Rueda, “Estas palabras…” Nueva Revista de Literaturas Populares
Número 5 / Noviembre 2026 / pp. 87-127 87 ISSN 3008-7619
“ESTAS PALABRAS TAN CONSOLADORAS PARA NUESTRA
POBRE HUMANIDAD AGOBIADA Y DOLIENTE”:
UNA APROXIMACIÓN GLOTOPOLÍTICA A LAS EDICIONES
DE LA
NOVENA DE AGUINALDOS
COLOMBIANA
“ESTAS PALABRAS TAN CONSOLADORAS PARA NUESTRA POBRE HUMANIDAD
AGOBIADA Y DOLIENTE”: A GLOTTOPOLITICAL APPROACH TO THE
EDITIONS OF THE COLOMBIAN
NOVENA DE AGUINALDOS
Carolina Rueda M´Causland
Universidad Central
Licenciada en Español y Filología Clásica y Magíster en Literatura. Editora, asesora editorial, productora
de contenidos y consultora en comunicación estratégica. Docente de la carrera de Creación Literaria de la Universidad
Central de Bogotá. Investigadora independiente en Estudios Editoriales y Glotopolítica.
Contacto: macarorueda@gmail.com
ORCID: 0009-0002-3704-9513
DOI: 10.5281/zenodo.23593827
ARTÍCULOS
Rueda, “Estas palabras…” Nueva Revista de Literaturas Populares
Número 5 / Noviembre 2026 / pp. 87-127 88 ISSN 3008-7619
Fecha de envío: 28/02/2025 Fecha de aceptación: 29/04/2025
Novena de Aguinaldos
Estudios editoriales
Glotopolítica
Ideologías lingüísticas
El artículo analiza, desde una perspectiva glotopolítica, algunas ediciones de la Novena de Aguinaldos colombiana
y enunciaciones metadiscursivas sobre esta, para identificar ideologías e ideologías lingüísticas asociadas a sus
transformaciones y permanencias. Se parte de una edición publicitaria publicada en 2024 por la revista de
farándula Vea para mostrar cómo varias de sus características son resultado de sucesivos procesos de renegociación
de la tradición, y se resalta su relación dialógica con ediciones de 1910, 1956 y 2011, que constituyen hitos
centrales en la historia del texto, lo que da cuenta del éxito de las estrategias de legitimación de sus editores en la
disputa por la autoridad de la tradición. De los diversos tipos de modificaciones incorporadas a lo largo de poco
más de un siglo, el artículo se centra en las ediciones que más han contribuido a perpetuar la idea de que se trata
de un texto inalterado: la versión producida por una monja de comienzo del siglo XX que representaba los ideales
de la élite republicana; apropiada por el Estado como una tradición popular como parte de un ejercicio de
construcción de la identidad nacional; transformada en un texto anónimo que ha servido como instrumento
publicitario de diversas marcas, y, recientemente, convertida en símbolo de una tradición colonial, recuperando su
carácter eclesiástico. Las ediciones analizadas muestran cómo la Novena ha logrado adaptarse a las cambiantes
relaciones de poder, manteniéndose como eje central de las tradiciones navideñas del país.
R
ESUMEN
P
ALABRAS CLAVE
Colombian Christmas
Novena
Editorial Studies
Glottopolitics
Language Ideologies
The article analyzes, from a glottopolitical approach, several editions of the Colombian Novena de Aguinaldos
and metadiscursive statements about it, in order to identify ideologies and linguistic ideologies associated with the
text’s transformations and continuities. It takes as its starting point an advertising edition published in 2024
by the celebrity magazine Vea, showing how several of its features are the result of successive processes of
renegotiating tradition. The article also highlights its dialogic relationship with editions from 1910, 1956, and
2011, which constitute central milestones in the history of the text and reveal the success of their editors’ strategies
of legitimation in the struggle for authority over tradition. Among the various types of modifications incorporated
over a little more than a century, the article focuses on the editions that have contributed most to perpetuating the
idea that the Novena is an unchanged text: the version produced by an early twentieth-century nun, which
represented the ideals of the republican elite; its appropriation by the State as a popular tradition within a project
of constructing national identity; its transformation into an anonymous text that has served as an advertising
instrument for various brands; and, more recently, its conversion into a symbol of colonial tradition through the
recovery of its ecclesiastical character. The editions analyzed show how the Novena has managed to adapt to
changing relations of power while remaining a central axis of Christmas traditions in Colombia.
A
BSTRACT
K
EYWORDS
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Número 5 / Noviembre 2026 / pp. 87-127 89 ISSN 3008-7619
“Oración para todos los días: Benignísimo Dios de infinita caridad que
tanto amasteis a los hombres”:1 la Novena que motiva las novenas
Si un extranjero desprevenido es invitado a una novena en Colombia puede
terminar en El Bronx (barrio bogotano recientemente recuperado por la
institucionalidad de mafias que controlan el expendio de drogas y la trata de
personas), bailando merengue al ritmo de la orquesta Los Tupamaros,
conocida por canciones como Cachete, pechito y ombligo o La agarradera
(diciembre 16 de 2021); en la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la
República oyendo al Coro de la Ópera de Colombia (19 de diciembre de
2019); en un encuentro de comunidades indígenas y campesinas organizado
por el Cinturón Occidental Ambiental para manifestarse por la defensa del
territorio y emprender acciones contra la minería; en un centro comercial,
esperando ganar una de las rifas que algún Papá Noel realiza con un
micrófono; en una iglesia solitaria en la que los pocos asistentes se esfuerzan
por no levantar mucho la voz; en un cantón militar donde se reúnen
“Oficiales, Suboficiales y Soldados” (Comando General de las Fuerzas
Militares, 20 de diciembre de 2018); o, lo más probable, en una calle, un
parque barrial o una casa de familia, comiendo buñuelos, natilla y tamal y
cantando villancicos, acompañados con instrumentos de mala calidad, junto
a amigos, familiares y vecinos, que pueden o no estar tomando bebidas
alcohólicas o lanzando (ilegalmente) fuegos pirotécnicos.
A pesar de que el abanico de opciones es amplio, en especial desde las
últimas décadas, todos estos escenarios tienen algo en común:
invariablemente, en algún momento del encuentro, los asistentes (creyentes
o no) interrumpirán lo que estén haciendo, se congregarán, harán la señal de
la cruz y alguien leerá en voz alta: “Benignísimo Dios de infinita caridad que
tanto amasteis a los hombres y que les disteis en vuestro hijo la mejor prenda
de vuestro amor”. Los asistentes (creyentes o no) sabrán, exactamente, qué
esperar: terminada la primera oración, llamada “Oración para todos los días”,
escucharán una reflexión, que cambia cada día y que puede ser una
descripción del viaje de José y María al pesebre donde nació Jesús, un pasaje
bíblico o un texto de cualquier tema de interés del editor.
1 Los apartados de la Novena se presentan sin referencia bibliográfica, a menos que sea necesario explicitar alguna
variación específica de una edición particular.
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Número 5 / Noviembre 2026 / pp. 87-127 90 ISSN 3008-7619
Se rezarán además otras dos oraciones: una a la Virgen María y otra a
San José. Durante la lectura de esta última, es altamente probable que niños
y niñas se rían al escuchar la expresión “padre putativo de Jesús”. Se leerán
entre ocho y doce textos breves conocidos de memoria por los asistentes,
aunque, con frecuencia, no los entiendan (sin que esto importe demasiado).
Estos textos, conocidos como gozos, se intercalarán con desafinados cantos
de “Ven, ven, ven, ven a nuestras almas, Jesús ven, ven, ven” o “Dulce Jesús
mío, mi niño adorado, ven a nuestras almas, ven, no tardes tanto”. Justo
después, se suspenderá el canto para leer la última oración, que pocos saben
a qué hace referencia; harán de nuevo la señal de la cruz, y podrán, finalmente,
proceder a cantar villancicos, comer, bailar y seguir con las actividades
programadas por el organizador.
Si el evento ocurre en un espacio familiar, cada uno de estos breves
textos será leído por una persona diferente, preferiblemente por los más
pequeños, ya que es el momento de demostrar sus –muchas o pocas–
aptitudes para la lectura en voz alta. El objeto circulante probablemente no
será un libro, sino (a) un precario cuadernillo, regalado por un supermercado,
con la imagen de un pesebre en la portada y un logo publicitario; (b) una
versión comprada a última hora en un semáforo; (c) un recorte de periódico;
(d) un folletín entregado por la iglesia del barrio; o bien, (e) un inserto de una
revista de variedades.
En el muy extraño escenario en el que no se tuviera una versión
impresa, siempre se puede recurrir al sitio web de alguna entidad oficial (sin
importar que la Corte Constitucional haya establecido que Colombia es un
Estado laico). Por ejemplo, de la página web del Ejército Nacional, puede
descargarse la edición decembrina de la revista Primera Línea en la que, en
lugar de una descripción del viaje de María y José a Belén, se pueden leer
afirmaciones como “Los hombres y mujeres del Sector Defensa hacen suya
esta Palabra cuando valoran su labor en bien de su patria y dejan atrás el dolor
y el sufrimiento” (Primera Línea, 2021: 10).
O se puede consultar la edición hecha por una empresa de
telecomunicaciones, cuyo enlace de descarga está acompañado de un
llamativo mensaje como “Gracias a los planes postpago […] podrás tener
más datos y convocar a todos tus seres queridos con solo enviar un mensaje
en esta Navidad” (Claro, 2019); la de una fábrica de cereales; la de una
asociación de fútbol; la de un colegio; un almacén de electrodomésticos, o,
como último recurso, la que aparece en Wikipedia, que tiene la ventaja de ser
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una de las escasísimas versiones que incluyen el Ave María, el Padre Nuestro
y el Gloria al Padre, que se deben repetir al final de las oraciones.
Y así, año tras año, durante nueve días consecutivos, del 16 al 24 de
diciembre, por todo el territorio colombiano,2 per saecula saeculorum, amén.
“¡Llave de David que abre al desterrado las cerradas puertas del regio
palacio!”: la legitimidad perpetua
Como se deduce de la multiplicidad de escenarios referidos, en Colombia,
una novena es un evento social que combina prácticas que pueden
considerarse tradicionales con una amplia gama de variaciones, que dependen
de los grupos sociales que interactúan en ella, del contexto donde se realiza y
de los intereses de quienes la organizan. A pesar de la riqueza simbólica
presente en esta práctica, aquí nos centraremos específicamente en el
momento que hemos presentado como invariable: la lectura de un texto, que
puede llamarse indistintamente Novena de Aguinaldos, Novena del Niño Dios o
Novena de Navidad, entre otras opciones; en adelante, Novena.
