensación Salarial Docente, con el
objetivo de contribuir a la compensación de las desigualdades en el salario inicial docente en aquellas provincias en las cuales no
resultaba posible superar dichas desigualdades. En su artículo 10º, dispuso que el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología,
juntamente con el Consejo Federal de Educación y las entidades gremiales docentes con representación nacional, acordarían un
convenio marco que incluyera pautas generales referidas a condiciones laborales, calendario educativo, salario mínimo docente y
carrera docente. Por su parte, mediante el Decreto Nº 457, del 4 de mayo de 2007, se establecieron pautas para hacer operativa
esa disposición. En diciembre de 2007, luego de muchos años, se constituyó el ámbito paritario nacional para la actividad docente.
Desde entonces, anualmente se discuten salarios y condiciones laborales en ese ámbito y en las paritarias docentes de cada juris-
dicción. Las paritarias nacionales fijan pisos mínimos que deben ser respetados en las paritarias provinciales. Al mismo tiempo, el
artículo 19 de dicha ley prorrogó la vigencia del Fondo Nacional de Incentivo Docente, que había sido creado en 1998, mediante la
Ley 25.053, para revertir el deterioro salarial de los docentes.
Específicamente en la provincia de Buenos Aires, se promulgó la Ley 13552 de Paritarias Provinciales Docentes en octubre de 2006.
En sus considerandos se sostiene que
La provincia se propone mantener y promover los actuales derechos y obligaciones de cada docente bonaerense consa-
grados en la legislación actual, de manera de consolidar y ampliar las conquistas del trabajador de la educación y procurar,
a la vez, contar con acuerdos normativos ágiles y dinámicos, que eviten la excesiva burocracia administrativa, sin dejar
de garantizar los mecanismos de transparencia, control de gestión y respeto efectivo de los derechos laborales docentes.
(Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Bs. As., 2007)
Las políticas nacionales para el nivel secundario
A partir de las leyes nacionales ya mencionadas, las políticas nacionales para la educación secundaria se dirigen centralmente a
revertir la tradición selectiva que caracterizó al nivel. Los principales problemas detectados en este nivel están relacionados con el
acceso a la escolarización, las trayectorias escolares de los alumnos, la fragmentación educativa que se expresa en la gran hetero-
geneidad de planes de estudios y en ofertas con condiciones organizacionales y pedagógicas desiguales y la calidad de los apren-
dizajes. Para revertir esta situación se enfatiza la necesidad de construir una escuela secundaria capaz de motivar, incluir y retener
a los jóvenes y adolescentes, como una manera de saldar las deudas con amplios sectores sociales respecto de sus derechos a la
educación. Para ello, se proponen una revisión integral de la educación secundaria (Feldfeber y Gluz, 2011).
La LEN instituyó las líneas generales sobre las que se debe reorganizar la educación secundaria y estableció que el Consejo Federal
de Educación (CFE) debía ser el ámbito de acuerdo y coordinación de la política educativa nacional
5
. En mayo de 2009 el CFE aprobó
el Plan Nacional de Educación Obligatoria, por Resolución Nº 79, que brinda los principios organizadores para implementar las
políticas educativas del nivel secundario. Posteriormente, el CFE aprobó varias resoluciones que establecían metas y plazos con-
cretos para regular cuestiones específicas en torno a garantizar la educación obligatoria.
La resolución del CFE N° 84/09, que desarrolla los Lineamientos políticos y estratégicos de la educación secundaria obligato-
ria, “resulta de gran importancia dado que marcó cierto “norte” y estableció plazos para avanzar en diversos temas considerados
nodales para que “el derecho a la educación secundaria obligatoria no se limite al ingreso, permanencia y egreso sino también a
la construcción de trayectorias escolares relevantes” (considerando de la resolución de referencia). Se otorgó un tiempo de dos
años para que las jurisdicciones revisen las normas y prácticas que comprometan el cumplimiento de la obligatoriedad de
la educación secundaria, así como la elaboración de nuevas regulaciones federales que generen condiciones para la renovación
de las propuestas formativas, la reorganización institucional y estrategias pedagógicas para la escolarización y sostenimiento de la
trayectoria escolar de los estudiantes.” (Schoo, 2013: 12)
Esta resolución permite que las distintas jurisdicciones puedan tomar sus propias decisiones según sus particularidades. Además, la
resolución 84/09 del CFE refiere a que para cada orientación las provincias deberán establecer un plan de estudios único, que tendrán
5
El CFE se encuentra integrado por el Ministro de Educación de la Nación, por sus pares en cada jurisdicción y tres representantes del Consejo de Universidades.
Las resoluciones del Consejo son de cumplimiento obligatorio para las jurisdicciones.
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un mínimo de 25 horas reloj por semana. En ese marco la provincia de Buenos Aires estableció 7 orientaciones para el Ciclo Orientado
(Ciencias Sociales, Economía y Administración, Comunicación, Lenguas Extranjeras, Educación Física, Ciencias Naturales, y Arte).
En tanto la LEN dispone la organización en dos ciclos de la educación secundaria, el CFE definió que el primero de ellos es un Ciclo
Básico, común a todas las modalidades, con una duración de dos o tres años, en función de la localización del 7° año. El Ciclo
Orientado es diversificado en función de la modalidad y orientación, y tiene una duración de tres años, previéndose también una
duración de cuatro años en las modalidades Técnico Profesional y Artística (Resolución CFE N° 84/09). A lo largo de estos ciclos, los
saberes se organizan en dos campos de la formación: uno general y otro específico. En esta resolución se prevé el acuerdo federal
de Marcos de Referencia para definir los contenidos de cada orientación y sus alcances, mientras que los espacios curriculares
serán determinados por cada jurisdicción.
En este contexto, es necesario mencionar la Resolución del CFE Nº 102 del año 2010, que aprobó el documento “Pautas Federales
para la movilidad estudiantil en la educación obligatoria”, a implementarse a partir del ciclo lectivo 2011. Esta resolución tenía como
objetivo “establecer mecanismos ágiles y dinámicos que faciliten la movilidad de los estudiantes dentro del territorio nacional, pro-
muevan la inclusión y la finalización de la educación obligatoria”. Además, en ella se ratifica la homologación del 7° año de estudio,
a través de “acuerdos curriculares”, independientemente de que se encuentre localizado en el nivel primario o secundario. Por
otro lado, la norma dispone que son las jurisdicciones y, específicamente, las escuelas las que tienen la responsabilidad de arbitrar
los medios para que los estudiantes que cambien de modalidad puedan adquirir los conocimientos necesarios que le permitan
continuar los estudios en otra escuela.
Por otra parte, la Asignación Universal por Hijo (creada por Decreto Nº 1602 del año 2009), promueve la incorporación de nuevos
sujetos históricamente excluidos de la educación secundaria. Este decreto, a través del cual se pretende, entre otras cosas, dar
cumplimiento a la obligatoriedad del nivel, renueva el desafío de lograr una nueva “institucionalidad” de la educación secundaria.
La Resolución Nº 88/09 del CFE, que aprueba el documento “Institucionalidad y fortalecimiento de la educación secundaria
obligatoria. Planes jurisdiccionales y Planes de Mejora Institucional” avanza en ese sentido. Esta resolución, que contempla
las ideas planteadas en documentos anteriores, considera que los Planes Jurisdiccionales y los Planes de Mejora Institucionales
(PMI) son una “herramienta de planificación contextualizada” para afianzar la relación entre los gobiernos jurisdiccionales y sus
escuelas. Las jurisdicciones deben realizar sus Planes Jurisdiccionales en el marco de los acuerdos federales, y las escuelas secun-
darias sus Planes de Mejora Institucional. Además, se prevé conformar equipos, políticos como técnico-pedagógicos, que asistan a
las instituciones educativas en sus procesos de transformación. Estas reformas tienen como objetivo lograr tanto la inclusión como
la permanencia de los alumnos, acompañando sus trayectorias pedagógicas.
Los Planes Jurisdiccionales constituyen una estrategia fundamental de la política educativa. En función de las particularidades de
cada provincia, se orientan a ordenar la normativa, las estructuras organizativas y las prácticas en el nivel jurisdiccional e institucio-
nal. Cada jurisdicción cuenta con un Referente provincial que actúa como articulador entre las autoridades nacionales y provinciales
y un equipo de Asistentes Técnico Territoriales (ATT), que son los nexos entre las escuelas y las autoridades provinciales.
Cada una de las escuelas participantes debe nombrar un responsable institucional del PMI que es quien coordina el desarrollo del
mismo y se configura como nexo entre los distintos actores institucionales que participan de la iniciativa. También es el responsable
de la evaluación del Plan en el contexto de la escuela. Para ello, cuenta con un dispositivo de seguimiento y monitoreo que le permi-
tirá ponderar “el impacto de las acciones realizadas y el nivel de aproximación a las metas establecidas” (Diseño e implementación
del Plan de Mejora Institucional, 2011).
Tanto los planes Jurisdiccionales como los PMI implican la elaboración del diagnóstico provincial y de cada escuela, a partir de
los cuales plantear estrategias para alcanzar los objetivos propuestos. A los efectos de fortalecer el diseño e implementación de
acciones en el marco de los PMI, desde el Ministerio de Educación Nacional se propuso la aplicación del Índice de Mejora de la Edu-
cación Secundaria Argentina (IMESA)
6
. Este índice debía servir como punto de partida para realizar un seguimiento de los avances
y obstáculos hacia la concreción del objetivo de que los alumnos completen sus estudios y adquieran los conocimientos esperados
para cada una de las etapas de su trayectoria. Para implementar el IMESA se parte de la valoración de la institución escolar como
productora de información y conocimiento, y se lo enmarca en el Programa Nacional de Formación Permanente “Nuestra Escuela”
impulsado por el CFE (Resolución 201/2013).
Las escuelas deben seleccionar alguno de los siguientes ejes para diseñar su Plan de Mejora Institucional: trayectorias escolares
y aprendizajes y organización pedagógico-institucional. En la primera dimensión, las acciones se centran en la permanencia: la
6
El IMESA es un índice que sintetiza la relación entre inclusión y calidad a través de tres componentes que se reflejan en distintos indicadores: la regularidad de
las trayectorias, la finalización de los estudios y los resultados de evaluaciones de desempeño.
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prevención de la repitencia, la sobre edad y el ausentismo; la articulación con el nivel Primario, entre el Ciclo Básico y el Orientado,
con otras instituciones de la comunidad, y con los estudios superiores. La segunda dimensión comprende los aspectos vinculados
al diseño de propuestas de enseñanza, a la formación docente y al fortalecimiento de la convivencia, entre otros.
Para llevar a cabo sus acciones en el marco del PMI, las escuelas cuentan con dinero destinado al financiamiento de horas insti-
tucionales y de gastos operativos, recursos que se distribuyen en función de la matrícula del establecimiento. Este financiamiento
es una responsabilidad conjunta de la Nación y las provincias. Las jurisdicciones deben fortalecer los equipos técnicos encargados
del seguimiento de las escuelas (llamados Equipos Técnicos de Apoyo). Estos equipos están integrados por Asistentes Técnico
Territoriales (ATT), cuya función es el acompañamiento y asistencia en la elaboración del PMI de las escuelas. Estas figuras no son
novedosas en el marco de las políticas nacionales en contextos federales dado que se vienen proponiendo como forma de llegada
directa a las escuelas de personas contratadas específicamente para el desarrollo de los programas que se articulan (o no) de
manera diversa con las estructuras de supervisión provinciales. Este no es un tema menor, dado que tanto supervisores como ATT
son convocados para que la política se efectivice, pero son actores con características y condiciones de trabajo distintas. Según
lo han señalado distintas investigaciones, en cada provincia las formas de selección para acceder a estos puestos de trabajo, las
trayectorias laborales, la cantidad de escuelas por ATT y las funciones que se le asignan, más allá de las definiciones federales,
son diversas.
El Plan de Mejora Institucional para la Educación Secundaria implicó una inversión de 2.132,7 millones de pesos para realizar refor-
mas en las condiciones materiales, edilicias, tecnológicas, pedagógicas, institucionales y en nuevos planes curriculares (Feldfeber
y Gluz, 2011).
Por su parte, las políticas de “fortalecimiento institucional”, esbozadas en el Plan Nacional de Educación Obligatoria, también se re-
toman con mayor especificidad en las “Orientaciones para la organización pedagógica e institucional de la educación secun-
daria obligatoria” (Resolución del CFE Nº 93/09). Esta resolución avanza sobre la nueva organización institucional y pedagógica
que deberá implementarse en las escuelas secundarias de todo el país. Se plantea, entre otras cosas, la formulación de un nuevo
régimen académico a implementarse en 2011, y acompañamientos específicos de las trayectorias escolares, (fortaleciendo tam-
bién aquellas instancias contempladas en los PMI). Por su parte, el Ministerio de Educación Nacional se compromete a acompañar
y asistir técnicamente a las jurisdicciones que lo soliciten. Se pretende que las escuelas desarrollen propuestas donde: se amplíe
la concepción de escolarización vigente; se propongan diversas formas de estar y aprender en las escuelas; se garantice
una base común de saberes para todos los jóvenes; se sostengan y orienten las trayectorias escolares de los estudiantes; se
promueva el trabajo colectivo de los educadores y se resignifique el vínculo de la escuela con el contexto. El régimen aca-
démico no tuvo un papel central en las reformas educativas de los 90. No es casual que en este siglo, cuando la mirada se centra
en la obligatoriedad del nivel (inclusión) y en las trayectorias educativas (calidad), se produzca un proceso de cambio de normativa
con el objetivo de operar sobre las prácticas escolares para producir cambios en las trayectorias educativas.
Como se puede vislumbrar, las políticas implementadas para la educación secundaria tienen el objetivo de promover, desde las
mismas instituciones educativas, tanto nuevas formas de enseñanza y de organización del trabajo docente, como nuevas formas
de uso de los recursos y ambientes de aprendizaje. Además, se enfatiza la necesidad de cambiar las condiciones estructurales que
producen la fragmentación actual del trabajo docente, propiciando otras condiciones para la trayectoria laboral, que trascienda el
aula y el propio espacio disciplinar (Resolución CFE 84/09). Es importante mencionar que, según la LEN, el CFE tenía la potestad
de discutir “mecanismos de concentración de horas cátedra o cargos de los/as profesores/as” para darle mayor estabilidad a los
equipos docentes de las escuelas (artículo 32, inciso d). La concentración horaria permitiría poner fin a la modalidad del docente
taxi que predomina en la organización del trabajo docente en la actualidad. Si bien existen coincidencias sobre las consecuencias
negativas que esta modalidad tiene sobre la posibilidad de lograr una mayor filiación y compromiso con la institución educativa y
una relación docente-alumno más personalizada, los avances sobre este tema han sido escasos.
Diversos estudios muestran que la modalidad predominante en la organización del trabajo docente dificulta la implementación de
los cambios que conlleva la aplicación de la normativa en las escuelas secundarias, para garantizar el derecho a la educación de
todos los jóvenes. Pareciera que en el complejo proceso que supone dar respuesta a las múltiples demandas que atraviesan a estas
escuelas, lleva al personal docente a algún tipo de sobre exigencia. Algunas de estas políticas implican la creación de nuevos pues-
tos de trabajo docentes y no docentes para diversas tareas de apoyo, que en ciertos casos involucran contrataciones temporales y
precarias para desempeñarse como tutor, acompañante didáctico, referente técnico, etc. (Dirié, 2011; Montesinos y Schoo, 2013).
Además, se advierte también sobre ciertas dificultades que se presentan en algunas escuelas secundarias a la hora de articular
estas “nuevas figuras docentes” con los profesores habituales. (Montesinos y Schoo, 2013 y Laurente y Penas, 2014).
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Políticas para el nivel secundario en la provincia de Buenos Aires
La LFE había dejado en potestad de los distintos gobiernos provinciales las decisiones respecto a la localización del tercer ciclo de
la EGB. En la provincia de Buenos Aires, la implementación del mismo generó un fuerte impacto organizacional e institucional que
involucró a toda la comunidad educativa y a las instituciones educativas.
La decisión de la provincia de Buenos Aires de aplicar la estructura establecida en la Ley Federal de Educación y poner en
funcionamiento los nuevos años de escolaridad obligatoria en las ex escuelas primarias trajo aparejados algunos problemas
no menores. En primer lugar, debió invertir una importante cantidad de fondos en la transformación edilicia de los estable-
cimientos. En segundo lugar, provocó la caída estrepitosa de la matrícula en las escuelas secundarias con el consiguiente
cierre, en muchos casos de sus servicios. (Minteguiaga, s/f: 5).
Asimismo, los cambios curriculares diseñados para la aplicación del Tercer Ciclo implicaron la incorporación de nuevas áreas de
conocimiento en el currículo y la reducción del número de asignaturas, lo que tuvo un impacto considerable sobre los docentes. Mu-
chos de ellos fueron incorporados a la enseñanza básica sin una capacitación adecuada y en áreas curriculares que eran diferentes
a su especialidad. Se produjo la incorporación de maestros de grado en el Tercer Ciclo de la EGB, proceso que fue permitido a partir
de la realización de ciertos cursos que les permitieron su “reconversión” en profesores de este ciclo, como también la incorporación
de graduados universitarios que, con o sin el profesorado, encontraron un nuevo nicho laboral dentro del sistema educativo. Durante
los primeros años, por falta de normativa al respecto, coexistieron dos regímenes laborales, uno para los profesores de la enseñan-
za media y otro para los maestros de grado, lo que se evidenció, entre otras cosas, en los mecanismos utilizados para otorgar las
licencias y para la asignación de cargos. Esta situación tuvo un impacto negativo sobre los procesos de enseñanza y aprendizaje,
acompañado por una fuerte descalificación profesional entre el personal docente de la provincia de Buenos Aires (Minteguiaga, s/f).
Ya en los primeros años de la década pasada, la provincia estaba diseñando e implementando cambios en ese tercer ciclo y con-
formando la nueva secundaria. La jurisdicción había llevado a cabo una serie de consultas durante el año 2004, en aras de realizar
una transformación del nivel. Fruto de este esfuerzo son el Decreto 256/05, que creó una nueva Dirección Docente que contemplaba
la conducción del Tercer Ciclo de la Educación General Básica (EGB) en su nivel central y en servicios; y las Resoluciones 1045/05,
de implementación de la Educación Secundaria Básica sobre la base del tercer ciclo de la EGB; N° 894/05, de constitución de las
Unidades de Gestión Curricular de 6 años en Escuelas Técnicas y Agrarias; N° 3233/06, de implementación del Diseño Curricular
para el 7° año de Educación Secundaria Básica (1° año de Secundaria); N° 306/07, que modifica la estructura de la Subsecretaría
de Educación incorporando la Dirección Provincial de Educación Secundaria y la N° 1030/07, de incorporación de terceros ciclos
de EGB a las Escuelas Medias.
La Escuela Secundaria Básica (ESB) fue creada en el 2005 con vistas a superar algunas de las dificultades generadas por la imple-
mentación del Tercer Ciclo de EGB. La propuesta transforma al tramo de 7º a 9º años en una institución independiente, brindando
atención específica al segmento de alumnos que culminan su formación básica. En este sentido, surge como un intento de la políti-
ca educativa de la Provincia de Buenos Aires de constituir un tránsito educativo específico para los adolescentes. Su creación tuvo
por principal objetivo lograr una unidad académica con gestión institucional autónoma (cambio significativo en relación a la pro-
puesta del Tercer Ciclo que supeditaba el sector a la gestión de la Escuela General Básica), y una propuesta curricular diferenciada.
Si bien desde mayo de 2005 la ESB funcionaba como experiencia piloto, en el ciclo lectivo del año 2007 se pusieron en marcha los
cambios pedagógicos y curriculares en los primeros años de todas las escuelas. Las modificaciones continuaron hasta el año 2009,
en que se completaron los tres años que comprende el tramo. Entre los principales ejes sobre los que se implementó el diseño de
la reforma, se incluye la conformación de una unidad educativa autónoma, la revisión y definición del currículum prescripto para la
ESB, y algunas modificaciones en los marcos legales que sustentan las prácticas evaluativas. En lo que respecta al plan de estudios,
mantiene una estructura de áreas durante el primer año que se divide en asignaturas en los siguientes; el régimen de cursada y
aprobación de materias es anualizado y por bloque, con lo que no presenta modificaciones con respecto al tradicional esquema
propuesto por la escuela secundaria. Sólo una materia, “Construcción de Ciudadanía”, presenta modificaciones en las condiciones
de aprobación y agrupamiento de los alumnos (Baquero y otros, 2012).
Respecto a la cobertura de cargos de Directores de estas nuevas unidades educativas, la Resolución N° 1.045/05, de la Dirección
General de Cultura y Educación del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, establece que, en una primera etapa, los Directores
Titulares de la Educación General Básica, cuyo Tercer Ciclo se transforma en Escuela Secundaria Básica y que posean horas y/o
módulos titulares, podrán optar por ser reasignados con situación de revista titular en el cargo de Director de Escuela Secundaria
Básica. También otorga prelación para el acceso a ciertos cargos para aquellos Vicedirectores y Coordinadores que hasta entonces
prestaban servicios en el Tercer Ciclo, y encomienda a la Dirección de Secundaria Básica que llame a concurso para la cobertura de
los cargos jerárquicos titulares. Asimismo, en su art. 13, establece que los establecimientos educativos a crearse serán clasificados
con idéntica des favorabilidad a la del establecimiento de origen, en tanto se mantengan las condiciones de ubicación y acceso.
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En 2007, la provincia de Buenos Aires dictó la Ley Provincial de Educación N° 13688, donde, además de contemplar los planteos
de la LEN, extendió la obligatoriedad desde los 4 años hasta la finalización del Nivel Secundario. La nueva norma plantea que el
Sistema Educativo Provincial comprende cuatro niveles: Educación Inicial, Educación Primaria, Educación Secundaria y Educación
Superior, de acuerdo a los términos fijados por la LEN. Así, la provincia establece 14 años de escolaridad obligatoria y adopta una
primaria de 6 años y una secundaria de 6 años obligatorios. Por otra parte, dado el cambio curricular que conllevó la estructuración
de la Educación Secundaria, diversas Resoluciones de la Dirección General de Educación y Cultura (entre otras, las Resoluciones
N°3.829/07, N°245/10, y N°246/10) pautaron la reasignación de los docentes a las nuevas asignaturas.
Como se desprende del párrafo anterior, la Ley Provincial de Educación, es sancionada dentro de un contexto de acciones provin-
ciales que anticipan conceptual y operativamente la nueva identidad de la escuela secundaria en la Provincia de Buenos Aires y que
permiten avanzar en la consolidación de la nueva estructura, cuya primera cohorte se inició en el 2007. Se previó que los avances
en la aprobación e implementación de los diseños curriculares para cada año del nivel, se realizaran con los docentes del sistema
y respetando sus derechos estatutarios.
En cuanto a la reasignación de los docentes para el dictado de las asignaturas, se estableció que, cuando se tratara de asignaturas
ubicadas en el primer año de la Secundaria Básica, podían quedar a cargo de los mismos docentes, aunque fueran maestros de
enseñanza primaria, siempre que hubieran recibido una capacitación específica. Para los demás años de la Escuela Secundaria
Básica y del Ciclo Orientado, es requisito tener el título de profesor de la asignatura correspondiente que figura en el nuevo dise-
ño curricular. Para ello, se establecen los nomencladores de títulos que fijan las incumbencias y permiten o impiden el acceso al
dictado de cada materia. De todo lo dicho, se desprende que estamos frente a un proceso de reacomodamiento, con importantes
consecuencias en las condiciones laborales de los docentes de Educación Secundaria de la provincia.
Además, la Provincia de Buenos Aires dictó varias normativas y desarrolló distintas políticas, todas en consonancia con las norma-
tivas y políticas emanadas del CFE para el nivel secundario Una de las principales normativas dictadas al respecto es la que aborda
el régimen académico (Resoluciones Nº 587/11 y Nº 1480/11 de la DGCE).
Señala Claus (2013) que, en los últimos años, el Estado Nacional se constituyó en un actor fundamental, reasumiendo su rol estraté-
gico en materia de política educativa, mediante la sanción de un nuevo marco legislativo educativo de alcance nacional, el desarrollo
de múltiples propuestas de políticas-pedagógicas, inversión creciente en materia de financiamiento educativo, creación, ampliación
y mejora de la infraestructura escolar y, principalmente, la recentralización de la conducción de la política educativa a nivel nacional.
Evolución y condiciones laborales de los docentes de la provincia de Buenos Aires
A continuación, se presenta y analiza información que da cuenta de la evolución del número de ocupados en la Rama de Enseñanza
(RE) en la provincia de Buenos Aires en el período 2004-2014, así como de sus principales condiciones laborales. Ello constituye
una aproximación cuantitativa, desde un enfoque macro social, que en el marco de la investigación en curso, será completada
mediante una aproximación de índole cualitativa.
Para analizar la evolución del número y de las condiciones laborales de los ocupados en la Rama de Enseñanza (RE) en la Provincia
de Buenos Aires se utilizaron los datos de la EPH de los años 2004, 2009 y 2014 para el conjunto de los 4 aglomerados sobre los
que se releva información. Cabe aclarar que se desempeñan en la misma, tanto los docentes de secundaria como los del resto de
los niveles de enseñanza, obligatorios o no, y también trabajadores no docentes (estos últimos son una pequeña parte del total de
los ocupados en la rama).
Como fue señalado en trabajos previos (Dirié y Oiberman, 2007), la evolución de la cantidad de ocupados en la RE no tiene vincula-
ción estricta con el ciclo económico, como ocurre en otras ramas de actividad, sino que se relaciona con el incremento del número
de alumnos, pero también con la existencia de políticas públicas de distinto tipo, entre ellas las políticas educativas. Los datos de
la EPH muestran que en la provincia de Buenos Aires, el total de ocupados en la Rama de Enseñanza en su conjunto presentan,
para el período 2004-2014, un crecimiento del 26,7%. El incremento mayor (22.5%) se produjo entre 2004 y 2009, mientras que
en el período 2009-2014 fue sólo del 3.5%. Mientras tanto, en el primer subperíodo, el total de alumnos de los distintos niveles
de enseñanza de la educación común, especial y de jóvenes y adultos creció un 5% y, entre 2009 y 2014, un 10%. Así, se observa
que el crecimiento del número de ocupados en la Rama de Enseñanza fue mayor que el de la matrícula, durante el primer período,
y, posteriormente, fue bastante menor. Podemos conjeturar que el importante crecimiento del número de ocupados en la RE en
la provincia tiene como determinantes, además del aumento del número de alumnos, el hecho de que una parte significativa del
incremento de la matrícula se produjo en niveles de enseñanza que incorporan docentes con poca dedicación horaria como el nivel
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secundario y superior no universitario.
7
También es posible conjeturar la influencia del cambio de estructura del sistema educativo
en la provincia (la educación secundaria básica en lugar del tercer ciclo de la EGB, así como la gradual concentración posterior de la
oferta educativa de nivel secundario en una única institución educativa), el establecimiento de la obligatoriedad de la totalidad del
secundario y de políticas específicas para mejorar las trayectorias educativas del alumnado, y la creación de nuevas universidades
en el territorio provincial. Además, en relación al ciclo económico, es posible que el crecimiento del nivel de actividad, sobre todo
en el primer subperíodo, haya tenido también influencia en la mayor demanda de personal docente para desarrollar actividades en
empresas dedicadas a la capacitación, en academias de distinto tipo, en organizaciones no gubernamentales, etc.
