
Felicioni, “Canción, voz, ritmo…” Nueva Revista de Literaturas Populares
Número 5 / Noviembre 2026 / pp. 14-33 27 ISSN 3008-7619
Con Shadia tenemos muchos amigos en común, y... soy muy sincera: cada
vez que veo a una mujer que hace rimas, que hace rap, siento un orgullo
enorme, muchísimo orgullo, porque es un género dominado por los hombres.
[...] Le escribí como una verdadera fan, le escribí: «Shadia, me encanta tu
trabajo, me gustaría colaborar». Y tuve la suerte de que ella me conociera,
conocía bien la historia de Chile gracias también a Víctor Jara, [...]. Pero
también porque Chile tiene una de las comunidades palestinas más grandes
del mundo, no sé si es la segunda o la tercera, después de Jordania. Así que,
cuando Shadia vino, fue una auténtica locura: dimos un concierto y había
gente incluso fuera del local. Nunca pensé que tendría un impacto así. Se
entendió muy bien con mi papá, visitamos algunos centros de tortura con
Shadia y ella encontró muchas similitudes con Palestina, en fin... muchas
cosas nos unieron. Y de una simple y bonita colaboración, tuve la suerte de
poder decir hoy que es mi hermana en la música y en la vida, para siempre.
Hay algo que sucede cuando conoces a alguien y sientes que hay una
conexión: un encaje, una complicidad histórico-social que te une aunque estés
lejos (Tijoux, 2014).
A través de esta canción, las artistas se posicionan abiertamente contra
cualquier forma de colonialismo: desde el imperialismo europeo y
norteamericano hasta la ocupación de Palestina, desde la guerra en Siria hasta
la militarización del Wallmapu.12 Ambas articulan un discurso de resistencia
basado en la colectividad y en la incansable alegría rebelde del baile de los que
sobran.13
Como destaca Laurence De Backer en su trabajo de investigación
(2021), Somos Sur, al igual que muchas de las canciones del álbum Vengo, se
12 Wallmapu es el nombre con el que el pueblo mapuche se refiere a su territorio ancestral, es decir, el espacio
geográfico y espiritual habitado por esta población antes de la colonización española. Se trata de un término rico
en significado histórico, político y cultural. Wallmapu abarcaba las regiones de Biobío, La Araucanía, parte del
Maule, Los Ríos y Los Lagos en Chile, los territorios del norte de la Patagonia, como Neuquén, Río Negro y parte
de Chubut en Argentina. Hoy en día representa el símbolo de la resistencia indígena contra la colonización, el
racismo ambiental, el acaparamiento de tierras y la violencia estatal. Los mapuches reclaman el reconocimiento de
sus derechos colectivos sobre el Wallmapu, a menudo en conflicto con gobiernos, empresas forestales o mineras;
activistas, artistas e intelectuales mapuches (como Alicia Cahuique, Francisca Linconao, o músicos como MC
Millaray o Ankatu Alquinta) suelen hacer referencia al Wallmapu en sus obras o acciones.
13 El baile de los que sobran es una de las canciones más emblemáticas de la historia contemporánea de Chile. Escrita
en 1986 por la banda Los Prisioneros, se convirtió en un himno generacional y, posteriormente, en un símbolo de
protesta en las movilizaciones sociales chilenas, especialmente durante el Estallido Social de 2019. La canción nace
durante la dictadura de Augusto Pinochet, en un Chile marcado por profundas desigualdades sociales, represión
política y un sistema educativo excluyente. El baile de los que sobran es un grito amargo contra las promesas
incumplidas de progreso y la ilusión de que el sistema educativo del país es lo suficientemente democrático como
para garantizar una vida mejor para todos.