Puede parecer extraño comenzar por una extensa lista de diversas
celebraciones de la novena (como evento) cuando nuestro objeto de estudio
es el texto mismo, más específicamente, sus ediciones. Una de las razones
para hacerlo es que la referencia a esta práctica social simplifica la tarea, de
otra manera difícil de lograr, de definir qué es la Novena de Aguinaldos: es
un texto que puede ser –o ha sido– utilizado para “hacer la novena” o “rezar
la novena” durante los nueve días que duran las novenas.
2 Con una rápida revisión en internet se puede comprobar la proliferación de páginas de toda índole (portales
informativos, católicos, gubernamentales, blogs, páginas comerciales, etc.) donde el término “novena” está
asociado a expresiones como “los colombianos”, “tradicional”, “identidad”, “en Colombia”, “nuestras raíces”,
“nuestros valores” y demás. Es claro que se trata de un discurso, reproducido desde los centros políticos y
económicos, que perpetúa la larga tradición colombiana de invisibilizar la multiculturalidad nacional. Las
indagaciones sobre esta práctica en zonas periféricas, aunque escasas, permiten comprobar que, en efecto, la novena
no se reza en todo el país ni de la misma manera. Así, cuando aquí se pone “los colombianos” o “en Colombia” se
reproduce, conscientemente, un discurso hegemónico, cuya construcción es precisamente parte del objeto de este
análisis. Así opera también la referencia a esta práctica como una tradición colombiana, en la medida en que las
dinámicas históricas, políticas y sociales de este país y sus repercusiones en la construcción de imaginarios e
ideologías propios de los colombianos (i.e., un conjunto limitado de estos) son el centro de este artículo. Esto no
implica desconocer las prácticas existentes en Ecuador y Venezuela, sino únicamente reconocer los límites de la
investigación. Por último, pero no menos importante, en un ejercicio de compaginar forma y contenido, se
reproducen elementos propios del registro lingüístico donde se enmarcan los discursos hegemónicos analizados;
entre ellos el uso prácticamente generalizado del masculino genérico.
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Reconocemos que la definición propuesta es bastante ambigua y
conflictiva, pero resulta útil porque es gracias a la dificultad de fijar sus límites
que la Novena ha podido transformarse y, a la vez, presentarse como una
categoría fija y estable, características que han favorecido su popularidad y le
han permitido mantener su lugar central en las celebraciones navideñas.
Además de las múltiples opciones de títulos, en las ediciones del texto
pueden encontrarse todo tipo de variaciones: modificaciones léxicas que
podrían considerarse “menores”, cambios en el orden o el número de los
gozos, sustitución de las consideraciones diarias, inclusión de nuevos textos
o incluso reescrituras completas.
En algunos casos el risible “putativo” ha sido cambiado por “adoptivo”
para evitar el entretenimiento infantil; en una de sus líneas un Jesé y un José
mantienen una disputa irresoluta; un “amasteis” ha perdido la batalla y ha
terminado conjugado a la usanza colombiana; y hasta es posible encontrar,
con el beneplácito o el reproche de los asistentes, una versión escrita para
niños, en la que incluso se puede entender el contenido, o una en la que el
editor se ha rehusado a celebrar “la pobreza, humildad y demás virtudes de
vuestro hijo humanado” y ha preferido exaltar el valor de la obediencia y
pedirle a Dios que ayude a los hijos a entender el “abnegado esfuerzo de sus
padres” (Aciprensa, s.f.).
A lo largo de un poco más de un siglo, diversos actores han utilizado,
con mayor o menor éxito, la Novena como instrumento de legitimación de
discursos políticos, religiosos, académicos, comerciales e institucionales; lo
que, a su vez, la ha ayudado a mantener su popularidad. Como consecuencia,
la Novena ha sufrido modificaciones significativas, adaptándose ante las
cambiantes relaciones de poder; pero, como su poder legitimador reside en
su capacidad de posicionar a diferentes actores en el centro de una tradición,
han sido varios los esfuerzos por perpetuar la idea de que se trata de un texto
que ha permanecido prácticamente inalterado. El objetivo de este artículo es
analizar, desde una perspectiva glotopolítica, un conjunto de ediciones y
enunciaciones metadiscursivas que dan cuenta del proceso de renegociación
de la tradición.
Siguiendo con la definición que hemos propuesto, partiremos de una
edición que, en efecto, hace parte de las que se utilizan en la actualidad para
“rezar la novena”: la Novena de aguinaldos, un “ejemplar de cortesía”
distribuido “sin costo adicional” por la compra de la edición decembrina del
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2024 de la revista de farándula Vea, y financiada por el Fondo Nacional
Avícola, cuyo logotipo aparece tanto en la portada como en cada una de sus
páginas.
Portada de la edición distribuida por la revista Vea en diciembre de 2024.
Como puede suponerse, el objetivo de sus editores es fomentar la compra de
la revista que la distribuye y la recordación de la marca que la patrocina. Las
características que favorecen su posicionamiento actual en la práctica son el
resultado de sucesivas estrategias de renegociación de lo que se considera la
Novena.
Para analizar algunas de estas características, nos remitiremos a otras
ediciones que representan hitos en la tradición textual y analizaremos las
estrategias utilizadas para legitimarlas: la Novena del Niño Dios de 1910
atribuida a la madre María Ignacia “En el mundo: Bertilda Samper Acosta”
(portada), en la que se publica por primera vez el texto que reproduce la
edición de la revista Vea, que logra posicionarse frente a una tradición
anterior al incorporar elementos valorados por la élite republicana; la
“Novena del Aguinaldo” publicada en Hojas de Cultura Popular, que la despoja
de su carácter eclesiástico y la convierte en un texto popular, como parte de
un ejercicio de construcción de identidad nacional; y Natividad. Iesus Christus
Natus Est Nobis: Venite, Adoremus. Novena Tradicional de Navidad (2011), edición
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con la que la Catedral Primada de Colombia, en un proceso de renegociación
en curso, busca reorientar su legitimidad hacia una autoría colonial y
eclesiástica.
Analizaremos algunas enunciaciones metadiscursivas sobre la Novena
relacionadas con la valoración de características de la edición de Vea y los
ejercicios de renegociación motivados por estas; como ser ejemplo de lo que
se considera la Novena tradicional, su carácter anónimo, el registro lingüístico
que reproduce y el carácter efímero que propicia la distribución de nuevas
ediciones cada año.
“¡Oh Divino Niño, ven para enseñarnos la prudencia que hace
verdaderos sabios!”: el aporte de la perspectiva glotopolítica
La congregación anual de millones de colombianos en torno a la lectura de
un texto, y la generalizada práctica de mantener conversaciones metatextuales
antes o después de la lectura del texto y publicar artículos en medios de
comunicación o comentarios en redes sociales, que podría considerarse en sí
misma una tradición nacional, representa un importante escenario de
producción, reproducción y renegociación de ideologías (van Dijk, 2001) e
ideologías lingüísticas (Rosa y Burdick, 2017).
En muchos casos, estas conversaciones están moldeadas por las
decisiones editoriales tomadas por el editor de la revista de farándula o de la
fábrica de galletas que hayan determinado las características de la edición
circulante en un año determinado. Pero a la vez, esos editores, en su intento
de posicionar su edición en las tradiciones navideñas como estrategia de
legitimación de sus discursos, responden a los enunciados de esa
conversación.
Entendemos, siguiendo la tradición de Bakhtin (1986), tanto las
ediciones de la novena como los comentarios derivados de estas como
enunciaciones –discursivas y metadiscursivas–, entendidas como
contribuciones a la conversación que entran en relación dialógica con lo que
se ha dicho antes y lo que será dicho después.
Siguiendo a Arnoux y Nothstein (2013, en del Valle, 2017: 22), los
textos de la Novena se analizan como discursos (por tanto, las enunciaciones
sobre estos son metadiscursivas), centrando la atención en sus ediciones, toda
vez que estas son las que, respondiendo a los contextos de producción, han
determinado las conversaciones, incluso en los casos en los que actores que
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participan no son conscientes de estas. La categoría metadiscurso se usa en
el sentido de Hanks (2000), como equiparable a la actividad discursiva
metapragmática definida por Silverstein (1993).
Incorporar categorías de análisis de la crítica textual (Blecua, 1983)
permite rastrear elementos significativos en la transmisión del texto, como
identificar variantes, establecer familias textuales y determinar qué ediciones
constituyen subarquetipos significativos. Pero estos resultan insuficientes
para comprender las motivaciones que dan forma a una edición como la de
la revista Vea.
Incorporar una perspectiva glotopolítica, entendida como “una mirada
dirigida hacia los lugares donde el lenguaje y la política resultan inseparables”
(del Valle, 2017: 17) o como “el estudio de las intervenciones en el espacio
público del lenguaje y de las ideologías lingüísticas que activan y sobre las que
inciden, asociándolas con posicionamientos dentro de las sociedades
nacionales” (Arnoux y Nothstein, 2013: 9, en del Valle, 2017: 22), nos
permite, no solo comprender las renegociaciones de los ejercicios de poder
que determinaron la forma actual de una tradición, sino reconocer las
ideologías e ideologías lingüísticas que, incluso tras la desaparición de los
elementos utilizados para incorporarlas en la tradición, se siguen
reproduciendo con la circulación de nuevas ediciones.
“¡Espejo sin mancha, santo de los santos, sin igual imagen del Dios
soberano!”: la norma y su transgresión
Partimos de la base de que, en efecto, existe algo que se conoce como la
Novena tradicional, definida en oposición a la proliferación de versiones
alternativas. En términos populares, podría decirse que estas últimas son “la
excepción que confirma la norma”: si no existieran, no podría hablarse de
una versión tradicional que, para muchos, constituye ese “espejo sin mancha”.
Se trata de un texto anónimo de alrededor de 2.000 palabras, sin ningún
tipo de introducción o prólogo, en el que el número de gozos oscila entre
ocho y doce, y que admite una cantidad no definida de “variaciones
menores”. La edición de la revista Vea ha sido elegida precisamente porque
representa un buen ejemplo de esta categoría. Como otras de su tipo, tras las
oraciones, gozos y consideraciones para cada uno de los días, incluye
villancicos –en este caso solo uno–, y contenido promocional, que
corresponde a una receta de buñuelos con pollo.
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Para hacer parte de esta categoría no es necesario que se incluya en el
título el adjetivo tradicional, pero hacerlo –por el momento– sí constituye una
declaración expresa de que la que se reproduce es la novena “de verdad”, “la
antigua”, “la correcta”, es decir, la versión tradicional.
