El desafío agroalimentario en tiempos de COVID-19

Cómo citar

Bergaglio, J. P., & Bergaglio, O. E. (2020). El desafío agroalimentario en tiempos de COVID-19. INNOVA UNTREF, (5). Recuperado a partir de http://revistas.untref.edu.ar/index.php/innova/article/view/608

Según la FAO, con el brote de COVID-19 se han implementado diferentes medidas destinadas a evitar una mayor propagación de la enfermedad, impactando en la producción de alimentos de todo el mundo. Ejemplo de esto son los controles estrictos en transportes terrestres y marítimos poniendo en riesgo las operaciones de los mismos.  

Para el caso de Argentina, la problemática se planteó a partir de las restricciones de diferentes comunas del país a la circulación de camiones con destino a puertos y a otros centros de comercialización. Estas restricciones se tradujeron en una problemática que se evidenció no sólo a la hora de distribuir la mercadería sino también al momento de cargar los alimentos en los origenes de los mismos. En esta línea, las medidas adoptadas a través de los distintos protocolos para garantizar la normativa sanitaria y/o lineamientos de seguridad sugeridos, pueden ralentizar la producción, industria, logística y distribución de los alimentos. Todo esto en un contexto en donde la demanda crece día a día como resultado de la cuarentena social aplicada por los países y con nuevas características basadas en las actuales exigencias demandadas por los consumidores.

Lo más importante es cómo el COVID-19 está cambiando el negocio de la producción y distribución de alimentos. La aplicación de nuevos protocolos en plantas de procesamiento de alimentos, con los horarios escalonados, el distanciamiento social, las particiones del espacio de trabajo y el equipo de protección personal son ahora la norma. Los empleados también están siendo probados para detectar el virus y deben pasar por escáneres térmicos que miden su temperatura antes de que puedan ir a trabajar. La escasez de mano de obra es un factor importante ya que limita los volúmenes de la industria. Estos protocolos llegaron para quedarse en conjunto con el desarrollo de nuevas guías para la logística y productores de alimentos, enfocado en una mayor limpieza de las instalaciones y del transporte. Los fabricantes de alimentos, también, deben implementar y mantener procedimientos de higiene basados en los principios de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (HACCP).  

Esta pandemia está exigiendo que la cadena de producción, en su conjunto, tenga que prepararse mejor para lo que se avecina. Se está produciendo un cambio sin precedentes en los patrones de compra de los consumidores como resultado de la pandemia de coronavirus (COVID-19). Se presentarán diferentes tipos de demanda en términos de dónde y cómo hacen los consumidores las compras, también señalan comportamientos comunes que probablemente se exhibirán con el tiempo. Una investigación realizada por científicas del CONICET releva como cambian las costumbres alimenticias de la población argentina en tiempos de pandemia, en la misma se planteó ¿Qué impacto puede tener la cuarentena en nuestro modo de vida? ¿Y hasta qué punto esos cambios pueden afectar nuestro sistema inmune?1

Puede ser el comienzo de quizás, un nuevo tipo de negocio. Tal vez esto evolucione a un nuevo diseño de comida en el futuro; una nueva forma de trabajar se está desarrollando en donde la forma de escuchar y la acción actúan en conjunto, pero a una velocidad sin precedentes.

En esta nueva forma de trabajar la logística tendrá una mayor interacción con los consumidores; se buscará que las transacciones no impliquen proximidad a otros también aumentará el interés en los empaques sin contacto, los empaques resistentes a enfermedades, la entrega sin contacto, el pago sin contacto y, por lo tanto, mantener la normalidad del suministro de alimentos, el mantenimiento del empleo y la actividad económica.

El futuro del desempeño de la producción y logística va a depender en gran medida de la persistencia de la pandemia. Las derivaciones de esta pandemia serán perdurables y, para muchos, intensamente negativas. Pero para otros, las enseñanzas aprendidas durante la crisis pueden trazar un rumbo con beneficios futuros; es decir, desafíos similares que requieren soluciones innovadoras.

Concluyendo, es esencial que la producción de agroalimentos, la industria y sus servicios logísticos trabajen conjunta y organizadamente para garantizar la seguridad de sus trabajadores y la seguridad alimentaria hasta el plato de los consumidores; promoviendo la producción y disponibilidad de alimentos seguros, diversificados, a precios justos y con altos estándares higiénico-sanitarios.

 

1 Estas fueron las preguntas que las nutricionistas María Marta Andreatta y Daniela Defagó, investigadoras del CONICET y María Emilce Sudriá, jefa del Servicio de Alimentación del hospital 4 de Junio “Dr. Ramón Carrillo” de la Provincia de Chaco, se propusieron responder en torno a los hábitos alimentarios.