Catelli “Dos notas sobre La ciudad letrada…” Revista de estudios literarios latinoamericanos
Número 20 / Julio 2026 / pp. 9-16 9 ISSN 2422-5932
DOS NOTAS SOBRE
LA CIUDAD LETRADA-UN ENSAYO
DE ÁNGEL RAMA
TWO NOTES ON
THE LETTERED CITY—AN ESSAY
BY ÁNGEL RAMA
Nora Catelli
Universidad de Barcelona
Es Licenciada en Letras por la Universidad Nacional de Rosario y Doctora en Filología Hispánica por la
Universidad de Barcelona. Dicta clases de Historia del Libro y la Lectura, Teoría del Lenguaje Literario y
Literaturas Comparadas en la Universidad de Barcelona. Es miembro del Workshop del Archive Centre de Nueva
York. Entre sus publicaciones se destacan: El espacio autobiográfico (1991), Testimonios tangibles
(2001, premio Anagrama de ensayo), Teoría literaria y literatura comparada (2005), La era de la
intimidad (2007), Ensayos desde ultratumba (2007) y Estanterías ajenas (2025).
Contacto: ncatelli@gmail.com
ORCID: 0000-0001-9969-8004
DOI: 10.5281/zenodo.23601845
DOSSIER
Ángel Rama (1926-2026):
literatura, crítica y utopía
latinoamericana
Ángel Rama (1926-2026):
literatura, crítica y utopía latinoamericana
Catelli “Dos notas sobre La ciudad letrada…” Revista de estudios literarios latinoamericanos
Número 20 / Julio 2026 / pp. 9-16 10 ISSN 2422-5932
Fecha de envío: 14/05/26 Fecha de aceptación: 29/06/26
Ángel Rama
Ciudad letrada
Crítica
Intelectuales
América Latina
El presente trabajo sintetiza una serie de aproximaciones a la obra póstuma de Ángel Rama.
Retoma muchos de los diálogos continuos y sostenidos con Amparo Rama, Edgardo Dobry
y Adrián Gorelik durante el trabajo de preparación de la redición realizado en los últimos
cuatro años en el marco del archivo documental del gran intelectual y crítico literario y cultural
latinoamericano.
RESUMEN
PALABRAS CLAVE
Ángel Rama
Lettered City
Criticism
Intellectuals
Latin America
This work synthesizes a series of approaches to the posthumous work of Ángel Rama. It
draws upon the ongoing, sustained dialogues held with Amparo Rama, Edgardo Dobry, and
Adrián Gorelik while preparing the re-edition over the past four years, a process centered on
the documentary archive of this great Latin American intellectual and literary and cultural
critic.
ABSTRACT
KEYWORDS
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1. Un ensayo
1
Pueden resumirse las definiciones de grandes pensadores acerca de qué
es un ensayo en un rasgo que atrapa, creo, sus características: no tiene
principio ni fin. Es una conversación ya iniciada a la que cada uno se arroja y
que cada uno abandona sin clausurar nada. No necesita un “estado de la
cuestión” ni practica la exposición de conclusiones.
Esa conversación puede haberla iniciado, como intuición, el mismo
autor; o puede él haber recogido los discursos y el ánimo de la época para
debatirlo.
Ángel Rama resumió las dos posibilidades —tener una intuición
deslumbrante y, a la vez, sumarse a una conversación de su tiempo— en el
primer párrafo de La ciudad letrada:
Desde la remodelación de Tenochtitlan, luego de su destrucción por
Hernán Cortés en 1521, hasta la inauguración en 1960 del más fabuloso
sueño de urbe de que han sido capaces los americanos, la Brasilia de
Lucio Costa y Oscar Niemeyer, la ciudad latinoamericana ha venido
siendo básicamente un parto de la inteligencia, pues quedó inscripta en
un ciclo de la cultura universal en que la ciudad pasó a ser el sueño de
un orden y encontró, en las tierras del Nuevo Continente, el único sitio
propicio para encarnar. (Rama, 2024: 55)
“Desde la remodelación de Tenochitlan”: la precisión histórica es
explícita. No son las ciudades prehispánicas el objeto de Rama, sino, tout
court, la ciudad que es producto de la conquista, la que surge tras la destrucción
parcial o total de aquellas. Ese es el “parto de la inteligencia” que se inscribe
cronológicamente en un ciclo de la cultura universal. La propuesta, con
cambios y con oscilaciones semánticas e historiográficas en la definición del
objeto, se había ido gestando en los últimos cinco años de vida de Rama,
aunque venía de unos diez años antes: existe abundante documentación y
testimonios acerca de esta gestación, que ofreció Adrián Gorelik en el
prólogo a la edición que aquí uso de referencia.