Y precisamente porque se trata de una categoría, aunque difusa,
relativamente definida, una revista de amplia circulación nacional asume que,
sin tener que hacer aclaraciones, puede afirmar sobre la lectura de la Novena
que
en algunos hogares se realiza de manera errónea, ya sea por los diferentes libros
donde se encuentran estos textos, o porque omitieron alguna parte. Por eso,
es fundamental saber su orden correcto, debe tener en cuenta (sic) que, primero,
se hace la oración para todos los días y se reza el padre nuestro, ave maría o
gloria, todo según lo que diga en el libro. (Semana, 16 de diciembre de 2021;
énfasis añadido)
Con el mismo supuesto, tampoco se presentan disputas sobre el significado
de errónea y correcto, ni sobre cuál es el libro referido. Desde luego, se puede
estar en desacuerdo con los apelativos, pero no es posible sostener que se
trata de conceptos que se desconocen o no se comprenden. La diferenciación
entre “el libro”, que reproduce el orden “correcto”, y “los diferentes libros
donde se encuentran los textos”, que inducen una lectura “errónea”, da
cuenta de una normatividad. Así, no es necesario explicar la manera de
distinguir “el libro” de “los diferentes libros”. Y esto se debe a que el adjetivo
tradicional está implícito en el uso de la forma singular del sustantivo.
Llama la atención un elemento: la aclaración “según lo que diga el libro”
que cierra la cita. En efecto, la mayoría de las ediciones, incluyendo las no
tradicionales, vienen con indicaciones de lectura del texto, lo que hace que
no sea “fundamental saber su orden correcto”. Es claro que, sin la larga –e
innecesaria– respuesta a la pregunta “¿Cómo se reza la novena de
aguinaldos?”, incluida como subtítulo del artículo mencionado y cuya
respuesta ocupa la mayoría de este, el editor de la revista no habría podido
completar la extensión deseada. No obstante, más allá de eso, es interesante
notar que el ejercicio pedagógico y el posicionamiento frente a una lectura
“correcta” de “el libro” constituyen, o siguen constituyendo, una
oportunidad para la producción de contenidos.
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El artículo referido, y su referencia implícita a la versión tradicional,
responde a una disputa en curso. Quienes, desde las últimas dos décadas del
siglo XX, han publicado y promovido versiones sustancialmente distantes de
la Novena tradicional lo han hecho en el marco de una renegociación, exitosa
o no, de las relaciones de poder. Cuando un conjunto de organizaciones
campesinas, indígenas, ambientalistas y sociales presenta, bajo el título Novena
por la defensa del territorio, una versión cuyas referencias al pesebre se
reemplazan por denuncias sobre la expropiación del territorio, es evidente la
intención de transgredir un discurso hegemónico que no se comparte.
De la misma manera, cuando una asociación religiosa, católica o no,
reescribe pasajes del texto, independientemente de su extensión, busca
resignificarlo y disputar lo que representa. En muchos de estos casos, lo que
motiva esta acción es la idea, perfectamente justificable, de que la repetición
de oraciones redactadas en lenguaje críptico va en contravía de la posibilidad
de que esta práctica sea, en efecto, un espacio para la difusión de valores
cristianos, de diferentes tipos.
Estos ejercicios de renegociación fueron los que propiciaron que en
algún momento de la segunda mitad del siglo XX, y no antes, se instaurara el
adjetivo tradicional en el metadiscurso. Lo que derivó en la proliferación de
ediciones, en especial comerciales, es decir, las publicadas con el objetivo de
ser vendidas en librerías, a mediados de la década de 1990, que incluían
expresamente el adjetivo en su título como parte de su estrategia comercial.
Esta estrategia ha demostrado ser una respuesta poderosa a los
esfuerzos por disputarle su lugar hegemónico a la Novena tradicional. Y,
aunque la inclusión de “cambios menores”, como la conjugación de un verbo
o la escogencia de un adjetivo, pueda reconocerse también como un ejercicio
de renegociación, por practicidad, se asume que las ediciones que incluyen
únicamente ese tipo de variaciones pueden seguir considerándose ejemplos
de la Novena tradicional en la medida en que la mayoría de enunciaciones
metadiscursivas –por el momento– así lo hacen.
Lo que nos obliga a resaltar la provisionalidad de esta categoría es la
aparición de un nuevo actor en la batalla por la propiedad de este adjetivo.
Sobre la disputa por renegociar lo que este adjetivo designa volveremos más
adelante, pero por el momento es necesario mencionar otra categoría de
aparición reciente y explicar cómo se introdujo en la conversación.
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Durante varias décadas la Novena tradicional se ha publicado como un
texto anónimo; por lo que gran parte de la población lo reconocía como tal,
y, aunque algunas personas, en especial mayores o mujeres educadas por
monjas, lo asociaban a “una monja” (información que ha podido rastrearse
en entrevistas realizadas en la etapa inicial de nuestra investigación), esto no
constituía un tema de conversación que pueda rastrearse en medios de
comunicación.
Esto ha venido cambiando en los últimos años, especialmente desde la
publicación de la “Introducción histórica” del presbítero César Nieto que ha
alcanzado una amplia difusión desde que fue incluida en la edición de la
Catedral Primada Iesus Christus Natus Est Nobis: venite, adoremus. Natividad.
Novena Tradicional de Navidad (2011), pero que ya había sido publicada antes
en otra edición de menor circulación. En la primera línea de esta, se menciona
que “El autor de la Novena para el Aguinaldo fue el místico y lingüista
ecuatoriano Fernando de Jesús Larrea, OFM. Nacido en Quito, Ecuador, en
1700 y fallecido en Cali, Colombia, el 3 de noviembre 1773” (Nieto, 2011: 9).
Esta introducción junto con otros ejercicios de recuperación de la autoría del
texto han incorporado una nueva categoría en el discurso: la existencia de una
“novena original”, escrita por Larrea, diferente a la “versión tradicional” de
la madre María Ignacia.
Esta mención es importante en nuestro análisis de la edición de Vea
porque, aunque situamos en 1910 el punto de partida del texto que se incluye
en esta edición, parte de la estrategia que le permitió posicionarse fue situarse
como heredera de una tradición anterior, que es la que se resalta cuando se
menciona al padre Larrea como el autor de la “novena original”.
De Fray Fernando de Jesús Larrea, que “de Israel al pueblo diste los
mandatos”, a la madre María Ignacia, “que os adornó con todos los
dones proporcionados a tan excelente grandeza”: la primera gran
modificación
Aunque diferimos de Nieto y otros autores que proponen la tesis de que la
Novena es un texto colonial, debemos reconocer que, en efecto, el padre
ecuatoriano fue el autor de la Novena para el Aguinaldo publicada a finales del
siglo XVIII, tal vez en Lima en 1788 y cuya primera edición santafereña
proponía Valderrama Andrade con entusiasmo que había sido la publicada
en 1807 por la Imprenta Patriótica (1987), hasta que le disputó el título la
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edición de 1784 (Benavides y Unigarro, 2017) de la Imprenta Real de don
Antonio Espinosa de los Monteros. Menciono esta cantidad de detalles para
resaltar el interés que ha despertado el estudio de la novena de Larrea.
Sobre la vida y obra de este autor encontramos información en La
Novena del Niño Dios en Colombia: Historia de una devoción, de Fabián Benavides
y Daniel Unigarro (2017), publicado por la Universidad Santo Tomás como
resultado de un proyecto de investigación financiado por la Orden de la
Compañía de María Nuestra Señora; el “Estudio preliminar” de Juan Andrés
Valderrama Andrade a la edición facsimilar de la impresión de 1807 de Novena
para el Aguinaldo de Fray Fernando de Jesús Larrea, publicado por el Instituto
Caro y Cuervo en 1987, y su artículo “La novena de Aguinaldo del padre
Fernando de Jesús Larrea”, publicado en Noticias Culturales en 1985; y
“Novena tradicional de aguinaldos. Apuntes para una genealogía”, de Juan
Carlos Ramos Hendez, publicado en Thesaurus: Boletín del Instituto Caro y
Cuervo, en 2020.
Por el momento no es necesario diferenciar la información que se
presenta en cada una de estas fuentes; pero más adelante analizaremos
algunas enunciaciones metadiscursivas de estos autores, y será relevante
diferenciar las que se encuentran en la investigación financiada por la Orden
a la que perteneció la madre María Ignacia (Benavides y Unigarro) de los
proyectos emprendidos por el Instituto Caro y Cuervo.
Estos autores mencionan que entre la obra del franciscano se encuentran,
además de varios devocionarios, otras novenas como la Novena del felicísimo
tránsito de María Santísima, de la que se conservan las ediciones de Cartagena,
1744; Santafé, 1815; y Santa Marta, 1816 (Benavides y Unigarro, 2017). Esto
muestra que la Novena para el Aguinaldo no fue la única que publicó y que no
necesariamente tuvo un lugar preponderante en la trayectoria del autor.
Proponen Benavides y Unigarro (2017) que la amplia difusión de esta
novena en particular estuvo ligada a la estrecha relación entre Larrea y doña
María Clemencia de Caycedo, propulsora del primer colegio femenino de la
Nueva Granada, aunque la cédula real que aprobó la fundación del
Convento-Colegio la Enseñanza se emitió cuatro años después de su muerte;
y que la práctica de rezar la novena de Larrea se instauró precisamente en esta
institución, en la que estudiaban tanto las hijas de las familias bogotanas más
adineradas como alumnas de escasos recursos.
Rueda, “Estas palabras…” Nueva Revista de Literaturas Populares
Número 5 / Noviembre 2026 / pp. 87-127 100 ISSN 3008-7619
Benavides y Unigarro (2017) sostienen que, de la edición de 1784,
publicada en Santafé en la imprenta de don Antonio de Espinosa de los
Monteros, primo de María Clemencia de Caycedo, es probable que se
distribuyeran ejemplares suficientes entre las alumnas y sus familias. Ello
explicaría su penetración inicial en el círculo santafereño y su popularidad en
este contexto está demostrada por las once ediciones impresas registradas en
Santafé de Bogotá entre finales del siglo XVIII y la última década del siglo
XIX de las que se tiene registro.
La novena de Larrea tuvo pequeñas modificaciones, ampliamente
comentadas por Ramos Hendez (2020). Sin embargo, no representan puntos
de ruptura de la tradición textual. Este panorama cambió en 1910, cuando
fue publicada la Novena del Niño Dios, “arreglada y aumentada por la madre
María Ignacia, Religiosa de Nuestra Señora de la Enseñanza (En el mundo:
Bertilda Samper Acosta)” (1910).
Portada de la edición de 1910. Fuente: Benavides y Unigarro, 2017:183.
Rueda, “Estas palabras…” Nueva Revista de Literaturas Populares
Número 5 / Noviembre 2026 / pp. 87-127 101 ISSN 3008-7619
Aunque todos los autores reconocen en esta edición un punto de quiebre,
Ramos la presenta como una refundición de la obra de Larrea, Benavides y
Unigarro como “una de las más profundas y populares modificaciones del
texto” y como “una reinvención afortunada” (2017: 183), mientras que
Valderrama Andrade, a pesar de ser el mayor crítico de la versión de la madre
María Ignacia, sostiene que “se trata en el fondo de la misma novena” (1985:
9). A estos podemos sumar el comentario de Nieto en la ya mencionada
“Introducción histórica”, donde indica que la “Madre María Ignacia recibió
en la Enseñanza la Novena de Fray Fernando de Jesús, arreglándola y
aumentándola de manera considerable” (2011: 10).