Si se considera la proporción de ocupados por tramos de edad en la Rama de Enseñanza, los datos de la EPH permiten advertir
que entre el 2004 y el 2014 disminuyó (desde el 29% al 16,4%) el porcentaje de ocupados en la rama que tiene 50 o más años
de edad y aumentó en forma concomitante el porcentaje que tiene entre 30 y 49 años. Ello implica un proceso de relativo “rejuve-
necimiento” de la Rama de Enseñanza, que estaría revirtiendo la tendencia evidenciada con anterioridad. Los mayores de 50 años
pasan de representar el 29% del total de la rama en 2004, a representar el 26% en 2009 y 2014, respectivamente. Efectivamente,
en años anteriores, los datos de los Censos Nacionales Docentes de 1994 y 2004, permitían observar, para todo el país, un proceso
de “envejecimiento” del plantel docente en todos los niveles de enseñanza, ya que la edad promedio del docente se había elevado
entre 3 y 4 años para el año 2004, en comparación con 1994 (Dirié, 2007).
Entre el 2004 y el 2014, la reversión de la tendencia al envejecimiento que se evidencia entre los ocupados en la Rama de Ense-
ñanza de la provincia se podría relacionar con la entrada en vigencia de una nueva legislación previsional para el personal docente,
que posibilitó el retiro en condiciones más ventajosas que antes, a partir de los 50 años de edad. Al mismo tiempo, la expansión del
mercado de trabajo docente, la mejora de la situación económica general y, en particular, de los ingresos del sector, podría ser un
incentivo para la inserción de los docentes más jóvenes.
Según la información recogida en la EPH, entre el 2004 y el 2014, en el total de ocupados de la provincia se registró un incremento
del empleo asalariado (75% y 77%, respectivamente), una concomitante disminución del empleo por cuenta propia y una relativa
estabilidad de los ocupados como empleadores o patrones. La prestación del servicio educativo en forma colectiva, en instituciones
escolares que atienden a alumnos de uno o varios niveles de enseñanza, determina una de las particularidades que presenta al
respecto la Rama de Enseñanza: la inmensa mayoría de los ocupados en ella son asalariados. Nueve de cada diez ocupados en
la Rama de Enseñanza en la Provincia de Buenos Aires se ubican en esa categoría, (93% en 2004 y 2014, respectivamente). Este
comportamiento se observa entre los ocupados de ambos sexos, aunque se incrementa entre las mujeres y tiende a disminuir entre
los hombres.
a) Condiciones laborales de los ocupados en la Rama de Enseñanza
A diferencia de lo que sucede en otras ramas de actividad donde casi la totalidad de los ocupados
8
tiene una única ocupación, en la
Rama de Enseñanza la situación es algo distinta. También aquí la mayoría de los ocupados se desempeña en una única ocupación
o en un solo establecimiento, pero en esta situación se registra un porcentaje menor que el que se observa en las otras ramas.
En 2004, casi las tres cuartas partes de los ocupados en la RE tenía una única ocupación, en 2009, un porcentaje algo menor (el
67.5%) y, en 2014, vuelve a incrementarse el porcentaje en tal situación. Además, se observa que, a lo largo del período conside-
rado, se incrementó el porcentaje de ocupados con tres o más ocupaciones.
7
Según los datos del Relevamiento Anual, en la educación común entre el 2004 y el 2014 el número de alumnos se incrementó un 12,3% en la provincia. Los
niveles que más aumentaron la matrícula en términos porcentuales decrecientes fueron el nivel superior no universitario (+65%), el nivel inicial (+26,2%) y en
tercer lugar el nivel secundario (+10,4%). En el nivel primario el incremento fue del 4,7%. Si bien en el nivel secundario el número de alumnos creció solo algo
más del 10%, tal incremento implicó algo más de 130 mil alumnos que se agregaron a los 1.331.200 que había en el 2004. Cabe señalar que en este nivel el
incremento de alumnos se verificó fundamentalmente en el período 2009-2014
8
En 2014 más del 90% del total de ocupados tenía una única ocupación. Estaba en tal situación más del 95% de los ocupados en las ramas industria, comercio
y actividades financieras.
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Cuadro Nº 1. Ocupados en la Rama de Enseñanza por cantidad de ocupaciones según sexo. Años 2004, 2009 y 2014. Aglomerados
urbanos Prov. de Buenos Aires.
Sexo
2004 2009 2014
1 2 3 4 o + 1 2 3 4 o + 1 2 3 4 o +
Total 73,1 20,3 3,3 3,2 67,5 21,7 4,9 5,8 72,0 16,6 7,0 4,4
varones 63,1 25,0 5,0 6,9 52,4 31,5 8,8 7,3 67,7 17,6 10,4 4,3
Mujeres 75,5 19,2 2,9 2,3 72,1 18,7 3,8 5,4 73,3 16,2 6,0 4,5
Fuente/ Elaboración propia en base a EPH 2004-2009-2010 (Segundos semestres. Valores ponderados)
Esta situación se explica por las particularidades de la organización del trabajo docente en las escuelas secundarias y en las institu-
ciones terciarias, donde la mayor parte de los docentes son contratados por horas cátedra o módulos, en desmedro de la contrata-
ción por cargos. El incremento, en el segundo subperíodo (2009-2014), del porcentaje de docentes con una única ocupación podría
deberse a la fusión de unidades educativas de nivel secundario que, durante el primer subperíodo y parte del segundo, constituían
establecimientos distintos, (por un lado, los de Secundaria Básica y, por otro, los de Ciclo Orientado).
El comportamiento entre los ocupados varones y mujeres registra, en 2004, 2009 y 2014, la misma tendencia que se visualiza para
el total de ocupados en la Rama de Enseñanza. No obstante, son los varones, en mayor proporción que las mujeres, los que tienen
más de una ocupación en todos los años considerados. Este comportamiento diferenciado entre varones y mujeres ocupados en la
Rama de Enseñanza se relaciona con el hecho de que en los Niveles Inicial y Primario, donde la mayoría del personal docente está
contratado con designaciones por cargo, la preponderancia del personal femenino es mucho mayor que en el resto de los niveles
de enseñanza.
El incremento del porcentaje de ocupados que trabaja en más de dos escuelas podría deberse a que una alta proporción de los
nuevos docentes incorporados durante el período comenzaron a trabajar en los Niveles Secundario y Superior, donde el tipo de
organización del trabajo docente y el tipo de designaciones preponderantes (por horas cátedra o módulos) incentivan el trabajo en
varias escuelas para lograr una remuneración adecuada. El incremento verificado en el número de alumnos en la Secundaria Básica
y en el SNU avalaría esta hipótesis.
La distribución de los ocupados en la RE según cantidad de horas de trabajo semanal permite advertir en el período un aumento
de las horas de trabajo, en general, que podría atribuirse a las mismas razones esbozadas arriba. No obstante, se advierte que si
bien se incrementó el porcentaje de ocupados que trabaja más de 37 horas semanales (desde un 19%, en el 2004, a un 23.3%, en
2014), más de la mitad de los ocupados en la RE trabajaba hasta 24 horas por semana, en el 2004 y en el 2009, mientras que en
el 2014 está en esa situación un porcentaje algo menor. Además, se advierte que, en todos los años aquí considerados, los varones
tienen mayor carga laboral que las mujeres. No obstante, en los últimos años son las mujeres quienes incrementaron las horas de
trabajo, mientras que disminuyó el porcentaje de varones con 37 o más horas de trabajo semanal.
Cuadro Nº 2. Ocupados en la Rama de Enseñanza por sexo según tramos de horas trabajadas en la ocupación principal. Años 2004-
2009-2014. Aglomerados urbanos Prov. de Buenos Aires.
Cantidad de horas
de trabajo
2004 2009 2014
Varón Mujer Todos Varón Mujer Todos Varón Mujer Todos
Hasta 12 horas 18,9 14,0 15,0 22,6 17,0 18,3 19,3 13,9 15,2
13 a 24 horas 27,4 42,2 39,4 19,1 38,7 34,1 19,2 39,0 34,3
25 a 36 horas 21,8 27,8 26,7 28,0 27,5 27,6 31,6 25,9 27,2
37 a 48 horas 23,7 13,1 15,1 22,3 15,5 17,1 23,1 19,2 20,2
49 y más horas 8,2 3,0 3,9 8,0 1,3 2,9 6,8 2,0 3,1
Total 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0
Fuente/ Elaboración propia en base a EPH 2004-2009- 2014 (Segundos semestres. Valores ponderados)
Al considerar las diferentes cargas horarias de los ocupados de la RE en el sector estatal y en el sector privado, se advierte que
en ambos sectores se incrementó el porcentaje de los que trabajan más de 37 horas a la semana. Sin embargo, se observan dos
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situaciones: en el sector privado el porcentaje de ocupados que trabaja más de 37 horas por semana es mayor que en el estatal,
pero en este último, el crecimiento de la participación porcentual de los que trabajan más de 37 horas fue mayor.
Cuadro Nº 3
Ocupados en la Rama de Enseñanza por sector de gestión del establecimiento donde se desempeñan según tramos de horas tra-
bajadas en la ocupación principal. 2004-2009-2014 Aglomerados urbanos Prov. de Buenos Aires.
Cantidad de horas de
trabajo semanal
2004 2009 2014
Sector de gestión del
establecimiento
Sector de gestión del
establecimiento
Sector de gestión del
establecimiento
Estatal Privada Estatal Privada Estatal Privada
Hasta 12 horas 10,7 21,1 15,1 21,5 14,9 15,4
13 a 24 horas 46,6 27,2 37,6 30,1 35,4 31,9
25 a 36 horas 26,7 25,6 29,4 25,5 28,3 25,6
37 a 48 horas 12,2 19,3 15,8 18,2 18,1 22,6
49 y más horas 2,7 5,7 2,0 3,7 2,5 3,8
Sin información 1,1 1,1 0,0 0,9 0,8 0,6
Total 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0
Fuente/ Elaboración propia en base a EPH 2004-2009- 2014 (Segundos semestres. Valores ponderados)
En forma concomitante al incremento del porcentaje de ocupados que trabaja más horas por semana, en ambos sectores de ges-
tión, se advierte una reducción del porcentaje de los que trabajan hasta 24 horas. A pesar de esto, casi la mitad de los que trabajan
en establecimientos estatales está en esa situación y, entre los del sector privado, un porcentaje solo algo menor.
Se observa que entre el 2004 y el 2009, la carga laboral promedio, si se considera la ocupación principal de aquellos que trabajan
en la Rama de Enseñanza, se mantiene alrededor de 25 horas promedio. En 2014, el promedio de horas trabajadas por semana
sube a 26 horas. Los varones ocupados en la Rama trabajan en promedio más horas por semana que las mujeres para todos los
años considerados, tanto si se considera la ocupación principal como todas las ocupaciones. Sin embargo, en concordancia con
lo que se señaló más arriba, entre las mujeres el promedio de horas de trabajo se incrementó más que entre los varones, (en la
ocupación principal y en el total de ocupaciones).
Cuadro Nº 4
Promedio de horas semanales trabajadas en la ocupación principal y en el total de ocupaciones según sexo. Años 2004, 2009 y
2014. Aglomerados urbanos Prov. de Buenos Aires
Ocupación principal Todas las ocupaciones
Año 2004 2009 2014 2004 2009 2014
Total ocupados 25 25 26 29 29 30
Varones 28 27 28 33 34 32
Mujeres 25 24 26 28 28 30
Fuente/ Elaboración propia en base a EPH 2004, 2009 y 2014 (Segundos semestres. Valores ponderados)
No obstante, es de destacar que la EPH da cuenta de la cantidad de horas de trabajo remunerado que tienen los ocupados en las
diferentes ramas, tanto en la ocupación principal como en las otras. Una característica laboral de los ocupados en la Rama de Ense-
ñanza, al menos los que desempeñan sus tareas frente a alumnos, es que deben dedicar otra cantidad de horas semanales, difícil
de cuantificar y no visibilizadas en esta fuente de información estadística, para la preparación de clases, corrección de trabajos,
exámenes, etc. En el caso de aquellos que trabajan con designaciones por hora cátedra o módulos, la dedicación horaria “externa”
y no remunerada, podría ser aún mayor, dado que solo se les remunera las horas frente a curso.
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Cuadro Nº 5. Incremento de los ingresos mensuales promedio (en la ocupación principal) de los ocupados en las diferentes ramas
de actividad. Año 2004 = 100 Aglomerados urbanos Prov. de Buenos Aires
2004 2009 2014
Enseñanza 100 363,3 1083,2
Industria 100 295,2 1012,7
Construcción 100 324,9 1081,9
Comercio 100 300,9 1033,2
Transporte 100 289,8 1009,6
Act. Financieras 100 265,6 826,9
Act. Inmobiliarias 100 310,9 1091,7
Adm. Púb. y Def. 100 371,8 1143,2
Salud y Serv. Soc. 100 339,8 1127,4
Empleo doméstico 100 258,4 948,6
Resto 100 283,2 905,4
Todas las ramas 100 305,1 1014,6
Fuente/ Elaboración propia en base a EPH 2004-2009-2010 (Segundos semestres. Valores ponderados)
Se advierte en el cuadro que los ingresos mensuales promedio de los ocupados en la Rama de Enseñanza se incrementaron entre
ambos extremos del período aquí considerado, algo más que los del total de ocupados, pero en un porcentaje algo menor que en
otras ramas de actividad cuyos trabajadores tienen también altos niveles educativos (por ej. Administración- Publica y Defensa,
Salud y Servicios Sociales, Actividad Inmobiliarias). Se observa también que en el primer subperíodo esta Rama mostró, junto con
la Rama de Administración Pública, un comportamiento diferencial. Ambas tuvieron incrementos de los ingresos promedio de sus
ocupados más altos que el resto de las ramas. En el segundo período esta situación relativa “de privilegio” se perdió. Otras ramas
de actividad tuvieron incrementos de los ingresos promedio más altos, aún algunas cuyos trabajadores tienen menores niveles
educativos (por ej. construcción).
Como consecuencia de la mejoría relativa de los ingresos laborales de los ocupados en esta Rama, entre el 2004 y 2009 se incre-
menta el porcentaje que está ubicado en los quintiles más altos de ingresos (quintiles 4 y 5). En el 2004, el 59,1% de los ocupados
en la Rama pertenecían a hogares ubicados en esos quintiles, mientras que en el 2009 estaba en esa situación el 64,1%. En forma
concomitante, se reduce la participación porcentual de los ocupados en la Rama que pertenecen a hogares de los quintiles de ingreso
más bajos (quintiles 1, 2 y 3). En el 2014, los ocupados de la Rama que se ubican en los quintiles más altos vuelven a representar el
58,6%, con el consecuente aumento de aquellos que pertenecen a los quintiles más bajos. Las mejoras advertidas en el primer sub-
período y las relativas desmejoras en el segundo, estarían en consonancia con cierto amesetamiento que se evidenció en las condi-
ciones socioeconómicas generales y del mercado de trabajo con posterioridad al 2008 (Costa, 2010; Pérez y Fernández Massi 2015).
Cuadro Nº 6. Porcentaje de asalariados a los que se les hace descuento jubilatorio según rama de actividad. Años 2004, 2009 y
2014. Aglomerados urbanos Prov. de Buenos Aires.
Rama de actividad 2004 2009 2014
Enseñanza 86,0 94,6 92,0
Industria 59,0 67,1 71,5
Construcción 19,3 29,5 30,2
Comercio 45,2 55,8 57,8
Transporte 47,0 56,4 65,2
Act. Financieras 91,6 98,7 88,2
Act. Inmobiliarias 53,1 66,4 90,3
Adm Púb. y Def. 74,5 94,8 93,3
Salud y Serv. Soc. 51,8 81,7 87,5
Empleo doméstico 5,0 18,5 21,7
Resto 55,4 68,7 69,5
TOTAL 51,1 63,2 66,0
Fuente/ Elaboración propia en base a EPH 2004, 2009 y 2014 (Segundos semestres. Valores ponderados)
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Entre 2004 y 2009, en el total de ocupados asalariados en los aglomerados de la Provincia de Buenos Aires se advierte un impor-
tante aumento de la participación de los que tienen empleos registrados. Lo mismo sucede en la Rama de Enseñanza, donde pasan
de constituir el 86% de los asalariados al 95%. Si se consideran los aportes jubilatorios como un proxy del empleo registrado y
se compara con las otras ramas de actividad, se observa que, en todos los años considerados, los ocupados de la Rama de Ense-
ñanza se encuentran entre los que registran las proporciones más altas de empleo en blanco, si bien para el 2014 se observa una
leve caída en esta proporción (92%). Esto podría deberse, entre otros motivos, a la implementación en esta etapa de programas
educativos diversos, algunos de ellos fuera del horario escolar, como Patios Abiertos, Centro de Actividades Juveniles, Centro de
Actividades Infantiles, etc. y el ingreso, para su desarrollo, de personal con distintas especialidades, en general, en condiciones de
inestabilidad y precariedad laboral.
El incremento del empleo registrado se traduce en mayor acceso a los atributos del empleo decente y, por ello, constituye una
mejora significativa en las condiciones de trabajo. Ello es así en tanto
La participación de los trabajadores asalariados en el Sistema de Seguridad Social les asegura obra social, ingreso por jubi-
lación en la etapa pasiva, cobro del salario familiar contributivo, prestaciones por desempleo, indemnización por invalidez o
muerte, cobertura automática ante las consecuencias de riesgos laborales, entre otros beneficios. (Salvia 2011: 27)
Cabe señalar que si bien el ciclo económico no pareciera ser determinante del número de ocupados en la Rama de Enseñanza, in-
fluye en sus condiciones generales de trabajo. Distintos estudios e investigaciones, aún con discrepancias respecto a su magnitud,
causas y especificidades, coinciden en señalar la existencia de un amesetamiento del crecimiento económico y de las condiciones
generales de empleo después del 2007. Esto sumado a la implementación de algunas de las políticas educativas que contribuyeron
a aumentar el número de ocupados en la RE, pudieron tener efectos sobre el incremento de la precariedad laboral en el sector.
En otro orden de cosas, resulta necesario señalar, según lo informado por la Coordinación General del Estudio de Costos del Sis-
tema Educativo del Ministerio de Educación de la Nación, el importante incremento del gasto consolidado en educación, ciencia y
tecnología en los últimos años en el país. Asimismo se verificó un importante aumento del gasto educativo provincial que pasó de
$4.730.832.552 a $19.249.893.257, en el 2009 y a $ 61.455.225.215, en el 2014, constituyendo en ese año el 35,8% del gasto
público de la provincia. No es posible aquí evaluar el impacto del incremento del gasto en educación en las condiciones de trabajo
de los ocupados en la Rama de Enseñanza de la provincia. No obstante, es posible conjeturar que, más allá de los incrementos
salariales, el mayor gasto en educación está influyendo también, de manera indirecta, sobre dichas condiciones laborales al mejorar
el parque edilicio escolar y dotar de equipamiento a las escuelas de la provincia.
Reflexiones Finales
En un contexto general de mejora de la situación económica y social en el país y, particularmente en la provincia, en el cual se evi-
dencia una evolución favorable de los principales indicadores sociales y laborales, se dictó en el 2006, la Ley de Educación Nacional
y, en el 2007, la Ley de Educación de la Provincia que, entre otros, establece una importante reforma de la estructura académica
del sistema educativo, cambios curriculares así como la obligatoriedad en la provincia del Nivel Inicial, a partir de la sala de 4 años,
hasta la totalidad del nivel Secundario. La más importante transformación en la estructura se produce al transformar el Tercer Ciclo
de la EGB, que venía de la LFE en la Secundaria Básica y su unificación con el Ciclo Orientado del secundario.
En muchas de las políticas reseñadas se advierte la interpelación al personal docente (profesores y directivos) de las escuelas
secundarias para que se responsabilicen por la implementación de las políticas de inclusión, las trayectorias educativas de la to-
talidad del alumnado y por los aprendizajes. Dichas políticas requieren cierto trabajo colectivo al interior de las escuelas y también
un mayor involucramiento con familias y contexto.
Para la implementación de estas políticas se han establecido distinto tipo de “acompañamientos” a las instituciones y su personal
para alcanzar esos logros. Los mismos incluyen a los ATT, como otras nuevas figuras docentes, y la posibilidad de financiar horas
institucionales, decisión que queda a cargo de las escuelas, en el marco de ciertos criterios básicos. Si bien las horas institucionales
que se pagan por el PMI, contribuyen al despliegue de muchas e importantes iniciativas no alcanzan a cubrir a la totalidad de los
profesores. Además, en la gran mayoría de los casos las nuevas figuras docentes (ATT, tutores y otros) tienen un vínculo laboral
muy precarizado.
Por otra parte, a través del INFOD se vienen desarrollando distintas líneas de capacitación docente. Sin embargo el involucramiento
que se le hace al personal docente se tensiona con la permanencia de la contratación por hora cátedra como modalidad mayoritaria
de contratación.
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En síntesis, las prescripciones normativas que orientaron las políticas educativas para el nivel secundario, inspiradas en el mandato
social de la inclusión educativa, proponen cambios organizacionales, institucionales, pedagógicos, curriculares, etc. No obstante,
en un contexto federal, estos cambios se recrean tanto a nivel jurisdiccional, como en cada institución, en los distintos ámbitos
donde se expresa la micro política escolar. La manera como se resuelven estos cambios, en el cotidiano escolar de las instituciones
escolares, dependerá así de las restricciones que les imponen las condiciones estructurales que caracterizan hoy a la escuela se-
cundaria, tales como la distribución del espacio y el tiempo, la contratación predominante de los docentes bajo el formato de horas
cátedras, el modelo pedagógico imperante en la cultura escolar, etc.
El análisis de la información recogida por la EPH en los aglomerados urbanos del conurbano bonaerense, Mar del Plata, La Plata y
Bahía Blanca permite caracterizar los cambios ocurridos entre el 2004 y el 2014 en la cantidad y condiciones laborales básicas de
los ocupados en la Rama de Enseñanza.
Se observa que el incremento del número de ocupados en la Rama de Enseñanza fue del 26,7% entre el 2004 y el 2014, incorpo-
rando a alrededor de 77 mil nuevos trabajadores. Es en el primer subperíodo (2004-2009) donde se produce la incorporación de la
gran mayoría de estos nuevos trabajadores (alrededor de 65 mil ocupados). En el siguiente, el incremento se desacelera.
El crecimiento que sufrió el número de ocupados en la RE en la provincia se debió, probablemente, al aumento del número total de
alumnos, especialmente en niveles de enseñanza que incorporan docentes con poca dedicación horaria, al cambio de estructura
del sistema educativo en la provincia (la educación secundaria básica en lugar del tercer ciclo de la EGB), a la obligatoriedad de la
totalidad del secundario, a las políticas específicas para mejorar las trayectorias de los alumnos, y a la creación de nuevas univer-
sidades en el territorio provincial. Además, es probable que el crecimiento del nivel de actividad, especialmente entre 2004 y 2009,
haya originado una mayor demanda de personal docente para desarrollar actividades en capacitación, en academias de distinto
tipo, en organizaciones no gubernamentales, etc.
Entre el 2004 y el 2014, se observa una reversión de la tendencia al envejecimiento entre los ocupados en la Rama de Enseñanza
de la provincia. Esta situación se podría relacionar con la entrada en vigencia de la nueva legislación previsional para el personal
docente que posibilita el retiro en condiciones más ventajosas que antes, a partir de los 50 años de edad. Al mismo tiempo, la
expansión del mercado de trabajo docente, la mejora de la situación económica general y, en particular, de los ingresos del sector,
podría ser un incentivo para la inserción de los docentes más jóvenes.
La forma que adopta la prestación del servicio educativo, en instituciones escolares que atienden a alumnos de uno o varios niveles
de enseñanza, determina que la inmensa mayoría de los ocupados sean asalariados.
Si se compara con los ocupados en otras ramas de actividad, en la Rama de Enseñanza el porcentaje de ocupados que tiene una
única ocupación es menor al que se registra en las otras. Esto se explica por la organización del trabajo docente en las escuelas
secundarias y en las instituciones terciarias, donde la mayor parte de los docentes son contratados por horas cátedra o módulos.
Los varones son los que tienen más de una ocupación en los años considerados en mayor proporción que las mujeres. Este com-
portamiento diferenciado entre varones y mujeres ocupados en la Rama de Enseñanza se debe al hecho de que en los Niveles Inicial
y Primario, donde predominan las contrataciones por cargo, la mayoría del personal es femenino.
Por su parte, el incremento durante el período considerado del porcentaje de ocupados que trabaja en tres o más escuelas podría
deberse a que una alta proporción de los nuevos docentes fueron incorporados en los Niveles Secundario y Superior, donde el tipo
de organización del trabajo docente y el tipo de designaciones preponderantes (por horas cátedra o módulos) incentivan el trabajo
en varias escuelas para lograr una remuneración adecuada. El incremento verificado en el número de alumnos en la Secundaria
Básica y en el SNU avalaría esta hipótesis.
La distribución de los ocupados en la RE según cantidad de horas de trabajo semanal permite advertir en el período un aumento de
las horas de trabajo que podría atribuirse a las razones ya mencionadas.
En este punto debemos mencionar que la EPH solo registra la cantidad de horas de trabajo remunerado que tienen los ocupados
en las diferentes ramas. Una característica laboral de los que ejercen la docencia es la cantidad de horas semanales, que no es
posible cuantificar en esta fuente de información, que se dedica a la preparación de clases, corrección de trabajos, exámenes, etc.
Respecto a las condiciones laborales de los ocupados en la Rama, se observan cambios positivos entre el 2004 y el 2014, aunque
todavía permanecen problemas a resolver.
Los ingresos promedio de los ocupados en la Rama mejoraron en forma más notable que los ingresos promedio de la casi totalidad
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de las restantes ramas durante 2004 y 2009 y se institucionalizaron las paritarias docentes. Sin embargo, en el segundo período
esta situación relativa “de privilegio” se perdió. Otras ramas de actividad tuvieron incrementos de los ingresos promedio más altos,
aún algunas cuyos trabajadores tienen menores niveles educativos (por ejemplo, construcción). En relación con ello, un mayor por-
centaje de hogares con miembros ocupados en la Rama de Enseñanza ocuparon los quintiles más altos de ingresos per cápita en
2009 respecto al 2004, pero entre el 2009 y el 2014, la participación disminuyó a los mismos niveles del 2004.
Además, se observa una importante disminución del porcentaje de docentes sin descuento jubilatorio, que puede tomarse como un
proxy del empleo no registrado.
Persisten como problemas a resolver, los relativamente altos porcentajes de ocupados en la Rama que trabajan en varios estableci-
mientos y los que tienen una carga laboral semanal mayor a las 36 horas, teniendo en cuenta que a ella deben sumarle otra canti-
dad de horas dedicadas a la preparación de clases, actualización de contenidos, corrección de trabajos y exámenes de los alumnos,
etc. El hecho de que el puesto laboral en el nivel secundario se estructure en función de las horas cátedra, genera, además, falta
de tiempo para el trabajo colectivo entre los profesores y repercute, tanto en la calidad de la enseñanza, como en las condiciones
de trabajo de los docentes.
Asimismo, los importantes cambios derivados de la modificación de la estructura educativa, los cambios curriculares, el hacer fren-
te a las tareas en marcos sociales e institucionales inestables, repercuten sobre las condiciones laborales de los trabajadores de la
Rama. El estudio de las consecuencias que podrían tener los factores mencionados sobre las condiciones laborales de los docentes
será objeto de profundización en la investigación en curso, lo que permitirá completar el análisis macrosocial desde enfoques mi-
crosociales, que contemplan otras dimensiones, otras fuentes de información y otras estrategias metodológicas.