1
Estas notas son el resultado de varias aproximaciones a la obra póstuma de Ángel Rama. Tuvieron
lugar durante el trabajo de edición, en los últimos cuatro años, en un diálogo continuo con Amparo
Rama, Edgardo Dobry y Adrián Gorelik. Debimos a la ayuda de Facundo Gómez la certeza en
cuanto a la titulación de La ciudad letrada-Un ensayo, titulación presente en los originales
mecanografiados del archivo de Amparo Rama.
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Quiero fijarme en el modo retórico de la argumentación. Al proponer
como título La ciudad letrada —con el subtítulo Un ensayo— Rama expone una
convicción: que era definitivo ese “parto de la inteligencia” y que eso supuso
la entrada de América en la “cultura occidental”. Al mismo tiempo, al titular
la obra como ensayo, se expone él como sujeto de la elocución, como sujeto
pleno y a la vez dubitativo, como artífice del modo del pensamiento que
sustenta su objeto. Es significativo que fuese en una de sus últimas cartas, el
16 de mayo de 1983, desde París, a Michi Strausfeld, editora y reconocida
difusora de la literatura latinoamericana en Alemania- donde Rama expusiese
tanto el carácter ensayístico como el objetivo explícito de este libro: “[…]
debo entregar a Ediciones del Norte, en USA, mi ensayo sobre La ciudad
letrada, que es una suerte de revisión muy crítica del funcionamiento de los
intelectuales en América Latina […]”.
Rama simplifica la propuesta ante Strausfeld, lo cual es interesante, y
funde a los “letrados” del extenso lapso poscolonial (según los términos de
Tulio Halperín Donghi) con los “intelectuales” de la última etapa de la
Emancipación. Aunque eso no impide que el objeto sea un continuum que se
transforme sin desaparecer. Es el letrado y, a continuación, el intelectual —
desde el capítulo “La ciudad modernizada”— quien será administrador de la
letra y finalmente, a partir de la prensa y la enseñanza estatal, quien,
subordinado y a la vez actor principal, gestionará el espacio de implantación
sobre el territorio recién fijado. La progresiva autonomía del intelectual
latinoamericano es su consecuencia y su límite. En el ensayo esta línea llega
hasta 1915-1930, con una oscilante insistencia, se ha observado muchas
veces, en el eje mexicano.
No es azar que, deteniéndose en la relación, en esa época, entre el
caudillo y su intelectual, Rama corone el texto con un párrafo (a la Fernand
Braudel) que repite, como al inicio del ensayo, la conocida perspectiva en
panorama que Rama aprendió de aquel: un párrafo similar en todo al del
inicio. Desde Washington, en medio de las dudas acerca de su definitiva
estancia, aunque había comprado un piso en Barcelona, donde se encontró,
como David Viñas, con la muralla invisible de la universidad española, Rama
anotó, consciente de su deuda:
Febrero 1980
Washington
[…] Casi no veo a la gente, para ver a los árboles, al recorte de las copas,
a la línea de los edificios de Mall (la maravilla del East Wing) trazados
sobre el cielo. Es el pozo de paz donde estamos, como dentro de un
fanal, y nuestra inquietud que no cesa, ni siquiera allí dentro.
