
Rueda, “Estas palabras…” Nueva Revista de Literaturas Populares
Número 5 / Noviembre 2026 / pp. 87-127 91 ISSN 3008-7619
una de las escasísimas versiones que incluyen el Ave María, el Padre Nuestro
y el Gloria al Padre, que se deben repetir al final de las oraciones.
Y así, año tras año, durante nueve días consecutivos, del 16 al 24 de
diciembre, por todo el territorio colombiano,2 per saecula saeculorum, amén.
“¡Llave de David que abre al desterrado las cerradas puertas del regio
palacio!”: la legitimidad perpetua
Como se deduce de la multiplicidad de escenarios referidos, en Colombia,
una novena es un evento social que combina prácticas que pueden
considerarse tradicionales con una amplia gama de variaciones, que dependen
de los grupos sociales que interactúan en ella, del contexto donde se realiza y
de los intereses de quienes la organizan. A pesar de la riqueza simbólica
presente en esta práctica, aquí nos centraremos específicamente en el
momento que hemos presentado como invariable: la lectura de un texto, que
puede llamarse indistintamente Novena de Aguinaldos, Novena del Niño Dios o
Novena de Navidad, entre otras opciones; en adelante, Novena.
Puede parecer extraño comenzar por una extensa lista de diversas
celebraciones de la novena (como evento) cuando nuestro objeto de estudio
es el texto mismo, más específicamente, sus ediciones. Una de las razones
para hacerlo es que la referencia a esta práctica social simplifica la tarea, de
otra manera difícil de lograr, de definir qué es la Novena de Aguinaldos: es
un texto que puede ser –o ha sido– utilizado para “hacer la novena” o “rezar
la novena” durante los nueve días que duran las novenas.
2 Con una rápida revisión en internet se puede comprobar la proliferación de páginas de toda índole (portales
informativos, católicos, gubernamentales, blogs, páginas comerciales, etc.) donde el término “novena” está
asociado a expresiones como “los colombianos”, “tradicional”, “identidad”, “en Colombia”, “nuestras raíces”,
“nuestros valores” y demás. Es claro que se trata de un discurso, reproducido desde los centros políticos y
económicos, que perpetúa la larga tradición colombiana de invisibilizar la multiculturalidad nacional. Las
indagaciones sobre esta práctica en zonas periféricas, aunque escasas, permiten comprobar que, en efecto, la novena
no se reza en todo el país ni de la misma manera. Así, cuando aquí se pone “los colombianos” o “en Colombia” se
reproduce, conscientemente, un discurso hegemónico, cuya construcción es precisamente parte del objeto de este
análisis. Así opera también la referencia a esta práctica como una tradición colombiana, en la medida en que las
dinámicas históricas, políticas y sociales de este país y sus repercusiones en la construcción de imaginarios e
ideologías propios de los colombianos (i.e., un conjunto limitado de estos) son el centro de este artículo. Esto no
implica desconocer las prácticas existentes en Ecuador y Venezuela, sino únicamente reconocer los límites de la
investigación. Por último, pero no menos importante, en un ejercicio de compaginar forma y contenido, se
reproducen elementos propios del registro lingüístico donde se enmarcan los discursos hegemónicos analizados;
entre ellos el uso prácticamente generalizado del masculino genérico.