Definir la intervención de la religiosa como un arreglo es una cuestión
subjetiva, pero presentarla como una obra “aumentada” es problemático.
Para explicarlo conviene comparar la estructura general de las dos versiones
mencionadas.
La versión de Larrea presenta una súplica al eterno padre y dos
oraciones que deben leerse todos los días, otras nueve acompañadas por las
consideraciones y penitencias que varían cada día, doce “Afectos y
aspiraciones por la venida del Niño Dios” y un apartado final con “Afectos
del alma al Sagrado Niño”. Algunos de los afectos y aspiraciones son de su
propia autoría, otros son fragmentos adaptados de las Antífonas Mayores,3 y
unos más, siete de las nueve consideraciones, son extractos de la Mística ciudad
de Dios, de María de Jesús de Ágreda [1640].
Por su parte, en la versión “aumentada” por la madre María Ignacia se
eliminan nueve de las doce oraciones (contamos la súplica inicial como
oración) y todas las penitencias; y se reemplazan los “Afectos del alma al
Sagrado Niño” por una oración al Niño Dios. Se presentan nuevas
adaptaciones de las Antífonas Mayores ya incluidas y se agregan las de otras;
y se reemplazan integralmente las consideraciones por textos traducidos y
adaptados del sacerdote francés Jean-Nicolas Grou (1731-1803) y el inglés
Frederick William Faber (1814-1863).
Como resultado, un lector contemporáneo que se enfrente al texto de
Larrea podrá tan solo reconocer, con variaciones, tres de cuatro oraciones de
la Novena, y encontrar algunas similitudes, en especial temáticas, en unas
cuantas aspiraciones, hoy día conocidas como gozos. La obra de la madre
3 Textos latinos recitados al menos desde el siglo VIII en los días previos a la Navidad.
Rueda, “Estas palabras…” Nueva Revista de Literaturas Populares
Número 5 / Noviembre 2026 / pp. 87-127 102 ISSN 3008-7619
María Ignacia tiene una extensión significativamente menor y su contenido es
sustancialmente diferente, por lo que consideramos que se trata de textos
independientes (tienen más en común la versión de Larrea con la obra de De
Ágreda y la de la madre María Ignacia con las de Grou y Faber que entre ellas dos).
Sin embargo, es necesario notar que es la misma obra de la madre María
Ignacia la que se presenta como una versión “arreglada y aumentada”, es
decir, como heredera de una tradición anterior. La inclusión de estos dos
adjetivos representa el primer ejercicio de posicionamiento de la obra: se trata
de un texto que se incorpora a un marco religioso ya existente, pero lo hace
presentándose como una versión mejorada. En el siguiente apartado
analizaremos qué es lo que presenta esta obra como mejor que su antecesora.
“¡Ah, ven prontamente para rescatarnos, y que un niño débil muestre
fuerte brazo!”: arreglar la Novena para rescatar a los lectores de un
lenguaje incomprensible
Según la descripción de Benavides y Unigarro (2017), la adaptación de la
madre María Ignacia estuvo motivada por el reconocimiento de las
transformaciones del español colombiano durante poco más de un siglo. Por
tanto, la nueva versión
permite un proceso de asimilación distinto, puesto que en esencia su obra da a las
personas la posibilidad de recrear una práctica religiosa más acorde a su tiempo, ya
sea con nuevas palabras o con términos más sencillos que brindan alegría y tal vez
una sensación mucho más familiar por el estilo de la escritura (2017: 189).
Si bien puede sostenerse que el paso a verso de los textos en prosa de Larrea
facilita su recordación y repetición y “brinda alegría”, la tesis de que la autora
buscaba acercar el texto a los lectores al utilizar “términos más sencillos” es
refutable. Como ejemplo presentamos una comparación entre el lenguaje de
uno de los gozos de Larrea y el de la modificación de la religiosa.
Cuadro 1. Texto de los
gozos
en las versiones de Larrea y María
Ignacia
Rueda, “Estas palabras…” Nueva Revista de Literaturas Populares
Número 5 / Noviembre 2026 / pp. 87-127 103 ISSN 3008-7619
Larrea
(1803)
Madre María Ignacia (1910)
O Manuel divino mi
amante mi amado
Ven al mundo yá
Apresura el Paso.
Rey de las naciones
Emanuel preclaro,
De Israel anhelo
Pastor del rebaño
Niño que apacientas
Con suave cayado,
Ya la oveja arisca,
Ya el cordero manso.
Fuente: Benavides y Unigarro, 2017: 189-190. Énfasis añadido.
Mientras el vocabulario de Larrea puede ser comprendido con facilidad dos
siglos después por un lector contemporáneo, la versión de la madre María
Ignacia ya suponía una limitación para el público general de comienzos del
siglo XX, del mismo modo en que sigue siéndolo para un número
significativamente alto de colombianos hoy en día.
Descartada la opción de que el objetivo central fuera “simplificar el
lenguaje” o “acercarlo a su tiempo”, pueden conjeturarse otras posibilidades.
En “Bertilda Samper: la monja que reencauchó la Novena de Navidad”,
Vicente Silva Vargas aporta pistas interesantes:
Después de pensarlo y consultarlo durante meses con otras monjas, la
religiosa consideró que era hora de darle un vuelco modernizador a las
oraciones del padre Larrea con base en diversas invocaciones importadas en
sus baúles europeos [...] para armar una novena conforme a lo que ella
consideraba era la idiosincrasia colombiana. (2012)
Aquí se quiere llamar la atención sobre tres conceptos mencionados por el
cronista: (1) el “vuelco modernizador”, (2) los “baúles europeos” y (3) “lo que
ella consideraba era la idiosincrasia colombiana”, lo cual podría reescribirse
como “lo que ella consideraba que debía ser la idiosincrasia colombiana”.
Rueda, “Estas palabras…” Nueva Revista de Literaturas Populares
Número 5 / Noviembre 2026 / pp. 87-127 104 ISSN 3008-7619
Bertilda Samper Acosta, antes de ser la madre María Ignacia, ya era
escritora. Nacida en una de las familias más ilustres de un reducido círculo
social colombiano, hija del escritor y político liberal José María Samper y de
la también escritora Soledad Acosta de Samper, conocida esta por ser la
fundadora de varias publicaciones periódicas, en las que incluyó, con el
seudónimo de Berenice, colaboraciones de su hija. Entre las contribuciones
de Bertilda, además de poemas y artículos, había traducciones del inglés y el
francés, reflejo de sus viajes de juventud, en los que desarrolló su formación
académica.
Así, de sus “baúles europeos”, la madre María Ignacia extrajo
fragmentos de textos de un sacerdote francés y uno inglés (Silva Vargas:
2012), es decir, Grou y Faber, con los que reemplazó los fragmentos de la
religiosa española María de Jesús de Ágreda (1602-1665); y tomó la referencia
a Santa Margarita María Alacoque (1647-1690), propia de la tradición católica
francesa, que incluyó en la última oración. A esto sumó la traducción del latín
de las Antífonas Mayores, y, para completar, enfatizó en el uso, ya entonces
considerado arcaico, de las formas peninsulares de Larrea, manteniéndolas
donde las había y agregándolas donde no: las modificaciones de la madre
María Ignacia son, pues, una puesta en escena de su capital cultural.
Estos hechos son celebrados por sus editores cuando incluyen en la
portada de su edición “en el mundo Bertilda Samper Acosta”. Aspecto que
vale la pena resaltar no solo porque la monja al entrar al convento había
renunciado a este nombre, sino además porque la referencia a su familia
podría parecer extraña si se tiene en cuenta que su padre, José María Samper,
además de liberal, era conocido por sus fuertes ideas anticlericales, al punto
de que solo después de su muerte su hija, que para entonces tenía 41 años,
pudo entrar al convento.
El que la ascendencia de la religiosa no solo no hubiera sido un
impedimento para acceder a la compañía de La Enseñanza, sino que, además,
sus apellidos se resalten en la portada del libro constituye una declaración: la
nueva Novena estaba legitimada por la tradición intelectual y la posición
social de su autora, ampliamente conocidas en el contexto inmediato de la
orden religiosa, es decir, dentro de un círculo compuesto por un reducido
grupo de familias de carácter ilustrado, que incluían la del arzobispo bogotano
Bernardo Herrera Restrepo, quien aprobó la publicación; lo que propiciaba
la recepción de la obra.
Rueda, “Estas palabras…” Nueva Revista de Literaturas Populares
Número 5 / Noviembre 2026 / pp. 87-127 105 ISSN 3008-7619
El único aspecto en el que su Novena puede representar un “vuelco
modernizador” es el distanciamiento de la tradición española, con la
eliminación de los fragmentos de De Agreda y el ejercicio de posicionamiento
de las tradiciones inglesa y francesa muy en boga entre los círculos letrados
de la élite republicana.
“La gracia de la cual necesitamos tanto”: fijar la tradición
Como se mencionó, para 1910, año de publicación de la edición “arreglada y
aumentada”, la versión de Larrea ya había alcanzado una difusión
significativa, como lo demuestran las ediciones de las que se tiene registro,
todas anteriores a la edición de 1910. Pero la poca información encontrada
limita la comprensión del proceso de convivencia entre los dos textos en las
celebraciones navideñas de la primera mitad del siglo XX. De la novena de
Larrea se conserva una edición quiteña de 1937, que puede estar relacionada
con una tradición posterior que se mantuvo en ese país, bastante diferente a
la colombiana, pero ninguna nueva publicada en el país. De la Novena de
madre María Ignacia existen referencias de al menos tres ediciones
posteriores a la de 1910 publicadas antes de 1955.
Sin embargo, en el archivo radiofónico de Señal Colombia se conserva
una emisión radial decembrina de 1953 de la HJCK (autodenominada “la
emisora cultural colombiana”) en la que se reprodujeron las versiones de
Larrea de las oraciones a la Virgen María y a San José, compaginadas con los
gozos de la edición de la madre María Ignacia (Señal Memoria, 2024, en línea).
Este hecho sugiere que, 43 años después de publicada la nueva versión,
ambos textos coexistían, probablemente sin que hubiera una versión
unificada adoptada por el público general.