Washington
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Vendrán otras explicaciones. Pero esta mirada panorámica de Braudel
en Le temps du monde que estoy leyendo, me es estrictamente afín: los
grandes espacios y tiempos manejados amorosamente y dentro de ellos
los datos concretos que iluminan, hacen vivos, el movimiento de los
hombres, a pesar de que a estos impulsen fuerzas superiores e
incontrolables. He aceptado ser la hoja en la tormenta, a pesar de
rechazar el desorden que la mueve, en la medida en que pueda
comprender las fuerzas que actúan y que pueda enamorarme del color,
los movimientos, la gracia particular de esas hojas. Los dioses terribles
y vengativos de antaño es lo que hoy llamamos el capitalismo, tanto en
Braudel como en Wallerstein, es su acción a escala internacional, su
magnificencia y la suma de dolor de que se ha alimentado, lo que le
confiere ese aire de imperturbable divinidad vengativa. (Rama, 2008:
184)
Rama sabe todo lo que deja fuera, pero eso no le impide sentar su
posición: no conclusiva, aunque sí fuertemente orientada, dentro del diálogo
interminable acerca de América Latina. Para hacerlo se sirve de Mariano
Azuela, en Los de abajo, que le ofrece, siguiendo a Braudel, “datos concretos
que iluminan”:
El testimonio de Azuela es más crítico del intelectual que del jefe
revolucionario, introduciendo un paradigma que tendrá larga
descendencia, el que además se abastece de un lugar común del
imaginario popular: es la admiración indisimulable por la capacidad del
intelectual para manejar el instrumento lingüístico […] y,
contrastadamente, la desconfianza respecto a su solidaridad y
persistencia […]. (Rama, 2008: 238)
Cuando cierra el ensayo, sin abandonar ni la prueba de su formación
crítica (“los datos concretos “) ni, también con Braudel, la visión grandiosa
(“los grandes espacios y tiempos manejados amorosamente”) Rama se
abandona a la certidumbre —no a la certeza— de que las figuras del letrado
y del intelectual, cambiantes y al tiempo entrelazadas, subyacen y sostienen
los cambios históricos, aún los más radicales, de nuestras sociedades:
Esquema dilemático que otros, posteriormente, explicarán con igual
criticismo del intelectual por las diferencias de clase, pero habida cuenta
de que esta es ya una posición intelectual (que confiere la certidumbre
histórica a un estrato social) y que bajo otras formas (competencias de
instituciones) podemos reencontrar el mismo esquema en distintas
épocas y situaciones, podemos inscribirlo en la tradicionalmente difícil
conjugación de las dos espadas, de los dos poderes del mundo. (Rama,
2008: 239)
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“Las dos espadas, los dos poderes del mundo” son más que un símbolo
de arraigada tradición occidental: en Rama esta difícil conjugación debía
imaginarse con actores nuevos y en nuevas condiciones. Rama lo sabía; aun
así, advierte que el símbolo vive en las Américas. ¿Es posible una
conmutación que vacíe de contenido los “dos poderes del mundo” y erija
otro sistema?
2. Un sintagma
Se podría dibujar un mapa de las cambiantes objeciones a La ciudad
letrada-Un ensayo, hasta llegar a las vindicaciones contemporáneas y posteriores
a este libro —hoy cada vez más influyentes— acerca de una posible
separación del estatuto epistémico de América respecto de la cultura
occidental, separación que Rama no previó; al menos, si se atiende al destino
que, a su juicio, nos constituyó.
En los años ochenta, en el lapso en que Rama propuso esta idea, las
discusiones acerca de ese destino inapelable tenían que ver con los discursos
político-revolucionarios de la acción descolonizadora. No sabemos cómo se
hubiera situado Rama ante los proyectos de lo decolonial. (Catelli, 2011)
Reconstruye Adrián Gorelik en el prólogo a la edición última del libro
las diversas propuestas —conferencias, debates, coloquios, congresos—
durante los cuales, a partir de los años ochenta, el sintagma “ciudad letrada”
fue adquiriendo un espesor irrenunciable y vivo; vertiginosamente
persuasivo, aún en el rechazo. Si aceptamos la línea trazada por Rama en el
primer párrafo de este ensayo ¿se podría imaginar otra realidad continental
—colonizada por dos imperios— donde un sintagma similar a “ciudad
letrada” pudiese transmitir la experiencia de una realidad histórica
reconocible y nítida? Nada parecido a eso —a una diagramación del espacio
continental a través de una red de ciudades— parece haber ocurrido (o
figurado) en las inmensas zonas del planeta que fueron colonizadas por los
imperios europeos.
El sintagma no fue una iluminación ni una ocurrencia; no se debió al
deslumbramiento ante las múltiples Américas del espesor exótico o la
extrañeza autóctona. Rama se había formado en las costas del Río de la Plata;
desde allí, desde una severa tradición laica, conoció primero la tradición
humanística y urbana propia, la de Uruguay. En 1979, transcurridos cinco
años desde el exilio, definió esta formación: “El Uruguay me hizo […] yo he
sido modelado por su inteligente educación y he sido impregnado de su
sentimiento democrático de igualdad” (citado en Peyrou, 2022: 2).