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Consejo Federal de Educación. Resolución Nº 84/09
Consejo Federal de Educación. Resolución Nº 88/09
Consejo Federal de Educación. Resolución Nº 93/09
Consejo Federal de Educación. Resolución Nº 102/10
Consejo Federal de Educación. Resolución Nº 201/13
Fecha de recepción: 18/11/2016
Fecha de aprobación: 04/10/2016
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Revista Latinoamericana de Políticas
y Administración de la Educación
Masividad y vida cotidiana de los estudiantes: el desafío de lograr
permanecer en la Universidad
Massivity and students’ everyday life: the challenge of staying at University
GUNSET, Violeta
1
, ABDALA, Carolina
2
y BARROS, María Eugenia
3
Resumen
Este trabajo constituye un avance del Proyecto de Investigación “Estudiantes de Educación Superior: Perfil socioeconómico y
cultural, trayectorias académicas y currículum vivido”, aprobado y subsidiado por la SCAIT
4
. Su objeto de estudio es la educación
superior a la que entiende como una totalidad compleja que es necesario reconstruir y analizar a través de dos núcleos: sujetos
(estudiantes, docentes) y curriculum.
Con el objetivo de dar cuenta de las significaciones que los estudiantes atribuyen a sus recorridos académicos, sus experiencias,
artilugios y vicisitudes, se presentan y analizan las alternativas y dificultades que atraviesan durante el cursado y la permanencia
en la facultad, poniendo especial énfasis en lo que representa en ese recorrido la vivencia de la masividad. En ese sentido, se
exponen las percepciones y valoraciones de los alumnos acerca de la organización institucional y académica en el contexto de la
vida cotidiana en la universidad.
El enfoque etnográfico posibilitó a partir de las voces de los protagonistas, descubrir los significados subjetivos que estos le dan
a su experiencia universitaria y a las situaciones que afrontan en su vida cotidiana. El material empírico procede de entrevistas
realizadas, grupos de discusión, conversaciones informales, documentos escritos, conjunto del que se tomaron algunos testimonios
que a modo de ejemplo permiten realizar esa descripción.
Palabras clave: estudiantes / universidad / permanencia / masividad / vida cotidiana
Abstract
This paper represents a step forward in the research project “Higher Education Students: socio-economic and cultural profile, aca-
demic career and experienced curriculum”, approved and grant-aided by SCAIT
5
. Higher Education is its subject of study, which is
seen as a complex whole that requires being rebuilt and analysed from two nuclei: subjects (students and teachers) and curriculum.
In order to give an account of the significations that students give to their academic career, their experiences, devices and changes,
we introduce and analize the alternatives and difficulties that students go through during their course and the term at University,
emphasising on the impact of massivity in this background. In this thread of thought, students’ perceptions and values on the ins-
titutional and academic organization within the context of everyday life at university are exposed.
The ethnographic approach allowed, from its own protagonists voices, to uncover the subjective significances that they give to
both their university experience and their everyday situations. The empirical material is gathered from interviews, forums, informal
conversations and written documents. Some sample testimonies were taken in order to make such description
Key words: students / University / permanence / massivity / everyday life
1
Universidad Nacional de Tucumán/ vgunset@gmail.com
2
Universidad Nacional de Tucumán/ karoabdala@gmail.com
3
Universidad Nacional de Tucumán/ fliarobles@arnet.com.ar
4
Secretaría de Ciencia, Arte e Innovación Tecnológica de la Universidad Nacional de Tucumán.
5
Secretaría de Ciencia, Arte e Innovación Tecnológica de la Universidad Nacional de Tucumán.
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Presentación
La Facultad de Filosofía y Letras comparte con otras unidades académicas de la UNT un problema crítico de larga data como es
la dificultad institucional para retener y formar a los jóvenes ingresantes. Además de las importantes cifras que dan cuenta del
abandono en los primeros meses, se ha señalado un conjunto de problemáticas vigentes relacionadas con el rendimiento y el
desempeño de los estudiantes, tales como un significativo crecimiento de la matrícula principalmente en las carreras de Inglés,
Trabajo Social y Comunicación y al mismo tiempo, un elevado índice de deserción en el primer año de cursada, excesiva duración
del cursado de las carreras y una baja tasa de graduación.
La política de ingreso abierto que caracteriza a la UNT en general y a Filosofía y Letras en particular, posibilita el acceso de una po-
blación estudiantil con una gran diversidad cultural y educativa. Las tasas de retención y graduación, relativamente bajas respecto
de la proporción total de estudiantes que ingresa a la institución, obligan a considerar por un lado, la heterogeneidad y diversidad
de quienes ingresan con la expectativa de formarse como profesionales y, por el otro, las condiciones del contexto institucional
en el que esa formación tendrá lugar. Corresponde mencionar que la baja retención y la excesiva duración de las carreras es un
problema compartido por la gran mayoría de las universidades en nuestro país (García de Fanelli, 2011).
En esta línea, Dubet y Martuccelli (1998: 15) señalan que para comprender lo que las instituciones educativas “fabrican”, no basta
con estudiar los programas, los roles y los métodos de trabajo, sino que es necesario captar la manera con que los alumnos cons-
tituyen su experiencia, es decir, establecen relaciones, estrategias, significaciones a través de las cuales se constituyen en ellos
mismos. De forma que en los itinerarios seguidos en la consecución de sus carreras, los protagonistas experimentan un complejo
proceso de socialización que va más allá de una estricta adhesión a las normas, pautas y valores propios de la cultura institucional,
en tanto supone “una tarea activa de construcción y consecución de una nueva identidad”: la de estudiante universitario (Coulon,
1995: 172).
De acuerdo a estas consideraciones, nos propusimos como objetivo de este trabajo dar cuenta de las significaciones que los
estudiantes atribuyen a sus recorridos académicos y sus experiencias con el curriculum, con la finalidad de llegar a comprender
algunas dinámicas institucionales, en particular las derivadas de las condiciones edilicias, que intervienen en la construcción de
sus trayectorias académicas.
En ese sentido consideramos que para conocer las diversas circunstancias y situaciones que operan como condicionantes de la
permanencia y de la experiencia de los estudiantes, se impone un análisis crítico de la vida cotidiana, es decir, “de las formas en
que cada organización social concreta se desarrolla el interjuego entre necesidades de los sujetos comprometidos en ella y las
satisfacciones, metas y conducta social y vincularmente disponibles, pautadas para esas necesidades” (Quiroga, 2003: 15).
Acerca del contexto
Filosofía y Letras es una institución educativa de carácter público, afectada por el fenómeno de la masificación, proceso que aunque
no es reciente, se ha profundizado durante las últimas décadas, a medida que se incrementaba la matrícula al eliminarse los cupos
en 1984, posteriormente con la creación de dos carreras, la Licenciatura en Trabajo Social en 1989 y más tarde, en el 2004, la
carrera de Licenciatura en Ciencias de la Comunicación.
La masificación como resultado de las políticas públicas de ampliación de acceso a los estudios superiores constituye un fenómeno
positivo y hasta deseable como paso fundamental hacia la democratización y la universalización. Sin embargo, el crecimiento de
la matrícula y la apertura a nuevos sectores sociales no fue acompañado de políticas sistemáticas que garantizaran la permanen-
cia y graduación de los estudiantes, por lo que termina impactando de manera negativa en la dinámica académica e institucional
(Marrero, 1999; Iriarte y Scherr, 2002; Ezcurra, 2013). De hecho, la masificación hace víctima a la propia universidad de problemas
académicos, presupuestarios y administrativos, que le cuesta enfrentar y que tienen efectos negativos en la calidad de la ense-
ñanza (Gallo, 2005).
Para Dubet y Martuccelli (2000) la masificación opera en la universidad planteando por un lado, los problemas de adaptación a
nuevas condiciones y por otro, rompe con las condiciones sociales del funcionamiento educativo de la institución. En ese sentido,
sostienen que antes que preguntarse por las motivaciones de los estudiantes para emprender estudios superiores es más impor-
tante saber de qué manera construyen el sentido de sus estudios
En ese marco cabe preguntarse ¿Cómo viven los estudiantes en Filosofía y Letras los condicionamientos que impone la masividad?
¿Cuáles son sus experiencias en ese contexto?
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Al analizar las condiciones concretas en la que cursan y permanecen en el ámbito de la facultad, nos adentramos en el estudio
de las trayectorias o itinerarios académicos que realizan, por las instituciones educativas. Éstas son producto de una construcción
dialéctica que se establece entre sus experiencias personales y sociales, el contexto sociocultural y la propuesta curricular de la
institución (Abdala y otros, 2011). De esta manera, las instituciones proponen trayectorias teóricas, que son aquellas que “expresan
itinerarios en el sistema que siguen la progresión lineal prevista por éste en los tiempos marcados por una periodización estándar”
(Terigi, 2007), que constituyen con cierta frecuencia los itinerarios de los sujetos. Pero también se pueden reconocer lo que Terigi
llama “trayectorias no encauzadas
6
, para referirse a los modos heterogéneos, variables y contingentes que caracterizan las tra-
yectorias reales de los sujetos dentro de las instituciones educativas. La diferencia entre trayectorias teóricas y las no encauzadas
se puede explicar conociendo los perfiles de los estudiantes del nivel superior así como también sus experiencias en relación al
curriculum vivido.
Adentrarse en el estudio del curriculum vivido supone a su vez, una aproximación a la vida cotidiana, considerada como escenario
de la reproducción social, como “las actividades que caracterizan la reproducción de los hombres particulares, quienes a su vez,
crean la posibilidad de la reproducción social. Así toda sociedad tiene una vida cotidiana y también la tienen todos los sujetos”
(Heller, 2002: 37). Las formas que reviste lo cotidiano están directamente relacionadas con las modalidades o con las maneras en
que la existencia material se produce y reproduce. En esa línea, la crítica de la vida cotidiana supone el análisis de lo vivencial, en
el espacio y el tiempo en que se manifiestan de forma inmediata y directa las relaciones que los estudiantes establecen entre sí y
con el contexto en función de sus necesidades.
El abordaje metodológico y el diseño desarrollado
Para el desarrollo del presente trabajo, se optó por un enfoque biográfico narrativo, partiendo del supuesto que la experiencia hu-
mana es vivida y comunicada en clave de relato y que la narratividad es una de las formas por las que los sujetos le damos sentido
a la experiencia (Ricoeur, 1995). De tal forma consideramos que en sus recorridos por la universidad los jóvenes atraviesan por
experiencias fundantes que pueden ser comprendidas desde las narraciones que realizan acerca de su propia vida.
El enfoque biográfico permite recuperar los sentidos, vinculados con las experiencias vividas, que se ocultan tras la homogeneidad
de los datos que se recogen con las técnicas cuantitativas. En otras palabras, el método biográfico recoge la experiencia vital de los
individuos tal como ellos la procesan e interpretan bajo el filtro de sus creencias, representaciones y valores (Sautu, 2004). Así como
también ubica al sujeto-protagonista dentro del contexto socio-histórico, lo cual permite insertar los sentidos individuales dentro
del contexto social del cual emergen. De esta forma, es posible comprender el itinerario histórico de los estudiantes, sus recorridos
educativos y experiencias, visión del mundo y su sistema de aspiraciones y preferencias.
Con el objetivo de conocer las vivencias y experiencia personal de los estudiantes en ocasión de su ingreso y/o trayectoria y per-
manencia en la Facultad, solicitamos y obtuvimos numerosos documentos biográficos a partir de la consigna de relatar una expe-
riencia significativa en su itinerario estudiantil. En el momento del análisis se modificaron ciertos aspectos (nombres de docentes,
cátedras y otros) que pudieran hacer reconocibles a los narradores.
Para hacer ese análisis se ha seleccionado del conjunto del material empírico, diversos testimonios que por su recurrencia permi-
ten “armar el rompecabezas” (Sirvent, 2005) y hacer una descripción del mundo estudiantil, tal como lo ven y sienten los propios
protagonistas
7
.
Enfrentar la masividad
El ingreso a la facultad supone un quiebre de la vida cotidiana y de los vínculos afectivos previamente construidos (Panaia, 2013).
La vivencia del desconcierto y desubicación ante el edificio y la cantidad de personas que pueblan los espacios que experimentan
los recién llegados a Filosofía ha sido expuesta reiteradamente por los estudiantes, señalando el sentimiento de soledad y pérdida
que los embarga
8
6
Terigi retoma el término de trayectorias no encauzadas de investigaciones de European Group for Integrated Social Research (EGRIS), 2001.
7
Para ilustrar los aspectos tratados se intercalan citas y fragmentos de los testimonios obtenidos en el trabajo de campo. En resguardo de la confidencialidad
de los informantes, en cada caso se utilizará una nomenclatura que indica la procedencia de la fuente y el orden con que se recopilaron: [E] Entrevista; [GD]
Grupo de discusión; [RB] Relato biográfico; [C] Cuestionario; [Obs] Registro observación.
8
Otros investigadores describen situaciones similares a las encontradas en esta investigación, entre otros: Grandoli, 2009; Ezcurra, 2007; Amago, 2004.
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Mi primer año en la universidad significó sentirme perdido, sentir que no sabía para qué había venido, no sé, desconcierto,
dudas todo el tiempo no conocía a nadie, un importante cambio en relación al secundario, no solo por las exigencias, los
autores que ni conocía, los contenidos, desconocimiento de la gente, de los compañeros [GD 18-15]
La superpoblación estudiantil genera distancias, inicialmente física, pero también social, separa a los ingresantes de los estudiantes
avanzados y de los profesores, de los amigos y conocidos previamente al ingreso incluso:
Al ingresar a la universidad no solo me enfrentaba a un ámbito con mucha más gente de la cual mucha no conocía, en ese
aspecto era un punto en común con la escuela a la que asistí, sino que lo más impactante es que ingresaba a un nuevo
sistema que no conocía, al cual debía adaptarme para poder desempeñarme bien [RB 205]
Reconstruir la rutina, volver conocido lo desconocido es un proceso lento, que requiere tiempo y estará indudablemente condicio-
nado por la innumerable cantidad de personas con las que se comparte el espacio.
A mi me costó acostumbrarme a estar todas las horas en la facultad porque no hay donde estar, no hay en la biblioteca no
se puede estar porque no se puede hablar, afuera, bueno, cuando hace frío o llueve, imposible, no tenés donde sentarte, no,
difícil, difícil [E 042]
El espacio constituye una categoría central para analizar la vida cotidiana, principalmente porque el edificio que ocupa la Facultad
no fue construido para funcionar como establecimiento educativo, sino como asilo de ancianos. Aunque fue modificado parcial-
mente transformando los dormitorios en aulas, dividiendo los baños y en la última década, adosando nuevos espacios como anfitea-
tros y aulas para albergar al colectivo estudiantil, nunca fue suficientemente adecuado. El conjunto arquitectónico, las instalaciones,
aulas, anfiteatros, espacios de enseñanza, conforman un ambiente que “regula por sí mismo como cualquier otra configuración
espacial, un sistema de vida, de relaciones, de conexión con el medio exterior” (Gimeno Sacristán, 1989: 111).
Me acuerdo que el primer día cuando llegué no tenía un lugar donde sentarme, no había lugar en el aula de la cantidad de
chicos que había, conseguí una silla pero no había espacio en el aula, la gente estaba parada en la puerta. Después tenía
que llegar como una hora antes y esperar en la puerta del aula que termine la otra clase, para poder encontrar un lugar para
sentarme en las materias comunes. Creo que eso fue una de las cosas que más me costó [RB 209]
Ambiente también hace referencia
a la particular atmósfera que se respira, algo intangible pero detectable, que existe en un determinado medio, de la que
se extrae una cierta tonalidad afectiva en las experiencias […] un núcleo envolvente de las personas y de la experiencia
(Gimeno Sacristán, 1997: 91).
Cuando empecé la carrera, la gente también como que me ha asustado un poco, porque yo salía de un colegio donde todo era
limpio, ordenado, pautado, nos conocíamos todos, y venir aquí, como que me ha desorganizado, me costaba mucho [E 013]
Como puede verse, el ambiente educativo no solo refiere a las condiciones materiales necesarias para la implementación del
curriculum ni a las relaciones interpersonales básicas entre docentes y estudiantes, sino que como se instaura en las dinámicas
que constituyen los procesos educativos, involucra tanto las acciones de los participantes, sus actitudes, como las relaciones con el
entorno y la infraestructura necesaria para el logro de los objetivos educativos (Duarte Duarte, 2003). El ambiente afecta de forma
mediatizada la calidad de la enseñanza y el aprendizaje, habilitando la inclusión o la separación entre las personas y los grupos
(Fernández, 1998: 106-7). Una estudiante manifiesta:
“[ ] por suerte, o sea, por lo menos yo, hace dos años que yo ya no curso intensivamente. Yo desde primero a tercer año, creo
que venía de lunes a viernes y pasaba seis horas por lo menos en la facultad, ahora yo, dos horas y me quiero matar, “me
quiero ir”, “me quiero ir”; los miércoles es el único día que me quedo desde las cuatro y media hasta las diez y media y
para mi es fatal, pero en esa época, cuando recién empezaba a cursar... [E 025]
Desde este punto de vista, la masividad constituye un efecto del desequilibrio entre los estudiantes y los recursos disponibles, y
genera limitaciones para el uso del mobiliario y el equipamiento, tales como dificultades para escuchar clases, acceder a una silla,
los horarios superpuestos, dificultad para escuchar al profesor, imposibilidad de intercambiar con los compañeros, o realizar alguna
actividad de aprendizaje alternativa a intentar seguir la exposición docente. Ello muchas veces eso, a la vez obstaculiza el acceso
al conocimiento.
Si, el espacio, primero que no teníamos asiento, hasta el día de hoy a veces llegamos y no tenemos asiento o no tenemos
aula o se nos superponen los horarios con otra materia de otra carrera y tenemos que salir, cortar la clase, ir a buscar un
aula, a ver cuál está desocupada. Esa si es una dificultad, la del espacio [E 003]
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Los estudiantes, particularmente quienes militan en alguna agrupación política, entienden que las limitaciones relacionadas con
la infraestructura y los recursos actúan como un filtro que condiciona la permanencia fructuosa. Tinto (1997, en Ezcurra, 2013:
38) señala que las propias instituciones universitarias desempeñan un papel prevalente en el abandono o permanencia de los
estudiantes.
En primer año yo he tomado clases sentado en el piso o parado afuera del aula. ¿Sabés lo que es eso? Sentado en el piso, o
parado en la puerta, no se escuchaba nada ¿cómo se hace para adaptarse si cuando uno ingresa se enfrenta a ese cambio
tan radical, de no tener espacio, de no tener donde sentarse, de tener que estar parado más de una hora a veces para poder
estar en clase? [E 027]
La incapacidad edilicia y la aglomeración de los espacios constituyen circunstancias propicias que las agrupaciones estudiantiles
utilizan para convocar a la participación. Así puede leerse en los carteles colocados en las paredes:
Nos organizamos para la lucha contra el hacinamiento. Asamblea 30/06 SUMATE!!! [Cartel Pasillo 200, Junio 2012]
Nos reunamos todos en contra del hacinamiento [Cartel Pasillo 100, Junio 2013]
Según el Diccionario hacinamiento indica amontonamiento y acumulación, también juntar sin orden. Si la instalación arquitectónica
no sólo determina las condiciones físicas básicas (luz, sonido, temperatura) sino también el desarrollo de todas las interacciones
entre las personas, incidiendo en las relaciones e interacciones que se producen entre ellas y las actividades que realizan (Duarte
Duarte, 2003), cabe suponer que procurar cumplir con las actividades académicas en lugares incómodos e inadecuados compro-
mete la posibilidad de los sujetos para adaptarse, reforzando las distancias tanto físicas como académicas.
Justamente, tengo el sentido a raíz de estas cuestiones de las incomodidades en las aulas, que se yo, como que muchas ve-
ces me tuve que ir, o yo sentía que con la cantidad que éramos era imposible escucharse, concentrarse, o prestar atención,
cuando viene la época de calor es como, hay aulas que son inhóspitas, así que no se le abren la ventana, entonces si hay
factores que juegan en contra para crearte un ambiente favorable para que vos te quieras quedar para aprender, a concen-
trarse, para mi si eso tiene que ver con la falla de infraestructura y de espacio que tenemos sobre todo en mi carrera [E 025]
El tiempo y el espacio son constitutivos fundamentales de la vida cotidiana, en tanto organizan y marcan los diferentes ciclos y
lugares para el desarrollo de las prácticas (Reguillo, 2000: 83).
A mí me cuesta acostumbrarme a permanecer varias horas en la Facultad porque no tenemos donde estudiar, si vamos a un
aula en el mejor de los casos, debemos dejarla porque hay clases. En la biblioteca no nos podemos reunir. Si uno está en el
bar [de Odontología] sólo puede hasta cierto tiempo, porque no se puede estudiar por el ruido. Siento que a veces se pierde
mucho tiempo porque entre clase y clase no tenemos donde ubicarnos de manera cómoda [GD 01-09]
La vida cotidiana es el escenario de la reproducción y de la imposición de un orden construido, pero también es el punto de ruptura
de ese orden (Reguillo, 2000) aunque no siempre se lo percibe así, y se termina naturalizando y aceptando sin cuestionar.
Yo creo que eso del espacio para estudiar es un problema, porque cuando llueve o hace frío tenemos que sentarnos en los
pasillos para estudiar o intercambiar con los otros. Y bueno cada vez somos más alumnos en un mismo espacio, con la
misma cantidad de baños. Pienso que la Facultad tendría que construir otros espacios y más baños [GD 04-10]
Una mención aparte merece el tema de los horarios, fragmentados y superpuestos incluso para cada carrera, ya que es frecuente
que coincida el dictado de las asignaturas que corresponden al mismo año.
Para mí una de las cosas que me ponen mal es la poca disponibilidad de los horarios, la falta de información: pocos horarios
para elegir las comisiones, hay cupos y entonces no llegas a tiempo o venis a esperar desde temprano, no tenés lugar y
tenés que agarrar un horario de comisión que choca con otro, se superpone, y así los horarios te quedan hechos un desastre.
Además no te avisan como es la cosa, siempre tenés que andar preguntando porque te informan mal o directamente no te
informan [GD 12-10]
La discontinuidad de los horarios obligan a los estudiantes a largas esperas entre una clase y otra en espacios francamente inade-
cuados.
Me costaba mucho llegar a las clases de las siete y media de la mañana y resistir hasta las clases de la tarde [RB 221]
La expresión utilizada por este estudiante da cuenta del esfuerzo que significa para muchos, poder resistir el cansancio, el hambre,
las largas esperas en un ambiente que carece de las mínimas comodidades para hacerlo. La permanencia y continuación en la
carrera requiere de una importante dosis de esfuerzo y decisión:
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Aquí hay que ponerle garras, de otra manera es imposible seguir [RB 198]
La resistencia se tornaba muchas veces más difícil ya que la Facultad carecía de bar
9
y debido a ello, no existía un lugar único de
encuentro ni para los estudiantes ni para los docentes.
Y los horarios, los horarios también, vos imaginate yo las materias que estoy cursando ahora, por ejemplo los miércoles, son
todas materias de cuarto, y no tiene mucho sentido, no sé que tanto puede rendir una persona que llega a las tres y media
y se va a las diez y media de la noche, como las últimas veces yo llego así (gesto de arrastrarse) y decí que es XX, que por
lo menos su materia no es la más copada, pero él tiene mucha cancha para enseñar entonces le puedo prestar atención.
Pero a mí me ha pasado tener teórica a las diez de la noche con profesores super aburridos, me dormía, me iba, para que
me iba a quedar si ya no podía prestar atención [E 025]
Cómo estudiar cuando tiempo y el espacio se nos hacen anchos y ajenos
Hay que considerar también que aun cuando las aulas estén disponibles para el trabajo académico, no siempre las condiciones son
las mejores. Hay un tránsito por una cotidianeidad que resulta ancha y ajena:
Nosotros en XX éramos 100 en un aula así (hace un gesto con los dedos indicando algo pequeño), con dos puertas, se abría
una. Es asfixiante, no andan los ventiladores. No sé cuándo haga más calor qué vamos a hacer. No da ganas de estudiar, no
da ganas de nada Nadie te da nada, nadie te incentiva [E 017]
Una demanda reiterada por los estudiantes solicita la instalación de aires acondicionados en cada aula, de “igual forma que en las
oficinas del decanato” y “ventiladores en los pasillos”
10
.
Entre las características físicas de la institución se destaca el estar ubicada en un gran parque, que cuenta con bancos y mesas de
cemento (merenderos) que posibilita la reunión de grupos de estudiantes. El mayor inconveniente se presenta en los días de lluvia,
días muy fríos o de calor excesivo, en los que no es posible salir y no hay en el interior espacios acordes para que los estudiantes
puedan permanecer esperando las clases correspondientes.
Acá no hay donde esperar entre clase y clase, hay que andar dando vueltas y se pierde así mucho tiempo [E 042]
Dado que los merenderos siempre fueron insuficientes, los estudiantes optaban por sacar las sillas de las aulas y reunirse en los
espacios verdes que rodean el edificio. Una vez desocupadas quedaban a la intemperie, a veces bajo la lluvia y por varios días. Para
terminar con este problema, en el año 2003, la gestión las hizo soldar de a 3 ó 4, de manera de impedir que se las pueda trasladar.
Acompañando este proceso, se decidió también soldar mesas en las esquinas y encadenarles una silla. A pesar del rechazo gene-
ralizado a esta medida, actualmente muchas sillas continúan soldadas, limitando de esta forma también el espacio dentro de las
aulas e incluso el trabajo pedagógico.
Las dificultades ocasionadas por el espacio, o mejor, la carencia e inadecuación del mismo es una problemática instalada en la
facultad desde largo tiempo. Se trata siguiendo a Reguillo (2000: 78) de una “rutinización normalizada”, la que adquirió una con-
tundente visibilidad con la caída del techo de un anfiteatro en febrero de 2011, circunstancia que obligó a la suspensión de gran
parte de las actividades académicas y administrativas durante tres meses.
Otra de los problemas que impone la masividad, según los estudiantes avanzados es la distancia con el conocimiento: en las
aulas abarrotadas no se puede escuchar, la incomodidad tampoco es propicia para sentirse estimulado a aprender.
[ ] el espacio es como, hay algo que llega, es algo que llega hasta un punto, me deprime las aulas de acá. O sea los fluores-
centes que titilan, el amontonamiento, el calor, esto es como , no ayuda que vos te predispongan a trabajar, por ejemplo. Es
decir, no todas las materias son teóricas, hay un montón que son prácticas y te proponen que trabajes ahí, en el aula, es lo
9
El tema del bar forma parte de la historia institucional previa al inicio de esta investigación. En marzo de 2005, el bar ubicado en el pasillo central fue cerrado
como resultado de un conflicto entre el consignatario y el Centro de Estudiantes. En los años siguientes, ese espacio fue utilizado como aula alternativa mientras
los estudiantes realizaban diversas gestiones para que en dichas instalaciones funcionara un Comedor universitario, considerado como un servicio de suma
necesidad sobre todo para aquellos que permanecen en la facultad durante gran parte del día, no sólo para cumplir con las exigencias académicas sino por la
imposibilidad de trasladarse a sus hogares. Finalmente en noviembre de 2015 se habilitó un Comedor y en el mes de marzo del presente año, el servicio de
cafetería.