Valderrama Andrade brinda una pista adicional cuando sostiene que sus
“bellísimas Jornadas” se mantuvieron como parte de las “novenas que suelen
hacer los hijos de San Francisco en sus iglesias” (1985: 9), pero que solo
después supo de la existencia de la novena original porque “en casa se rezaba
era la arreglada por la madre María Ignacia” (1985: 9). Esto permite suponer
que, si bien parte de la obra de Larrea se mantuvo vigente en círculos
franciscanos, ni siquiera en ellos perduró la versión de Larrea como novena
hegemónica (al menos en el contexto bogotano en el que creció este
investigador).
Rueda, “Estas palabras…” Nueva Revista de Literaturas Populares
Número 5 / Noviembre 2026 / pp. 87-127 106 ISSN 3008-7619
La década del 60 representa un vacío documental en la historia de la
Novena, y la documentación sobre las décadas del 70 y 80 es difícil de
catalogar, dado que las ediciones de este periodo aparecen sin fecha de
publicación. La gran mayoría de las identificadas se tratan de ediciones
publicitarias de diferentes marcas. De estas ediciones no existe ningún
registro en bibliotecas o repositorios digitales institucionales, y se han
rastreado a través de círculos sociales o cuentas de redes sociales que las
reproducen como curiosidades de esa época, como la cuenta de Facebook
Arqueología de Marca, que registra ediciones financiadas por marcas como
La Rosa, Alpina, Conavi, entre otras.
Estas ediciones pueden dividirse en dos grupos principales: un grupo
que constituye una familia textual derivada de un subarquetipo que presenta
en su primera página el siguiente permiso eclesiástico:
Novena de Aguinaldos
Arreglada por la R. Madre MARIA IGNACIA
Religiosa de la Orden de la Enseñanza.
Gbno. Ecco. Arquid. De Medellín.
Puede Imprimirse.
Buenaventura, Obispo Auxiliar General.
Vicario General.
Medellín, 21 de Noviembre de 1952 (Novena de Aguinaldos, s.f.).
De este grupo hemos identificado cuatro ediciones: una que no incluye
logotipos comerciales y que, al parecer, sí fue publicada cerca del año
mencionado en el permiso, y otras tres que se tratan de ediciones publicitarias
(Los Tres Elefantes, La Rosa y un disco de Villancicos). Un hecho particular
de estas ediciones es que, aunque las diferencias en la diagramación muestran
que no se trata de reimpresiones de la misma edición, se mantienen el tamaño
del formato y otras características que reflejan el interés de los editores por
lograr que se asemejen a la edición que tomaron como referencia, es decir,
aquella a la que le fue otorgado el permiso eclesiástico.
En el otro grupo, compuesto por ediciones anónimas, encontramos no
solo ediciones que reproducen con más o menos variaciones léxicas la
versión de la madre María Ignacia, sino otras que presentan mayores
Rueda, “Estas palabras…” Nueva Revista de Literaturas Populares
Número 5 / Noviembre 2026 / pp. 87-127 107 ISSN 3008-7619
innovaciones, que pueden incluir textos completamente diferentes, como las
ya mencionadas, o mantener la estructura general de la versión de madre
María Ignacia, pero reemplazar las consideraciones para todos los días por
otro tipo de textos, entre ellos, apartados bíblicos.
Un punto a resaltar es que, para este momento, la versión de Larrea ha
desaparecido por completo del panorama nacional. La versión hegemónica
es sin duda la de la madre María Ignacia. El grupo derivado del subarquetipo
que menciona el permiso eclesiástico de 1952 no representa mayor problema.
En cambio, la proliferación de versiones anónimas y su diversidad abren
varios cuestionamientos. Dos hechos son importantes: el primero es que
antes de 1991 Colombia estaba regida por la Constitución de 1886, que
reconocía la jurisdicción eclesiástica de la Iglesia católica y la religión católica
como elemento esencial del orden social. El segundo es que hasta 1983
estuvo vigente el Código de Derecho Canónico de 1917, que establecía la
prohibición de publicar textos de instrucción religiosa o destinados a
fomentar la piedad, como libros de oraciones y devociones, sin permiso
eclesiástico.
Al margen de las cuestiones jurídicas, lo que quiero señalar con la
mención del marco constitucional vigente para ese momento en Colombia es
la relación de la población colombiana con la Iglesia y los asuntos religiosos,
que contrasta con la laxitud con la que los editores modifican y reproducen
la Novena. Esto muestra que ya no se percibe como un texto netamente
religioso, al menos no como un texto propio de la Iglesia ni representativo
de categorías cuya reproducción estaba restringida por el derecho canónico.
Asumimos como punto de quiebre de la tradición del texto la inclusión
de la versión de la madre María Ignacia en Hojas de Cultura Popular, revista
“publicada por el Estado colombiano durante un periodo caracterizado por
una sucesión de gobiernos conservadores y militares” (Gutiérrez Viñuales,
2016: 31). Para entender el impacto de esta edición de la Novena es útil
presentar algunos aspectos relevantes sobre el carácter de la revista.
En la presentación de la revista, los editores expresan el objetivo de la
publicación en estos términos:
Estas breves Hojas de Cultura Popular Colombiana tienen el propósito de dar a
conocer, mensualmente, el movimiento artístico del país y los principales
acontecimientos culturales que en él se desarrollen, como las representaciones
Rueda, “Estas palabras…” Nueva Revista de Literaturas Populares
Número 5 / Noviembre 2026 / pp. 87-127 108 ISSN 3008-7619
escénicas, las campañas educativas que el Ministerio organiza, las Ferias del
Libro y, en fin, todas aquellas empresas que tienden a elevar las masas a un
nivel de superación artística […]. Las Hojas de Cultura Popular buscan,
exclusivamente, conectarse con el mayor número de lectores colombianos
deseosos de conocer y apreciar nuestros valores populares y nuestros
elementos folklóricos. Sin embargo, estas Hojas llevarán secciones de
atracción general, inclusive para los cultos, como la poética y la gráfica en que
pondremos singular esmero. (Arango, 1947: 2)
De acuerdo con Gil Jiménez (2019), la revista fue un proyecto político de
difusión de la ideología conservadora. Contrario a lo expresado en la
presentación por Jorge Luis Arango, director de la revista durante toda su
existencia, esta no buscaba reflejar la “cultura popular”, sino fijarla. Algunos
de los apartados parecen responder a lo que Arango llamó “nuestros
elementos folklóricos”, como los versos de Folklore chocoano, de los que, con
carácter ilustrativo, se cita un fragmento:
Sale el sol, sale la luna
salen toas las estrellas,
sale la Virgen María
en merio de toas ellas.
(Anónimo, 1956, núm. 72)
Estos apartados constituyen una minoría de los contenidos. En su mayoría,
sus páginas están destinadas a “secciones de atracción general, inclusive para
los cultos”. Al respecto, Gil Jiménez llama la atención sobre un comunicado
del Ministerio de Educación Nacional (MEN), publicado en el número 17,
donde valora la revista: “Es útil en el sentido que instruye y forma
espiritualmente a las masas, y en el sentido de que ofrece a los doctos y
letrados un acervo de colaboraciones notables y bien seleccionadas”. (Pablo
Núñez, 1952: 30, en Gil Jiménez, 2019: 57).
Entre las “colaboraciones notables y bien seleccionadas” que instruyen
a las masas, los motivos religiosos son una constante. Se presentan biografías
de santos, partituras de cantos litúrgicos (así como partituras, no cancioneros,
de diferentes géneros considerados tradicionales), reproducciones de cuadros
Rueda, “Estas palabras…” Nueva Revista de Literaturas Populares
Número 5 / Noviembre 2026 / pp. 87-127 109 ISSN 3008-7619
y planos de catedrales, entre otros. De estas obras se resaltan sus valores
histórico y estético.
El descrito es el contexto en el cual se publicó, en diciembre de 1956,
en el número 72 de la revista, “La Novena de Aguinaldos” de la Madre María
Ignacia Samper, como parte del conjunto de los símbolos que la revista
considera identitarios del pueblo colombiano. Varios elementos de esta
edición deben resaltarse. Aunque el texto se trata, en su totalidad, de la
versión de la religiosa colombiana, el título con que se presenta es similar al
que, durante largo tiempo, acompañó la versión de Larrea: Novena del
Aguinaldo. Además, debajo del título se incluye una nota aclaratoria:
Advertencia
No se ha pretendido hacer una nueva Novena de Aguinaldo, sino únicamente
reformar la antigua en lo que tenía de defectuoso, sin despojarla de la
fragancia especial de devoción que la ha hecho siempre tan popular. La tarea
del corrector ha sido, pues, muy sencilla, consistiendo ésta en sustituir las
antiguas consideraciones para cada día […]; alargar un tanto los versos, y
agregar el bellísimo Acordaos, traducido del francés. Las demás oraciones se
han dejado como estaban, con levísimas modificaciones.
TIBERIO
Obispo de Manizales
Esta “Advertencia” no hacía parte de la edición de 1910, pero ha sido posible
establecer que ya estaba incluida en ediciones anteriores a 1956. Aunque,
hasta el momento, no ha sido posible rastrear su primera aparición,
suponemos que es parte de una edición publicada entre 1922 y 1932, década
en la que Tiberio de Jesús Salazar y Herrera ejercía como obispo de
Manizales. Es imposible determinar con certeza si los editores de la revista
sabían o no que esta advertencia no hacía parte del texto original de la edición
que estaban reproduciendo, aunque no por esto este acto carece de
implicaciones.
“La tarea del corrector” a la que se refiere el obispo es una descripción
de las modificaciones de la madre María Ignacia. El prelado reconoce los
cambios, prueba de que conoce, aunque sea de oídas, la que llama “la antigua”
Novena. La advertencia, consecuentemente, genera, con o sin intención, una
confusión. No es claro que “corrector” se refiera a la autora que firma el
Rueda, “Estas palabras…” Nueva Revista de Literaturas Populares
Número 5 / Noviembre 2026 / pp. 87-127 110 ISSN 3008-7619
texto. En la medida en que el texto presentado no persigue ser una “nueva
Novena” no debería tener una nueva autora, por lo que podría parecer que
alude a correcciones al texto de la religiosa y no las de esta a un texto anterior.
Más allá de esta confusión, queda claro que esta versión corregida está
relacionada con una “antigua”. Esta aclaración, en la misma línea de los
adjetivos “arreglada y aumentada” de la edición de 1910, confiere a esta
versión un aura de ancestralidad, que se ajusta perfectamente a los intereses
ideológicos de quienes, por medio de la publicación de Hojas de Cultura
Popular, buscaban definir un marco identitario de carácter nacional.
Otro hecho clave es que esta “Advertencia” no constituye
expresamente un permiso eclesiástico, que es otro de los elementos que
aporta al tránsito de texto religioso a obra popular. El texto, desde este
momento, pasa a hacer parte del acervo colombiano, por lo que puede
modificarse e imprimirse libremente, como han hecho desde entonces
tiendas por departamento, fábricas de galletas y otros tipos de industria.
