
Carballar, “Las canciones…” Nueva Revista de Literaturas Populares
Número 5 / Novimebre 2026 / pp. 1-13 4 ISSN 3008-7619
musaico del lenguaje: “ese bisbiseo” que está antes o detrás de las palabras, como
las cigarras en la canícula, y que son los componentes, tal vez, del timbre (lo real
de la música, según Jean-Luc Nancy) de una voz. Las voces de las muchachas
italianas, cuchicheando en la oscuridad, en ese entorno tan lejano al de La Rioja
de Josefa, iluminan otro aspecto que queremos sostener aquí: la canción no es
entendible, como acontecimiento artístico y popular, sin la encarnación de la
palabra en la voz; como lírica, se sostiene en la indefinición semántica-semiótica
del poema, que tanto interroga Giorgio Agamben6 –volveremos sobre este
punto–, a la vez que, de manera plena, implica la sonoridad de un cuerpo: los
pliegues y las volutas de la carne que la hacen posible.
No existe una canción sin voz. En las discusiones previas a la edición de
este dossier, junto con Julieta Vanney y Diego Bentivegna, Daniel Link propuso
un nombre: “Las canciones que hiciste para mí”; en ese “vos”, elidido en
castellano7 y presente en la preposición “para mí”, se juega una verdad de la
canción: es una voz donada para otro. La canción más íntima, más secreta, es
una canción de amor (o una canción de cuna como las que encantaban a otro
poeta de las canciones, Federico García Lorca) y deseo.
Construida sobre la voz, la canción nos devuelve una imagen de nuestro
mundo (el que imaginamos, sentimos, olemos, vemos: el que se monta en
nuestros sentidos): se realiza en el espacio compartido con otro –aún como los
cuentos tradicionales que, a la manera de canciones de cuna, nuestras abuelas,
nos contaron8 antes de la noche– , una relación territorial que expande un primer
ritornello9 con el que Deleuze y Guattari piensan la aparición de un territorio (el
6 Son muchos los textos en los que Agamben aborda esta cuestión, desde la distinción semiotica-semántica, en relación
con la lengua de la infancia en Infancia e historia (Agamben: 2004); o pensando en la poesía, que “vive en la tensión y la
escisión entre el sonido y el sentido”, en los ensayos reunidos en El final del poema (Categorie italiane) (2016).
7 “As Canções Que Você Fez Pra Mim” es una famosa canción compuesta por Roberto Carlos y Erasmo Carlos;
grabada y lanzada originalmente por Roberto Carlos en 1968. La cantante brasileña Maria Bethânia la popularizó
enormemente en su álbum tributo As Canções Que Você Fez pra Mim, publicado en 1993, el cual recopila
exclusivamente obras del dúo Roberto y Erasmo Carlos.
8 Y que gracias a María Rosa Lida, sabemos que llegaban hasta los “cancionerillos de Praga” (Lida de Markiel, 1976:
39), tal vez (sólo ella podía saberlo).
9 “Un niño en la obscuridad, presa del miedo, se tranquiliza canturreando. Camina, camina y se para de acuerdo
con su canción. Perdido, se cobija como puede o se orienta a duras penas con su cancioncilla. Esa cancioncilla es
como el esbozo de un centro estable y tranquilo, estabilizante y tranquilizante, en el seno del caos. Es muy posible
que el niño, al mismo tiempo que canta, salte, acelere o aminore su paso; pero la canción ya es en sí misma un salto:
salta del caos a un principio de orden en el caos, pero también corre constantemente el riesgo de desintegrarse.
Siempre hay una sonoridad en el hilo de Ariadna. O bien el canto de Orfeo.” (Deleuze y Guattari, 2002: 318)