Número 9: "Filologías latinoamericanas", coordinado por Raúl Antelo

2020-08-07

Para la mayoría de los lectores latinoamericanos, la filología está asociada a la obra de Erich Auerbach (1892-1957) o Ernst Robert Curtius (1886-1956), que situaban los albores de la filología en las postrimerías del siglo XVIII, en consonancia con algunos conceptos de Johann Wolfgang von Goethe, tales como Bildung o Weltliteratur. Al cumplirse el centenario de Goethe, sin embargo, el crítico de arte alemán Carl Einstein (1885-1940), hoy más conocido por su teoría del anacronismo, atacó en solitario la noción de Bildung, evaluándola como un último vestigio iluminista, la negación de las fuerzas inconscientes, el escamoteo del conflicto y la huida de la muerte, ideas que, si las asociamos a sus escritos anarquistas juveniles en Die Aktion, nos permiten identificar esos desvíos con la socialdemocracia. En efecto, ególatras, los conceptos de Bildung o Weltliteratur serían una forma de mantener la identidad diluida en el acto y por lo tanto solapada, sin notar que sólo podemos actuar en la medida que toda identidad sea abolida. La identidad no es sino un suplemento de una mirada en retrospectiva, porque cada acto, cada lectura, es extático y sólo ocurre mediante la destrucción de ese “yo” hipostasiado. Pero la lectura de Carl Einstein no tuvo mayores herederos.

No han sido pocos los que, en años recientes, abogaron por diversos retornos a la filología, Paul de Man (1919-1983), Michel Foucault (1926-1984), Jonathan Culler (1944- ), Sheldon Pollock (“Future Philology?  The Fate of a Soft Science in a Hard World”, Critical Inquiry, Vol. 35, No. 4, 2009). Menos abundantes sin embargo son los retornos filológicos en el campo latinoamericano, destacando las excepciones de Fernando Degiovanni (Vernacular latin americanismwar, the market, and the making of a discipline, 2018) o Nadia R. Altschul (Geographies of Philological Knowledge: Postcoloniality and the Transatlantic National Epic, 2012; Politics of TemporalizationMedievalism and Orientalism in Nineteenth-Century South America, 2020). Tenemos acceso en castellano a Los poderes de la filologíaDinámicas de una práctica académica del texto (2007, originalmente 2003), de controversial recepción, pues aunque Gumbrecht demonice la "high-tech philology", la lectura desafectuosa de Jan M. Ziolkowski, en su reseña Metaphilology (2005), duda en definir el libro de Gumbrecht como un aporte a la filología o al "philo-blogging", ya que su escritura postal estaría más cerca de la paraphilology, la hypophilology o incluso la pseudophilology. Otro es el caso del inobjetable Werner Hamacher (1948-2017), con sus seminales 95 tesis sobre la Filología (2011) o Lingua amissa (2012).

Pero quizás, de todos los pensadores contemporáneos, se deban a Giorgio Agamben las reflexiones más instigantes sobre el particular, a comenzar por las páginas de Infancia e historia en que el autor nos alerta que, en nuestra cultura, que no dispone de categorías específicas para la transmisión y la exégesis espiritual, siempre se le ha encomendado a la filología la tarea de garantizar el carácter genuino y la continuidad de la tradición cultural. Por ello un conocimiento de la esencia y de la historia de la filología debiera ser la condición preliminar de toda educación literaria: y sin embargo es un conocimiento difícil de hallar incluso entre los filólogos, porque, precisamente en lo que concierne a la filología, reinan en general la confusión y la indiferencia.

Si observamos que un volumen colectivo como World Philology (2014), editado por Sheldon Pollock, Benjamin Elman y Ku-ming Kevin Chang no contempla ninguna contribución sobre la tradición latinoamericana, el sentido de este número de Chuy ya está garantizado.

Quisiéramos llamar la atención a la problemática del fragmento. Jean-Luc Nancy y Philippe Lacoue-Labarthe escribieron sobre ello páginas definitivas. Esa creación romántica señala los bordes de la fractura como una forma autónoma, pero no menos como algo informe o deforme en su desgarradura. Término culto, el fragmento es asimismo un término noble: el de su acepción filológica y el vínculo entre el modelo antiguo y el estado fragmentario de muchos textos arcaicos. El fragmento filológico toma así, en la tradición de Bello o Sarmiento, el valor de ruina. Ruina y fragmento reúnen las funciones del monumento y la evocación: algo que se recuerda a la vez como perdido y presentado en una suerte de esbozo es siempre la unidad viva de una gran individualidad o de un gran texto. Desde la atención puesta a mediados del siglo XX por Luis Juan Guerrero (retomando observaciones de Einstein o Benjamin) sobre el problema del torso, se abre, por ejemplo, toda una perspectiva crucial, en la articulación entre fragmento y censura, algo que es central en las culturas latinoamericanas.

Ejes temáticos:

  1. Filologías en América Latina: constelaciones estratégicas hacia la lectura
  2. Filologías amerindias.
  3. Historia local de la filología.
  4. Filología, arqueología, genealogía
  5. Filología & filosofía
  6. Poética de la filología
  7. Filología y experiencia estética: la edición de textos.

 

* Aceptamos textos en español o en portugués. Los artículos serán sometidos a referato y su publicación estará sujeta a los criterios de pertinencia y limitaciones de espacio definidos por el Consejo editorial. No se considerarán los trabajos que no contemplen las “Directrices para autores”. 

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El plazo límite para el envío de colaboraciones se extenderá hasta el 20 de octubre de 2020.

La convocatoria incluye, asimismo, propuestas de reseñas de libros publicados en 2019 y 2020, como así también artículos que reflexionen sobre los estudios literarios y latinoamericanos por fuera del número monográfico en cuestión. Esta convocatoria se encuentra siempre abierta. Aunque la publicación de los mismos  dependerá de la cantidad de trabajos recibidos y aceptados, respetando en cada caso la fecha de aprobación por el referato como criterio ordenador.