En el siguiente apartado desarrollaremos algunos puntos relacionados
con los efectos positivos del carácter anónimo que adquiere la Novena en
ediciones posteriores como la de Vea; pero antes de borrar su autoría,
queremos añadir un comentario adicional sobre la edición de Hojas de
Cultura Popular: esta edición reconoce la autoría de la obra, pero esta vez la
autora aparece como Madre María Ignacia Samper, conservando el nombre
incluido en las ediciones que incluyen el permiso eclesiástico, pero
añadiéndole el desaparecido apellido, cuya relación con la tradición letrada
del país había aumentado en el periodo comprendido entre las dos ediciones.
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Portada de la revista Hojas de Cultura Popular en la que se incluyó la “Novena del Aguinaldo”, 1956.
“¡Niño tan precioso, dicha del cristiano, luzca la sonrisa de tus dulces
labios!”: inscribirse en la tradición
Desconocemos si la pérdida de la autoría ocurrió en la década del 60 o la del
70, así como las razones que la motivaron. Suponemos como una posible
causa accidental una de las decisiones editoriales relacionadas con el diseño
de Hojas de Cultura Popular y que en sus textos el nombre del autor aparece en
la parte inferior de la última página.
Esta decisión puede no ser relevante en una obra corta, pero en un texto
de ocho páginas puede tener un impacto significativo en los lectores. Conviene
recordar que algunos apartados de la Novena, que se presentan al comienzo,
se leen todos los días, mientras que las consideraciones solo se leen el día
correspondiente. De ese modo, solo una vez en el año sería necesario llegar a
la página donde se presenta, discretamente, el nombre de la autora.
Al margen de las razones que motivaron este hecho, este representa un
nuevo e importante capítulo en la tradición textual. El anonimato refuerza el
carácter popular de la Novena, le imprime un aura de texto colectivo, de
materialización de una tradición oral, de símbolo comunitario. La Novena
anónima deja de pertenecerle a su autora y de paso a la Iglesia, para pasar a
ser parte de la comunidad como manifestación de una tradición. Para mostrar
Rueda, “Estas palabras…” Nueva Revista de Literaturas Populares
Número 5 / Noviembre 2026 / pp. 87-127 112 ISSN 3008-7619
el valor que le confiere a la Novena su anonimato, queremos citar dos
ejemplos de pérdida de autoría.
El primer caso está relacionado con las ediciones publicitarias de la
década de 1980 que mencionamos y entre las que encontramos unos pocos
ejemplos que incluían tanto el nombre de la autora como el permiso
eclesiástico y otros ejemplos, más numerosos, que la presentaban como un
texto anónimo. Mencionamos, además, que algunas variaciones puntuales en
los textos nos permiten suponer que se desprenden de dos subarquetipos
independientes: una edición publicada en Medellín en 1952 y un subarquetipo
desconocido en el que la Novena aparece sin autoría por primera vez y que,
suponemos, representa un subarquetipo subordinado a la edición de 1956 de
Hojas de Cultura Popular. Parece poco probable que diferentes editores
opten simultáneamente por eliminar la referencia a la autora.
Diversos estudios ecdóticos sostienen que la filiación de una variante a
un subarquetipo puede responder a una cuestión de disponibilidad. Como
vimos, las ediciones publicitarias anónimas eran más diversas y llamativas y,
por lo tanto, probablemente más populares que las que intentaban reproducir
el formato de la versión con permiso y autora. Y dado que la mayoría de la
sociedad colombiana desconoce su autoría, o al menos la desconocía antes
de la reciente popularidad que ha cobrado publicar notas de prensa contando
el origen de la Novena, cabe suponer que editores de una revista de farándula
como Vea reproducen un texto como anónimo porque desconocen su
tradición textual.
Este probablemente sea el caso de la gran mayoría de ediciones
publicitarias de las últimas tres décadas, pero hay un caso que parece ser
diferente. Uno de los ejemplos que conocemos de ediciones que tenían el
permiso eclesiástico es una edición distribuida a comienzos de la década de 1980
por el almacén Los Tres Elefantes, que se ha caracterizado por su constancia.
Algunas marcas regalan ediciones unos años sí y otros no; este, en cambio, hasta
donde tenemos registro, lo ha hecho año tras año. Sin embargo, en las ediciones
de los últimos años, la versión que encontramos es anónima. De hecho, la
edición de 2024 es exactamente igual a la de la revista Vea de ese mismo año.
Reconocer la autoría en una edición y no hacerlo al año siguiente no puede sino
interpretarse como una decisión consciente e intencional.
El segundo ejemplo nos habla de la transitividad de este atributo. Como
vimos, el adjetivo tradicional comenzó a incluirse expresamente en los títulos
Rueda, “Estas palabras…” Nueva Revista de Literaturas Populares
Número 5 / Noviembre 2026 / pp. 87-127 113 ISSN 3008-7619
de las ediciones durante la década de 1990 ante la proliferación de versiones
no tradicionales, que había comenzado desde la década anterior, en su
mayoría anónimas. De manera paralela, en este mismo periodo comenzaron
a publicarse otros textos a los que nos referiremos como versiones de la
novena, en tanto la intención de sus autores y editores era que fueran leídos
durante las novenas.
Uno de los más populares fue Los nueve días y un día: Nueva novena
de Navidad, del conocido poeta colombiano Jairo Aníbal Niño, cuyo
reconocimiento favoreció su difusión en ese momento, pero fue insuficiente
para mantenerla vigente.
Este ejemplo contrasta con el de otra edición. En noviembre de 1993,
la Editorial XYZ publicó la “5ª Edición - Corregida y aumentada” (curiosa
elección de adjetivos) de Navidad para Niños y para toda la familia de Lucy
Tobón Franky y Bettyna Franky de Franky. La publicación incluye el número
de registro de propiedad intelectual y la advertencia de “Prohibida la
reproducción parcial o total de esta obra por cualquier medio sin autorización
escrita del Editor” (1993, s/p.). La información incluida en las páginas legales
de la edición refleja el interés comercial de las autoras y el hecho de que se
trate de la quinta edición es muestra del relativo éxito de esta empresa.
Lo que llama la atención de esta versión en particular es que el texto,
probablemente en contravía del lucro perseguido, puede encontrarse
reproducido en su totalidad en distintas ediciones, impresas y digitales, sin
mención a las autoras ni notas aclaratorias sobre una posible autorización y
sin respetar el título original de la obra.
Más allá de las posibles infracciones a los derechos de autor del caso, es
interesante observar cómo el carácter popular del texto otorga licencias
implícitas a autores y editores. La versión a la que se alude incluye una parte
considerable de la Novena tradicional. Pero ello no implica la necesidad de
hacer explícita la edición usada como referencia. De la misma manera, al
omitir la referencia a las autoras y cambiar el título por La Novena de
Navidad, nuevos editores parecen obtener una licencia social para reproducir
el texto y, de paso, su nuevo anonimato le ha permitido inscribirse en la
tradición navideña.
“Que entre las tinieblas tu esplendor veamos”: el papel de las
ideologías lingüísticas
Rueda, “Estas palabras…” Nueva Revista de Literaturas Populares
Número 5 / Noviembre 2026 / pp. 87-127 114 ISSN 3008-7619
Hasta este punto hemos indicado que la edición de la revista Vea, como
ejemplo tipo de lo que representa la Novena tradicional, reproduce la versión
escrita por la madre María Ignacia como consecuencia del éxito de sus
editores para posicionarla como la versión hegemónica frente a la de Larrea;
que puede reproducirse libremente dado el carácter popular y no
necesariamente religioso que le imprimió su publicación en Hojas de Cultura
Popular; y que se presenta como un texto anónimo siguiendo a sus pares que
así lo hacen. Nos queda solo resaltar un aspecto relacionado con el registro
lingüístico.
Mencionamos que en las últimas décadas del siglo XX comenzaron a
introducirse actualizaciones léxicas que buscaban propiciar su comprensión
y facilitar la lectura del texto. Esas modificaciones, cuya popularidad fue
aumentando con los años, no necesariamente implicaban la exclusión de una
edición de la categoría tradicional.
En el artículo de la revista Semana antes mencionado se incluye un
comentario al respecto unos párrafos después de la ambigua explicación
sobre la importancia de diferenciar el libro correcto de los erróneos:
Cabe resaltar, que existen diferentes tipos de guiones sobre la novena, en los
cuales su mayoría están escritos en el léxico antiguo para acercar a las
personas que los leen a esa época. Sin embargo, hoy en día existen otras
adaptaciones modernas con un lenguaje más actualizado y fácil de recitar.
(Semana, 16 de diciembre de 2021)
Comentarios como este indican que la actualización léxica no necesariamente
constituye un fallo en la Novena; lo hicieron en algún momento muchas
ediciones publicitarias y lo siguen haciendo las ediciones de instituciones
religiosas. Sin embargo, los editores de la revista Vea han optado por una
versión que mantiene el “lenguaje de la época”, como lo hacen en la
actualidad la mayoría de quienes buscan posicionar su edición, con los
logotipos de las marcas que las financian, como la elegida para rezar la
novena, al menos durante los nueve días del año de su publicación.
Sobre su carácter tradicional hay otro hecho interesante: en el
imaginario colectivo, en especial en el anterior a Internet y la explosión del
interés de los medios por esclarecer su origen, el texto no solo es anónimo,
sino, además, no es colombiano. No es extraño encontrarse con la idea de
Rueda, “Estas palabras…” Nueva Revista de Literaturas Populares
Número 5 / Noviembre 2026 / pp. 87-127 115 ISSN 3008-7619
que se trata de un texto de origen español, alguno de los tantos legados
coloniales vigentes. Esta creencia fundamenta el uso de formas del español
peninsular, como la conjugación verbal y el voseo arcaizante.
A ello se suma una de sus características más fascinantes: el hecho de
que para muchos su contenido sea incomprensible, y que en su reproducción
esto parezca irrelevante. Como se dijo, la versión tradicional tiene detractores;
de lo contrario no existirían versiones en lenguaje simplificado, pero estas
han perdido cada vez más su popularidad.
El intrincado lenguaje de la Novena tradicional, tan distante del español
colombiano de uso cotidiano, se asocia, de diversos modos, a un lenguaje
arcano y culto. Es cierto que, a fuerza de escuchar explicaciones de personas
mayores, y en la radio y la televisión –recientemente, también por medio de
publicaciones que circulan en redes sociales–, muchos colombianos hemos
aprendido que un cayado es un instrumento que sirve para arrear o contener
“ya la oveja arisca, ya el cordero manso” y que “putativo”, aunque cause
gracia, no es una palabra malsonante.
Pero las explicaciones que circulan se limitan a unos pocos versos.