Uruguay no era sólo eso, sino que también fue el lugar adecuado desde
el cual captar tempranamente la necesidad de contar con un sistema crítico
latinoamericano, justamente porque la literatura y el arte nacional ya existían
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y eran lo suficientemente distintivos como para poder incorporar variantes
social, étnica y estéticamente diversas sin temor a la disolución. Este doble
movimiento le correspondió a Rama. Como antes desde el Caribe de origen
el dominicano Pedro Henríquez Ureña, él pudo, a partir de Uruguay, y tras
su exilio en 1972, afianzar una voz y un trabajo que ya era de alcance
continental desde la segunda mitad de los años sesenta. Pudo enseñar, pudo
organizar, tras la extraordinaria labor editorial montevideana, el mapa de la
biblioteca Ayacucho y sostener un discurso crítico de autoridad indiscutible.
Sin establecer un cuadro exhaustivo de vidas paralelas con otros
latinoamericanistas de su generación, quizás su filiación (“el Uruguay me
hizo”) fue la que permitió el extraordinario rango y alcance de sus afiliaciones,
para usar los términos de Edward Said.
2
Esas laxas y variables pero rigurosas afiliaciones son, en Rama, tanto
una consecuencia de su origen, porque las tejió desde Montevideo, como un
resultado de su extenso destierro. Quizás el sintagma aquí evocado fuese
también la consecuencia de su exilio. Rama se angustiaba en los campus
norteamericanos. También en 1980 escribe en el diario:
Marzo 8
Marta y yo hemos aceptado venir como profesores invitados a
Princeton […] Y hemos venido a concluir la negociación, recuperando
la visión que ya tuvimos el año pasado del pueblecito insignificante en
torno al campus y del círculo de profesores y como perdidos del mundo
en un ghetto intelectual […] Pero todo ello no obsta al reconocimiento
de ese encierro dentro del pueblo, de la universidad, de la disciplina,
que registro en casi todos esos organismos, Como si estuvieran fuera
de la corriente principal de la cultura del país, contemplándola y
examinándola a veces, ignorándola frecuentemente[…]. Es, en el
fondo, la diferencia entre los intelectuales latinoamericanos que no han
alcanzado ese grado de especialización quizás y que el definitiva son
profesores porque son escritores y cumplen todas las funciones en el
centro de la vida social […] (Rama, 2008: 201-202)
Tal vez fueron las ciudades de su vida las que en este ensayo se
convirtieron en la ciudad pensada, la ciudad heredera del “parto de la
inteligencia”. Ahora, en los lentos cambios de la Historia, la ciudad convertida
en “centro de la vida social”, como concepto y punto de llegada en este
2
Afiliaciones: Yo recuerdo a Rama en Rosario, hacia 1968, dando una conferencia, quizás sobre
Alejo Carpentier, en el Centro de Estudios de Filosofía y Letras dirigido por Adolfo Prieto, quien lo
había invitado. El CEFYL, una casa de altos un tanto polvorienta, era informal; y se organizó cuando
muchos de los grandes profesores de la Universidad Nacional del Litoral habían renunciado a sus
cargos tras el golpe de Onganía.
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ensayo. Una de las realidades americanas insoslayables y características, y,
para Rama, su condición de existencia.
Bibliografía
ÁNGEL RAMA, La ciudad letrada-Un ensayo, edición al cuidado de Nora Catelli
y Edgardo Dobry, prólogo de Adrián Gorelik, Trampa Ediciones,
Buenos Aires, 2024.
ÁNGEL RAMA, Diario 1974-1983, Prólogo, edición y notas de Rosario Peyrou,
Ediciones El Andariego, Trilce, Buenos Aires, 2008.
BORGES, JORGE LUIS Y OSVALDO FERRARI. En diálogo I. México, D.F.: Siglo
XXI Editores, 2005.
CATELLI, LAURA. “La ciudad letrada y los estudios coloniales: perspectivas
descoloniales desde la ‘ciudad real’”, Universidad Nacional de
Rosario/CONICET, Vanderbilt e-Journal of Luso-Hospanic Studies, 2011.
CARESANI, RODRIGO JAVIER. “El arte de la crítica: Rubén Darío y sus
crónicas desconocidas del Salón de 1895 para La Prensa”, Anales de
Literatura Hispanoamericana, núm. 44, 2015.
PEYROU, ROSARIO. “Prólogo” a Ángel Rama-Una vida en cartas-
Correspondencia 1944-1983, Edición de Amparo Rama, Selección y notas de
Rosario Peyrou, Textos introductorios de Rosario Peyrou y Beatriz Sarlo,
Estuario Editora, Montevideo, 2022.