Schellemberg Ocampo, “Sobre É o fim do mu…” Revista de estudios literarios latinoamericanos
Número 20 / Julio 2026 / pp. 201-206 204 ISSN 2422-5932
la distancia ni busca la restauración de un orden perdido. Es, en
cambio, profundamente solastálgica: nace de habitar las ruinas de
un mundo que termina, de vivir en el presente mismo de la
destrucción. Las familias oligárquicas mineiras y paulistas que
Lopes lee a través de sus novelistas y artistas siguieron presentes
y se quedaron mientras el oro se agotaba, mientras las haciendas
cafetaleras quebraban, mientras las ciudades se transformaban y
vaciaban. Por lo que su melancolía no es la del exiliado, sino más
bien la de quien permanece y observa. Y esa permanencia en el
umbral del fin, que no es ni dentro ni fuera, ni antes ni después;
es precisamente lo que define la poética que el libro propone
como alternativa al modernismo triunfal del 22.
El ensayo que da título al libro y el dedicado al largometraje
Limite (1931) de Mário Peixoto son probablemente los más
centrales del volumen. En ellos Lopes desarrolla la hipótesis de
un "otro modernismo" que dialoga con el impresionismo
cinematográfico europeo, los romances de decadencia de familias
patriarcales y una experiencia del fin del mundo entendida como
fenómeno local y repetible, no como apocalipsis universal. La
lectura de Limite es especialmente productiva: el hecho de que
Peixoto filmara en Mangaratiba, región que perteneció a su
familia, donde había un importante puerto de recepción de
esclavos y donde hoy hay un puerto de exportación de minerales;
es leído no como dato biográfico sino como resonancia sensorial
de la poética extractiva que atraviesa el film. El propio Lopes
aclara que ese reencuentro fue "mais de ordem sensorial, da
beleza entre o mar, os morros e a mata, do que de uma volta às
suas origens ancestrais" (p. 44). Sus personajes, tres figuras
solitarias, cada una enfrentando un momento de crisis decisivo,
encarnan esa experiencia de vivir después del fin: no desplazados
de su lugar, sino habitando el lugar mientras se transforma
irreversiblemente.
Es aquí donde el diálogo con Benjamin toma fuerza, puesto
que el fragmento “Desenterrar y recordar” propone que quien
quiera acercarse a su pasado sepultado debe comportarse como
un excavador. Lo que importa no es solo el objeto encontrado
sino las capas que fue preciso atravesar. Y esas capas se resisten:
hay sedimentos que fueron dispuestos para permanecer
inamovibles, figuras pesadas y monumentales que no se dejan
correr sin esfuerzo porque su función es precisamente clausurar
el acceso a lo que ocultan debajo. Llegar a lo más genuino del