10
En el año 2011 la conducción del Centro de Estudiantes declara la donación de 8 ventiladores ”de última generación que están siendo instalados frente a Sección
Alumnos y en el pasillo transversal que va desde el 100 al 400 de la Facultad” respondiendo a la necesidad expresada por los estudiantes, “obligación que debería
ser responsabilidad del Rector”.
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último que quiero, yo me quiero ir inmediatamente, lo último que quiero es hacer un grupo ahí, quedarme a leer, a trabajar,
con el calor, con el amontonamiento, con todo, es como eso es lo que le sigue faltando a la Facultad aunque ahora traten de
solucionarlo con el anfiteatro, pero eso no es un aula, es un anfiteatro [E 025]
El testimonio pone en evidencia la forma en que la propia institución constituye un factor causal y un condicionante potente y
decisivo para el desempeño académico y la persistencia. Más allá de la escasez de recursos y de las limitaciones que impone la
masividad, la organización académica pone en evidencia un “habitus organizativo” propio de la institución, que como estructura es-
tructurante condiciona las prácticas y las pautas de acción, configurando una particular cultura institucional (Ezcurra, 2013: 39, 47).
La relación con los profesores: “Me enorgullece cuando aprenden mi nombre”
Lograr el oficio de estudiante supone volver natural y normal las prácticas que requiere el proceso formativo y las interacciones
que involucra, así como el despliegue de ciertas habilidades académicas. Además de la integración a grupos y el importante papel
que cumplen estos en la contención del estudiante, resulta muy significativo para la permanencia, la interacción cercana con los
docentes en las cuestiones académicas:
[ ] y aquí después el manejo no a veces si es demasiado desde el anonimato eso es lo único que critico, no me gusta a mí,
no me gusta que, que el profesor te diga “vos, a ver vos” a mí no, a mi ese manejo no me gusta, que los profesores te traten
así nomás, no nunca me ha gustado, sin que ellos tengan o porque a algunos profesores no se les ve el interés si es que
tienen, porque sus alumnos continúen en la carrera, o que tus alumnos progresen, o dar más iniciativa a leer tal o cual cosa,
o si ven que estás interesado por tal o cual cosa, digan Eh, mirá yo veo que a vos te interesa tal cosa vení, te invito a que
veas tal cosa o te invito a que te compres tal libro, o sacá fotocopia, hacé esto hacé aquello”, te va a seguir interesando, o
“Mirá te veo que te cuesta tal cosa, capaz que con tal cosa o tal otra vas a poder complementar, te va a poder ir mejor [E 004]
Los estudiantes tienen expectativas acerca de cómo debería ser la relación con los docentes, aunque reconocen que la masividad
opera como obstáculo, condiciona desencuentros y demandas cruzadas e insatisfechas:
[ ] en la facultad siento que los profesores dejan a los alumno expresarse libremente, aunque el ambiente psicofísico (sic)
muchas veces impide el contacto directo con ellos, debido a la cantidad exagerada de estudiantes [RB 211]
En el conjunto de los estudiantes existen diferencias y gran diversidad de opiniones e interpretaciones con respecto a la enseñanza
y la relación con el docente. Para algunos la interacción que se puede establecer con los docentes es realmente significativa en el
sentido que les “devuelve identidad”, los alienta y los implica.
La relación con el docente influye muchísimo en el cursado de la carrera, a mí por ejemplo, me enorgullece mucho cuando
una profe se aprende mi nombre y me tiene en cuenta, eso es algo que alienta más todavía a ser responsable [CI 005]
Mientras el anonimato, “ser nadie”, “una nada”, “un número más” se reitera, la interacción intensa entre docentes y estudiantes
unidas a ciertas prácticas pedagógicas activas contribuyen a la persistencia del estudiante y la implicación en la carrera (Ezcurra,
2013: 47). Resulta altamente significativa la ayuda que brindan los profesores, atendiendo consultas fuera de horario, acercando
bibliografía que no se consigue, incorporando a grupos de investigación, y hasta poniendo a disposición el teléfono privado.
Personalmente [los docentes] a mí me ayudaron muchísimo, incidió en mi de manera positiva ya que me manifestaron su
apoyo en la mayoría de los casos, para poder rendir libre algunas materias hasta me facilitaron el número de teléfono y la
dirección algunas docentes que me dieron consulta y bibliografía en forma personal [CE 001]
Otros estudiantes manifiestan opiniones contrarias. Con la expresión “súper extremo” esta joven indica las divergencias con res-
pecto a los docentes: mientras algunos ayudan y aportan, otros mantienen la distancia, escatiman sus conocimientos o acotan sus
enseñanzas:
¿Los profesores? La verdad que eso en mi carrera es súper extremo, súper extremo [ ] Y de hecho he sentido, es decir, no
podía creer que tenía que volver a cursar una materia con esos profesores, gente que de verdad, en la que sentía, que nos
mezquinan conocimiento, porque nos ven como la competencia, me parecía de terror. Eso es palpable con ciertos profeso-
res, es cierto, te ven como que no te dicen todo, o inmediatamente se ponen en el lugar de “Yo soy superior a vos, por lo
tanto, es así lo que yo te digo”, entonces, bueno, es así Pero en general yo creo que si he tenido buenos profesores y [E 025]
El fragmento siguiente da cuenta del importante y decisivo papel que cumplen los docentes, validando los esfuerzos de los estu-
diantes que los ayuda a volverse “aprendices poderosos”, a través de una retroalimentación significativa (Ezcurra, 2013: 68):
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A mí me parece muy importante la buena relación con el docente, y es algo que rescato y valoro en mi carrera. El hecho de
no ser un número para el profesor sino que sepa tu nombre o intente aprendérselo. Hay muchos docentes que nos preguntan
cómo vamos y nos aconsejan, nos dan confianza para hablar y plantear problemas [CI 009]
En los procesos de socialización en las organizaciones, la comunicación cumple un papel fundamental como instancia colectiva
de creación de sentido (Schvarstein, 2006). Los estudiantes “no se enteran”, “nunca se sabe lo que hay que hacer”, “no hay infor-
mación” lo que profundiza la incertidumbre y la desorientación. La Psicología social plantea que los sujetos tienden a lo estable y
seguro, lo incierto y lo indeterminado provocan miedo, temores y resistencias al cambio y a las pérdidas.
Yo creo que una cuestión que hace a la deserción en la cuestión de la mala comunicación, aquí no nos enteramos de nada.
Tenemos que andar mucho para enterarnos de las cosas que nos interesan [GD 03-09]
La masividad entorpece los canales de comunicación, al mismo tiempo que ahonda la incomunicación y la distancia, afectando de
manera particular al estudiante que no lograr informarse a tiempo:
No hay comunicación fluida entre profesores y alumnos. Además tampoco circula la información. Hace unos años sacaron
una correlativa para cursar una materia, los chicos cursaron y se dieron con que no podían porque en un determinado mo-
mento la correlatividad volvió a existir. Y nadie les dijo nada, nadie, ni el Departamento ni los de Alumnos [E 030]
El problema de la masividad no radica solamente en la insuficiente infraestructura o falta de capacidad de las aulas sino también
en la organización docente, quienes se enfrentan a grupos muy numerosos con el consiguiente detrimento de la relación docente-
estudiante (Marrero, 1999). Los procesos de enseñanza y de aprendizaje también se ven alterados porque hay cursos muy nume-
rosos que están a cargo de un solo docente sobre exigido en múltiples tareas además ocuparse de los aspectos administrativos.
Yo creo que tiene que haber una relación con el alumno, una identificación que el profesor los vaya conociendo, creo que se
logra con el tiempo, sobre todo en primer año, los profesores no saben quiénes son sus alumnos porque tienen mil, no se
escucha nada, son aulas así (gesto que indica tamaño reducido), imaginate el alumno que está sentado atrás, a cinco, diez
metros no se escucha nada, cómo va a aprender uno en un ambiente como este, donde no hay relación con el docente ni
con el conocimiento. Para mi está todo mal, caótico [E 017]
Reflexiona una estudiante, ayudante estudiantil de una cátedra
Los estudiantes tenemos en la carrera “o debería decir, en esta Facultad-, por una lado problemas relacionados a la infraes-
tructura (carencia de espacios adecuados no sólo en relación al número de estudiantes sino en relación al tipo de materia
como así también una mala distribución de los espacios) y a la disposición de materiales y herramientas para trabajar
(desde libros, videograbadoras, hasta computadoras) que ofrece la institución. En segundo lugar problemas relacionados
con la carga horaria, los contenidos de las materias, la falta de articulación entre materias, los trabajos “prácticos” mayo-
ritariamente teóricos, sin estimulación de la creación propia y muy poco preparativos para el trabajo luego del egreso. Y
por último problemas derivados de la situación personal de cada estudiante que se relacionan a la poca articulación entre
estudio trabajo (CC 010)
Reflexiones provisorias
En la Facultad de Filosofía y Letras, los índices de deserción y abandono que se producen sobre todo en el primer cuatrimestre
de cursado (además de los inscriptos que nunca concurren) reflejan en cierta medida las dificultades de adaptación que tiene los
estudiantes cuando ingresan a la institución.
La masificación se hace sentir en varios aspectos: espacios colmados, aulas saturadas, mobiliario y recursos insuficientes, la falta
de libros en la biblioteca, de espacios donde permanecer entre clase y clase. A esto se agregarían las limitaciones presupuestarias
para dar respuestas a tales necesidades. La masividad enfrenta a los ingresantes con nuevas maneras de interacción, marcando
diversas rupturas “que operan diferencial y contextualmente sobre aquellos menos preparados para hacerles frente”, lo que se
traduce en una deserción tan prematura como socialmente sesgada (Marrero, 1999).
La permanencia de los estudiantes en la Facultad devela una serie de mecanismos implícitos que cobran vigencia en la organi-
zación institucional, los que de alguna forma, contribuirían a la desvinculación paulatina de los estudiantes. Es evidente que la
infraestructura y espacio físico de la Facultad no sólo es poco adecuado a la cantidad de estudiantes, quienes sienten la necesidad
de un ambiente organizado y tranquilo, contando además, con las comodidades imprescindibles (sillas y bancos suficientes para
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cada uno por lo menos), sino que configura un ambiente poco propicio para el aprendizaje.
En ese sentido, el logro de la permanencia es producto de un gran esfuerzo llevado adelante por los estudiantes para sortear las
malas condiciones que la institución universitaria les ofrece. Aunque no ha sido objeto de indagación de este trabajo, pero ha sido
muy estudiado en la literatura específica, podemos afirmar que en esas condiciones, la posibilidad de sobrevivir sea más producto
del capital cultural y social que los estudiantes poseen, que de las condiciones para aprender que genera y sostiene la facultad.
Se ha encontrado que los estudiantes de las diversas carreras de la facultad que ya superaron la difícil transición del primer año
y permanecen cursando sostienen que esto es posible cuando logran “encontrarle la vuelta a la carrera”, conociendo y apropián-
dose de las distintas formas y maneras de hacer las cosas en el ámbito académico. Además de lograr formas de aprendizaje más
elaboradas, mayor organización y autonomía, destacan la importancia del establecimiento de vínculos: formar un grupo, integrarse,
establecer relaciones de compañerismo parece ser fundamental a la hora de decidir la permanencia.
Más allá de las referencias locales, resulta evidente que la masividad es un desafío y un problema para la universidad actual. Se
observa que la universidad actual aún mantiene una inadecuación tanto estructural como curricular para dar respuestas satisfac-
torias a una demanda masiva que no solo atienda el ingreso sino también la permanencia y por cómo la universidad acompaña
institucionalmente la graduación de los estudiantes.
Masividad y permanencia combinan una multiplicidad de cuestiones que aún están pendientes de librar en el escenario universita-
rio pero que son de imprescindible urgencia y tratamiento.
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Fecha de recepción: 03/10/2016
Fecha de aprobación: 16/3/2017
39 / pp 39-48 / Año 4 Nº6 / MAYO 2017 / ISSN 2408-4573 / SECCIÓN GENERAL
Revista Latinoamericana de Políticas
y Administración de la Educación
El desafío de educar en contextos de desigualdad. Un viaje por los
caminos de la inclusión educativa en Latinoamérica.
The challenge of educating in contexts of inequality. A journey through the roads of
educational inclusion in Latin America.
GARCIA, Pablo
1
Resumen
El presente artículo da cuenta de los resultados preliminares de una investigación en desarrollo basada de un estudio cualitativo
sobre las estrategias de inclusión educativa que desarrollan las escuelas de nivel medio de Latinoamérica. La situación proble-
mática a partir de la cual se organiza esta investigación es la exclusión educativa (ya sea en su forma tradicional, manifestada en
la imposibilidad de ciertos grupos sociales de acceder al sistema educativo o bien en las nuevas formas de exclusión vinculadas
en segmentación de sistema en circuitos de diferente calidad, aprendizajes poco significativos, repitencias múltiples que llevan
al abandono y deserción temprana, entre otros). A partir de considerar los retos pendientes en relación a la concreción plena del
derecho a la educación para los jóvenes y adolescentes latinoamericanos, la investigación se propone analizar las estrategias
desarrolladas en escuelas secundarias de la región que trabajan en contextos de vulnerabilidad para lograr no solamente que los
jóvenes accedan a la educación secundaria sino también para que no deserten, aprendan y concluyan el ciclo. Se exponen los
avances de un trabajo de investigación que implicó un viaje de 150 días por 34 escuelas secundarias sudamericanas de Argentina,
Chile, Perú, Bolivia, Paraguay y Ecuador.
Palabras clave: Escuela secundaria / Políticas educativas / gestión escolar / Latinoamérica / derecho a la educación
Abstract
This article reports the preliminary results of research developing a qualitative study based on educational inclusion strategies that
develop middle schools in Latin America. The problematic situation from which this research is organized is the educational exclu-
sion (either in its traditional form, manifested in the inability of certain social groups to access to the education system or in new
forms of exclusion linked to segmentation system circuits of different quality, low meaningful learning, multiple repetition leading to
abandonment and early dropouts, among others). From considering the remaining challenges in relation to the full realization of the
right to education for youth and adolescents in Latin American, this research try to analyze the strategies developed in secondary
schools in the region working in contexts of vulnerability to achieve not only that youth access to secondary education but also to
not drop out, learn and complete the level. This article addresses the progress of a research project involving a 150 days trip visiting
34 secondary schools in Argentina, Chile, Peru, Bolivia, Paraguay and Ecuador.
Keywords: Secondary / Educational policies/ school management / Latin America / right to education
1
Universidad Nacional de Tres de Febrero/ pgarcia@untref.edu.ar
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Introducción
El derecho a la educación ha sido proclamado en cientos de declaraciones que decenas de ministros y presidentes se han com-
prometido a hacer cumplir. También ha sido recomendado por un sinfín de especialistas en política educativa en cuanto congreso o
reunión académica se ha desarrollado en las últimas décadas en la región. Sin embargo, su universalización aún no se concretado
y queda mucho por hacer, sobre todo en lo que respecta a la educación media o secundaria. A pesar de los enormes avances
logrados en la extensión de los sistemas educativos en Latinoamérica, resulta evidente la persistencia de sociedades marcadas
por la desigualdad educativa y los núcleos de exclusión. No todos los jóvenes pueden acceder a la escuela, menos aún son los que
logran los aprendizajes indispensables para una plena inserción en la vida social y todavía menos aún son los que logran concluir
la educación media.
Este artículo pone su foco de análisis en las estrategias de inclusión que desarrollan las escuelas de nivel medio de los países de la
región que se ubican en contextos de alta vulnerabilidad social. La puesta en marcha de esta investigación supuso un largo viaje,
recorriendo los caminos profundos de Latinoamérica, para llegar a las escuelas que día a día, rodeadas de múltiples pobrezas,
imaginan y crean un mundo más justo, donde el derecho a la educación deja de ser promesa y se transforma en una realidad.
Latinoamérica y la Educación para todos
Hoy en día, el derecho a la educación es una proposición difícil de cuestionar. Desde que la declaración de los Derechos Humanos
fue proclamada por la Asamblea de las Naciones Unidas, se replica en una amplia cantidad de normas y leyes en todo el mundo.
Así, el derecho a la educación se instala como tema en la agenda de la mayor parte de los países del mundo y en Latinoamérica en
particular, se transforma también en una de las metas por excelencia a lograr en el inicio del tercer milenio. Si bien desde la década
de los ochenta, en diversos eventos, los países latinoamericanos formaron parte de acuerdos sobre metas y orientaciones para la
acción regional, un punto de inflexión en este recorrido lo marca la “Conferencia Mundial de Educación para Todos”, en Jomtien
(Tailandia) en 1990.
La “Conferencia Mundial de Educación para Todos” representó un hito fundamental en el diálogo internacional sobre el lugar que
ocupa la educación en la política de desarrollo humano. El consenso en ella alcanzado dio un renovado impulso a la campaña mun-
dial dirigida a proporcionar una enseñanza primaria universal y a erradicar el analfabetismo. Los participantes de la Conferencia
acordaron que cada persona -niño, joven o adulto- debe estar en condiciones de aprovechar las oportunidades educativas ofrecidas
para satisfacer sus necesidades básicas de aprendizaje (UNESCO, 1990). Se instaló así la necesidad de pensar estrategias para la
inclusión de “todos” en el sistema educativo. Diez años después de la “Conferencia Mundial de Educación para Todos” de Jomtien,
los países de América Latina, El Caribe y América del Norte, evaluaron los progresos realizados en la región hacia el logro de los
objetivos y metas entonces formuladas. Reunidos en Santo Domingo, en febrero del 2000, los países renovaron con el “Marco de
Acción Regional” sus compromisos de “Educación Para Todos” para los próximos quince años. El Marco de Acción Regional ratificó
y dio continuidad a los esfuerzos realizados por los países en la década transcurrida, para que su población alcance niveles edu-
cativos cada vez mayores.
Ahora bien, aunque el acceso a la educación se expandió a partir de la segunda mitad del siglo XX en nuestro continente, de acuerdo
con los indicadores que usualmente se suelen utilizar (es decir, estadísticas sobre ingreso, permanencia y repitencia en el sistema
educativo); resulta necesario reconocer que el derecho a la educación es una realidad que se presenta disociada entre el cumpli-
miento formal y el efectivo (Sverdlick, 2010). Si consideramos particularmente los datos disponibles para Latinoamérica podemos
encontrar algunos rasgos propios de un sistema desigual e injusto. Según Terigi (2007):
• Muchos niños ingresan a la escuela primaria sin haber tenido la oportunidad de educación inicial.
• Se han realizado avances importantes en el acceso de la población infantil a la enseñanza primaria sin embargo no han mejo-
rado de manera equivalente las tasas de graduación de dicho nivel.
• Muchos de los niños que egresan del nivel primario no se incorporan al nivel secundario.
• El nivel secundario ha aumentado su cobertura aunque sigue presentando una serie de fenómenos que hacen que la cantidad
de jóvenes que logran culminarlo siga siendo baja.
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Específicamente en lo que respecta a la educación secundaria, según un estudio realizado por OREALC/UNESCO (2013), durante la
década pasada se expandió levemente en la región y existen indicios que sugieren cierta desaceleración en el incremento de la po-
blación joven que completa este ciclo así como persisten altas tasas de repetición y deserción escolar. Los países de Latinoamérica
presentan una situación muy heterogénea en cuanto al nivel de la escolarización de los adolescentes y jóvenes: mientras algunos
han alcanzado niveles importantes de masificación de la educación secundaria, otros continúan con una población minoritaria que
accede (OREALC/UNESCO, 2013).
Según los datos recolectados por la Base de datos del SITEAL
2
, en América del Sur la proporción de niños escolarizados de entre
12 y 14 años pasó del 91,84% en 2000 al 95,99% en 2013. Sin embargo, si analizamos la situación particular de cada país vemos
que en 2013 en realidad oscila actualmente entre el 93,4% y el 99% según el país. Se observa un aumento de la escolarización
para este grupo de edad durante la década en todos los países (siendo el país más rezagado Colombia, con una escolarización del
93,4% de los niños entre 12 y 14 años y Chile el que logra resultados más óptimos con el 99%). La situación es menos alentadora
al mirar los datos estadísticos correspondientes a los adolescentes entre 15 y 17 años. Si bien se observa que durante la década
del 2000 la tasa de escolarización aumentó considerablemente, la cobertura es menor que en la franja etaria anterior. Este punto
resulta interesante de analizar en términos de deserción educativa / expulsión del sistema. Según los datos del 2013, la tasa de
escolarización entre los adolescentes de entre 15 y 17 años ronda el 82,3 %. Esto implica un incremento del 8,4 % respecto al año
2000 pero es un 13,69 % menor con respecto a los niños de 11 a 14 años en el mismo período (SITEAL)
Si bien la proporción de adolescentes escolarizados aumentó en prácticamente todos los países considerados, la intensidad de este
crecimiento fue variable. Los incrementos más importantes en la tasa de escolarización se registran entre los países que al iniciar la
década estaban más rezagados. Sin embargo, en la actualidad, la brecha entre países da cuenta de las desigualdades persistentes
al interior de la región.
Ahora bien, del mismo modo que el panorama regional es heterogéneo, al interior de cada país encontramos tendencias desiguales.
Un análisis desgranado de los datos considerando el nivel socioeconómico de las familias, la ubicación rural o urbana o el género
de los estudiantes nos permiten encontrar algunas de brechas de desigualdad educativa que resultan significativas para pensar
la realidad de la región. Al considerar el nivel socioeconómico vemos una importante brecha que se da en la escolarización de
adolescentes entre 15 y 17 años. El porcentaje total de escolarización de adolescentes del nivel socioeconómico alto llega al 91.8
% pero el mismo porcentaje para los adolescentes de sectores pobres desciende al 68,3%. En el caso argentino por ejemplo, la
brecha entre los sectores ricos y altos es del 31,6% mientras que en Uruguay llega al 41,6% (SITEAL).
Según Tedesco (2009, la peculiaridad de la situación educativa de la región radica precisamente en que dio lugar a una expansión
cuantitativa de enorme magnitud con una igualmente significativa dosis de ineficacia. La expansión de la cobertura también implicó
la aparición de mecanismos de diferenciación en el interior del sistema educativo, que tendió a organizarse en circuitos diferencia-
dos de calidad, asociados fundamentalmente al origen social de los alumnos y al carácter público o privado de los establecimientos,
así como a patrones culturales y de localización geográfica. Los alumnos provenientes de los sectores más pobres abandonan pre-
maturamente la escuela, mientras que los sectores medios y altos permanecían en ella hasta los grados más altos. Este fenómeno
era particularmente notorio en Bolivia, Paraguay y Perú. Similares resultados se obtuvieron en términos de rendimiento escolar.
Los alumnos de sectores sociales bajos eran los que repetían y se atrasaban mucho más en la escuela, razón por la cual el retraso
escolar se verificaba fundamentalmente en las escuelas públicas (Tedesco, 2009. Así mismo, las diferencias entre pobres y ricos y
entre zonas rurales y urbanas sobrepasan las expectativas más pesimistas. Ya desde los primeros años se revela una incompatibi-
lidad entre la escuela -tal como está organizada- y una gran parte de sus alumnos (de Moura Castro, 1984). Según Tedesco (2009)
además existe una profunda segmentación en las escuelas de la región producto de la aplicación de criterios con un elevado grado
de regresividad: los sectores sociales más desfavorecidos son los peor atendidos por las políticas educativas.
Sobre la investigación en desarrollo
La situación problemática a partir de la cual se organiza la propuesta de esta investigación es la exclusión educativa (ya sea en su
forma tradicional, manifestada en la imposibilidad de ciertos grupos sociales de acceder al sistema educativo o bien en las nuevas
formas de exclusión vinculadas en segmentación de sistema en circuitos de diferente calidad, aprendizajes poco significativos,
repitencias múltiples que llevan al abandono y deserción temprana, entre otros). Específicamente el objeto de investigación ha sido
definido como las estrategias más efectivas para enfrentar la exclusión educativa que se desarrollan en una selección de
escuelas de nivel medio de Latinoamérica que trabajan en contextos de vulnerabilidad social.
2
La base de datos del SITEAL da cuenta de los datos del año 2013 como última fuente.
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Al momento de analizar las estrategias para enfrentar la exclusión, es fundamental considerar particularmente aquellas que sean
innovadoras, creativas, creadoras de nuevos formatos escolares, desarrolladas por los diferentes agentes que actúan en el mar-
co de las instituciones educativas. No es una tarea sencilla la tarea de innovar en el sistema educativo. Hoy las escuelas están
tensionadas por la necesidad de avanzar de modo que les permita responder a las demandas y obligaciones que representa el
nuevo escenario en que desarrollan sus prácticas y el riesgo de perder en ese proceso su identidad (López, 2008). En las escuelas
existen mecanismos explícitos e implícitos de selección de alumnos, que pueden ser interpretados como un modo de impedir que
ingresen a las aulas nuevas realidades, permitiendo solo el ingreso de estudiantes acorde al perfil con el que las instituciones están
acostumbradas a trabajar. También hay prácticas que postergan el cambio, que esquivan o niegan los indicios de la nueva realidad
en un esfuerzo reticente por aferrarse a una imagen del contexto social, de las familias y de los alumnos frente a la cual supieron
sentirse más eficaces. Hay instituciones donde prima una inercia que les imprime un movimiento poco sensible al cambio (López,
2008). Existen instituciones que no problematizan el abandono escolar o lo plantean como un problema propio de los estudiantes
(PNUD, 2009). Pero hay otras también que innovan, generan prácticas creativas, diseñan estrategias disruptivas acordes a los nue-
vos tiempos y buscan nuevas formas de actuar para superar la exclusión. El desafío para esta investigación es llegar a identificar
instituciones con tales prácticas y poder estudiarlas.
Por ello, la pregunta principal que orienta a la investigación puede ser definida como ¿Cuáles son las estrategias más eficaces
para enfrentar la exclusión educativa que se desarrollan en las escuelas latinoamericanas de nivel medio a las que asis-
ten jóvenes en situación de vulnerabilidad social? De esta pregunta, se derivan otras: ¿Qué tipo de intervención suponen estas
estrategias en las trayectorias educativas de los estudiantes? ¿Cómo se desarrollan? ¿Cómo integran la dimensión pedagógica
en su accionar? ¿Qué factores pueden favorecer u obstaculizar el desarrollo de estrategias efectivas de inclusión educativa para
los jóvenes provenientes de sectores de alta vulnerabilidad social? ¿Quiénes son los actores protagónicos para el desarrollo de las
estrategias de inclusión educativa más efectiva en contextos de alta vulnerabilidad social? ¿Tienen algún tipo de intervención las
familias? ¿Y las instituciones de la comunidad civil?
Algunas precisiones teórico-conceptuales
Antes de presentar el trabajo de campo y sus resultados preliminares, resulta importante hacer algunas precisiones teórico/con-
ceptuales sobre las categorías inclusión / exclusión.
La noción de “inclusión” se encuentra casi de modo omnipresente en todas las formulaciones de políticas públicas de la época.
Es una categoría que se traslada, se toma y no se discute por su alta carga positiva. Inclusión (con valor positivo) y exclusión (con
valor negativo) son palabras “comodín” que sirven a todo propósito. La carga valorativa a la que se los asocia resulta, de este modo,
indiscutida. Sin embargo, son términos polisémicos cuyo sentido conviene puntualizar cuando, más allá del discurso, se los emplea
en el ámbito de la política educativa.