Preclaro y sapiencia suma son fórmulas que solo se sacan del baúl cada 16 de
diciembre y vuelven a guardarse incólumes nueve días después. Lo mismo le
ocurre a la “venerable Margarita del santísimo Sacramento” que acompaña
“el bellísimo Acordaos” alabado por el obispo Tiberio. Como sociedad,
valoramos que niñas y niños puedan mostrar en público sus recién adquiridas
habilidades lectoras; y, en ese orden, leer, sin equivocarse, “merecisteis que
todo un Dios os escogiese por madre suya”.
La corrección lingüística esperada de niños y niñas está relacionada con
aspectos fonéticos, no semánticos. El entusiasmo con el que los adultos
celebran la capacidad de leer sin errores, omitiendo la capacidad de
comprender el significado de las palabras, revela mucho sobre el papel
atribuido a la lectura en voz alta como prueba de un alto grado de educación
o cultura. Como ejercicio de corrección lingüística, este es un acto político
que, en palabras de Joseph, “[d]etermina dónde está cada quién en la jerarquía
social, a quién se le puede confiar el poder y la responsabilidad” (2017: 284).
Hay que tener en cuenta que, como menciona este autor, “[l]os problemas
asociados a la corrección lingüística […] se interpretan como reflejos de la
inteligencia, dedicación [y] valor social” (2017: 284).
Rueda, “Estas palabras…” Nueva Revista de Literaturas Populares
Número 5 / Noviembre 2026 / pp. 87-127 116 ISSN 3008-7619
La corrección lingüística, en este caso, no se demuestra con el uso de
un registro en interacciones cotidianas, sino por medio de la correcta dicción.
La inteligencia y el valor social se ponen de manifiesto cuando se es capaz de
asumir la responsabilidad de leer en voz alta, con la entonación correcta, un
texto que presenta todas las barreras comunicativas posibles, en un evento
como la novena.
Los siguientes son algunos ejemplos de comentarios publicados en
redes sociales que muestran la valoración de la lectura de la novena como
prueba de corrección social: “No son capaces de leer bien ni los gozos de la
novena de aguinaldos y ahora vienen a criticar la lectura de la juez Heredia
con un fallo de más de mil páginas” (@le_trinante, 28 de julio de 2025); “La
prueba máxima de lectura es que te pongan a leer la novena. Ahí te das cuenta
si sabes leer o solo crees que sabes” (@mariomojc, 19 de diciembre de 2025);
“a lo único que le temo en la vida es a que me pongan a leer la novena”
(@m0rianaa, 19 de diciembre de 2025); y “Niño incapaz de leer ‘prosternado’
produce retraso de 45 minutos en novena de aguinaldos”
(@actualidadpanam, 16 de diciembre de 2022).
La barrera semántica también representa un atractivo y una gran
oportunidad para continuar publicando contenidos explicativos en medios
de comunicación y redes sociales. Como ejemplo quiero mostrar la
descripción que, de manera irónica, presenta el artículo “Que alguien me
explique los gozos de la novena de aguinaldos”, publicado en la página de El
Tiempo, el diario de mayor circulación del país. La publicación constituye un
escenario de reproducción de ideologías lingüísticas, incluso aunque el
objetivo del autor sea entretener; además, el texto es cómico precisamente
porque hace referencia a un discurso ya instaurado en la conversación:
La novena parece escrita por Sancho Panza y don Quijote de la Mancha. El
lenguaje es tan complicado que son incomprensibles los gozos, tanto para los
niños como para mí, que padezco problemas de aprendizaje y exceso de
ignorancia. […] Supongo que usted –brillante lector– tiene clarísimo el
significado de las palabras subrayadas en la siguiente oración: «¡Oh sapiencia
suma del Dios soberano, que a infantil alcance te rebajas sacro!». […] No le
voy a contar qué es ‘preclaro’; sacúdase la pereza y busque en el diccionario.
Lo que sí le voy a dar es otro dato para que deslumbre a una niña con su vasto
conocimiento. […] Anímese a ser un seductor intelectual con tan sofisticado
conocimiento: «Hola nena, sabías que los hebreos, al igual que Harry Potter…
Rueda, “Estas palabras…” Nueva Revista de Literaturas Populares
Número 5 / Noviembre 2026 / pp. 87-127 117 ISSN 3008-7619
¿Ya te hablé de Jesé?… Eres como una lumbre de oriente, un sol de eternos
rayos; qué delicia que los hombres –entre las tinieblas– tu esplendor veamos».
(Gómez Osorio, 2010)
La valoración social que se confiere a la reproducción de un registro
lingüístico, por transitividad, conlleva la valoración de ese registro. Y si a ello
se suma que tal registro se conserva por ser característico de “una época”, se
propicia la reproducción de una ideología lingüística de “una época” en la
que se hablaba un “español más culto”, incluso cuando esa “época” carece
de una temporalidad específica.
En la reproducción de esta ideología lingüística llaman la atención los
casos de las enunciaciones metadiscursivas de quienes, en efecto, saben que
esta “época” corresponde a un momento concreto de la historia de Colombia.
Como se vio, Benavides y Unigarro (2017), investigadores de la historia de la
Novena, reproducen el imaginario de que las adaptaciones de la madre María
Ignacia hacen de la Novena un texto “más acorde a su tiempo” (189). En la
misma línea, el Patronato Colombiano de Artes y Ciencias, en La auténtica
Navidad Colombiana –nótese el uso del adjetivo auténtica en una publicación
financiada por el Ministerio de Educación Nacional–, incluye la que llama la
Novena “arreglada por la madre María Ignacia [en la que] se aprecia el lenguaje
de la época que aquí conservamos respetando la tradición” (2013: 54).
Los ejemplos de Benavides y Unigarro y del Patronato de Artes y
Ciencias son relevantes, toda vez que se trata de casos en los que los autores
saben que se está hablando de un texto producido en Bogotá a principios del
siglo XX. Esto les habría permitido comprobar, si lo hubieran considerado
necesario, qué tanto difiere el registro lingüístico de la Novena del de esa
“época”. Los autores de estas dos publicaciones reproducen,
involuntariamente o como parte de un ejercicio de exaltación del valor
estético de la Novena, el imaginario mítico de una “época lingüística”
idealizada, recientemente reforzado por la novedosa inclusión del texto en
latín de la edición de la Catedral Primada, sobre la que volveremos en el
siguiente apartado.
“Borra nuestras culpas, salva al desterrado”: recuperar la autoría
El seguimiento a las enunciaciones metadiscursivas, presentes en notas de
prensa y publicaciones académicas, permite reconocer un creciente interés
Rueda, “Estas palabras…” Nueva Revista de Literaturas Populares
Número 5 / Noviembre 2026 / pp. 87-127 118 ISSN 3008-7619
por identificar y difundir el origen de la Novena. Y una parte central de este
ejercicio es darle crédito a su autor/a, que, algunas veces, es la madre María
Ignacia y otras veces, cada vez más, Larrea.
Este parece coincidir con la inclusión de la “Introducción histórica” de
Nieto en la edición de la Catedral Primada (2011) y su posterior reproducción
en páginas web de instituciones eclesiásticas y ediciones de la Novena (no
tradicionales) de estas.
Sobre la edición de la Catedral Primada queremos señalar otros
aspectos relevantes. Uno de ellos es la innovación que introduce en el título:
además de la inclusión del adjetivo tradicional, que, como se mencionó, indica
qué versión reproduce, aparece el término Natividad, palabra poco común
en el habla colombiana y asociada a contextos religiosos cultos, acompañada
del texto en latín Iesus Christus Natus Est Nobis: Venite, Adoremus. En segundo
lugar, se trata de una edición de lujo, de tapa dura, impresa a color, que incluye
en casi todas sus páginas reproducciones de arte religioso de los siglos XVI a
XVIII, entre ellas algunas que se encuentran en la Catedral Primada de
Bogotá y varias de los pintores neogranadinos Gregorio Vásquez y Gaspar
de Figueroa, ilustres representantes de la tradición artística del país. Por
último, la edición cierra con un estudio sobre “El villancico en Colombia” de
Edgardo Bermúdez, de quien se añade que es profesor titular de la
Universidad Nacional de Colombia. Todos estos elementos la presentan
como una edición culta.
Pero el hecho que nos parece más significativo es que, al reconocer a
Larrea como su autor, se posiciona la Novena como un texto colonial, como
lo son la misma Catedral Primada, cuya arquitectura se resalta en varias de las
fotografías incluidas, y la colección de arte de su propiedad que se presenta;
redefiniendo los términos de su legitimidad en función de su genealogía
colonial, asociada al patrimonio histórico, religioso y cultural que representa
la misma Catedral Primada.
Antes de esta edición, Valderrama Andrade ya había emprendido la
tarea no solo de reconocer a Larrea como autor de la Novena, sino de
reposicionar su edición. El estudio preliminar que acompaña la obra tiene
solo una breve mención al aporte de la madre María Ignacia, que se incluye
“solo porque, en efecto, la Novena del padre Larrea ha sido conocida a través
de un arreglo hecho en Bogotá, por una monja de la Enseñanza” (Valderrama
Andrade, 1987: XXVIII). Esta aclaración se hace necesaria en tanto que, para
Rueda, “Estas palabras…” Nueva Revista de Literaturas Populares
Número 5 / Noviembre 2026 / pp. 87-127 119 ISSN 3008-7619
cualquier lector colombiano, el texto presentado en esa edición no puede sino
causar sorpresa, en la medida en que presenta un texto desconocido en su
mayoría. Valderrama agrega que “hace algún tiempo efectuamos una
confrontación entre ambas novenas. Hoy sólo queremos detenernos en la
original” (XXIX).
La publicación que cita como “confrontación entre ambas novenas” es
el artículo “La novena de Aguinaldo del padre Fernando de Jesús Larrea”,
publicado en Noticias Culturales en 1985, del Instituto Caro y Cuervo,
institución de la que era subdirector. En este se entiende el poco interés que
Valderrama Andrade muestra por el aporte de la madre María Ignacia en el
estudio preliminar incluido en la edición facsimilar del Caro y Cuervo:
El arreglo de la monja de la Enseñanza puede ser discutible, porque en manos
de la poetisa bogotana el texto del padre Larrea perdió mucho de su frescura
natural y de su encanto espontáneo y directo. La Novena de Aguinaldo de la
madre María Ignacia quiere ser más literaria y, desde luego, da rienda suelta a
ciertas efusiones femeninas imposibles en un fraile tan varonil y trabajado
como el padre Larrea.
