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Este segundo número de El lugar sin límites (Octubre 2019) intenta esbozar algunos aportes para una ética salvaje, insumisa, resistente a la domesticación ego-liberal y la economía pakitalista contemporánea. Es por eso que en los textos reunidos en el dossier central resuena una y otra vez el llamado a la reflexión y a la responsabilidad sobre lo colectivo, a pensar aquello que no es ni propio ni ajeno, sino que se entreteje siempre con otrxs, en la vida en común. También resalta una preocupación fundamental: la preocupación por las maneras en que las normativas (hetero-cis-sexistas, pero no solamente) precarizan nuestras existencias, nos aíslan, nos dejan solxs, frustradxs, doloridxs. Interrumpir esta pedagogía afectivas y perceptuales no es una tarea fácil ni exenta de tropiezos y fracasos. El número se completa con ensayos sobre violencia de género, literaturas queer, arte en la era de la biotecnología y formas ingratas de la ciudadanía, a cargo de colegas de distintas partes del globo. Y celebra las trayectorias de dos pensadoras capitales para nuestros movimientos teóricos y políticos: Dora Barrancos y Esther Díaz.