La noción de inclusión educativa además sigue también un proceso de redefiniciones progresivas, con un significado más preciso
en un comienzo, pero luego ampliando también su alcance. Es usada primero para hacer referencia a la restitución de la oportuni-
dad de recibir educación a las personas con necesidades especiales, incluyéndolas dentro de programas educativos de calidad y,
con mucha frecuencia, en escuelas comunes para evitar su aislamiento. Desarrolla luego su cobertura hasta alcanzar a todos los
sujetos “diferentes”: por su edad, por su localización geográfica, por su situación de pobreza, por su género, por su pertenencia
a grupos minoritarios (pueblos originarios e inmigrantes con primera lengua y cultura diferentes de la oficial, grupos religiosos,
individuos con problemas de adaptación social), por su enfermedad, por su condición laboral, entre otras.
Ahora bien, junto con la divulgación de la noción de inclusión educativa, se produce la difusión de su opuesto: la exclusión edu-
cativa. La noción de exclusión educativa toma múltiples y diversos sentidos de acuerdo al lugar o la voz donde se enuncie. Según
la UNESCO (2009), la exclusión en educación no se limita a quienes están fuera de la escuela, porque nunca han accedido a ella
o la abandonan debido a la repitencia, la falta de pertinencia de la educación, los obstáculos económicos o por circunstancias de
vida. La UNESCO ensancha la mirada sobre la exclusión en relación con la propuesta de otros organismos internacionales dado que
afirma que la exclusión también afecta a quienes estando escolarizados son discriminados o segregados por su etnia, género, su
procedencia social, sus características personales o situaciones de vida. Se excluye también a quienes se destina una educación
de baja calidad y no logran acceder al saber necesario para participar en la sociedad y realizar su proyecto de vida, lo cual limita
seriamente su inclusión en la sociedad. Así aparecen nuevos sentidos para la exclusión educativa. En el documento elaborado por
la UNESCO (2009), el foco deja de estar puesto en las dificultades que presenta un estudiante y pasa a considerarse como problema
a las propias instituciones educativas. Por ello, afirma que la escuela inclusiva es lo contrario de la escuela “expulsora” que va de-
jando en el camino a todos aquellos que no entran en un molde preestablecido. Muchos estudiantes abandonan la escuela, no tanto
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por problemas económicos o circunstancias de vida difícil, sino por una oferta educativa que no es pertinente a sus necesidades ni
expectativas, lo cual conduce a una falta de sentido y de pertenencia que culmina con el abandono. Las escuelas tienen un “ideal
de alumno” para el cual cuentan con saberes y recursos para educarle. Cuando a las aulas llegan alumnos muy diferentes del
alumno ideal esperado los maestros no saben qué hacer con ellos, cómo tratarlos y no pueden establecer la relación pedagógica
sobre la cual se funda el proceso de enseñanza y aprendizaje (López, 2008). Lo interesante en esta forma de pensar la cuestión de
la inclusión y exclusión es que el foco del cambio y la transformación está puesto en la institución educativa, en la escuela.
El sentido que desde la UNESCO (2009) se construye para la noción de exclusión educativa está ligado con la idea de “trayectoria
educativa” que se desarrolla en la publicación citada. La trayectoria educativa es el camino que cada estudiante debiera recorrer a
través del sistema educativo. Es una trayectoria teórica o “deseable” que no necesariamente da cuenta del recorrido educativo de
cada cual (UNESCO, 2009). Existen varios componentes para la trayectoria educativa: en principio se define por el tiempo de ingreso
(puede ser que un niño ingrese a tiempo, ingrese tarde o no ingrese) al sistema educativo, luego puede permanecer o no en él y en
el caso de permanecer puede avanzar un grado por año, puede repetir o abandonar temporalmente. Ahora bien, además de estas
variables (ingreso, permanencia y egreso) hay otra variable fundamental: aprender o no aprender. Así, las situaciones que alteran el
curso de esta trayectoria educativa deseable “leías desde el sistema educativo como anomalías” afirma la UNESCO que comienzan
a generar crecientes y profundos procesos de exclusión.
Un trabajo de investigación realizado por Flavia Terigi (2009, analizando los sistemas educativos de la región, da cuenta de la ma-
nifestación de cinco formas de exclusión educativa. La primera forma hace referencia a “no estar en la escuela”, la manifestación
clásica de la exclusión, es decir, quienes aún no son incluidos en la escolarización. La segunda forma de exclusión está vinculada
al “abandono”, y da cuenta de las dificultades para lograr una permanencia de todos en el sistema educativo que incluya el avance
en la escolaridad (evitando el rezago y la repitencia). Una tercera forma de exclusión implica una “escolaridad de baja intensidad”,
es más sutil e implica una experiencia escolar de mala calidad, signada por las dificultades y la falta de involucramiento de la en las
actividades de aprendizaje, no siempre atribuible a los estudiantes sino que involucra una propuesta pobre desde la institución edu-
cativa. Una cuarta forma de exclusión se trata de los “aprendizajes elitistas o sectarios” y supone una situación sobre la que Connell
(1997) llama la atención por tratarse de propuestas curriculares que autorizan visiones de la realidad propia de sectores específicos
de la sociedad, desautorizan las perspectivas de los menos favorecidos y en definitiva, divulgan posicionamientos elitistas sobre los
temas sociales. Finalmente, una quinta forma de exclusión, también sutil, se trata de “aprendizajes de baja relevancia”e implica que
los alumnos y alumnas de sectores más pobres logren aprender los contenidos curriculares que se les presentan y logran avanzar
con regularidad en su escolaridad, pero acceden a versiones devaluadas de los contenidos escolares.
Para pensar la escuela como una posibilidad hacia la inclusión educativa y por lo tanto, hacia la democratización resulta necesario
partir de la convicción teórica de que no hay nada de naturaleza en los fracasos sociales y educativos, sino que los mismos son
causados fundamentalmente por los condicionamientos materiales y simbólicos que están distribuidos en nuestras sociedades y
en nuestras escuelas (Kaplan, 2008). Pero junto con esta premisa resulta fundamental sostener la idea que, incluso en escenarios
de exclusión, selectividad, violencia y discriminación, la escuela mantiene su valor primordial. En ella se reafirma la promesa de
inclusión: la escuela sigue siendo uno de los pocos espacios que tiene fuerza para devolver la voz a los oprimidos. La escuela puede
ser un espacio de integración social y de filiación que permita a quienes transitan por ella, desafiar a destinos que se muestren
como inevitables (Kaplan, 2008).
Sobre el trabajo de campo realizado
Esta investigación busca realizar un análisis crítico del modo de intervención de las escuelas de nivel medio que atienden a sectores
de alta vulnerabilidad social sobre la problemática de la inclusión /exclusión educativa. Pretende describir y analizar cuáles son las
estrategias que se están utilizando para lograr la plena inclusión de la totalidad de los niños y jóvenes en el sistema educativo. La
propuesta de trabajo que se presenta se enmarca dentro de los estudios cualitativos, específicamente, estudios de casos compa-
rados. Todas las instituciones que forman parte de la muestra no probabilística de esta investigación comparten ciertas caracte-
rísticas: son instituciones públicas de nivel medio o secundario, trabajan en contextos de alta vulnerabilidad social y desarrollan
estrategias activas de inclusión educativa.
En cada uno de estas instituciones, los sujetos con los trabajé fueron principalmente los directivos y docentes a cargo de acciones
vinculadas a la inclusión educativa a través de entrevistas semiestructuradas. Dado que el foco del trabajo de investigación está
puesto en las estrategias desarrolladas para el logro de la inclusión educativa, específicamente en cada experiencia se analizan
las acciones desarrolladas para la inclusión, los dispositivos institucionales que supone su realización, el rol que desempeñan los
docentes y directivos en su desarrollo, el modo en que las acciones intervienen en la trayectoria educativa de los alumnos, la dimen-
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sión pedagógica de la intervención (si la tuviere) y finalmente cuáles son los factores que hacen posible el éxito de las estrategias
analizadas. No se trata un estudio en profundidad de cada una de las instituciones en sus múltiples dimensiones sino que el foco
de indagación está puesto en estos aspectos mencionados.
La puesta en marcha de esta propuesta supuso un largo viaje, recorriendo los caminos profundos de Latinoamérica, para llegar a las
escuelas que día a día, en contextos de alta vulnerabilidad social, imaginan y buscan crear un mundo más justo, donde el derecho
a la educación deja de ser promesa y se transforma en una realidad. El viaje tuvo dos momentos: el primero fue desde octubre de
2015 a febrero de 2016 y alcanzó cuatro países (Chile, Bolivia, Perú y Ecuador), durante casi cuatro meses, para visitar unas 25
instituciones educativas ubicadas en 22 ciudades diferentes. La segunda etapa del viaje fue fragmentada, dado que realicé peque-
ños viajes cortos desde Buenos Aires a diferentes puntos de Argentina y luego por Paraguay. En esta segunda etapa se sumaron al
trabajo de campo 12 escuelas más. En total fueron más de 150 días recorriendo escuelas secundarias en Argentina, Bolivia, Chile,
Colombia, Ecuador, Paraguay y Perú.
Todas las escuelas visitadas comparten el hecho de atender a población urbana que vive en contextos de alta vulnerabilidad social.
Por lo general se trata de escuelas ubicadas en los márgenes de grandes ciudades, en barriadas o asentamientos informales que
han crecido en las últimas décadas y/o en algún caso puntual, se trata de escuelas céntricas a las que asisten jóvenes y adolescen-
tes “que no son del barrio”, es decir que tanto sus padres viajan como ellos cada día desde barrios periféricos de la ciudad hacia el
centro, para trabajar y estudiar respectivamente. En términos generales, a excepción de las escuelas visitadas en Chile y algunas
de Ecuador, las condiciones edilicias de las escuelas de los barrios marginales acompañan el deterioro de la infraestructura de las
barriadas que las albergan: escuelas “venidas abajo”, con puertas que se atan con alambres, vidrios rotos, pintura descascarada y
mampostería en deterioro. Su contexto en muchos casos incluye calles de tierra, falta de alumbrado público, basura acumulada en
las esquinas y constantes advertencias de tener cuidado al momento de informar a alguien que me dirigía a esa zona. En este senti-
do, un aporte importante para pensar la exclusión educativa podemos encontrarlo a partir de algunas de las ideas desarrolladas por
Moreno Yus (2001) a partir del desarrollo teórico de Loic Wacquant (2001, 2007) con el concepto de “escuela gueto” o “guetización
escolar”. Moreno Yus (2011) considera que la “guetización” se da a partir de condiciones socioeconómicas adversas en el entorno
escolar y por el abandono que sufren las instituciones públicas de estos espacios en particular, así como por las dificultades con
las que se topan estas instituciones para garantizar el derecho a la educación de los menores. La “guetización escolar” puede pen-
sarse como nueva forma de exclusión, que no sólo afectan a los estudiantes, sino también a las instituciones y los docentes que se
desempeñan en ellas. Desde esta perspectiva debería ser el contexto social y la propia institución educativa, y no sólo la población
escolar, los que tendrían que ser contemplados como entidades vulnerables.
Mi visita a las escuelas implicó particularmente tener entrevistas con sus directores (o rectores, según el país) o sus vices (vice-
directores o vicerrectores), es decir, con las figuras a cargo de la gestión escolar. En estas entrevistas algunos de los primeros
temas para abordar fueron las características de los estudiantes que asisten a la escuela y la de sus familias y el valor que tiene
para ellos la educación. Conversando con el director de una escuela ubicada en el barrio “La Chacarita”, uno de los asentamientos
informales en el bañado de Asunción me contaba lo importante que es la escuela para esos chicos: “La posibilidad de ser alguien
mínimamente está aquí”. La escuela para muchos de esos chicos supone una frontera entre lograr una inserción plena en la vida
social o tener una vida plagada de privaciones.
Es de destacar que en relación a los estudiantes, las descripciones elaboradas por los directores por lo general comenzaban vincu-
ladas a sus carencias (lo que les falta, lo que no tienen, lo que no pueden hacer, etc.) pero luego con el transcurso de la conversación
iban apareciendo aspectos positivos (su responsabilidad, su respeto por los maestros, su alegría al momento de realizar actividades
que les interesan, su compromiso cuando se involucran en proyectos, entre tantos otras). También la cuestión de la participación
de los jóvenes y adolescentes en el mundo laboral está constantemente presente en los testimonios de los directores. Al visitar
un colegio ubicado en la ladera del Cerro Rico en la ciudad de Potosí, en Bolivia, su director me contaba que la mayor parte de los
padres trabajan en las minas y muchos chicos también. Otros trabajan en ferias informales ayudando en los negocios familiares, y
en el caso de las mujeres, muchas deben cumplir funciones de cuidado de sus hermanos menores, aunque esto muchas veces no
es considerado en los propios relatos como “trabajo”. La cuestión del trabajo juvenil-adolescente no siempre es vista de manera
negativa. Si bien en varios testimonios los directores mencionan que el trabajar quita tiempo al estudio y horas de sueño al des-
canso que los estudiantes necesitan, otros directores creen que el desempeñar algún trabajo aporta a los estudiantes una mayor
responsabilidad en la realización de sus tareas. Tal es el caso, por ejemplo, del director de una escuela secundaria de la ciudad de
Puno, en el sur de Perú, que mencionó durante la entrevista que algunos de los alumnos de su colegio por las tardes se dedican
a cobrar boletos en el transporte público o son vendedores ambulantes en el centro de la ciudad y el percibe que esto les genera
a muchos una mayor responsabilidad en sus deberes escolares y les permite lograr una mejor organización de su tiempo para
cumplir con todas sus obligaciones.
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En relación las familias de los estudiantes, una característica que apareció en muchas de las entrevistas tiene que ver con la disgre-
gación. En sus testimonios los directores hablan de familias monoparentales, con una alta presencia de jefatura de hogar femenina,
en algunos casos, apoyada por abuelos maternos y con escaso vínculo entre los jóvenes y sus padres por muy diversos motivos.
Quizá el testimonio más extremo en este aspecto fue el del Director de una escuela secundaria ubicada en la ciudad de Uyuni, en
el altiplano boliviano. El director, describiendo la realidad del estudiantado de su escuela afirmó que muchos de sus alumnos viven
solos. Esto se debe a que hay muchos papás de la zona que dejan a sus hijos en la ciudad, les alquilan una habitación en una
pensión y viajan a otras provincias del país en busca de trabajo (sobre todo en cosechas o en minería) o incluso al exterior del país,
volviendo muy esporádicamente, a veces solo para llevarse a sus hijos a su nuevo lugar de residencia.
También en relación a las familias de los estudiantes, en términos generales en gran parte de las entrevistas aparece una situación
paradójica. Por un lado se reconoce que los padres de los alumnos trabajan muchas horas y en trabajos informales que no les per-
miten ausentare pero a la vez se les reclama por su ausencia cuando la escuela convoca. La queja con respecto al involucramiento
de los padres con respecto a los problemas de la escuela es generalizada. En la mayor parte de las entrevistas aparece como una
debilidad o problema la falta de participación de las familias. El director de una escuela secundaria que visité en las afueras de la
ciudad de Rosario, en Argentina, me contaba que la mayor dificultad para convocar a reuniones de padres (o de madres, porque en
su mayoría asisten las madres) es que, dado el alto índice de vandalismo y robo en la zona, las familias no pueden dejar las casas
solas. Por otra parte, de todas las experiencias visitadas, solo en un liceo de Chile, en la ciudad de Puente Alto, el Jefe de Unidad
Técnico Pedagógica pasar del estado de la queja a la acción y cambió su horario laboral para, un día a la semana, permanecer en
la institución hasta la noche para poder recibir a los padres cuando salen de cumplir sus obligaciones laborales.
Los párrafos precedentes buscan describir, en términos generales pero reconociéndola complejidad de cada situación, el contexto
en el que las escuelas ubicadas en espacios de alta vulnerabilidad social deben desarrollar su tarea y en el cual se desarrollan las
trayectorias educativas de los estudiantes.
Trayectorias educativas intermitentes
El concepto de trayectoria educativa da cuenta del camino que cada estudiante debiera recorrer a través del sistema educativo.
Existe una trayectoria teórica o “deseable” que no necesariamente da cuenta del recorrido educativo de cada cual (UNESCO, 2009).
Varios componentes dan forma a la trayectoria educativa: en principio se define por el tiempo de ingreso (en el caso de la educación
secundaria, puede ser que un joven ingrese a tiempo, ingrese tarde o no ingrese), luego puede permanecer o no y en el caso de
permanecer puede avanzar un grado por año, puede repetir o abandonar temporalmente. Ahora bien, además de estas variables
(ingreso, permanencia y egreso) hay otra variable fundamental: aprender o no aprender. Así, las situaciones que alteran el curso de
esta trayectoria educativa deseable generan crecientes y profundos procesos de exclusión.
En los testimonios de los directores entrevistados aparecen de manera constante menciones a las alteraciones que se producen
en las trayectorias de los estudiantes que concurren a las instituciones que pude visitar en el marco del desarrollo de campo. La
cuestión del abandono escolar aparece como una problemática en estas escuelas. En un liceo en la Araucanía chilena, un director
narraba que
“los alumnos se matriculan con nosotros y antes de mitad de año se empiezan a retirar se van a otros colegios o empiezan
a trabajar y dejan el estudio. Algunos lo hacen por razones económicas y hay un grupo importante que son padres de fami-
lia. En muchos casos hay alumnos que se meten en la droga y en la mala junta y esto hace que el cabro deje de estudiar”
(Director/Chile).
Los testimonios coinciden en que muchas veces son los problemas familiares los que llevan a la deserción escolar. Una directora
en Bolivia comentaba que
“a pesar de las políticas sociales del gobierno, hay (deserción) porque el problema no es solo económico, el problema es
familiar, social va más allá de la escuela, es la familia, hay divorcios, los padres se van de un lugar a otro, los chicos quedan
solos, tienen que trabajar“ (Directora/Bolivia)
Otra cuestión que afecta la trayectoria educativa de los estudiantes es el ingreso tardío. En Cochabamba, Bolivia, la directora de la
escuela que visité me contaba que
“a mitad de año se reciben bastantes (alumnos). Es básicamente por temas de conducta porque muchas veces por mala
conducta en una escuela los papás los retiran y los traen a una escuela nueva. Al igual que el caso de un alumno que está
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mal con sus calificaciones, el papá se lo lleva. Ya sea que le dice vos tenés que venir a trabajar conmigo o le busca otra
escuela. Entonces así vienen a mitad de año”. (Directora/Bolivia)
También la cuestión de la repitencia afecta el curso de la trayectoria educativa de los estudiantes. Particularmente la transición
de la escuela primaria a la escuela secundaria aparece como un momento sensible en este sentido. En Puno, Perú, uno de los
vicerrectores que entrevisté comentaba:
“Repiten alumnos, aquí además hay alumnos que son repitentes. En otros colegios, la realidad es que en los colegios de alta
demanda los colegios desvinculan al alumno que repite aunque la legislación eso no lo permite”. (Vicerrector/Perú)
En Guayaquil, Ecuador, la rectora de una unidad educativa afirmaba durante la entrevista:
“cuando llegué aquí yo veía que de un curso de 28, 10 repetían es alto que de 28 repitan 10, y yo les he hecho entonces
a los maestros qué han hecho en todo el año hay responsabilidad de del profesor y ellos empiezan a decir que son así o
asá”. (Rectora/Ecuador)
Las intervenciones: algunas categorías para pensar las estrategias de inclusión
Considerando las problemáticas esbozadas de manera preliminar en los párrafos anteriores, los diferentes estados latinoamerica-
nos han desarrollado una amplia diversidad de políticas buscando tener un impacto positivo en las trayectorias educativas de los
jóvenes y adolescentes de la región, y en particular de los que provienen de sectores más vulnerables. Estas estrategias muchas
veces suponen generar nuevas oportunidades para los estudiantes con mayor riesgo educativo y se plasman en las intervenciones
más diversas. Las instituciones educativas, por su parte, no solo se apropian de estas políticas en su llegada a las aulas sino que a
la vez generan sus propias acciones. Al recorrer las escuelas de Latinoamérica queda claro que la cuestión del acceso, la retención
y la finalización del ciclo de enseñanza media es uno de los temas prioritarios hoy en día en la gestión escolar.
Como parte del análisis que actualmente estoy realizando de las más de 60 entrevistas realizadas en el marco del trabajo de cam-
po, uno de los focos de reflexión son las estrategias de inclusión identificadas. El amplio abanico de estrategias puesto en marcha
para lograr la inclusión educativa plena de los jóvenes y adolescentes podría clasificarse con múltiples criterios. Una clasificación
posible de estrategias podría realizarse a partir de considerar la forma de intervención que suponen, otro podría ser el momento
de la trayectoria educativa donde se busca tener un impacto y finalmente otro podría ser el origen de la creación de la estrategia.
En relación al tipo de intervención que suponen las estrategias de inclusión relevadas, podría arriesgarse una clasificación que
distinga varias áreas de trabajo. Por un lado, existen las que podríamos denominar de “estrategias de gestión institucional”,
incluyendo en esta categoría todas las intervenciones en pos de la inclusión que surgen a partir de proyectos de planificación ins-
titucional. Podrían incluirse en este grupo, solo por mencionar algunos ejemplo, la elaboración de Proyecto Institucional que arman
los liceos chilenos que son parte de la denominada LEY SEP (Ley de Subvención escolar preferencial) dado que reciben financia-
miento extra de parte del Estado Nacional por atender a población clasificada como vulnerable. Con este financiamiento, los liceos
pueden fortalecer sus procesos de gestión institucional en múltiples áreas (liderazgo, comunicación, pedagógica, recursos, etc.).
También podría incluirse dentro de este tipo de estrategias la propuesta de Perú de Escuelas de Tiempo Completo que supone una
reorganización completa de la escuela secundaria, entre otras experiencias.
Muchas de las estrategias desarrolladas para la inclusión de los sectores vulnerables en el sistema educativo se incluyen dentro
del grupo de las que podrían denominarse “estrategias de provisión de recursos”. Aquí se agrupan las estrategias basadas en la
provisión de recursos económicos (por ejemplo, el Bono Juancito Pinto de Bolivia que supone la entrega de 200 bolivianos anuales
a todos los estudiantes), el complejo entramado de becas del sistema chileno (que incluye la Beca presidente de la República, las
becas de Retención, las Becas Indígenas, entre otras) pero también los casos de ayuda económica excepcional (que dan cuenta de
experiencias en donde la comunidad educativa se organiza para ayudar a alguna familia con una necesidad extrema de recursos).
También se incluyen aquí experiencias como los comedores escolares o la provisión de útiles escolares y uniformes.
Otro tipo de intervenciones podríamos clasificarlos como “estrategias pedagógicas” que hacen referencia a todas aquellas ac-
ciones vinculadas al seguimiento pedagógico de los alumnos, su evaluación, las instancias de recuperación (o de refuerzo) y las
adecuaciones curriculares, entre otras. Aquí, por ejemplo, vale destacar la experiencia de la educación media boliviana que -con
sus adherentes y detractores- ha instalado un sistema de evaluación para los alumnos en su nuevo modelo de escuela secundaria,
la Educación Sociocomunitaria Productiva. Este nuevo modelo de evaluación incluye a la autoevaluación de los propios estudiantes,
que en el marco de su proceso formativo deben valorarse a sí mismos, asumiendo la responsabilidad de otorgarse una calificación
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respecto de su desarrollo en diferentes dimensiones (el saber, el ser, el hacer y decidir). También dentro de este grupo de estrategias
pedagógicas puede incluirse la labor de los profesores tutores en la escuela secundaria argentina o bien las instancias de refuerzo
(recuperación) que prevé el funcionamiento de la escuela secundaria en Ecuador, entre tantas otras experiencias.
Otro grupo de estrategias de intervención en pos de la inclusión educativa podemos ubicarlo en la categoría “estrategias psico-
sociales y de convivencia”, en el cual pueden incluirse las experiencias de los proyectos de trabajo con autoestima o de teatro
en la escuela como parte de la Escuela Comunitaria Socioproductiva en Bolivia y los proyectos de interculturalidad de las escuelas
de Chile a las que asiste población de pueblos originarios, entre muchos otros. También vale destacar dentro de este grupo de
estrategias el trabajo que se realiza desde los equipos psicosociales que trabajan en los liceos chilenos.
Otro tipo de intervenciones son las que se basan en “estrategias interinstitucionales”, principalmente en este sentido podemos
encontrar dos tipos de acciones: aquellas que buscan generar acciones conjuntas entre las escuelas y las universidades y por otro
aquellas que buscan vincular a las escuelas con el mundo laboral. También podemos incluir dentro de este grupo a las acciones que
se desarrollan en el marco de programas específicos que generan convenios con instituciones de la sociedad civil o con otras insti-
tuciones públicas para complementar el trabajo escolar. Ejemplos de estas intervenciones podrían ser los convenios que se realizan
entre los liceos chilenos o los colegios peruanos y las universidades para implementar instancias propedéuticas para el ingreso a
la educación superior y el acompañamiento y tutoría de los alumnos de la institución durante su paso por la universidad. También
forman parte de estas intervenciones los convenios que firman las Escuelas Sociocomunitarias de Bolivia para la realización de los
proyectos socioproductivos con empresas de su zona de influencia.
Un segundo criterio posible para clasificar las estrategias identificadas en el trabajo de campo está vinculado con el momento de
la trayectoria educativa donde pretenden intervenir. En las escuelas visitadas, escasas intervenciones tenían que ver con el tránsito
de primaria a secundaria, a sabiendas de lo sensible de este momento escolar. La mayor parte de las estrategias buscaba evitar
la repitencia (por ejemplo, todas aquellas intervenciones vinculadas al llamado reforzamiento o apoyo escolar). También un grupo
grande de intervenciones busca asegurar la continuidad de los estudios en el nivel superior. No se han registrado intervenciones
que estén asociadas a acompañar el ingreso tardío y contadas excepciones dan cuenta del intento de recuperar a quienes han
abandonado la escuela.
Otro aspecto que resulta de importancia considerar al clasificar las estrategias de inclusión educativa está vinculado a su origen.
Existen estrategias que han sido diseñadas en su totalidad por los altos niveles ministeriales y aterrizan en las escuelas para su
mera ejecución, sin darle lugar a ningún tipo de intervención de carácter local mientras que otras estrategias surgen como resultado
de la problematización de la realidad que realizan los equipos de conducción de las instituciones y/o sus propios docentes y se
plasman en propuestas de acción en el nivel micro, en el ámbito de la propia institución o incluso en un grado o año en particular.
Resulta fundamental en este sentido resaltar la relación compleja que existe entre las políticas educativas y la gestión de las
instituciones educativas. En muchas oportunidades, las políticas habilitan iniciativas institucionales previas y les otorgan recursos
que permiten su consolidación mientras que en otros pueden traer obstáculos. Del mismo modo, las instituciones pueden hacerse
eco o no de las iniciativas que se promulgan desde las altas esferas ministeriales e incluso pueden obstaculizarlas o potenciarlas.
A modo de conclusión
Si bien los estados de Latinoamérica han hecho grandes esfuerzos a través de las políticas públicas para reducir la pobreza, los
esfuerzos todavía no alcanzan. Latinoamérica sigue siendo una región fragmentada entre quienes viven con enormes privilegios
y quienes padecen numerosas exclusiones. Millones de niños y jóvenes viven en situación de extrema pobreza, con sus derechos
negados, sin cubrir sus necesidades básicas y con un incierto que amenaza su desarrollo y pone en riesgo su trayectoria escolar
si el sistema educativo no le da un espacio acorde, ya que son muchos los que fracasan, repiten o abandonan la escuela. Esta
investigación –aun en curso- busca hacer dar respuestas esta problemática.
