Lo que perdimos en la hoguera

la caza de brujas como dispositivo de producción de subjetividad y sexualidad de las feminidades

  • Marina Boracchia

Resumen

Durante la Edad Moderna, la definición de la bruja y sus prácticas como malignas y delictivas motorizó la persecución, el procesamiento y la condena de un gran número de mujeres en Europa. En este proceso fueron expropiados y criminalizados los saberes populares femeninos en torno a la sexualidad y al control de la natalidad, a la vez que los conocimientos farmacológicos y las prácticas de intoxicación voluntaria de las herbolarias y hechiceras fueron confiscados por las instituciones jurídico-médicas.

En este artículo me interesa pensar de qué manera esta criminalización -y expropiación- llevada a cabo a través de la caza de brujas, implicó unos efectos de poder muy precisos en la producción de subjetividad de las feminidades, que a su vez se expandió a lo largo de los territorios mediante el triunfo del patrón de poder colonial moderno occidental, capitalista, racista y patriarcal.

A partir de estas consideraciones, me propongo reflexionar sobre la posibilidad de inscribir la caza de brujas como parte de la genealogía del dispositivo de sexualidad formulada por Foucault, a través de la introducción de una perspectiva de género que ilumina procesos y efectos no abordados por este autor en su Historia de la sexualidad.

Biografía del autor/a

Marina Boracchia
Profesora en Ciencias Antropológicas de la Universidad de Buenos Aires y Maestranda en Estudios y Políticas de Género de la Universidad Nacional de Tres de Febrero.
Publicado
2019-11-15