Pero no se puede discutir que el texto de la monja bogotana ha calado
más en la sensibilidad hogareña y esto es ya un hecho evidente que indica
algunos valores en el arreglo de marras. (Valderrama Andrade, 1985: 10)
En su ejercicio de resaltar el carácter histórico de la Novena, Valderrama
Andrade se centra en el valor de Larrea como autoridad religiosa, por encima
de la de “una monja” que la deteriora con sus “efusiones femeninas” y, de
paso, como subdirector del Instituto Caro y Cuervo, aprovecha la
oportunidad para cobrar el rédito institucional. Como lo señala en el estudio
preliminar, la edición facsimilar de la impresión de 1807 publicada en 1987
por el Instituto Caro y Cuervo reproduce “la primera que se hizo en
Colombia [...] en Santafé de Bogotá, Imprenta Patriótica, 1807. Esta
Imprenta Patriótica cuyo nombre y tradición revive la de este Instituto”
(Valderrama Andrade, 1987: XXXIII).
Cabe aclarar que la actual Imprenta Patriótica del Instituto fue fundada
en 1960 tomando el nombre de su predecesora del siglo XVIII, hecho que
omite Valderrama Andrade al posicionarla dentro de la tradición del texto.
La ecuación legitimadora funciona en varios niveles: como autoridad
académica, el Instituto Caro y Cuervo reposiciona el texto de Larrea al resaltar
Rueda, “Estas palabras…” Nueva Revista de Literaturas Populares
Número 5 / Noviembre 2026 / pp. 87-127 120 ISSN 3008-7619
su valor histórico, pero, a la vez, el valor histórico del texto de Larrea
relegitima la autoridad del Instituto al borrar el salto temporal que separa la
Imprenta Patriótica fundada por Antonio Nariño de su homóloga actual; de
esta manera, al publicar la edición facsimilar de la impresión de 1807 se
convierte en el padre de esta tradición nacional.
Sobre las ediciones de la novena de Larrea, Juan Carlos Ramos presenta
un detallado estudio en “Novena tradicional de aguinaldos. Apuntes para una
genealogía”, artículo publicado en Thesaurus, revista del Instituto Caro y
Cuervo, en el que se refiere a un “fenómeno editorial” que recoge las
ediciones de lo que denomina
Novena tradicional de aguinaldos (NTA), donde convergen los textos del
padre fray Fernando de Jesús Larrea OFM, (1699-1773) y los de la Madre
María Ignacia (1856-1910); ediciones que aún en la actualidad se usan para el
rezo de la novena en el tiempo de navidad, formando parte del patrimonio
material (el texto de la NTA) e inmaterial (tradición oral del rezo de la NTA)
en Colombia [...] y de la cual dada la variedad de testimonios que se
encuentran hoy, se constituyen gran cantidad de variantes de autor,
contaminaciones y refundiciones (Ramos Hendez, 2020: 38).
Su definición se presenta como un nuevo ejercicio de renegociación de lo que
representa la Novena tradicional, en el que no solo incluye los textos de
Larrea, sino que los presenta dentro del grupo de “ediciones que aún en la
actualidad se usan para el rezo de la novena”, aunque, en el breve apartado
final que le dedica a la refundición de la madre María Ignacia, reconoce que
la publicada en 1910 “se convertirá en la edición más difundida de la NTA,
que aún se practica en la actualidad” (Ramos Hendez, 2020: 55).
La renegociación del adjetivo tradicional propuesta por el autor podría
representar una barrera para otro proyecto de reconstrucción histórica.
Como mencionamos, la investigación que dio origen a la publicación de
Benavides y Unigarro fue encomendada y financiada por la Orden de la
Compañía de María Nuestra Señora, a la que pertenece el Convento-Colegio
La Enseñanza mencionado en la portada de la edición de 1910.
En esta obra se reconoce a Larrea como autor de la novena anterior,
pero se aclara que lo hizo por solicitud de doña María Clemencia de Caycedo.
Tras un breve capítulo en el que se expone la vida del autor, se incluyen otros
en los que se menciona el importante papel que tuvo La Enseñanza en la
Rueda, “Estas palabras…” Nueva Revista de Literaturas Populares
Número 5 / Noviembre 2026 / pp. 87-127 121 ISSN 3008-7619
difusión de la obra y el papel de la Novena durante el siglo XIX. Hasta este
punto, la historia del contexto social del texto no genera disputas con la
historia de la tradición textual que presenta Ramos.
El posible problema aparece en los capítulos siguientes, en los que se
presenta la biografía de la madre María Ignacia y su edición, y una larga
descripción de la importancia de esta celebración durante el siglo XX, que
incluye una extensa lista de ejemplos de todo tipo de novenas que llamaríamos
no tradicionales, presentados como ediciones de la Novena. La investigación
se centra en la práctica y no en el texto, y la razón es que hace parte de la
documentación presentada por la Orden para respaldar la solicitud de la
declaratoria de la novena, como evento, como Patrimonio Inmaterial del país.
Alguien podría preguntarse qué relación puede tener una eventual
disputa por la asociación de una orden religiosa u otra con nuestro interés
por las ediciones del texto, que además hemos centrado en la edición de
cortesía regalada por la revista Vea, elegida como ejemplo tipo de un amplio
conjunto de ediciones similares. La relación no es directa; sin embargo, la
disputa importa porque muestra que la definición misma de “edición”
condiciona la historia que puede contarse sobre la Novena.
Hemos dicho que las condiciones de reproducción impiden que
podamos probar la hipótesis de que se trata del texto más editado y publicado
de la historia del país. Esta afirmación depende de qué se entienda por edición
del texto, porque si se desconocen las decenas, o tal vez cientos, de ediciones
regaladas cada año, su número disminuye considerablemente.
La lista de referencias bibliográficas que presentan Benavides y
Unigarro muestra otra ideología relacionada con la edición de textos. Los
autores incluyen doce ediciones de la novena de Larrea y muchas otras de
diversos autores. De la versión de la madre María Ignacia solo aparece, en
una de las páginas interiores del libro, una fotografía de la portada de la
edición de 1910. La edición de la Catedral Primada se incluye, pero solo
porque acompaña la referencia a la introducción de Nieto.
Ante la inexistencia de ediciones –verdaderas ediciones– de la Novena,
la edición de Hojas de Cultura Popular cobra especial importancia, al convertirse
en la edición citada en todas las publicaciones, incluso en aquellas en las que,
al rastrear las variaciones del texto, puede identificarse que no es esta edición
la que toman como fuente. El carácter efímero de las ediciones del texto es
el último gran atributo al que nos referiremos.
Rueda, “Estas palabras…” Nueva Revista de Literaturas Populares
Número 5 / Noviembre 2026 / pp. 87-127 122 ISSN 3008-7619
“Todo lo que quieras pedir pídelo por los méritos de mi infancia y nada
te será negado”: la legitimación de discursos
La celebrada capacidad del texto de mantenerse inmutable a lo largo del
tiempo le ha permitido desligarse de la materialidad de sus ediciones, lo que
ha representado una gran ventaja para sus editores. Al finalizar la temporada
decembrina, la edición de la revista Vea probablemente terminará en la
basura, junto con la publicidad de la empresa avícola que la financió,
abriéndole así la puerta de entrada a los hogares colombianos a nuevas marcas
al año siguiente. Ediciones de lujo como la de la Catedral Primada, en cambio,
limitan el poder de legitimación de discursos de la Novena, en la medida en
que fijan el objeto, lo conservan y lo inscriben en un circuito menos efímero.
Ramos Hendez se refiere al rezo de la novena como una tradición oral,
como lo hace Nova Rodríguez en La Novena para Aguinaldo: tensiones en la
cultura letrada y la cultura popular (2021). No es nuestro interés debatir los límites
entre un texto oral y uno escrito. Por ahora, solo queremos mencionar que,
aunque a fuerza de repetición muchos colombianos conozcan de memoria
parte de los textos, no tenemos referencia a un solo evento en el que la
novena se haya recitado en lugar de leerse de una publicación escrita.
La memorización se concentra en las oraciones y los gozos que se leen
todos los días. El caso de las consideraciones para cada día es diferente:
muchas personas no tienen ni siquiera claridad sobre los temas de los que se
habla. En la novena de la revista Vea se reproducen textualmente las elegidas
por la madre María Ignacia. El interés de sus editores es promocionar la venta
de la revista, los chismes de farándula que incluye y, de paso, la venta de pollo.
Este espacio es el apropiado para incluir modificaciones más considerables:
allí la edición del Ejército de Colombia presenta una exaltación a la patria e
invita a los soldados a defenderla; la Agencia Nacional de Tierras defiende la
reforma agraria propuesta por el Gobierno; y la Arquidiócesis de Bogotá
invita a reflexionar sobre los retos de la vida moderna.
Sin embargo, estas son ediciones en las que las transformaciones son
evidentes y, por la variedad de discursos que se han legitimado a través de
ellas, ameritan un estudio independiente. Por el momento hemos querido
centrarnos en las ediciones que alimentan la idea de que se trata de un texto
que se ha mantenido inalterado a lo largo de la historia, que son precisamente
las que han transformado más profundamente la Novena.
Rueda, “Estas palabras…” Nueva Revista de Literaturas Populares
Número 5 / Noviembre 2026 / pp. 87-127 123 ISSN 3008-7619
La madre María Ignacia, en el mundo Bertilda Samper Acosta, se aparta
de la tradición española para posicionar las más actualizadas tradiciones
inglesas y francesas, populares entre las élites republicanas, y sus editores lo
resaltan al incluir sus apellidos como respaldo del renovado carácter ilustrado
de la obra. Los editores de Hojas de Cultura Popular la utilizan para alimentar
su proyecto de construcción de una identidad nacional, transfiriendo su
propiedad al pueblo colombiano y convirtiéndola en una obra popular.
Gracias a su nuevo carácter popular y su anonimato, sus editores pudieron
convertirla en un instrumento publicitario, con ediciones que han pasado
desapercibidas mientras alimentan la idea de que se trata de un texto oral. Y,
en el capítulo más reciente, la Catedral Primada, máxima representante de
una tradición que precede a la fundación de la nación, rescata un pasado
colonial que la versión que reproduce nunca tuvo; lo que le permite
aprovechar su carácter patrimonial, ahora tan antiguo como la misma
catedral, para exaltar su propia historia y, de paso, su arquitectura y la
colección de arte que conserva.
El éxito de las estrategias de renegociación de estos editores se refleja
en el posicionamiento de estas ediciones en la historia del texto, incluyendo
el posicionamiento de las ediciones publicitarias como no ediciones; pero su
mayor valor puede ser el hecho de que las transformaciones que incorporaron
hayan pasado desapercibidas.
Así, la Novena, al presentarse como perpetuamente inalterada, tiene la
posibilidad de tomar nuevas formas y legitimar discursos políticos, religiosos,
académicos o comerciales; dándoles la posibilidad a diversos actores de
decirle al texto: “Nos entregamos a Vos, ¡Oh Niño omnipotente! Seguros de
que no quedará frustrada nuestra esperanza y de que en virtud de vuestra
divina promesa, acogeréis y despacharéis favorablemente nuestra súplica”.
Bibliografía
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