La plena inclusión educativa es una responsabilidad indelegable del Estado. Y no se resuelve simplemente con una ampliación de
la red escolar. La expansión es simplemente una de las formas de luchar contra la exclusión educativa. Pero no es la única ni es
suficiente. Es necesario avanzar en el estudio de las condiciones pedagógicas e institucionales que hagan posible, a los jóvenes y
adolescentes en situación de vulnerabilidad escolar, no solamente ingresar al sistema educativo, sino permanecer en él y lograr los
aprendizajes que les permitan el ejercicio de una ciudadanía plena. Esta tesis busca sumar conocimiento a esta causa.
Hay una realidad ineludible: la desigualdad social y educativa no tiene que ver, solamente, con los sujetos de la pobreza. Para pensar
la desigualdad debemos también pensar en los procesos de exclusión y sus cómplices. Y en este punto, el sistema educativo no
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resulta ajeno. Este proyecto de investigación busca aportar una mirada no ingenua, crítica, atenta sobre las acciones que realizan
las escuelas en pos de la inclusión educativa. Luego de años de reformas educativas a lo largo de toda la región, las políticas de
inclusión no logran alcanzar la proclamada educación para todos. Aquí se abren algunos interrogantes sobre los que avanzará
la presente investigación ¿Cuáles son las estrategias que se están utilizando para lograr el cumplimiento pleno del derecho a la
educación para los jóvenes y adolescentes de Latinoamérica? ¿Qué supuestos fundamentan estas intervenciones? ¿Qué éxitos y
fracasos pueden evaluarse en las múltiples formas de intervención ensayadas? En definitiva, las estrategias que desarrollan las
escuelas de Latinoamérica que dicen trabajar por la inclusión educativa ¿incluyen o reproducen lógicas excluyentes?
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Fecha de recepción: 04/10/2016
Fecha de aprobación: 20/03/2017
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Revista Latinoamericana de Políticas
y Administración de la Educación
El Programa Nacional Escuelas Solidarias como política pública
desde la perspectiva de la gestión escolar: tensiones y matices
entre políticas de intervención comunitaria y lógicas de
reproducción burocráticas
The Volunteer Schools Program as public policy from the perspective of school
management: tensions and nuances between community intervention policies and
bureaucratic reproduction logics.
FURLÀN, Gabriela Beatriz
1
y COCHA, Trinidad Elizabeth
2
Resumen
Las políticas públicas son modos de intervención estatal con el fin de articular tensiones sociales dentro de una trama de intereses
heterogéneos, a partir de la toma de posición frente a dichas problemáticas. Desde la reforma educativa del año 2006 se implemen-
tan políticas que apuntan a la inclusión social, en ese marco se establecen distintos programas, uno de ellos, el Programa Nacional
Escuelas Solidarias, lo entendemos como un dispositivo de intervención dirigido a crear y reforzar mecanismos de integración
comunitaria mediante propuestas de trabajo desde las escuelas.
El presente artículo parte de un trabajo de indagación exploratoria y análisis crítico del proceso de implementación del Programa
Nacional Escuelas Solidarias, perteneciente a la Dirección Nacional de Políticas Socioeducativas del Ministerio de Educación de la
Nación, desde la perspectiva de los actores que habitan una escuela.
Este recorrido nos permite describir y comprender los vínculos que el estado sostiene con sus instituciones y actores, y orientar la
búsqueda de una mejora de las relaciones entre ambos elementos, mediante la visibilización de las tensiones de lógicas y prácticas
heterogéneas.
A tal fin, realizamos observaciones y entrevistas a distintos actores de una institución educativa, y por otro lado, buscamos informa-
ción sobre el marco legal que sustenta al Programa Nacional Escuelas Solidarias como parte de una política educativa.
A través de este análisis pudimos comenzar a visibilizar una lógica de funcionamiento estatal, ubicando la existencia en tensión de
lógicas y prácticas burocráticas y neocentralistas en el escenario escolar que resignifican el sentido ideológico - político que la pro-
pia política pública propone. Dichas tensiones, lejos de detener, nos permiten abrir el juego a las transformaciones institucionales.
Palabras Clave: Política pública/ implementación/ gestión/ prácticas institucionales/ agentes del campo educativo
Abstract
Public policies are ways of state intervention in order to articulate social tensions within a frame of heterogeneous interests, from
taking of a post about those issues. From the educational reform in 2006 policies focused in social inclusion are implemented, in
that context several programs are established. One of them, the Volunteer Schools Program, we understand it as an intervention
device aimed to create and strengthen community integration mechanisms through work proposals from schools.
This article is part of a work of exploratory inquiry and critical analysis of the implementation process of the Volunteer Schools
Program, part of the Social Policy National Direction from the Ministry of National Education from the perspective of the actors who
inhabit in a school.
1
Universidad de Buenos Aires- Universidad Nacional de Tres de Febrero / gabrielabefurlan@yahoo.com.ar
2
Universidad de Buenos Aires- Universidad Nacional de Tres de Febrero / triniecocha@gmail.com
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This route allows us to describe and understand the links that the state holds with its institutions and actors, and guide the search
for a relation improvement between them through turning visible the tensions in their heterogeneous logic and practices.
To that end, we made observations and interviews to various agents of an educational institution, and on the other hand, we sought
information about the legal framework supporting the Volunteer Schools Program as part of an educational policy.
Through this analysis we could begin to visualize a state operation logic, placing the tense existence of bureaucratic and neocentra-
lists logics and practices in the school scene that redefine the ideological and political sense that the public policy proposes itself.
That tension, far from stopping us, allows us to open the game to institutional changes.
Keywords: Public policy / implementation / management / institutional practices / educational field agents
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1. Introducción
El presente artículo deriva de una indagación exploratoria y análisis crítico del proceso de implementación del Programa Nacional Escuelas
Solidarias (PNES) perteneciente a la Dirección Nacional de Políticas Socioeducativas (DNPS) del Ministerio de Educación de la Nación.
A tal fin, nos acercamos a una escuela de la Provincia de Buenos Aires, de la zona sur del Conurbano Bonaerense, con el objetivo
de realizar un primer acercamiento a lo que ocurre, en esta escuela, durante el proceso de implementación del programa.
El encuadre metodológico de este trabajo exploratorio es el de la investigación cualitativa, debido a que nos permite recuperar
sentidos y significados que los actores institucionales otorgan a la implementación del programa. Utilizamos como técnicas de
recolección de información entrevistas institucionales de tipo abiertas o semi dirigidas (Guber, 2004), observaciones, búsqueda y
análisis de documentos.
Realizamos entrevistas a tres actores institucionales: al director de la unidad educativa, a la docente coordinadora del Proyecto en
la escuela, y a uno de los alumnos participantes; realizamos observaciones de distintos espacios institucionales donde se llevó a
cabo la implementación del Programa, Por otro lado, trabajamos sobre los documentos que le dan marco legal al Programa Na-
cional Escuelas Solidarias, analizamos el proyecto institucional y el proyecto presentado por la docente. A partir de la información
recabada, realizamos una sistematización y análisis del material obtenido, a partir de las distintas perspectivas que fueron encon-
trándose en el proceso del trabajo. Este material fue organizado teniendo en cuenta los siguientes ejes:
• Marco Legal del “Programa Nacional Escuelas Solidarias” (PNES)
• Marco histórico político del PNES.
• Regulación estatal
• Proceso de implementación
• Seguimiento y evaluación
El Estado, a partir de las políticas públicas y sus sistemas de regulación, interviene en el campo social tomando posición como
agente activo en el entramado social y las problemáticas propias que conlleva las disputas de intereses.
La reforma educativa del año 2006, sustanciada en la Ley de Educación Nacional N° 26.206 (LEN), evidencia una posición de las
políticas educativas tendientes a propiciar prácticas de inclusión socio educativas.
Es a partir de visibilizar el proceso complejo de implementación de las políticas públicas mediante los Programas educativos en-
marcados en la ley, que creemos posible indagar sobre los vínculos que el estado sostiene con sus instituciones y actores sociales.
Lejos de ser una implementación lineal desde el poder estatal hacia las instituciones escolares, la gestión por proyectos mediante
los Programas y su implementación, como modos de intervención estatal a partir de la reforma estructural de la década de los 90,
son el resultado de tensiones de lógicas diversas instituidas a lo largo de la historia social, política e institucional. Las prácticas
y los discursos que se materializan en las instituciones escolares son productos de resignificaciones e interpretaciones diversas.
Entendemos al PNES como un dispositivo de intervención dirigido a crear y reforzar mecanismos de integración comunitaria me-
diante propuestas de trabajo desde las escuelas.
2. Presentación del Programa Nacional de Educación Solidaria (PNES): Marco legal
El PNES, corresponde a uno de los distintos programas de la Dirección Nacional de Políticas Socioeducativas (DNPS), dependiente
del Ministerio de Educación de la Nación.
Sus objetivos principales son:
• Promover la educación en la solidaridad y la participación comunitaria y ciudadana a través de la propuesta pedagógica del
aprendizaje-servicio, en todas las escuelas e instituciones de educación superior, de gestión estatal o privada.
• Articular los esfuerzos solidarios de las organizaciones de la sociedad civil en beneficio de la equidad y la calidad educativa con
las acciones del Ministerio y con el sistema educativo formal.
• Promoción de la educación solidaria por medio de la articulación con las organizaciones de la sociedad civil
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La DNPS promueve políticas hacia la inclusión, igualdad y calidad educativa en los términos expresados en la Ley de Educación
Nacional N° 26.206. A tal fin, la Dirección expresa:
Se trabaja en conjunto con otros sectores del Estado y con Organizaciones de la Sociedad Civil con el propósito de coordinar
políticas que den respuesta integral a los problemas que obstaculizan las trayectorias escolares. Los distintos programas
apuntan al fortalecimiento de las trayectorias educativas de niños, niñas y jóvenes en contextos socioeconómicos vulnera-
bles a través de la asignación de los recursos necesarios que contribuyan a la igualdad de oportunidades, a la ampliación
de los universos culturales y a una educación de calidad. Se busca también profundizar los vínculos entre las escuelas, las
familias, las organizaciones sociales y la comunidad mediante la implementación de proyectos colectivos. (DNSP, 2011).
En este marco, y en forma más específica, el PNES tiene como objetivo el fortalecimiento de propuestas pedagógicas institucionales
que articulan acciones solidarias con contenidos formales curriculares en todas las escuelas del país. En palabras de la DNPS:
Las propuestas promueven la participación ciudadana y democrática de los estudiantes en sus comunidades con la finali-
dad de mejorar la calidad de vida. En ellas los alumnos, con el acompañamiento de sus docentes, atienden problemáticas
sociales relevantes en experiencias que, a la vez, les permiten profundizar sus aprendizajes. Las experiencias que articulan
saberes escolares con acciones solidarias invitan a los niños, niñas y jóvenes a comprometerse con la transformación de sus
comunidades y estimulan su deseo de aprender para volcar su conocimiento al servicio de otros en situaciones concretas
y reales. (DNPS, 2011).
El PNES fue creado por la Resolución 17/07 del Consejo Federal de Educación (CFE) en referencia a los artículos N° 32 inciso g
y N° 123° inciso l de la Ley Nacional de Educación N° 26.206 (LEN). En el artículo 32, inciso g, del capítulo IV sobre Educación
Secundaria, expresa:
El Consejo Federal de Educación fijará las disposiciones necesarias para que las distintas jurisdicciones garanticen... el
intercambio de estudiantes de diferentes ámbitos y contextos, así como la organización de actividades de voluntariado
juvenil y proyectos educativos solidarios, para cooperar en el desarrollo comunitario, en el marco del proyecto educativo
institucional (Ley N° 26.2026, 2006)
El artículo 123 de la misma LEN correspondiente al Título X y capítulo V sobre La Institución Educativa, en su inciso l dice: “Mantener
vínculos regulares y sistemáticos con el medio local, desarrollar actividades de extensión, tales como las acciones de aprendi-
zaje-servicio, y promover la creación de redes que fortalezcan la cohesión comunitaria e intervengan frente a la diversidad de
situaciones que presenten los/as alumnos/as y sus familias” (Ley N° 26.2026, 2006).
Por otra parte, la Resolución del CFE Nº 93/09, aprueba el documento “Orientaciones para la organización pedagógica e institucional
de la educación secundaria obligatoria” que establece, entre las propuestas pedagógicas para instrumentar en la escuela secun-
daria, los Proyectos Sociocomunitarios Solidarios. El documento en su Parte 3 establece que:
Los proyectos sociocomunitarios solidarios son propuestas pedagógicas que se orientan a la integración de saberes, a la
comprensión de problemas complejos del mundo contemporáneo y a la construcción de compromiso social” (DNPS, 2011).
En ellos se prioriza la puesta en juego de diferentes perspectivas disciplinares, integradas desde la particular perspectiva de
la participación comunitaria, y promueven posibilidades de acción que surgen de la participación social: “Serán de cursada
obligatoria para los estudiantes, admitiendo -en el ciclo orientado- la opción del joven entre varias alternativas, siempre que
sea posible (DNPS, 2011).
3. Marco Conceptual: Contexto histórico - político del programa PNES
La política social es el conjunto de políticas públicas que intervienen sobre los modos de funcionamiento de los vectores a través
de los cuales individuos y grupos se integran a la sociedad, garantizando así, la reproducción de las relaciones sociales (O’ Donell,
1984). En este sentido el Programa Nacional Escuelas Solidarias lo ubicamos como un dispositivo de intervención en lo social dentro
de un conjunto de políticas públicas, que el estado elabora con el propósito de crear y reforzar mecanismos de integración social
comunitaria, tal como la propia LEN expresa, a partir de una propuesta pedagógica.
El PNES, responde a una política pública que desde el sector educativo, apuntaría a rearticular lazos sociales a partir de las prácticas
pedagógicas, al mismo tiempo que se propone fortalecer la permanencia de los estudiantes en la institución educativa, mediante
la participación social y comunitaria, el sentido de pertenencia, el compromiso comunitario.
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Si tenemos en cuenta que una de las consecuencias del período reformista del Estado neoliberal fue la fragmentación y desarticu-
lación del espacio social y educativo, podemos pensar que esta política pública desde el nivel central de la organización del Estado
contiene una lógica que apunta a reconstruir dichos lazos, como modo de organizar y articular las relaciones sociales necesarias
para la reproducción del orden social.
Ubicamos el punto de reposicionamiento del nivel central respecto de la administración del Estado como post reformista, tal como
desarrollaremos a continuación.
3.1. Un poco de historia….
A lo largo de la historia podemos ubicar distintas formas de articular, instituir y garantizar, por parte del Estado, las relaciones socia-
les. Las políticas y las formas de intervención variarán según los modos de gestionar las tensiones entre las estructuras económicas
y sus modos de acumulación y las fuerzas políticas (Thwaites Rey, 2005).
El contexto reformista, neoliberal, imprime un cambio estructural al Estado. La intervención burocrática y centralista va cediendo
espacios a la lógica del mercado, sobre todo a lógicas financieras. Se produce una transformación estructural en los modos de
acumulación económica de capitales y en los modos de regulación estatal de las relaciones sociales, impactando en el espacio
social y subjetivo. La legitimación hacia las políticas de mínima intervención estatal es el inicio de una liberalización comercial y
financiera, lo que deriva en un proceso de desindustrialización, de flexibilización laboral, que terminan provocando una fragmenta-
ción del espacio social, cada vez más desigual en capital económico pero también cultural, apareciendo un umbral de ciudadanía
cada vez más reducido. Los “desafiliados” del entramado social son los destinatarios de las políticas sociales asistencialistas,
ahora focalizadas hacia esos sectores. En este contexto, el estado asume un pseudo compromiso como mediador sólo en aquellos
casos en que determinados sectores de la población no puedan acceder a los espacios y productos del mercado impuestos desde
la propia lógica de consumo (Soldano, 2006).
Los nuevos modelos de intervención estatal, mediante la política pública como modo de gestionar y regular la conflictiva social, se
asientan en la des-universalización de los esquemas públicos, instalando una concentración de programas específicos y focalizados
de intervención. La gestión por proyectos se instala como modo de gestión estatal focalizada a situaciones problemáticas puntuales,
y destinando recursos específicos para planificar y ejecutar acciones. Se alcanza mayor especificidad para la intervención, acotada
en un tiempo y con objetivos y metas definidas, a su vez se flexibiliza la contratación de los servicios técnicos en el aparato estatal.
En consonancia con las significaciones de la época, se imprime una concepción de la educación desde un enfoque gerencial del
gobierno y la administración.
Se instala la lógica de la competencia que “descansa en un supuesto: a una mayor autonomía de las escuelas, mejor será la calidad
de sus servicios y por lo tanto, la del sistema…” (Alvarez, 2011, pág. 16). Si bien el sentido de la autonomía apuntaba a una mayor
participación de los actores de cada comunidad educativa, ampliando el conocimiento del contexto particular en la que la misma
está inserta, la autonomía no fue acompañada de una lectura y trabajo de análisis de los elementos y sectores empresariales y
políticos, que fuertemente pugnaban por la pronta obtención de los resultados esperados luego de los fondos otorgados a las insti-
tuciones y proyectos. De esta manera la “autonomía institucional” quedaría instalada desde un criterio economicista y de reducción
de fondos económicos por parte del Estado central a las instancias provinciales y locales de administración, fragmentando, de esta
manera, el sistema educativo desde su autorregulación.
En la reforma educativa materializada en la Ley Federal de Educación (LFE) vemos claramente cómo estas nuevas formas y con-
cepciones de la administración estatal aparecen cuando el nivel central del sistema educativo asume el control de las pautas acor-
dadas a nivel federal, pero queda en manos de las instituciones, las jurisdicciones y familias la responsabilidad de determinadas
decisiones, las que no siempre asumieron una práctica autónoma como la pretendida.
De lo dicho, podemos decir que a partir de la reforma se acentúan procesos de desregulación, focalización, variabilidad y lógicas
transversales de gestión, perdiendo, el poder central, aquel carácter prescriptivo, rígido y unívoco del sistema burocrático.
3.2. El PNES en el contexto político hoy...
El inicio del período contemporáneo lo ubicamos en los años 2002 - 2003, a partir de nuevas configuraciones y rearticulaciones
de lo estatal, que permiten ubicar este período como post-reformista. De esta manera las tendencias reformistas de las últimas
décadas entran en tensión con la estructuración burocrática previa a la reforma neoliberal (Alonso Bra, 2008).
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A fines del año 2003 y principios del año 2004, se inicia un camino de nuevos sentidos para el espacio educativo, representados
en distintas reformas: en el año 2005 se promulga la Ley N° 26.058 de Educación Técnico Profesional y la Ley N° 26.075 de Fi-
nanciamiento Educativo; en el año 2006 se sanciona la Ley N° 26.206 de Educación Nacional, en un intento político de dar nueva
centralidad al Estado como agente estructurador de las prácticas sociales y educativas. Entre otras cosas se busca articular el sis-
tema educativo fragmentado por la reforma anterior. Es en este marco que se resignifica el PNES, como un Programa que acentúa
la rearticulación social y el reforzamiento de los vínculos tanto comunitarios como intra institucionales, por ejemplo lo que respecta
a la permanencia del alumno en el sistema educativo.
Tal como venimos pensando, ubicamos tensiones entre una lógica de mercado y una lógica política, intentando reinstalar a la
educación desde la significación de derecho social, cediendo a la lógica netamente gerencialista y mercantilista de la educación.
Si tomamos los lineamientos de la DNPS como estrategia macrosocial, y en particular el Programa que referimos, los mismos
objetivos acentúan intervenciones tendientes a una rearticulación social: promover la participación solidaria, articulación de los
espacios solidarios de las organizaciones civiles con las acciones del Ministerio y con el sistema educativo formal, articulación de
las acciones solidarias con los contenidos formales educativos a modo de extensión en la formación, fortalecimiento de la gestión
institucional, priorizar los vínculos sociales desde el valor social de la solidaridad y la cohesión comunitaria. En relación a este
punto, la docente coordinadora del proyecto en la escuela, en una de las entrevistas nos dice
La acción solidaria, según los lineamientos, no consiste en cubrir una necesidad, esto es lo más difícil de trabajar y de pen-
sar con los chicos, el programa no apunta a eso, sino a la acción solidaria, a tener en cuenta al otro desde la idea de paridad
y no desde una verticalidad, y relacionarse desde ese vínculo
3
El director de la institución educativa al respecto dice que el programa, incentiva a los alumnos a tener en cuenta al otro, a involu-
crarse con responsabilidad. Por lo tanto podemos ver cómo las significaciones que se instala desde las normativas va resonando a
nivel discursivo en los actores institucionales, podemos pensar, a modo de una forma de regulación estatal.
Ahora bien, cuando tenemos en cuenta el proceso de implementación del Programa, veremos cómo la política comienza a materia-
lizarse desde el entramado con la lógica administrativa instituida, conformando configuraciones de prácticas y sentidos historizados
y contextualizados que le dan un matiz particular a la política misma.
En el plano de la reconfiguración de la lógica estatal, vemos como se reposiciona el poder central, por medio de los organismos
del Ministerio Nacional, pero continuando desde una función de coordinación y evaluación, ya que la DNPS se propone “coordinar
las políticas entre el estado central y las organizaciones sociales de la comunidad”, inclusive “promoviendo alianzas con otros
programas del Ministerio Nacional, Ministerios Provinciales, instituciones locales y organismos sociales” (DNPS, 2011); tal como lo
explicitamos en el apartado de la presentación del PNES, en este punto vemos una continuidad con la lógica reformista.
Nos parece ilustrativo el relato del director de la escuela cuando hace referencia a la historia del Programa. Él ubica el inicio de la
actividad en el año 1983
Donde había un reconocimiento a los mejores proyectos solidarios, no económico, sino menciones, y continúa hasta la
actualidad, se interrumpe un tiempo (crisis neoliberal) y resurge en el año 2006, porque ya estaba en la base de datos, y se
retoma esa base. En este caso el aporte económico no es un premio, es un depósito que realiza Nación junto al Plan Mejora
para el fortalecimiento institucional de las escuelas secundarias, pero lo recibimos todos los años
4
Vemos en el relato como la lógica burocrática se reproduce en la práctica educativa, pero ahora desde la implementación del
Programa: base de datos, centralismo, fortalecimiento institucional, pero resignificada y en tensión con la lógica de gestión por
proyectos. En este punto recordamos que la docente accede a la coordinación del programa a través de la presentación de un
proyecto institucional, que es elevado a la administración central Nacional, más específicamente a la DNPS y el que administra los
recursos es el director de la escuela.
Al romperse la regulación burocrática, la regulación del mercado se vuelve horizontal, de ajuste mutuo, basada en la competencia,
pierde fuerza el control del proceso y se pone eje en el control del producto. Ubicamos en este punto el relato del director cuando
hace referencia a la evaluación del proyecto en tanto “trámite sencillo” a entregar a la DNPS, donde no solo se acentúa el producto
o el resultado de la política sino que se hace desde una lógica burocratizada aunque redefinida, tal como lo planteamos en este
contexto post reforma.
3
Entrevista a docente coordinadora del Proyecto Institucional, realizada en San Vicente, Bs. As. en 2014
4
Entrevista a director de la escuela, realizada en San Vicente, Bs. As. en 2014
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La lógica de implementación deja ver los modos reformistas en donde directivos y docentes son los gestores administrativos de
recursos, apuntando a la autonomía institucional. En este punto, el director de la unidad educativa nos dice:
Los docentes presentan un proyecto solidario con articulación con la comunidad, aunque ahora hay solo una docente que
lo presenta. Hacemos la presentación del Proyecto y de nuestra evaluación a la DNPS, es un trámite sencillo, y ellos son los
que depositan el dinero junto a Plan Mejora, van de la mano, el dinero que recibimos es todos los años.
5
De la misma manera nos dice que la docente encargada del proyecto goza de toda la libertad, percibiendo nosotras que estaba al
tanto del proyecto, pero no desde un seguimiento o acompañamiento hacia el accionar de la docente. Vemos como el grado de au-
tonomía que expresa el director, coincide con lo relatado por la docente, donde ella se encarga de elegir la organización, articular las
acciones de los alumnos, presentar el proyecto y el informe anual, quedando su accionar enmarcado en una práctica que podríamos
pensar de autonomía, pero por lo observado y percibido es una práctica individual y muy solitaria.
La lógica de administración estatal reformista de descentralización y autonomía para los niveles locales e institucionales se ve en
escena en estos relatos donde la autonomía queda significada desde la desarticulación y fragmentación, quedando la docente en
una intención de articulación de espacios fragmentados, casi desde una lógica voluntarista.
En este punto vemos cómo el Estado se erige entonces como el organizador y evaluador del sistema y políticas socioeducativas
y los Programas se convierten en las unidades técnicas que llevan a cabo las acciones. El asesor técnico “aconseja”, tal como lo
relata el director, orienta las decisiones institucionales que los docentes toman, pero desde un criterio más burocrático, ya que
su función queda reducida, a nuestro entender, en los pasos a cumplir para el financiamiento. Entendemos un lugar clave en la
asesoría técnica para lograr los pretenciosos objetivos pedagógicos del Programa, pero absolutamente desdibujado y naturalizado
desde la lógica burocrática y económica.
A su vez podemos ubicar las acciones tendientes a la centralidad del poder estatal en tensión con las lógicas ya instituidas y na-
turalizadas del periodo reformista, en las acciones de evaluación, financiación, asesoramiento, desde el poder central directo a la
institución, tal como señalamos anteriormente. En relación al último punto, tomamos los espacios de capacitación que nos relata la
docente, donde se intenta articular, desde la DNPS las experiencias de toda la provincia de Bs. As. En la entrevista la docente nos dice
Recibimos una primera capacitación...en el 2013 con cuadernillos de informaciones generales y otra en 2014...en capital,
una jornada de un día todas las escuelas de la provincia, pero fue caótica...la actividad que participamos estuvo interesante
y la presentación de grupos de alumnos de escuelas de sus trabajos también, pero fue muy desorganizado como que vos
tenías que armar tu participación y es complicado pretender juntar a todas las escuelas de la provincia que desarrollan
proyectos para este programa. Se pierde mucho todo
6
El sentido político del Programa Educación Solidaria puede resultarles interesante a los participantes, pero entran en conflicto en
la etapa más burocratizada de la implementación. Podemos pensar nuevamente en el conflicto o escisión entre el diseño de la
política y el campo relativamente autónomo (Bourdieu, 1997) de la administración. Desde lo anterior, entendemos que la política y
la administración educativa pueden comprenderse desde la tensión de continuidades y rupturas con el período reformista anterior,
re configurando el campo a partir de la convivencia y mestizaje de diferentes lógicas. La transformación estructural y radical del
período reformista inaugura modos de articulación que aún se encuentran naturalizados en la actual administración educativa y
conviven con formas de articulación político administrativas propias de lo burocrático.
4. La Regulación estatal
La regulación como concepto es el mecanismo por el cual el Estado establece y define las normas para buscar un determinado
orden y funcionamiento del sistema, definiendo los mecanismos de control necesarios para tal fin. Mediante las normas, pautas,
leyes el Estado ejerce la regulación de la sociedad incidiendo en la articulación entre los actores sociales a fines de la reproducción
del poder, definiendo acciones y responsabilidades en las diferentes instancias y espacios institucionales, mediantes mecanismos
como por ejemplo la asignación de recursos disponibles.
