
De Oro, “La literatura costumbrista…” Nueva Revista de Literaturas Populares
Número 5 / Noviembre 2026 / pp. 143-146 145 ISSN 3008-7619
aquellos textos primeras aproximaciones culturales del lugar. En la
introducción, Giovannini explicita las decisiones lingüísticas y estrategias
discursivas de Lehmann-Nitsche y ahonda en el proceso de transcripción y
traducción de los documentos.
El libro, además del ya mencionado estudio del editor, consta de una
treintena de textos reunidos en la parte titulada como “Reseñas”. Entre ellas,
figuran los comentarios de Lehmann-Nitsche sobre escritores como Fray
Mocho –seudónimo de José S. Álvarez Escalada–, Ricardo Güiraldes,
Eduardo Acevedo Díaz, entre otros reconocidos y trabajados por la crítica
literaria. Mientras que entre los menos conocidos se encuentran –solo por
mencionar algunos– Luis Pascarella, Francisco Juárez Almirón y Emilio
Requena. Me detendré particularmente en dos casos, ya que los considero
relevantes para comprender la tarea crítica del etnólogo y el trabajo filológico
de Giovannini. El primero de ellos es Un viaje al país de los matreros.
Cinematógrafo criollo (1897), de Fray Mocho, cuya segunda edición –Tierra de
matreros, La Plata, 1910– presenta un escrito de Martiniano Leguizamón –
quien también forma parte de la nómina de autores reseñados por el alemán–
sobre la obra, con el que Lehmann-Nitsche concuerda porque sus textos
“dejan en el lector una visión nítida y real” (Giovannini, 2025: 37). El
etnólogo destaca la prosa de Fray Mocho por su capacidad para describir el
territorio, la flora, la fauna y las condiciones climáticas de Entre Ríos,
aspectos significativos para el lector germanoparlante que configuraba como
destinatario. La reseña concluye con una cita atribuida a Annette von Droste-
Hülshoff que Giovannini, en su trabajo crítico-textual, identifica como
perteneciente más probablemente a Theodor Storm, copiada de memoria por
el autor.
El segundo caso es El conventillo (costumbres bonaerenses) de Luis Pascarella,
obra que remite a la vivienda colectiva rioplatense donde se instalaron los
inmigrantes de fines del siglo XIX y comienzos del XX. Para Lehmann-
Nitsche, se trata de “una pintura de costumbres y ambientes de primer
orden” que caracteriza minuciosamente tanto a “los elementos emigrados
como a los nativos y sus interrelaciones” (Giovannini, 2025: 132),
construyendo el imaginario social y cultural del Río de la Plata que el etnólogo
buscaba divulgar entre sus lectores germanoparlantes. Ese gesto de tender
puentes hacia el universo conocido del lector aparece incluso en las cocinas
de los conventillos, que también podían verse “en el campo en Alemania”
(Giovannini, 2025: 130). Asimismo, en el texto emerge la dimensión política