Abstract
En el contexto del ascenso de las agendas culturales conservadoras impulsadas por la ultraderecha a escala global, las prácticas de la curaduría aún tienen el potencial de dar a ver la producción estética de comunidades relegadas, de volver a pensar sus trayectorias, de reescribir sus genealogías, de imaginar otros futuros posibles.
Frente a la negación de su propia existencia que implica el consenso conservador, estas otras estéticas vuelven a poner en cuestión lo que la corrección política de la agenda woke no se permitió enunciar. Un ejemplo de esto es la indagación curatorial en realizaciones y experiencias procedentes de distintas escenas queer que, con sus localismos, cuestionan las premisas que constituyeron lo gay global desde los años 80 después de la crisis del VIH. Pero también es posible observar su surgimiento en la conformación de nuevos archivos, en la indagación de otros escenarios en los que construyen su lugar las escenas artísticas, en la experimentación con otras formas de vidas posibles, en la combinación de operaciones procedentes de distintas disciplinas o lenguajes, en el replanteamiento de los procedimientos curatoriales mismos que muchas veces se escapan de los formatos expositivos para expresar la inminencia de nuestro panorama cultural.
Este dossier fue el resultado de una invitación a incipientes investigaciones que no se limitaron solo a confrontar con el escenario cultural de la ultraderecha, sino que se atreven a reflexionar sobre lo que antes no habíamos podido formular, que se aventuran a desafiar nuestras propias certezas e imaginar así líneas de investigación que trasciendan el momento actual para desembarcar en otros imaginarios del porvenir.
Las colaboraciones de Renata Di Leo, Jonathan Feldman, Lorenzo González Baltazar, Mario Scorzelli y Agustina Trupia convergen en una revisión crítica de las instituciones, los espacios del arte contemporáneo y las prácticas estéticas en Argentina, proponiendo una reconfiguración de sus lógicas internas y de su relación con el contexto social. Desde las reconfiguraciones del Salón Nacional de Artes entre los años 2020 y 2023, que introduce problemáticas de inclusión de género para desafiar el statu quo institucional desde la mirada de Feldman, hasta el análisis de Scorzelli sobre la transformación de espacios urbanos como el conventillo en Villa Crespo como lugares de producción estética, se observa un reposicionamiento de escenarios antes marginalizados. Paralelamente, la producción comunitaria indígena del colectivo de cine guaraní Ara Pyau en Misiones emerge, como señala González Baltazar, como una forma de proyectar la memoria histórica desde estrategias propias, mientras que la exploración de las temporalidades queer y transformistas en los drag clubs porteños, analizada por Trupia, desafía las narrativas temporales hegemónicas, proponiendo nuevas formas de habitar el tiempo y la identidad que trascienden lo escénico. En este contexto, el artículo de Di Leo aporta una mirada crítica al analizar el memoricidio y las políticas del olvido estructurales —sostenidas en el racismo y la transodio— reveladas por el ataque al monumento a María Remedios del Valle en la ciudad de Buenos Aires. Juntos, estos textos dan a ver un campo artístico que se nutre de las disidencias, las memorias postergadas y las reconfiguraciones espaciales para proponer un horizonte posible y transformador que resiste activamente la exclusión simbólica.
En conjunto, estos artículos dan a ver que el arte y las expresiones estéticas en Argentina instituyen un campo donde las transformaciones sociales y la revisión histórica son temas centrales. La premisa inicial de la convocatoria, que sitúa la discusión entre el pasado y el futuro, se manifiesta en la búsqueda de instituciones inclusivas, la resignificación de espacios urbanos marginados, la reivindicación de memorias postergadas y la exploración de nuevas temporalidades identitarias.