El estado en el marco reformista reduce su tamaño en términos de intervención y regulaciones internas, rompe la regulación cen-
tralizada, jerarquizada y verticalista, e instala una articulación horizontal de fuerzas e intereses que entran en juego en el espacio
5
Entrevista a director de la escuela, realizada en San Vicente, Bs. As. en 2014
6
Entrevista a docente coordinadora del Proyecto Institucional, realizada en San Vicente, Bs. As. en 2014
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social. Esta autorregulación tiene características dispersas y móviles, y genera, en nombre de la autonomía de las instituciones
educativas y de sus actores, un marco de acción competitiva, en relación a su posicionamiento y reproducción de su esquema de
poder. En este contexto la gestión por proyecto fue el modo instituido de gestión del estado.
El período que siguió denominado post reformista, redefine las funciones de regulación del Estado dentro de la concepción amplia
de una repolitización de las políticas educativas y un cambio de perspectiva hacia el sistema educativo. Es necesario considerarlo
no ya desde criterios eficientistas, sino en su naturaleza de política pública. En esta línea es que tanto la LEN, como las políticas
derivadas de la DNPS entre ellas el PNES, marcan una nueva impronta en lo que a regulación del sistema educativo se refiere
constituyendo un nuevo marco para repensar los recursos, los financiamientos y las metodologías y actores disponibles para llevar
a cabo las políticas públicas.
Por lo analizado hasta ahora, podemos decir que las re definiciones post reformistas no lograron modificar las prácticas y categorías
de pensamiento y acción con las que se llevan adelante las mismas en la cotidianeidad de las instituciones educativas. Coexisten
ideas respecto de la necesidad de un rol central en definición de políticas, con criterios de acción naturalizados basados en la auto-
nomía institucional y en la gestión por proyectos. Nos llamó la atención cómo estas ideas aparecían en los discursos de los actores,
por un lado valorando positivamente que el programa sea obligatorio, pero por otro lado no se visualizaba la soledad con la que,
director y docente coordinadora, enfrentan responsabilidad del cambio educativo que significa la implementación del programa de
acuerdo a sus objetivos pedagógicos.
En nuestro ejemplo vemos como el PNES llega a la escuela sobre una base de datos preexistente desde el año 1983, tal como nos
informa el director, por lo tanto no todas las escuelas acceden a este programa. La presentación de un proyecto queda del lado de
un trámite burocrático por parte de la escuela, ya que el financiamiento no depende de exclusivamente de dicha presentación. Sin
embargo, el proyecto como modo de gestión, otorga responsabilidades a los actores de la escuela en diseñar acciones acordes
a las necesidades de la comunidad local. Por otra parte, el programa pretende universalizarse a todas las escuelas, tal como nos
dice la docente, y establecerse como obligatorio en la educación secundaria superior, tal como nos dice el director y lo expresa la
Res. 93/09 del CFE. Esta hibridación no se trata de una yuxtaposición de lógicas, sino de una redefinición en tensión de modelos de
concepción del rol del Estado y de la sociedad. De esto se entiende que muchas veces puede visualizarse la contradicción, como en
nuestro material, en el que tanto la docente coordinadora como el director de la escuela valoran la participación voluntaria desde
las expectativas que el aprendizaje en servicio les genera, pero que al mismo tiempo se espera que el programa sea obligatorio.
La voluntariedad y la obligatoriedad tensionan entre lógicas que sostienen prácticas y modos de entender el aprendizaje entre la
prescripción y la autonomía.
Ubicamos los modos postreformistas de regulación en estas tensiones entre la focalización y la universalización en la política públi-
ca, entre la autonomía o autorregulación y el centralismo y la rigidez normativa, (práctica institucionalizada en la escuela), y en estas
nuevas reconfiguraciones y articulaciones que intentan impactar en la práctica educativa a través de las acciones institucionales
que no terminan de ingresar a la lógica fuertemente burocratizada del funcionamiento escolar.
En el discurso el director relata la implementación del Programa en la escuela utilizando categorías de interpretación propias del
período reformista, como ser “es como una extraprogramática”, o “una pasantía” (práctica instituida desde la reforma del 1993
como formación en servicio pero desde una lógica empresarial), cuando desde la normativa central es explícito el objetivo de que la
práctica solidaria sea transversal a los contenidos programáticos y a su vez sea una “práctica en servicio comunitario” en tanto ex-
tensión formativa, política y participativa de los estudiantes. A su vez valora positivamente que sea obligatoria la experiencia de for-
mación solidaria, pero admite la dificultad en su implementación debido a la “cultura institucional” establecida. Cultura institucional
que podemos decir configura modos fuertemente burocráticos de organización, como ser nombramiento de docentes, organización
temporal espacial, pautas de comportamiento establecidas, imbricadas con lógicas reformistas. Estos modos contradictorios de
significar la política pública dan cuenta de las pautas de comportamiento y los modos de simbolización y prácticas en tensión que
se visibilizan en el espacio institucional de la escuela, y que responden a distintos modos de regulaciones reconfiguradas en este
período.
La lógica de autorregulación propia del período reformista es la que prima en la implementación del proyecto en la institución, en
tanto “acciones autónomas” o desarticuladas entre los actores: el director acompaña, en tanto está al tanto de lo que realizan la
docente y los alumnos; la docente intenta articular distintos espacios escolares y comunitarios; y los alumnos se suman volunta-
riamente desde su propia organización como Centro de Estudiantes, como nos cuenta uno de ellos “esto surge desde el centro de
estudiantes, queríamos ayudar a que se organice la escuela especial”
7
, desconociendo el Proyecto Escuelas Solidarias.
7
Entrevista a estudiante participante del proyecto, realizada en San Vicente, Bs. As. 2014.
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Las tensiones entre criterios focalizados de gestión y criterios universalistas; y entre prácticas autónomas en la institución y la
obligatoriedad de las prácticas solidarias, son una imagen clara del período post reformista que continuaremos analizando desde la
implementación del programa en la escuela. Nos preguntamos, ¿cómo universalizar esta política desde los modos estructurales de
funcionamiento reformistas? ¿Cómo podría impactar en las prácticas educativas fuertemente burocratizadas?
5. El proceso de Implementación institucional
El proyecto en la escuela, comienza en el año 1983, es interrumpido en el período de crisis neoliberal (años 2000 y 2004) y se
reimplementa en el año 2006. Desde los comienzos se trabaja con un hogar de niños de la zona, cuya acción solidaria consistía en
realizar distintas donaciones. La docente nos dice que esas acciones se basaban en una idea asistencialista, que era preciso modi-
ficar, de acuerdo con el Programa. A partir del año 2013, se trabaja con una escuela especial de la zona, en el sector de formación
laboral. Este nuevo proyecto surge de los alumnos integrantes del centro de estudiantes, que se acercan a la escuela especial,
luego de saber sobre algunas dificultades, y observan condiciones edilicias muy malas. El centro de estudiantes propone ayudarlos
a organizar su propio centro de estudiantes para lograr conseguir mejoras en el edificio. Se establecen varias visitas e intercambio
entre instituciones.
La escuela operativiza esta política solicitando proyectos a docentes, que en este caso es una la que lo presenta. Este proyecto es
elevado y evaluado por la DNPS, haciéndose efectivo un financiamiento que tiene una lógica burocrática y no de competitividad
entre las escuelas participantes. Por lo tanto el circuito administrativo es un “trámite”, y no condición para percibir el financiamien-
to. Del relato del director entendemos que la DNPS no evalúa aprobando o no el proyecto para su financiación, sino que “a veces
hacen alguna sugerencia”.
La administración pública, desde una autonomía relativa, lleva a cabo la ejecución, la implementación de la política concreta, hasta
llegar a la gestión institucional, entrelazando una diversidad de actores. La escisión entre lo político y lo administrativo complejiza
el proceso de intervención política, desde una concepción dinámica y no lineal de implementación. Desde esta lógica de imple-
mentación, pudimos observar cómo entran en tensión y en contradicción los distintos sentidos que los actores involucrados le dan
a sus prácticas en relación al proyecto. Dice el director: ...”las acciones llevadas a cabo son en horarios extraescolar, como una
pasantía pero no en trabajo específico, sino en actitudes que capacitan para trabajar...Es visto como algo aparte por los docentes,
es una actividad extraprogramática como antes”
8
El director utiliza sentidos propios de la lógica reformista: pasantías, extracurricu-
lar, cuando la normativa apunta a una articulación con contenidos de la educación formal o curricular y no extracurricular, y a una
acción política de transformación comunitaria. En esta misma línea, la docente coordinadora, ubica las dificultades y obstáculos en
la articulación de los distintos actores e instituciones, no consigue espacio para el proyecto dentro de la escuela, ni articulación con
otros docentes, e inclusive dice que es poco conocido el proyecto en la escuela. Al respecto el director dice
Hay docentes que están muy pocas horitas...quizá no es que no les interese, es que así ellos trabajan, entrando y saliendo...
algunos colaboran avisando alguna actividad u ofreciendo el espacio de su materia...es difícil hasta que la cultura institu-
cional no modifique e incluya al programa como parte del aprendizaje, porque la educación solidaria se puede dar en todas
las materias, no?”. La docente al relatar la implementación dice: “no siempre es posible brindar el tiempo necesario...falta
la llegada de la información a los alumnos para que traigan la autorización firmada para la salida en determinado día, y eso
complica la actividad y desarrollo del trabajo del proyecto. Esto porque quizá tengo pocas horas, solo dos por semana, en
algún turno o porque no vengo todos los días y le pido a otros docentes que les recuerden a los alumnos y bueno se complica
un poco
9
Podemos decir que mientras se intenta articular acciones con instituciones de la comunidad, hay una enorme fragmentación de
prácticas y sentidos dentro de la propia escuela. El alumno nos cuenta el proyecto en forma desdibujada, como trabajo del Centro
de estudiantes, por fuera de la actividad formal de la escuela, extraprogramática, contra turno. Incluso la misma docente se acopla
a la organización del centro de estudiantes como una manera de encontrar una viabilidad.
Podemos observar hasta acá el alto nivel de distancia entre el objetivo político del programa y su implementación a nivel de la
gestión aplicada, aun teniendo en cuenta que la implementación es un proceso complejo y con múltiples sentidos imbricados,
entendemos que el sentido pedagógico del Programa queda reducido a un financiamiento a la institución, reproduciendo la lógica
reformista en tanto la responsabilidad de la transformación en la práctica queda a nivel de la institución y de los docentes. Si a
esto se le agrega la falta de conocimiento del nivel central de la cultura institucional, tal como la llama el director, y el poco finan-
8
Entrevista a director de la escuela, realizada en San Vicente, Bs. As. en 2014
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Entrevista a director de la escuela, realizada en San Vicente, Bs. As. en 2014
58 / pp 49-59 / Año 4 Nº6 / MAYO 2017 / ISSN 2408-4573 / SECCIÓN GENERAL
ciamiento que parecieran recibir, ya que la única docente coordinadora tiene financiadas dos horas semanales para el proyecto,
entendemos que el impacto en las prácticas concretas de la institución sean fragmentadas, solitarias, aisladas y dependientes de
iniciativas individuales.
6. Seguimiento y evaluación
La evaluación es una instancia en la planificación del programa mismo y a la vez un proceso a lo largo de las diferentes acciones
que se ponen en marcha para llevar adelante la consecución de determinados objetivos planteados. “Constituye una hipótesis con
respecto al camino que puede conducir al logro de los objetivos. La evaluación busca comprobar que el camino elegido efectiva-
mente esté conduciendo a las mejoras en las condiciones de vida que se buscaban promover” (DINIECE, pág. 8).
El objeto de evaluación de un programa está relacionado con un conjunto de propósitos en la consecución de mejoras de distintos
factores que hacen a un funcionamiento insatisfactorio de la educación y sus instituciones. Como el programa alude cierto nivel de
organización, la evaluación también implica las acciones que se orientan a objetivos definidos conforme un determinado diagnós-
tico de una situación o problema.
Ahora bien, a lo largo de su ciclo de vida, los programas no se mantienen en “estado puro”; ya que cuando se ponen en marcha, se
relacionan con otros programas, o con otras formas de organización. Depende de las características que asumen los procesos de
gestión, las condiciones del contexto y las capacidades estatales” (DINIECE, pág. 8).
Como venimos analizando, la ley se desliza en una política pública y el desafío es que conmueva los imaginarios instituidos, impac-
tando en los modos de simbolizar la acción. En relación a la LEN, y más específicamente el programa PNES se condensan signifi-
caciones como igualdad de oportunidades, posibilidades, valores éticos, democráticos, participación, derechos humanos, identidad,
diversidad, inclusión, articulación con la comunidad, solidaridad, otorgando otro marco de sentido a la práctica educativa. El PNES
incorpora en esta línea una perspectiva novedosa en la práctica educativa, e inaugura un espacio social y simbólico. Pero, ¿Qué
líneas de acción se despliegan para tal objetivo? ¿De qué manera re configura las prácticas habituales de los actores del sistema?
¿Cómo se regula esa práctica?
Respecto a esto los actores entrevistados nos comentan que no existen evaluaciones externas, más que un informe en el que se les
pide relatan lo trabajado en el marco de las acciones y participaciones con otras instituciones de la comunidad. Del mismo modo
tampoco una evaluación al interior de la escuela del proyecto presentado, su implementación o de la actuación de los participantes
del programa.
Como instancia de evaluación, ubicamos por un lado el impacto que en los propios actores se produce al reconocerse con motiva-
ciones e intereses en juego a la hora de acercarse y participar en el programa, y por otro lado, los efectos que pueden llegar a ver
en ellos mismos en sus trayectorias y prácticas educativas. La docente sobre esto dice
Uno de los efectos más impresionantes es la participación, y hasta incluso algunos se quedan enganchados trabajando
por su cuenta. La interacción entre ellos, los modos que encuentran para ponerse de acuerdo con alumnos de otros cursos
o turnos, pensar las actividades, les gusta hacerlo, ven otras realidades diferentes a las suyas...me parece que mejora el
presentismo
10
.
En relación a los efectos el director refiere
En principio se les ofrece un espacio de participación que a lo mejor no lo tienen en otro lugar...y de intervención, porque
ellos asumen un compromiso, deciden qué hacer con orientación de la docente, tienen que comunicarse entre pares...se
enganchan. Las actividades del proyecto...dirigidas a problemas de la comunidad que ellos mismos definen y eso es otro
tipo de aprendizaje, se requieren otros recursos de aprendizaje y de formación ciudadana. Tratamos de que entiendan esto
y que se trata de buscar la calidad en el trabajo que realicen y no tanto la cantidad que es otra manera de pensar el trabajo
solidario, ¿no?
11
.
Al entrevistar al alumno, él comenta: “me gusta que se hagan cosas en la escuela, ser solidario, ayudar a la gente, darle tu volun-
tad”, aunque no vincula esa acción a la profesora que los acompaña como parte del Programa. Lo que nos hace pensar nuevamente
en la reproducción burocrática como modo de implementación del Programa en la escuela.
10
Entrevista a docente coordinadora del Proyecto Institucional, realizada en San Vicente, Bs. As. en 2014
11
Entrevista a director de la escuela, realizada en San Vicente, Bs. As. en 2014
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7. Conclusiones y aperturas
A partir de este trabajo nos preguntamos si la cultura burocrática que imprime las prácticas en la institución educativa, no ha per-
mitido generar espacios de discusión genuinos sobre las propias prácticas pedagógicas.
La existencia del Programa Nacional Escuelas Solidarias podría favorecer a generar espacios de apertura con la comunidad, a su
vez que favorecer al análisis y revisión de las prácticas pedagógicas dentro de la escuela.
En su proceso de implementación podemos observar que es débil la presencia del Programa y muy escasa la información y la
participación de actores en el mismo. No obstante la participación en actividades comentadas por los entrevistados desde sus
diferentes roles, el armado del proyecto, la búsqueda de los vínculos interinstitucionales, la planificación de las actividades, es una
tarea sumamente motivante. Si bien novedosa por su diferencia con las prácticas más instituidas dentro de la escuela, aún no se
encuadra dentro de un programa pensado en, desde y para la escuela misma.
La interinstitucionalidad es un elemento destacado entre los objetivos del programa trabajado aquí. Los objetivos pedagógicos
son difíciles de lograr desde una centralidad poco consistente. No vemos mecanismos concretos de articulación, por lo que queda
reducido el programa a una función de financiamiento económico endeble. Dependerá de las capacidades de gestión de cada actor
institucional, la concreción de la política educativa concreta, reproduciendo sentidos de autonomía propios de la lógica reformista.
La pretensión de universalización de esta política, puede ser entendida como una manera de subsanar esta fragmentación. Pero,
¿cómo institucionalizarla? teniendo en cuenta la dinámica y la complejidad que conlleva la implementación de una política.
La autonomía institucional, planteada como transformación de los modos de gestión burocráticos y las lógicas neo centralistas ge-
neran una constante tensión. No entendemos esa tensión en términos de imposibilidad, sino como la que permitiría un proceso de
transformación de las prácticas pedagógicas, en tanto se visibilicen, se reflexione sobre ellas y construyan, los actores instituciona-
les, su propio proyecto pedagógico a partir del marco que el programa propone. Creemos que esto podría generar nuevas tensiones
y conflictos marcando una dinámica propia a la autonomía institucional, ya con las voces de cada vez más actores.
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Aires: Prometeo.
Fecha de recepción: 14/09/2016
Fecha de aprobación: 4/4/2017
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Revista Latinoamericana de Políticas
y Administración de la Educación
Reflexiones en torno a la arquitectura del aula universitaria:
dimensión didáctica, fenomenología y disolución de los límites
espacio-temporales en la optimización de comunidades de
aprendizaje
Reflections on the architecture of the university classroom: educational dimension,
phenomenology and spatial&temporal limits dissolution in the crystallization of
communities of learning
CAMPOS CALVO SOTELO, Pablo
1
Resumen
La formación humana, canalizada a través de procesos de enseñanza-aprendizaje, es una experiencia necesariamente espacial;
esta convicción constituye el fundamento teórico primordial sobre el que se sustenta el presente texto. A partir de tal evidencia,
constatada a través de toda lectura histórica de la Universidad en tanto que realidad arquitectónica, se analizan determinadas
características inherentes al concepto de “aula didáctica”, asumida como célula básica donde se concentra con mayor intensidad
dicha acción formativa. Se procede a estudiar tres propiedades esenciales de la misma: por un lado, la dimensión didáctica intrín-
seca; por otro, su perfil fenomenológico, incluyendo cuestiones relativas a la percepción psicológica y las respuestas de los usuarios
a su configuración espacial interna, así como reflexiones relativas a la poética espacial; en tercer término, se aborda la disolución
de los límites físicos y temporales del aula, como factor que ayuda a que cristalicen las comunidades de aprendizaje, en tanto que
muestra a pequeña escala de la sociedad que conforma el entorno sociocultural dentro del cual realiza su trascendental actividad
formativa. Con todo ello, se quiere incidir en la necesidad de concebir de cara al futuro formatos arquitectónicos en clave de “aula
didáctica” que respondan desde la innovación a las modalidades contemporáneas de Enseñanza-Aprendizaje, enriqueciendo tanto
la motivación de cara a formación que han de protagonizar sus usuarios, como su trascendental proyección social.
Palabras clave: Arquitectura/ Educación/ Universidad/ aula/ innovación/ campus didáctico
Abstract
Human formation, channelized through teaching & learning processes, is a necessary spatial experience; this conviction constitutes
the essential theoretical foundation which supports the present text. From such evidence, valuated through an historical reading of
Universities as architectural realities, some characteristics inherent to the concept of “educational classroom” are analyzed, assu-
ming it as a basic cell where such formation activity is concentrated with high intensity. Three of its features will be studied: on one
hand, its educational intrinsic dimension; besides, its phenomenological profile, including issues related to psychological perception
and the responses of users to its spatial internal configuration; finally, the dissolution of the physical and temporary limits of the
classroom is analyzed, as a factor that helps the crystallization of communities of learning, acting as a minor scale testimony of the
society which builds the social&cultural environment where the classroom develops its transcendental formation role. With all these
topics in mind, the purpose of the text is to remark for the future the need of conceiving classroom formats based on the concept of
“educational classroom”, which respond from innovation to the contemporary modalities of teaching&learning, enriching both the
motivation of its users towards formation and its transcendental social projection.
Keywords: Architecture/ Education/ University/ classroom/ innovation/ educational campus
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Universidad CEU San Pablo/ utoplan@telefonica.net
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1. Planteamiento, antecedentes y fundamentación teórica
1.1. Planteamiento: necesidad de una Arquitectura intencionada para optimizar el aula universitaria
La Educación, un hecho espacial en la comunidad de aprendizaje. El proceso formativo para el ser humano es un hecho que, ade-
cuadamente asimilado, debe estar dotado de una naturaleza espacial. La educación superior ha de asumirse necesariamente como
un hecho de carácter presencial, que necesita de los marcos edificados para albergar el contacto humano:
La educación tiene una dimensión espacial; que la formación de las personas, como misión de la Universidad, precisa de un
entorno construido que ha de poner de manifiesto sus virtudes socializadoras e integradoras (Abril, 2010, p.9)
Este rasgo espacial se acompaña de otros tres, pertenecientes a otras esferas de la condición humana: afectividad, colectividad y
sostenibilidad.
Sobre el afecto. No cabe entender la educación integral de la persona (misión última de la Universidad) sin una vinculación afectiva
entre los principales actores intervinientes (profesorado y alumnado). Esta cualidad alcanza su grado superlativo en la Universidad,
pero no se circunscribe únicamente a ella; como apunta Fernando Alberca, al remitirse al mundo de la infancia y la adolescencia:
“Todo aprendizaje en el niño o adolescente tiene un origen afectivo” (Alberca, 2011, p.118).
Sobre el sentido didáctico de lo colectivo. Los avances cognitivos de un grupo son de mayor intensidad que los alcanzables como
suma de los individuales. Este valor añadido “didáctico” está estrechamente ligado a la noción de comunidad de aprendizaje, que
se remite necesariamente al contexto social, que las Universidades suelen encontrar en las anexas ciudades. Debe insistirse en la
importancia de la Arquitectura, como subraya la profesora Romañá, quien resalta que los espacios son relevantes en materia edu-
cativa, cristalizando una “trama” enriquecedora (Romañá, 2004). Añade el arquitecto neoyorquino Peter Lippman: “el aprendizaje
se produce en relación tanto con el entorno social como con el físico” (Lippman, 2010, p. 9).
Sobre lo sostenido del aprendizaje. El hecho formativo posee una vocación de continuidad a lo largo de toda la vida (cuestión refor-
zada por las políticas del Espacio Europeo de Educación Superior, y las dinámicas del denominado “Aprendizaje a lo Largo de Toda
la Vida”), lo que incide en su sostenibilidad.
Sumando esta tétrada de cualidades, cabe asumir que los alumnos progresan más si su adquisición de conocimientos está re-
vestida de una cierta afectividad, se realiza colectivamente, se prolonga en el tiempo y –sobre todo- ocurre en un marco físico. La
Arquitectura, pues, interviene intencionadamente en forma de actriz asociada a toda actividad formativa cimentada en la dimensión
humana.
1.2. Antecedentes: breve aproximación histórica al aula universitaria
Mucho se ha investigado en relación a la composición arquitectónica de las aulas. No es objeto del presente texto efectuar un re-
corrido exhaustivo sobre la memoria de las aulas en la Educación Superior, pero sí procede citar que la evolución reciente ha sido
abordada de modo atractivo por diversos autores (Blázquez, 1993; Doménech, & Viñas, 2007; Olivos, 2010).
En clave retrospectiva, cabe resumir que la modalidad de enseñanza más frecuente desde el origen medieval de la institución ha
sido (y sigue siendo) la clase teórica. Dentro de este formato tradicional, caracterizado por una considerable rigidez espacio-tem-
poral y una forma rectangular en planta, el profesor (como foco de atención), se posicionaba en un extremo del aula (muchas veces
ocupado por una plataforma elevada), facilitándose la visión de los estudiantes. Éstos, presentes bajo un perfil funcional pasivo, se
disponían empleando piezas de mobiliario paralelas al foco de atención.
La tipología arquitectónica de estos espacios formativos históricos alteró poco su composición arquitectónica hasta aproximada-
mente las últimas décadas del siglo XIX. Sus límites espaciales, sumados a los temporales, han marcado su evolución sin llamativas
variaciones. Podría juzgarse que fue a mediados del siglo XX cuando el aula comenzó a experimentar cambios, incrementándose el
número de formatos tipológicos. A partir de los años 50, la masificación universitaria supuso que las aulas resultasen insuficientes
en su capacidad, y excesivamente rígidas en su composición y funcionalidad.
En las siguientes décadas, los edificios de nueva construcción aumentaron el número y variedad tipológica de aulas, con nuevos
formatos destinados tanto a las clases teóricas como a las prácticas; seminarios, salón de actos, salas de estudio, ámbitos de la
biblioteca, aulas-taller, o laboratorios, entre otros. En las construcciones ya existentes, se efectuó igualmente una colonización
de espacios alternativos, no ideados originalmente como tales. La implementación de estrategias pedagógicas diferentes implicó
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recurrir a un variado catálogo de soluciones áulicas, localizadas tanto dentro como fuera del edificio. En la activación de lugares
tradicionalmente inertes en lo formativo resultó clave la incorporación de las TIC´s.
A escala internacional, las Universidades se encuentran hoy inmersas en un cambio de paradigma, donde el aprendizaje debe
estar centrado en el estudiante; ello abre la puerta a un horizonte de innovación pedagógico y arquitectónico. En tal coyuntura, es
pertinente proponer el concepto de “aula didáctica”.
1.3. Fundamentación teórica: la dimensión humana de la Arquitectura de del aula universitaria para la comunidad
de aprendizaje
El aprendizaje universitario alcanza su máxima intensidad en el aula, por razones socioculturales y organizativas. Es importante
interiorizarla como “lugar de aprendizaje”, donde el alumno genere un beneficioso sentimiento de pertenencia. En sentido opuesto
se hallarían los denominados “espacios inertes”, incapaces de albergar relaciones formativas; autores como Etienne Wenger argu-
mentan que los ámbitos donde ocurren transacciones entre individuos estimulan el aprendizaje social y la práctica asociada (Wen-
ger, 1998). Sirva como ilustración el caso de los pequeños remansos del Infinite Corridor del Massachusetts Institute of Technology.
Su oficina de planificación evaluó con los años que un pequeño ámbito donde existía un banco había servido como eficacísimo
escenario para el aprendizaje social, al producirse conversaciones espontáneas entre docentes y discentes de distintas Escuelas;
en suma, el roce casual entre áreas de conocimiento fomentaba el progreso.
Imagen 1. Recodo del Infinite Corridor
(MIT, Cambridge, EE.UU., 1916)
La innovación en el aula universitaria actual debe nutrirse del concepto de “lugar de aprendizaje” en vez de “espacio de apren-
dizaje” (la OECD, mediante su publicación PEB-Exchange, dedicó notables esfuerzos a esta distinción, a través de los Congresos
internacionales “Higher Education: Spaces and Places”). Para alcanzar toda su potencia formativa, el ser humano debe activar
conexiones emocionales con el entorno físico, e identificarse con el mismo para construir un “lugar”: “El espacio se proyecta, se
mira o se imagina, pero el lugar se construye” (Viñao, 2004).
Metodología de análisis e interpretación del tema. Una vez expuesto el planteamiento, los antecedentes y la fundamentación teórica
en el presente texto, se procede a desarrollar un corpus teórico específico centrado en las propiedades-clave de cara a la optimiza-
ción del aula universitaria y su proyección en la cristalización de la comunidad de aprendizaje. Este estudio se acompañará, a modo
de ilustración, de casos ejemplares, extraídos del panorama internacional. Así, podrán anotarse experiencias innovadoras recientes,
que se han evaluado positivamente dentro de las correspondientes Universidades.
