Resumen
El campo de la memoria se configura como un espacio de disputa que, en América Latina, emerge fuertemente marcado por graves violaciones a los derechos humanos en su historia. Este artículo propone herramientas conceptuales para abordar los trabajos de la memoria, situándola como una producción performativa en cuyo despliegue se reconocen dos registros: la memoria narrativa (relatos y discursos) y la memoria somática (cuerpos y prácticas refractarias al lenguaje).
Desde una perspectiva de pensamiento situado en el contexto chileno, se argumenta que esta distinción analítica enriquece la comprensión de las batallas de la memoria. El análisis se centra en la revuelta social de 2019, donde la irrupción de la memoria somática, evidenciada en la copresencia y el repertorio de acción colectiva en las calles, confrontó y puso en crisis la narrativa de la "transición ejemplar" chilena. Al articular la performatividad, la narratividad y la somática, el artículo ilumina nuevos matices del problema de la memoria, abriendo coordenadas para pensar en una ética y una política fundadas en la afirmación de la vida, más allá de los límites de la violencia.

