Resumen
El artículo analiza el modelo de gestión territorial del MIDES en Uruguay durante el gobierno de derecha (2020–2025), con foco en la implementación de políticas y el rol de las burocracias de nivel de calle. A nivel político, desde las autoridades, se promueve una valoración discursiva de la acción en territorio que no siempre se traduce en condiciones materiales adecuadas. En la práctica, se evidencia un aumento de la demanda sin incremento de recursos, lo que genera tensiones, sobrecarga laboral y dilemas éticos. La política territorial aparece así atravesada por la distancia entre una lógica discursiva de cercanía y una realidad de escasez. La implementación se configura como un espacio clave donde las políticas se redefinen, evidenciando contradicciones entre lo que se propone y lo que efectivamente es posible realizar.