2. Análisis de las propiedades-clave para la optimización del aula universitaria
2.1 La dimensión “didáctica” del aula universitaria
El núcleo del presente epígrafe es el concepto de “Campus Didáctico”. Formulado en 2005 con el diseño del recinto de Villamayor
(Universidad de Salamanca), se postula como herramienta teórico-práctica para impulsar procesos de transformación cualitativa
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de recintos universitarios. En la 2ª tesis Doctoral de quien suscribe se establecieron las siguientes cualidades que debe incorporar
cualquier recinto dedicado a la Educación Superior, para alcanzar su condición de “Campus Didáctico”:
1.-Fundamentación en la utopía
2.-Génesis y evolución de una acción planificadora integral
3.-Cristalización de una comunidad vivencial de aprendizaje e investigación
4.-Configuración global unitaria, compatible con la diversidad individual
5.-Consecución de una dimensión estética de orden urbanístico-arquitectónico
6.-Incorporación de ámbitos de escala humana
7.-Presencia activa y múltiple de la naturaleza
8.- Integración y promoción del arte
9.-Proyección de rasgos simbólicos
10.-Apertura al entorno y accesibilidad al aprendizaje
11.-Armonización formal y conceptual con el lugar preexistente
12.-Aplicación de criterios y estrategias relativas a la sostenibilidad
13.-Consideración de la memoria tipológica en clave de interpretación
14.-Recualificación patrimonial y funcional
15.-Impulso del desarrollo e innovación inducidos
16.-Compromiso con el vanguardismo urbanístico-arquitectónico
17.-Optimización de las sinergias entre Universidad y ciudad
18.-Activación de espacios para la incorporación de modalidades innovadoras de Enseñanza/Aprendizaje
En lo que atañe a sus ámbitos de aplicación, el “campus didáctico” podrá abarcar las 4 escalas prioritarias: la relación Universidad/
Ciudad, el recinto, el edificio y el aula. Por ello, los 18 principios atesoran matices que son aplicables a la escala de célula docente,
que adquiriría el rango de “aula didáctica”.
Debe puntualizarse que la dimensión “didáctica” está intrínsecamente ligada a la Arquitectura, y muy especialmente a la universi-
taria. Así lo formula Purini, al ilustrar su discurso con la Universidad de Virginia:
El sistema de las casas de profesores y de estudiantes en la Universidad de Virginia de Jefferson, constituye, por ejemplo,
la metáfora de una relación ideal, por lo que respecta a la pedagogía, basada en dos autoridades concordes: la de la expe-
riencia de la edad madura y la que se construye a través de una confrontación entre la experiencia misma y las razones de
la juventud. El césped, en cuyos márgenes se enfrentan los pabellones, representa una especie de espacio neutral, acabado
en la parte alta por la Rotonda y abierto en su extremo opuesto hacia las colinas. (Purini, 1984, p.164)
Imagen 2. Academical Village
(Thomas Jefferson, Henry La-
trobe, Universidad de Virginia,
EE.UU., 1819)
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La misión formativa que deben poseer los espacios construidos per se, pasa asimismo por considerar a la Arquitectura como una
“forma tácita de enseñanza”, como defendían reconocidos pedagogos (Laeng, 1977).
El “aula didáctica” promueve una creativa sinergia entre docencia y Arquitectura, educando per se, y actuando como “libro de texto tridi-
mensional” (Kong, Yaacob, y Ariffin, 2015). El soporte arquitectónico se torna trascendente: “se hace lugar y educa” (Romañá, 2004, p.207).
En función de todo lo expuesto, se reafirma que el futuro de la Universidad, en clave de innovación, debe recurrir al concurso forma-
tivo que aporten sus ámbitos edificados, entre los que destaca el “aula didáctica”. Y la riqueza inherente a tal virtud guarda cierta
relación con otras dimensiones del aula, como la fenomenológico-perceptiva y la poética, tal y como se va a exponer seguidamente.
2.2. Aproximaciones fenomenológicas al “aula didáctica”
Sobre la experimentación del espacio arquitectónico. Al habitar el “Aula Didáctica”, el alumno se involucra en su experimentación
perceptiva, entendida como proceso inicial del ciclo psíquico. Pero interesa más la percepción psicológica, en la que se centran las
consideraciones siguientes.
Es pertinente recordar al profesor Arnheim, quien manifestaba que ningún objeto tridimensional puede percibirse completamente
por visiones aisladas, y que el cerebro las agrupa sintéticamente (Arnheim, 1978). Pero el hecho perceptivo va más allá, afectando
a la participación de la mente, e influyendo en el ánimo. Es frecuente describir lugares como “fríos”, “acogedores”, u otros califica-
tivos que hablan de un “sexto sentido”.
Establecidas unas mínimas bases conceptuales sobre las percepciones del hecho arquitectónico, procede analizar los ámbitos
áulicos, pues influyen en la intensidad de los estímulos que reciba el alumno.
Sobre la percepción psicológica en el “aula didáctica”. Al tema de la percepción psicológico-afectiva en aulas se han dedicado sólo
escasas investigaciones, casi todas publicadas a partir de 1969 en Environment y Behavior (EAB). Uno de los autores más reseñados
es David Canter, quien subrayó la diversidad de aspectos intervinientes (Canter, 1978). Los estudios sopesaron diferentes factores:
estética (la respuesta de los sujetos variaba desde los adjetivos de “aburrida” hasta “impresionante”); ornamentación (de “alegre”
a “triste”); confort (de “amistoso y “confortable” a “hostil”); organización (de “eficiente y coordinado”, a “desordenado y caótico”);
espacio (de “amplio” a “insuficiente”); o potencia (de “basto” a “leve o ligero”). Cabe asimismo citar a M.A. Gilmartín, quien ha
insistido en los isomorfismos, es decir, en la relación formal entre la modalidad docente y el aspecto del aula (Gilmartín, 2000).
Se valoraron asimismo variables ambientales, como forma, densidad de ocupación, temperatura, iluminación, movimiento y sonido
ambiental. A continuación, se sintetizan algunos resultados sobre la percepción psicológica del aula.
Percepción psicológica y forma espacial en el aula. Deben recordarse las connotaciones afectivas de las formas básicas: el cuadra-
do (estabilidad y fuerza consciente), el círculo (movimiento y continuidad), y el triángulo (inestabilidad y agresividad).
La forma rectangular del aula fomenta más la pasividad de los alumnos y el protagonismo del profesor, en tanto que una solución
centrada (cuadrada o circular) promueve más la participación grupal. Las distribuciones internas orientan la dirección visual, el uso,
y las jerarquías de liderazgo, transmitiéndose que quien se sitúe en el extremo del eje principal, dispondrá de la palabra y ejercerá
la autoridad.
A continuación, se grafía una sencilla categorización de las morfologías de los límites de aula, incorporándose también una re-
presentación esquemática de las tradicionales agrupaciones de mobiliario en el interior del modelo más frecuente, el rectangular.
Imagen 3. Tipologías de límites áulicos y
agrupaciones de mobiliario (elaboración
del autor)
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Percepción psicológica y disposición del mobiliario. Para potenciar la alternancia de modalidades de enseñanza-aprendizaje dentro
de un “aula didáctica” (principio 18 del concepto de “campus didáctico”), resultan imprescindibles dos requisitos de flexibilidad: la
sección arquitectónica horizontal, y la desplazabilidad del mobiliario (Visedo, 2010).
El impacto perceptivo generado en el alumno por la disposición del mobiliario depende parcialmente de la forma del aula. En semi-
narios pequeños, el alumno situado frontalmente y cerca del profesor tiende a comunicar menos que si está sentado diagonalmen-
te. Sommer apunta como caso singular la colocación en círculo junto al discente (Sommer, 1974). Cuando la separación es pequeña,
la “barrera” que supone una mesa aporta seguridad al alumno, actuando como factor de disuasión. Una cierta separación, sumada
a una orientación preferentemente no frontal, permite que el estudiante deje escapar la mirada cuando lo precise.
En aulas grandes, el recurso que posee el alumno para aproximarse al profesor es sentarse en filas delanteras. La disposición de
asientos en semicírculo o en herradura logra que se reduzca la “desconexión” entre los actores del aprendizaje. La subrayada fle-
xibilidad, rasgo exigible a todo espacio docente, permite alterar fácilmente la disposición geométrica de dichos actores; así ocurría
en el aula principal del edificio central de la Universidad de Niš.
Imagen 4. Aula principal edificio Rec-
torado (Universidad de Niš, Serbia,
1887)
Los experimentos de Sommer aclararon que las aulas históricas con filas paralelas de pupitres fijos ante un estrado fomentaban
la pasividad y la insatisfacción; por contra, el alumno prefería mobiliario flexible, dispuesto en círculo o en herradura, ya que pro-
piciaba su participación.
Percepción psicológica, tamaño y densidad de ocupación. En cuanto a la densidad de ocupación por m2, cabe observar que los
valores extremos generan consecuencias perceptivo-psicológicas. Cuando el tamaño áulico es excesivo, acarrea una menor partici-
pación del estudiante (Berk y Goebel, 1987); opuestamente, las aulas acogedoras incrementan la participación. En el caso de aulas
pequeñas y elevada densidad, las consecuencias negativas son directas. Los estudios oftalmológicos probaron que la continuada
convergencia de los ojos sobre un objeto situado a menos de 1,25 m produce cansancio en músculos y nervio óptico, por lo que se
aconseja que el alumno disfrute de un desahogo visual suficiente. En un plano más afectivo, algunos estudios (Hall, 1973 y Davis,
1981) han estimado que dos personas, situadas a menos de 25 cm unas de otra pueden amarse o pelearse, pero que cualquier otra
respuesta resulta improbable….
Percepción psicológica, iluminación y color. La luz es necesaria para la percepción del espacio: al proyectar, un arquitecto no puede
controlar la iluminación natural (el movimiento del sol), pero sí puede hacer que su diseño rentabilice las oportunidades. En am-
bientes interiores, se pueden combinar los efectos de la luz diurna y la iluminación artificial. Ello genera variados efectos en materia
perceptivo-psicológica, como estudió el arquitecto danés Rasmussen (Rasmussen, 1974). Como muestra de resolución sugerente,
sirva el inteligente equilibrio entre luz natural y artificial que planteó Alvar Aalto en su paradigmática Aula Magna en Otaniemi.
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Imagen 5: Aula Magna edificio cen-
tral (TKK-Universidad Aalto, Finlandia,
1964)
Los valores objetivos de iluminación ya fueron establecidos por Neufert (Neufert, 2011); los psicólogos se han ocupado de los
subjetivos. Boyce (en Canter, 1978) estudia la “luminancia”, valorando que ejerce una influencia directa sobre el aprendizaje: si
es excesivamente elevada, causa un decremento de la agudeza visual, perjudicando tareas como el dibujo o la escritura; por el
contrario, la luminancia baja dificulta la concentración.
Respecto al color, debe matizarse que el espacio arquitectónico está esencialmente determinado por la forma, si bien la textura, la
luz y el color sirven para subrayar su carácter y aclarar las subdivisiones (Rasmussen, 1974). La combinación de gamas cromáticas
que produzcan respuestas agradables es un tema habitualmente tratado por arquitectos (Quaroni, 1980), existiendo autores que
han abordado ejemplarmente su componente psicológica (Heller, 2008).
En suma, es aconsejable extraer el mayor partido posible tanto de la luz (diurna o artificial) y el color, como instrumentos de opti-
mización del espacio en el “aula didáctica”.
Percepción psicológica, movimiento y sonido ambiental. En cuanto al sonido, las aulas abiertas y equilibradas en su disposición
(cuadradas y circulares), frente a las marcadamente jerárquicas, fomentan la iniciativa personal y el trabajo en grupo, si bien el
incremento de la interacción produce a su vez un aumento del nivel acústico de las conversaciones; ello debe valorarse cuando en
el interior del aula se programen actividades que exijan mucha concentración (Ahrentzen y Evans, 1984). En lo que atañe al per-
juicio causado por el ruido exterior, la praxis indica que, a partir de determinada intensidad, se incrementa el grado de distracción
(Fernández y Menéndez, 1996).
2.3. Sobre forma, dimensión poético-espacial y límite en el Aula Didáctica”.
Al efectuar una reflexión global sobre el aula universitaria como entidad arquitectónica con una potencialidad “didáctica” ante un
horizonte de innovación en las comunidades de aprendizaje (cual es el objetivo del presente texto), es necesario incluir una reflexión
sobre su límite, en clave de factor decisivo para entender la extensión de los espacios de aprendizaje, en su salida al encuentro
con dicha comunidad.
Los elementos compositivos que definen la forma del aula son los planos, horizontales y verticales que, trascendiendo su mera en-
tidad geométrica, pueden atesorar dos importantes cualidades: la dimensión poético-espacial y la naturaleza del límite para el aula.
a) Sobre los planos y su dimensión poético-espacial. Algunas acepciones del plano establecen inspiradoras referencias
metafóricas; como señalan Cabanellas y Eslava:
Nuestra transformación de un ámbito demuestra nuestra propia postura ante el entorno y lo hace desde la reciprocidad que
supone que las estructuras de ese espacio permitan un trasvase con las del ser que lo habita, trasvase que dé lugar a una
fábrica de metáforas sobre nuestra experiencia vivida en fusión con ese ámbito. (Cabanellas y Eslava, 2005, p. 34).
Basadas en esta cualidad poético-espacial, pueden establecerse referencias metafóricas que enriquezcan la lectura del aula.
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El plano horizontal en el “aula didáctica”. El plano horizontal interviene mediante dos formatos esenciales: el superior (techo) y el
inferior (suelo), comportándose como límites físicos. El superior, como cara interna de la cubierta, ejerce de techo en el aula; se
presenta como una superficie bidimensional, que se eleva sobre el plano inferior a una altura que oscila entre los 3,00 y los 5,00
metros. Este plano inferior construye el escenario vivencial, donde se deposita el mobiliario, y sus consecuentes connotaciones
organizativas.
El techo y el cielo. Se puede asignar al techo una faceta poética: puede representar el cielo, sustituyendo simbólicamente a la bóve-
da celeste. Bajo un prisma figurativo, los vínculos formales que comparten cielo y techo han sido un motivo que ha inspirado múl-
tiples visiones. Alguna ha sugerido que su morfología cóncava se asocia con la idea de protección del espacio interior: “Un interior
revela su carácter típico con mayor claridad cuando sus paredes o techos, o ambos, tienen forma cóncava.” (Arnheim, 1978, p.77).
Los materiales y cromatismos pueden subrayar efectos poéticos. Ha de cuidarse en todo caso el tipo e intensidad de la paleta
cromática, ya que los tonos oscuros se perciben psicológicamente como de mayor peso visual, mientras que los claros transmiten
sensación de ligereza. Paralelamente, la altura libre será un factor a considerar, por su influencia en la sensación de que el ámbito
sea más o menos acogedor; normalmente, la reducción de la misma genera sensación de acogimiento (Hildebrand, 1991).
El tratamiento formal y texturial que reflejan determinados espacios docentes del edificio del Minnaert, resultan muy expresivos
respecto a la singularidad del techo, y sus parangones metafóricos con la bóveda celeste.
Imagen 6. Edificio Minnaert (Neutelings Riedijk Architects,
Universidad de Utrecht, Holanda, 1997)
El suelo y la tierra. Las referencias metafóricas son válidas para emplearse en la interpretación poética del plano inferior, relacio-
nando suelo y tierra. El propio forjado que se pisa al caminar constituye una suerte de “reproducción” del terreno, una superficie
artificial que soporta el dominio habitable. El suelo de un aula es el resultado de una “réplica” del firme original que yace bajo él.
Así, el espacio interior, cuyas raíces se hunden en lo terrenal, sirve como pretexto para brillantes visiones poéticas, como la que
recogía Bachelard al referirse a un texto de Anne Balif sobre el modo en que los niños entienden la casa: “Pedir al niño que dibuje
una casa, es pedirle que revele el sueño más profundo donde quiere albergar su felicidad; si es dichoso, sabrá encontrar la casa
cerrada y protegida, la casa sólida y profundamente enraizada”. (Bachelard, 1993, p. 105)
La interpretación metafórica “suelo-tierra” del plano horizontal inferior puede ser útil como recurso proyectual para diseñar el “aula
didáctica”, mediante el empleo de materiales que evoquen las características físicas del terreno, en aras de una percepción psico-
lógica que transmita sensación de estabilidad.
El plano vertical en el “aula didáctica”. Puede considerarse que el espacio donde se desenvuelve el ser humano es de corte tridi-
mensional, pero está polarizado, ya que la directriz vertical ejerce un peso vivencial más importante que el de las infinitas horizon-
tales. Tal eje, como sistema de referencia cielo-tierra, representa la fuerza de la gravedad. Dentro del aula, los planos verticales
actúan como límites perimetrales, siendo los encargados de conducir los dominios visuales. El plano horizontal es el escenario de
la acción, mientras que los planos verticales representan el mundo de la visión: “El espacio se percibe con los pies y se elabora
conceptualmente con la cabeza” (Caivano, 1989, p. 17).
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Los cuatro paramentos verticales del aula (presuponiendo una configuración en planta rectangular) se encuentran ortogonalmente
con los planos horizontales (techo y suelo); en su seno se alojan los elementos de apertura al exterior (básicamente, puertas y ven-
tanas). Ahora bien, el plano vertical es asimismo susceptible de efectuar sobre él interpretaciones de naturaleza poético-espacial.
En el aula, la verticalidad (expresada por los paramentos laterales) expresa los límites vivenciales. Como instrumentos compositivos
a tal fin, los planos verticales se ensamblan para generar lugares de elevada carga psicológico-vivencial, cual es el caso del rincón,
sobre el que luego se volverá.
Imagen 7. esquema de com-
posición de planos y génesis
del rincón (elaboración del
autor)
Conviene sugerir que, a la hora de proyectar el espacio del “aula didáctica”, se habrá de acometer un intencionado diseño de di-
chos paramentos verticales, resolviendo aspectos como su altura, textura y color, y teniendo siempre en cuanta que el objetivo es
establecer conexiones adecuadas perceptivo-psicológicas positivas.
b) Sobre los encuentros entre plano horizontal y plano vertical
La intersección de dos planos verticales puede producir un rincón (geometría cóncava) o una esquina (geometría convexa): dos
lugares geométricos donde se intensifica el sentido de pertenencia.
La esquina. Desde su naturaleza convexa, la esquina puede desempeñar un papel dinamizador de las relaciones vivenciales dentro
del aula. Para que se generen esquinas debe darse una situación de intersección de figuras básicas, como sucede en la prototípica
conformación en “L”. La esquina impulsa en torno a sí movimientos de traslación, pero también puede actuar como elemento se-
parador de sectores, a uno y otro lado de la misma. Este formato en “L”, cuyas virtudes han sido defendidas contemporáneamente
por algunos arquitectos (Lippman, 2010, pp. 93, 202), implica que se introduce una esquina dentro del aula. La esquina puede
estar definida, en efecto, por el ensamblaje de planos verticales, pero en ocasiones se hace de manera más sutil, siendo un soporte
vertical el encargado de organizar espacialmente ambientes diferenciados, como sucede en la Facultad de Bellas Artes de Cuenca.
Imagen 8. Aula con elemento de esquina-soporte vertical (Facultad
de Bellas Artes, Universidad de Castilla-La Mancha, Cuenca, 1992)
El rincón. Se trata de un lugar dotado de una potente carga vivencial, derivada de sus cualidades formales y fenomenológicas. Ya se
ha expresado que su composición es fruto del encuentro de planos; la forma resultante expresa tanto apertura como recogimiento,
lo que implica una singular dualidad fenomenológica.
Los rincones del aula pueden desempeñar una misión de identificación afectivo-cognitiva, al ser factible asignarles determinados
significados. En el rincón se puede construir un referente formal y de contenidos para el alumno, quien podrá asociarle temas es-
pecíficos: rincón de la naturaleza, rincón de la paz, rincón de la música, etc. (Fernández Piatek, 2009).
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El rincón del “aula didáctica” puede ser portador de un potente perfil poético, provocador de ensoñaciones: “Todo rincón de una
casa, todo rincón de un cuarto, todo espacio reducido donde nos gusta acurrucarnos, agazaparnos sobre nosotros mismos, es para
la imaginación una soledad, es decir, el germen de un cuarto, el germen de una casa”. (Bachelard, 1993, p. 171). El filósofo galo
lo califica como “geometría habitada” que, mediante la concavidad de su forma, acoge al alumno. Las tendencias recientes de
innovación arquitectónica idean soluciones singulares, en las que el rincón se construye a base de paramentos verticales que se
hallan a mitad de camino entre lo tectónico y lo mobiliario, como se ha hecho en el edificio BK-City.
Imagen 9. Aula con elemento de
rincón-mobiliario en edificio BK-City
(Universidad Tecnológica de Delft,
Holanda, 2008)
c) Sobre el límite en el aula universitaria.
Como elemento de gran riqueza conceptual y formal, el límite constituye un factor clave a la hora de estimular proyectos de inno-
vación en los espacios de aprendizaje. La disolución espacio-temporal del mismo abre las puertas a la enajenación de la actividad
docente respecto a la rigidez del aula tradicional, propiciando que dicha acción formativa salga al encuentro con la sociedad, y
refuerce así la construcción de verdaderas comunidades de aprendizaje.
Transparencia, proyección externa y disolución de límites espaciales. La transparencia en los planos verticales del aula puede
materializarse mediante elementos puntuales (huecos, ventanas, puertas) o bien mediante paramentos globales. Unos y otros sa-
tisfacen una primera función: aportar luz al interior.
Las recientes pautas de innovación en materia arquitectónico-educativa recurren a las paredes transparentes, e incluso a la com-
pleta eliminación de las mismas. El empleo de planos visualmente permeables puede conseguir beneficios como que la actividad
formativa se vea desde fuera, contribuyendo asimismo a crear la sensación interna de “no ocultamiento”. De este modo, la proyec-
ción visual (centrífuga y centrípeta) de cuanto acontece dentro del “Aula Didáctica” fomenta la apertura física y conceptual, y una
mayor interacción entre los miembros de la comunidad, a escala de edificio y de recinto. Son ya innumerables los casos en que
se apuesta por la transparencia visual, como antesala de la disolución física del límite. Algunas aulas del complejo Taguspark del
IST-Universidad de Lisboa ejemplares en ese sentido.
Imagen 10: Complejo Taguspark (IST-
Universidad de Lisboa, Portugal, 2009)
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Ello entronca con la ya reconocida caducidad del aula aislada como único espacio de aprendizaje. Las tendencias más creativas
abren la puerta a la interacción con otros dominios, traspasando la rigidez del límite áulico, y activado el umbral como elemento de
conexión espacial. Herman Hertzberger, cuyos proyectos llevan el sello del vanguardismo educativo-arquitectónico, exponía que el
umbral: “proporciona la llave de la transición y conexión entre áreas con diferentes demandas, como un espacio que en sí mismo
constituye, esencialmente, la condición espacial de reunión y diálogo entre áreas de diferente orden” (Hertzberger, 2005, p.32).
El umbral, asociable a la puerta, define un territorio de tan ambigua determinación como de sugerente simbolismo, capaz de ofre-
cerse externamente con voluntad de atracción, así como de erigirse en registro espacial de dinámicas interiores. El umbral es un
concepto más próximo a la fenomenología que al dominio estricto de la Arquitectura: “El umbral señala y prepara el franqueo, en el
lugar de abertura del límite, y es objeto de un gran número de rituales materiales y simbólicos. Unos umbrales marcan la propiedad
y otros demarcan los lugares de mayor intimidad”. (Cátedra, 1990, p. 253)
Como ilustración puntual, sirva la solución formal y texturial adoptada en los umbrales de las aulas de la University of Economics
en Praga.
Imagen 11. Umbral de aula
(University of Economics, Praga,
Chequia, 2009)
Un efecto muy enriquecedor buscado en aulas semiabiertas es la denominada “inmersión casual”, donde estudiantes ajenos a la
dinámica interna, e incluso meros transeúntes, se pueden incorporar a la clase, asomándose tangencialmente a la experiencia do-
cente. Así, el “aula didáctica” se extiende para compartir socialmente la transmisión del conocimiento; esta práctica se ha activado
en la Universidad de Stanford, donde algunos espacios áulicos del edificio Wallenberg Hall abren su galería superior a visitantes
eventuales.
Imagen 12: Aula innovadora
Wallenberg Hall (Universidad de
Stanford, EE.UU., 2008)
Hoy, el histórico aislamiento áulico está siendo reemplazado por estrategias que disuelven la opacidad visual del aula, para abrirse
a las áreas adyacentes. Como testimonio de esta metamorfosis, si en el pasado los pasillos eran meros canales de recorrido, la
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innovación pedagógica inherente al “aula didáctica” lleva a entenderlos como “calles didácticas”, es decir, espacios sociales de
aprendizaje. El profesor Jamieson, sostenía que los pasillos deberían aportar oportunidades mediante las cuales se fomentase el
aprendizaje, de tal forma que el conocimiento trascendiera los límites áulicos (Jamieson, 2003).
Sobre la disolución de los límites temporales. El “aula didáctica” tiene vocación de disolución de los límites físicos, pero también de
los temporales; aun no siendo materia central del presente artículo, procede apuntar algo referente al tiempo. Disolver los contornos
arquitectónicos del aula ha de acompañarse con una paralela desintegración de los marcos temporales, de forma que el aprendizaje
invada las áreas y los momentos anteriormente “inertes”. Sirva como ilustración de la mutación en la idea global de “aprender” la
apuntada por Nair y Fielding: “Bajo el nuevo paradigma del aprendizaje, estamos frente a un modelo donde estudiantes diferentes
(de diversas edades) aprenden cosas diferentes, de personas diferentes, en lugares diferentes, de modos diferentes y en tiempos
diferentes” (Nair, & Fielding, 2005, p.19).
Sirvan tres testimonios recientes como avales puntuales de los beneficios de reformular los diversos límites del aula, como impulso
de innovación: Málaga, Girona y Barcelona.
Con escasos medios materiales, pero con decidida intencionalidad, la Universidad de Málaga acometió en 2014 la transformación
de un espacio exterior, antes inerte y marginal, para que albergara actividades formativas basadas en el aprendizaje social. El nuevo
“aula didáctica” consistiría en la recuperación de un ámbito residual situado entre la Escuela de Arquitectura y la Facultad de Bellas
Artes. Mediante un concurso entre estudiantes de ambas disciplinas, se adecuó un lugar de aprendizaje social, intercambio e inte-
racción entre áreas de conocimiento. La propuesta empleó un sistema tridimensional de palés de madera, que armaban pequeñas
estructuras espaciales de estancia y relación entre alumnos, sobre una superficie horizontal vibrada. Fraguó así un estimulante
ámbito alegórico de la interacción social que debe alimentar a la formación universitaria; un “aula didáctica” hecha por y para la
cristalización de una comunidad de aprendizaje multidisciplinar.
Imagen 13. Preexistencia y solución final del concurso
para el “Aula Didáctica” situada entre la Facultad de
Bellas Artes y la Escuela de Arquitectura (recinto de El
Ejido, Universidad de Málaga, 2014)
La Universitat Autónoma de Barcelona procedió en 2011 a transformar un conjunto de espacios interiores. Mediante una sencilla
reforma constructiva y la incorporación de algún mobiliario, se trataba de generar nuevos ámbitos docentes, antes marginales,
dentro de los pasillos y halls de la Facultad de Derecho.
Imagen 14. Espacios innovadores en la Facultad de
Derecho (recinto de Bellaterra, Universitat Autónoma de
Barcelona, 2011).